June 4, 2021
De parte de La Haine
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Elecciones en México este 6 de junio :: El PRI (centroderecha), el PAN (derecha) y el PRD (centroderecha) buscan restablecer el orden neoliberal

“‎La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”, decía el filósofo y escritor francés Edmond Thiaudière, y las elecciones que tendrá México este 6 de junio son una de las mejores temporadas para ver quién promueve las fuerzas principales de la política actual del país.

México comenzó esta semana la cuenta regresiva hacia los comicios que son los mayores en la cantidad de cargos: 500 a nivel federal y 20.311 de carácter local. Por los escaños en la asamblea legislativa mexicana este año compite el bloque Va por México, integrado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Acción Nacional (PAN). La alianza opositora se enfrenta contra Juntos Hacemos Historia, formada por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Va por México: ¿una alianza ideológica?

Va por México es el nombre electoral de un acuerdo previo de la vieja escuela de la política del país, el Pacto por México. Fue alcanzado entre los partidos PRI (centro), PAN (derecha eclesiástica) y PRD (fundado como izquierda) en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

“Esa fue la primera experiencia que tuvieron juntos estos tres partidos, y a partir de ahí, de 2012, se empieza a hacer una especie de alianza que es un poco más partidista que ideológica”, comentó a Sputnik el máster en estudios latinoamericanos Aníbal García Fernández.

En aquel entonces, por ejemplo, el PRD si no se aliaba en algún momento con el PAN no podría conseguir un mínimo del 3% del voto electoral para que el partido siga existiendo para el Instituto Nacional Electoral. Las diferencias ideológicas —o mejor dicho la suposición de que realmente existieron o importaron— fueron sometidas a un solo objetivo: conseguir el poder. Por eso, el mismo PRD que desde 2010 se partiera en dos —en una parte que emigró a Morena y otra que es lo que se quedó ahora del partido— sigue en un tipo de simbiosis con el PRIAN.

En 2021, el fin para toda la alianza sigue siendo el mismo que en el sexenio de Peña Nieto: asegurar la sobrevivencia política. “Este año Va por México es una alianza que se configura actualmente para poder lograr una suerte de oposición en conjunto en contra de Morena y del Gobierno actual de Andrés Manuel López Obrador”, agregó el también miembro del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).

Los nombres detrás de Va por México

No obstante, la alianza también busca restablecer el orden neoliberal que dominó en el país antes de la llegada de Andrés Manuel López Obrador al Palacio Nacional, ante todo en el ámbito empresarial. “Ahí la cara más visible de este poder económico ha sido el empresario Claudio X. González [el presidente del Consejo de Kimberly-Clark de México]. Le han mencionado bastante en las mañaneras, en las conferencias de Andrés Manuel López Obrador, sobre todo por tener asociaciones civiles que reciben financiamiento de países externos y de fundaciones de otros países, como la Fundación Mexicana contra la Corrupción y la Impunidad”, expuso García Fernández.

Además de dar la cara al poder económico de la oposición, Claudio X. González forma parte de un grupo de empresarios que se han beneficiado sobre todo desde la década de los 80, y especialmente, 90, “de todas las políticas neoliberales que implementó el Estado a partir del Tratado de Libre Comercio” [con EEUU y Canadá] y lo que fomentó su capital político.

Sin embargo, detrás de X. González está todo un grupo de empresarios mucho mayor, nucleados en otra organización que es el Consejo Mexicano de Negocios (CNM). El organismo, a su vez, forma parte del Consejo Coordinador Empresarial, igual que la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), uno de los críticos de la 4T.

“Se nota mucho más o es más evidente [la presencia de dicho grupo] cuando revisas la página del Instituto Mexicano de la Competitividad. Ahí se van encontrar con toda la cantidad de empresarios que se beneficiaron del periodo neoliberal”, prosiguió García Fernández.

Se trata, por ejemplo, de Antonio del Valle (Mexichem, una de las empresas líderes en la industria química y petroquímica latinoamericana), de Alberto Baillères (Grupo Bal) y de Alejandro Ramírez (Cinépolis), entre otros.

