March 25, 2023
De parte de Indymedia Argentina
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Uruguay: Por el agua

recopilaci贸n https://elmuertoquehabla.blogspot.com/2023/03/por-el-agua.html

Montevideo

23 de marzo de 2023

Por el agua

Bajo la consigna 芦El agua es del pueblo禄 y la premisa que 芦el negocio del privado lo pagar谩 el pueblo con aumento de tarifas禄, diversos sindicatos y organizaciones sociales convocaron a la Marcha por el D铆a Mundial del Agua. La actividad comenz贸 con una concentraci贸n en Plaza Libertad (de Cagancha) a partir de las 17 horas, donde se realiz贸 una volanteada informativa, Luego a las 19 horas comenz贸 la Marcha por el D铆a del Agua, por la avenida 18 de Julio rumbo a la explanada de la Universidad de la Rep煤blica.

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Agua 

Por Hoenir Sarthou

Semanario VOCES 

Perd铆 la cuenta de las veces en que, en las 煤ltimas semanas, una tormenta pareci贸 a punto de desplomarse sobre el mundo. El cielo se oscurece, se levanta viento, la humedad pesa en los huesos. Pero, repentina y milagrosamente, la tormenta se disipa. El cielo vuelve a brillar, celeste inmaculado, y el calor a cocinarnos la piel y los sesos. Una y otra vez.

En el campo, como es l贸gico, se percibi贸 mucho antes. Meses, y en algunos lugares incluso a帽os, sin llover como es debido. Cosechas en riesgo o perdidas, animales enflaquecidos, con poca agua y sin comida. Todos sabemos, o deber铆amos saber, que no es un problema s贸lo del campo. La p茅rdida de cosechas y de carne redunda en escasez de alimentos y aumento de precios para todos.

Ahora la sequ铆a lleg贸 a las ciudades y todos tenemos miedo. Hay localidades, incluida Montevideo, en que las reservas de agua alcanzan para pocas semanas, incluso restringiendo los usos innecesarios, como lo ha planteado ya la OSE.

Les propongo un ejercicio. Busquen en Google, o en cualquier otro buscador de internet, por los t茅rminos 鈥渟equ铆a mundo 2023鈥. Ver谩n cosas extra帽as.

Por ejemplo, que una situaci贸n mundial de sequ铆a cr贸nica, junto con otros desastres clim谩ticos, ven铆a siendo anunciada desde hace a帽os.

Ahora, el Banco Mundial declar贸 formalmente que existe una crisis h铆drica mundial y que para 2030 (fecha recurrente) se espera que el agua potable disponible sea un 40% menos de la requerida para cubrir las necesidades de la Humanidad.

Se podr铆a creer que el Uruguay, instalado sobre dos acu铆feros y con r铆os, arroyos y lagunas por todos lados, no padecer铆a el problema como lo sufren poblaciones de Africa y Asia.

Eso, en un mundo sediento, en el que el agua cotiza en bolsa, podr铆a ser una fortuna incalculable. Algo as铆 como estar parados sobre yacimientos de oro o de petr贸leo. Aunque todos sabemos c贸mo les va a los que est谩n parados sobre oro o petr贸leo.

Pero Uruguay se ha empe帽ado (en el doble sentido de la palabra) en maltratar y regalar el que probablemente sea su recurso m谩s valioso.

Plantaciones incontroladas, sobre todo de soja, han hecho que los abonos y los productos qu铆micos invadan las corrientes de agua, las contaminen y las llenen de cianobacterias.

Por otro lado, basta recorrer casi cualquier carretera para ver las enormes filas de eucaliptus, plantados para el uso de empresas pasteras, como UPM y Montes del Plata.

Los eucaliptus 鈥渃hupan鈥 agua en forma asombrosa. Me baso en la experiencia concreta de productores rurales vecinos a las plantaciones. Su testimonio un谩nime es que los dejan sin agua, reducen el flujo de r铆os y arroyos, secan los pozos y los tajamares. Al principio, algunos t茅cnicos lo negaban, dec铆an que no era cierto que los 谩rboles dejaran sin agua a la zona. Claro, muchos t茅cnicos trabajan para UPM o para Montes del Plata. Pero ahora la verdad es tan evidente que se han callado.

Hay muchos millones de eucaliptus plantados en nuestro territorio. Porque desde 1987 la forestaci贸n se volvi贸 una pol铆tica nacional (鈥渘acional鈥 porque se aplica en el pa铆s, no porque haya sido resuelta en nuestro pa铆s).

Por si eso fuera poco, las empresas pasteras tienen carta blanca para usar gratuita e ilimitadamente el agua de los r铆os Uruguay y Negro. En el caso del R铆o Negro, estamos obligados adem谩s a asegurarle a UPM2 un flujo de agua m铆nimo, que le permita seguir produciendo celulosa y diluyendo sus deshechos, en zona franca, sin pagar impuestos ni, por supuesto, el agua que consume.

De modo que la situaci贸n actual es as铆. Las cosechas est谩n sin agua y los animales sin agua ni comida. Los uruguayos estamos conminados por OSE a restringir el consumo. Pero las empresas pasteras tienen el agua asegurada y sus 谩rboles contin煤an sorbiendo la de nuestro suelo y subsuelo.

驴Saben que eso, adem谩s de una locura, es inconstitucional?

El art铆culo 47 de la Constituci贸n establece que la prioridad en el uso del agua es el suministro de agua potable y de saneamiento a las poblaciones. Pero contratos como el de UPM2 invierten las prioridades. Uruguay se obliga a garantizar el flujo que necesita la empresa, pase lo que pase.

Un dato m谩s. 驴Saben qui茅n prest贸 el dinero para subvencionar la plantaci贸n de eucaliptus desde 1987, no s贸lo aqu铆 sino en una regi贸n que comprende partes de Brasil, Argentina, Chile y Paraguay?

S铆, el Banco Mundial. El mismo que ahora proclama la crisis h铆drica.

驴Y saben de qui茅n dependen los tribunales internacionales a los que tendr铆amos que ir en caso de juicio con UPM?

S铆, acertaron, del Banco Mundial.

La tesis del Banco Mundial es que lo que nos lleva a la crisis h铆drica es, por un lado, el cambio clim谩tico (隆faltaba m谩s!), y, por otro, un problema de 鈥渁lmacenamiento鈥.

S铆, leyeron bien. 鈥淎lmacenamiento鈥. Se preguntar谩n qu茅 significa eso. Traducido, de la jerga eufem铆stica de los organismos internacionales al criollo, significa que los gobiernos no cuidan ni administran bien el recurso, por lo que falta en los per铆odos cr铆ticos.

Uno se pregunta qui茅n y d贸nde 鈥渁lmacenar铆a鈥 los enormes vol煤menes de agua requeridos para atender las necesidades de la Humanidad.

El Banco Mundial no lo dice claramente todav铆a. Pero es obvio que, si yo acuso a quien administra un recurso valioso de administrarlo mal, estoy sugiriendo un cambio de administraci贸n, o al menos que alguien intervenga para supervisar esa administraci贸n, que obviamente no se har谩 en 鈥渁lmacenes鈥 sino mediante el control de las fuentes naturales de agua.

Desde hace mucho tiempo, grandes corporaciones est谩n empe帽adas en hacerse con el control del agua. Por eso no causa sorpresa que el Banco Mundial, invocando la sequ铆a, abra camino para una forma distinta de 鈥渁lmacenar-administrar鈥 el recurso.

Recapitulando: el Banco Mundial promovi贸 y financi贸, al menos en nuestra regi贸n, una pol铆tica forestal claramente re帽ida con la conservaci贸n del agua. Luego se convirti贸 en una especie de tribunal-ni帽era de las empresas forestales, que vienen a recoger al agua contenida en los troncos y a usar la de los r铆os para convertirla en celulosa. Y, por 煤ltimo, pone el grito en el cielo por la falta de 鈥渁lmacenamiento鈥 y cuidado del agua. S贸lo falta que nos diga exactamente c贸mo debemos 鈥渁lmacenarla鈥 y administrarla. Pero ya lo har谩, no lo duden. Muy loco, 驴no?

En suma, nos encontramos ante una disyuntiva clara. No sabemos con exactitud las causas ni la duraci贸n de la sequ铆a. Tampoco podemos controlar esos factores.

Lo que s铆 podemos hacer es algo que rompe los ojos: una pol铆tica nacional de aguas. Es decir, marcar prioridades y poner fin al saqueo incontrolado que realizan las empresas forestales y al da帽o que producen ciertas formas de cultivo.

Me dir谩n que eso contradice a los contratos firmados con las pasteras. Y es verdad. Esos contratos leoninos e inconstitucionales nunca debieron firmarse. Por eso se firmaron en secreto.

Hoy, reci茅n, vemos con claridad que no pueden cumplirse sin sacrificar cosas absolutamente valiosas, como nuestra salud, nuestra riqueza y nuestra soberan铆a.