“Están incluso algunos intelectuales orgánicos que están nucleados en el Instituto Mexicano de la competitividad, y ahí sí que nuclea una gran cantidad de empresarios que son los que están pugnando para que esta alianza entre el PRI, el PAN y el PRD sea una coalición que les permita ser la oposición en el Congreso”, apuntó el experto.

Interés extranjero

A principios de mayo se dio la noticia de que el Gobierno de López Obrador envió una nota diplomática en la que acusó a la Embajada estadounidense de financiamiento a las organizaciones no gubernamentales como Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad a través de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional —USAID, por sus siglas en inglés— lo que, según el mandatario, viola la soberanía del país. Entre otros personajes de la oposición mexicana, López Obrador también mencionó a Claudio X. González.

Sin embargo, lo que es visible es el peso que tiene el capital extranjero en México y, ante todo, el estadounidense por la relación histórica que tiene el país con EEUU, además del Tratado de Libre Comercio. “Es uno de los capitales más visibles en la economía mexicana, pero también hay capitales europeos: hay capital español, hay capital de otros países. Ahora con mucha más relevancia capital chino, que son también parte del juego político de la economía mexicana y que también velan por sus intereses”, aseveró.

Mientras varios expertos [neoliberales], así como las empresas extranjeras, señalan que la política económica de López Obrador y la del sector energético en específico afectan la inversión extranjera, el Gobierno de la 4T celebra que México sea de los países más atractivos para la inversión extranjera directa, luego de que pasara del lugar 11 al 7 como receptor en el mundo. También logró un récord en el primer trimestre del año, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

¿Y Morena?

El partido gobernante que cuenta con menos de 10 años de historia y sin embargo consiguió derrotar a los partidos que llevaban décadas gobernando al país y tampoco menosprecia el apoyo de otras fuerzas políticas ante las elecciones. Así, Juntos Hacemos Historia cuenta con la participación y, como se espera para el 6 de junio, el electorado del Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista de México. Mientras los lazos entre el PT y Morena son entendibles, las preguntas surgen al apoyo ideológico que se supone propone el PVEM.

“Es un partido satélite. Es un partido que ha estado con el PRI en alianzas, ha estado con el PAN también, entonces es un partido que podríamos denominar como comodín en cada elección. Eso le permite que mantenga el registro que supere el 3% mínimo que pone el Instituto Nacional Electoral y se va acomodando en función de cómo vea las elecciones. Ha hecho alianzas con los otros partidos, con los grandes partidos, pero como actualmente no tienen la capacidad electoral como sí la tiene Morena, por eso se ha aliado con Morena”, acentuó el experto.

A su vez, el partido con quien López Obrador llegó a la presidencia también cuenta con parte del apoyo empresarial. Por ejemplo, los que participan en el proyecto de Tren Maya como el Grupo Carso. También es visible la participación de Banorte en varias obras del Gobierno actual.

Lo importante, según el investigador, es que el Gobierno trata de que estas alianzas con empresarios sean estratégicas. “Se trata de que no sean los empresarios los que lleven la batuta como era antes con los gobiernos del PRI o el PAN, sino que el Gobierno establezca los proyectos de interés nacional, para que los empresarios concursen y tengan licitaciones gubernamentales. No es que elimine totalmente al capital nacional y no es que favorezca a un solo grupo económico, sino más bien intentar que los intereses nacionales prevalezcan sobre los intereses privados”, finalizó.

El poeta norteamericano William Ross Wallace señalaba que “la mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo” y aunque se refería inicialmente a la labor de mujer, ahora en el caso de la política, es habitual [en muchos países] que detrás de la cuna esté el sector empresarial. Las elecciones del 6 de junio demostrarán si sigue teniendo fuerza la mano que se llenó de dinero en los sexenios pasados.

Sputnik / La Haine




Fuente: Lahaine.org