Me perdonar谩n que les recuerde, una vez m谩s, que la reforma constitucional 鈥淯ruguay Soberano鈥 dispone precisamente la nulidad de esa clase de contratos. Firmar para que se apruebe es nuestra decisi贸n.

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Escasea el agua 

脕ngel Segura, Carla Kruk, Claudia Piccini y Guillermo Chalar (*), en La Diaria, 22/3/2023.

M谩s de la mitad de nuestro cuerpo es de agua. El agua es fundamental para la vida y su valor hist贸rico, cultural y social est谩 consagrado en la Constituci贸n de la Rep煤blica. En este 22 de marzo, D铆a Mundial del Agua, proponemos algunos temas para la reflexi贸n sobre su situaci贸n en Uruguay. Si bien la sequ铆a que asola al pa铆s es importante y sus impactos sociales y ambientales son numerosos, en esta nota nos referiremos a otras sequ铆as que, por la v铆a de los hechos, comprometen la cantidad y la buena calidad del agua, de la que los uruguayos y las uruguayas sol铆amos jactarnos.

Las sequ铆as a las que nos referimos son las relacionadas con la situaci贸n de extracci贸n y contaminaci贸n de las aguas, cuyos efectos a diferentes niveles tienen un origen com煤n: el modelo de producci贸n agroindustrial y agr铆cola-ganadero, impulsados en las 煤ltimas d茅cadas desde los distintos gobiernos. En medio de la sequ铆a, con decretos de OSE de restricciones al uso del agua potable, el presidente Luis Lacalle Pou en la inauguraci贸n de la 26陋 edici贸n de la Expoactiva de Soriano elogi贸 las pol铆ticas forestales y sus plantaciones altamente demandantes de agua, y agreg贸 que Uruguay tiene que aumentar el uso del agua para regar plantaciones de cultivos agrointensivos (por ejemplo, de soja transg茅nica).

En las 煤ltimas dos d茅cadas en el r铆o Uruguay se han cerrado plantas potabilizadoras de OSE como consecuencia de las floraciones de cianobacterias t贸xicas, inducidas por el ingreso de fertilizantes desde zonas agr铆colas. En otras zonas los aportes de efluentes de la ganader铆a intensiva generan problem谩ticas similares. La mala calidad del agua provoca un aumento de los costos de potabilizaci贸n o la imposibilidad de alcanzar los est谩ndares de calidad m铆nimos exigidos por la legislaci贸n.

En otros ecosistemas acu谩ticos los costos incrementales que asume la OSE por la mala calidad del agua disponible son millonarios (por ejemplo, en compra de agentes precipitantes y coagulantes, carb贸n activado, cloro). Asimismo, en varios sistemas acu谩ticos, algunos de ellos destinados a la potabilizaci贸n, la concentraci贸n de pesticidas en el agua y en los peces es alarmante y refleja un problema menos visible a simple vista que el de las floraciones, pero de enorme gravedad. Ambos procesos son causados por el uso masivo de 鈥渋nsumos鈥 necesarios para sostener este tipo de producci贸n, y en este tema la evidencia cient铆fica es abrumadora.

Las floraciones tienen consecuencias t贸xicas para los seres humanos e impiden el uso recreativo de gran parte de las playas de Uruguay, excluyendo a los usuarios de estos espacios e impactando en la industria del turismo. Dicha exclusi贸n es claramente selectiva y afecta fundamentalmente a los sectores de menores recursos, que no pueden costear alternativas y deben renunciar al uso de esos espacios tradicionales de disfrute y encuentro o exponerse sistem谩ticamente a riesgos sanitarios. En este sentido, existen casos confirmados y registrados de intoxicaciones agudas por recreaci贸n en Uruguay, emblem谩ticos a nivel internacional. Considerando el efecto de las floraciones, se encienden varias alarmas sobre el estado de nuestros cuerpos de agua.

Como sociedad, no podemos darnos el lujo de perder un bien tan valioso e imprescindible como el agua y debemos incluir en los balances los impactos positivos y negativos de las actividades que se desarrollan.

Estas 鈥渟equ铆as鈥 son fruto de un modelo de desarrollo que genera numerosos impactos a los ecosistemas y, por lo tanto, a la salud humana. La sociedad tiene el derecho y la responsabilidad de participar en la toma de decisiones sobre su futuro, de manera informada y vinculante. Las soluciones que se plantean para mejorar el escenario del abastecimiento de agua potable apelan al uso de tecnolog铆as y a la elecci贸n de fuentes de agua alternativas, que se propagandean como inagotables, pero que a nuestro modo de ver nos adentran a煤n m谩s en un callej贸n sin salida. En particular, se plantean emprendimientos en zonas del estuario del R铆o de la Plata donde los problemas de floraciones son recurrentes (como la zona de Arazat铆), catalogadas como de baja concentraci贸n de ox铆geno (hipoxia) y cuya expansi贸n podr铆a llevar a la generaci贸n de 鈥渮onas muertas鈥. Adem谩s, se registran en esa zona aumentos estivales de salinidad (principalmente en verano) que dificultan o imposibilitan la potabilizaci贸n y que requieren grandes cantidades de energ铆a.

En este escenario queremos recordar que conocemos alternativas que se basan en una l贸gica diferente, no extractivista, no predatoria, que minimizan los impactos ambientales y que permiten un desarrollo justo y equitativo, aportando adem谩s a la soberan铆a alimentaria. Debemos plantearnos si otras formas de producci贸n son posibles, preguntarnos qui茅nes son los beneficiados con las formas actuales, cu谩nto perduran en el tiempo las pr谩cticas productivas y cu谩les son sus consecuencias. Como sociedad, no podemos darnos el lujo de perder un bien tan valioso e imprescindible como el agua y debemos incluir en los balances los impactos positivos y negativos de las actividades que se desarrollan. Recuperar el funcionamiento natural y un estado generalizado de calidad del agua saludable en Uruguay es posible y deber铆a ser un faro gu铆a com煤n.

(*) Carla Kruk, Claudia Piccini y 脕ngel Segura son investigadores del Departamento de Microbiolog铆a del Instituto de Investigaciones Biol贸gicas Clemente Estable y de Modelizaci贸n Estad铆stica de Datos e Inteligencia Artificial del Centro Universitario Regional del Este de la Universidad de la Rep煤blica. Carla Kruk es adem谩s investigadora del Instituto de Ecolog铆a y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, Universidad de la Rep煤blica, al igual que Guillermo Chalar.

Sequ铆as y agua

Jos茅 Antonio Rocca

Sequ铆a, restricciones para el uso de agua potable e incendios formaron parte de la agenda de febrero. Lo curioso, es que Uruguay tiene una cantidad muy importante de r铆os, lagos, lagunas, arroyos.

Por si todo esto fuera poco el pa铆s se encuentra sobre diversos acu铆feros, entre los que se destaca uno de los m谩s importantes del mundo como lo es el Guaran铆.

M谩s all谩 de la incidencia de fen贸menos naturales, parece evidente que existen causas vinculadas a la estructura y funcionamiento econ贸mico del pa铆s, que determinan entre otras consecuencias el uso inadecuado de los recursos h铆dricos.

Enormes latifundios, monocultivos, la tiran铆a de la rentabilidad privada, han generado un fuerte deterioro ambiental que altera de manera negativa, la cantidad y calidad del agua a la que acceden la mayor parte de los orientales.

Grandes grupos y empresas privadas utilizan el agua en su beneficio exclusivo, desperdician, contaminan. Sobran ejemplos. Desde el uso de cursos de agua como vertedero de agroqu铆micos, como el glifosato, hasta la enorme cantidad de agua que absorben la cadena econ贸mica con base en plantaciones de eucaliptus. Cada tronco que se utiliza para exportar chips, pasta de celulosa, lleva en su seno una cuota de agua y energ铆as del territorio oriental.

Paralelamente el gobierno promueve privatizaciones en el rubro, violando claramente la voluntad popular plasmada en la constituci贸n, respecto a la consideraci贸n del agua potable como derecho humano a ser administrado exclusivamente por el sector p煤blico.

Otra de las ense帽anzas que brinda la situaci贸n actual es una nueva evidencia de la hipocres铆a de muchos 鈥渓iberales鈥 de manual o de conveniencia.

Los mismos grandes grupos vinculados al agro negocio que recitan versos sobre el 鈥渓ibre mercado鈥 y que no invirtieron para generar fuentes de regad铆o en el momento de vacas gordas, solicitan subsidios y prebendas frente a la sequ铆a y el gobierno fundamentalista de la supuesta reducci贸n de gastos se los otorga.

La moraleja es clara. Cuando el negocio les va bien, para el pueblo, las vaquitas son ajenas, cuando tienen problemas, terminan pagando los trabajadores.

Los recortes de egresos del sector p煤blico no son para los 鈥渕alla oro鈥, a los que se los favorece por todas las v铆as, son para el gasto social y lo que es peor, sin medir consecuencias. En este caso tambi茅n el ejemplo es n铆tido. La racha de m煤ltiples incendios dej贸 al desnudo las carencias de OSE y del cuerpo de Bomberos tanto en t茅rminos materiales como de recursos humanos exigiendo a los trabajadores esfuerzos sobrehumanos.

El disparate conceptual que significa la no reposici贸n de vacantes como norma, general, provoca tercerizaciones que favorecen intermediarios, elevan costos y rebajan salarios de los trabajadores y desmantelan servicios b谩sicos. El ente que suministra agua potable, es un fiel reflejo de sus consecuencias. Mientras aconseja ahorrar agua potable, las ca帽er铆as carecen de mantenimiento y falta personal. El resultado es que se pierden cantidades inveros铆miles del l铆quido elemento.

El gobierno y sus voceros nos intentan mostrar un pa铆s de maravillas, mientras el patr贸n de acumulaci贸n capitalista dominante exhibe sus carencias en los m谩s diversos 谩mbitos.

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Monocultivos forestales consumen 22M de m3 de agua por d铆a

El 22 de marzo se conmemora el D铆a Mundial del Agua, un recurso que escasea cada vez en Uruguay, en gran parte por los monocultivos forestales.

22 de marzo de 2023

La tarde de este mi茅rcoles 22 de marzo habr谩 marchas en todo el pa铆s en defensa del agua en el marco del D铆a Mundial del Agua. Seg煤n la OMS m谩s de dos mil millones de personas carecen de agua potable  a nivel mundial. Cuidar este recurso esencial para la vida es tarea de toda la sociedad, pero el impacto de las acciones individuales es de una escala mucho menor al de las empresas y las instituciones, por ejemplo, con los monocultivos forestales.

El agua en Uruguay es un derecho humano fundamental consagrado en la Constituci贸n, por ello debe ser especialmente protegida.

鈥淣o es solo sequ铆a, es saqueo鈥, dicen las profesoras de geograf铆a nucleadas que elaboraron una serie de placas con informaci贸n relevante acerca del agua en Uruguay:

Forestaci贸n

Los monocultivos forestales consumen 21.742.180 metros c煤bicos de agua por d铆a. La silvicultura en Uruguay ocupa m谩s de un mill贸n de hect谩reas. Cada hect谩rea tiene 1000 谩rboles y u eucaliptus consume 20 litros de agua diariamente. Por esto ha disminuido el 50% de los caudales h铆dricos.

Para producir arroz en Uruguay se utilizan suelos cubiertos de grandes cantidades de agua con agrot贸xicos. En 2022 se cultivaron 160.000 hect谩reas de arroz. Se utilizan diversos agrot贸xicos: herbicidas, plaguicidas y fertilizantes, que en gran medida terminan en los cursos de agua, entre ellos el glifosato. investigaciones recientes encontraron m谩s de 90 agrot贸xicos en la laguna Mer铆n, cuya cuenca es la regi贸n arrocera por excelencia.

Suelen emplearse doce millones de litros de agua por hect谩rea a lo largo del ciclo productivo, pero en medio de la sequ铆a se est谩 tomando un 20% m谩s de la prevista, ya que los suelos han perdido mayor cantidad de humedad.

Soja

Para conseguir la producci贸n m谩xima de soja se consumen en todo el ciclo entre cuatro millones y medio y ocho millones de litros de agua por hect谩rea.

En Uruguay hay 1.165.000 hect谩reas sembradas de soja, m谩s del 50% ubicadas en Soriano, Colonia y R铆o Negro. La soja requiere entre 52.450.000 y 932.000.000 metros c煤bicos de agua para su producci贸n. El consumo de agua del cultivo es el valor de la evapotraspiraci贸n acumulada a lo largo del ciclo.

Plantas de celulosa

Las plantas de celulosa consumen y contaminan el agua sin pagar, de acuerdo con el estudio de impacto ambiental de la empresa analizado por  Bacchetta en Sudestada.

Las dos plantas ya instaladas consumen 180.000 metros c煤bicos de agua por d铆a y la nueva UPM va a extraer del r铆o Negro 125.000 metros c煤bicos. Adem谩s, 305.000 metros c煤bicos de agua contaminada se van a volcar d铆a a d铆a en nuestros r铆os, lo que es equivalente al consumo de dos millones (2.000.000) de personas diariamente.




Fuente: Argentina.indymedia.org