April 4, 2021
De parte de Nodo50
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Pronto se publicar谩 la traducci贸n al castellano de 鈥楨cocide. Kill the Corporation before it kills us鈥 (鈥楨cocidio. Matemos a la corporaci贸n antes de que ella nos mate鈥), libro que David Whyte dedica al papel de la corporaci贸n 鈥揺se veh铆culo creado para la reproducci贸n de capital- en la depredaci贸n de toda forma de vida. 鈥楨cocidio鈥 da continuaci贸n a trabajos como 鈥楲a Empresa Criminal. Por qu茅 las corporaciones deben ser abolidas鈥 (Steve Tombs y David Whyte, Icaria, 2015/2016) o 鈥楲os Cr铆menes de la Econom铆a. Un an谩lisis criminol贸gico del pensamiento econ贸mico鈥 (Vincenzo Ruggiero, Marcial Pons, 2013/2018).

Este art铆culo, reci茅n publicado en 鈥楥orporate Watch鈥 y dedicado al papel de la corporaci贸n en la 鈥榞esti贸n eficiente鈥 de la pandemia, aporta una buena introducci贸n a los argumentos de 鈥楨cocidio: si gesti贸n eficiente significa concentraci贸n 贸ptima de beneficio鈥, entonces 鈥榗oncentraci贸n 贸ptima de beneficio鈥 significa 鈥榚strategia de negocio criminal, excluyente, segregadora, genocida y ecocida鈥.

Hace d茅cadas 鈥撯溌ace siglos!鈥, nos muestra Whyte- que esa afirmaci贸n es simplemente indiscutible. Comprenderlo significa comprender que el 煤nico fin primordial de la forma corporativa en cualquier 谩rea de negocio es reproducir capital, concentrar ganancias, defender el inter茅s del propietario y garantizar la irresponsabilidad de directivos e inversores ante cualquier da帽o producido por la actividad de la 鈥榩ersona jur铆dica鈥. Significa que esa actividad depredadora y el ciclo de destrucci贸n en el que opera se perpet煤an 鈥榞racias鈥 (y no 鈥榓 pesar鈥) del estado, el derecho, sus controles y su regulaci贸n. Significa, pues, comprender que en ese macabro juego capitalista de la depredaci贸n rentable y el 鈥渃谩lculo de vidas y muertes鈥 no hay nada que reformar. Significa comprender que debemos 鈥渕atar a la corporaci贸n鈥. Significa asumir que ya es tarde, pero de nosotras depende que no sea 鈥榙emasiado鈥 tarde. Y la historia en curso del mercado de las vacunas es un ejemplo perfecto de esa l贸gica criminal: los estados pueden (驴deben?) habilitar un negocio millonario sin tocar las causas del problema que lo hizo posible 鈥 y que seguir谩 matando a miles o millones de personas.

Daniel Jim茅nez Franco


La historia de las vacunas contra el COVID-19 pone al capitalismo bajo el microscopio y nos ense帽a c贸mo se prepara la industria farmac茅utica para la mayor lluvia de beneficios de su historia, al tiempo que exagera nuestra visi贸n del papel del estado capitalista. Voces como la de Boris Johnson1 presentan este proceso como si su impulso se debiera al ingenio corporativo y la pura competencia, pero sus verdaderos pilares son nuestra riqueza colectiva y un conocimiento cient铆fico que forma parte de los 鈥榖ienes comunes鈥.

A medida que la historia avanza, confirmamos que la b煤squeda de la vacuna no pretender dar con el remedio para el virus sino evitar el abordaje de sus 鈥榗ausas鈥.

Un modelo de negocio sostenible

En abril de 2018, mucho antes de que el Covid-19 brotara del pantano zoon贸tico, un informe de los analistas de Goldman Sachs2 reconoc铆a que una cura 鈥溍簄ica鈥 para las enfermedades nunca podr铆a ser un 鈥渕odelo de negocio sostenible鈥. Tomando como referencia los avances logrados por las terapias g茅nicas y celulares que luego allanaron el camino para la vacuna COVID-19, el informe concluy贸 que 鈥渆sos tratamientos ofrecen expectativas muy diferentes sobre un flujo de ingresos continuo frente a terapias cr贸nicas鈥.

Los analistas de Goldman Sachs confirmaban as铆 algo que es de sobras conocido en el negocio de los f谩rmacos: la inversi贸n en medicina preventiva y vacunas es much铆simo menor a la dedicada al tratamiento de enfermedades cr贸nicas. Hasta la aparici贸n de este virus, era mucho m谩s rentable mantener enfermas a las pacientes cr贸nicas que curarlas. Y, como reconoce el primer ministro brit谩nico, las grandes farmac茅uticas siguen el dinero. En 2019, el tama帽o del mercado mundial de vacunas movi贸 47.000 millones de d贸lares, cifra que equivale a las ventas de s贸lo cuatro medicamentos de 鈥渢ratamiento鈥: Humira (usado para tratar la artritis reumatoide), Keytruda (tratamiento del c谩ncer), Revlimid (mieloma m煤ltiple) y Opdivo (c谩ncer). Antes de 2020, la industria de las vacunas funcionaba como un oligopolio cl谩sico: cuatro grandes actores controlaban aproximadamente el 85% del mercado: GlaxoSmithKline, Sanofi, Merck y Pfizer.3

La concentraci贸n de poder en la industria y su permanente asimilaci贸n a esos modelos de m铆nimo riesgo impuestos en cualquier otro sector de negocio explican por qu茅 no hubo vacuna para los coronavirus anteriores (Sars-1 y Mers). En ambos casos, las pruebas iniciales utilizaron animales pero no humanos y, a medida que se extingu铆a el virus, tambi茅n lo hizo la investigaci贸n. La vacuna contra el 脡bola, financiada en gran parte con ayuda de la OMS, fue finalmente aprobada en 2019, seis a帽os despu茅s del inicio de la epidemia en 脕frica occidental. El virus del Zika se encuentra actualmente en ensayos cl铆nicos, pero no se espera ninguna vacuna en el mercado a corto plazo.4

No cabe duda de que nuestra respuesta a este virus se explica en el contexto del capitalismo racial y la geoeconom铆a. Los virus anteriores no amenazaban nuestra econom铆a. Comparad el coste del 脡bola para los pa铆ses de 脕frica Occidental (estimado en m谩s de 50.000 millones de d贸lares5) y el coste del brote de Zika en 2015 para Am茅rica Latina y el Caribe (estimado 18.000 millones6). Las econom铆as m谩s avanzadas pueden perder m谩s del 4,5% del PIB como resultado de esta pandemia, pues el coste de producci贸n se estima en 28 billones de d贸lares7. Hablamos de 鈥楤illones鈥. Las vacunas COVID-19 son necesarias para salvar vidas en el Norte global y, sobre todo, para salvar 鈥榥uestro鈥 sistema econ贸mico.

De hecho, el valor de las acciones de los inversores m谩s ricos siempre aumenta en las etapas clave del desarrollo de las vacunas. El primer ensayo public贸 resultados esperanzadores a principios de agosto8. A finales de ese mismo mes, los mercados de valores del mundo registraban el mejor agosto en d茅cadas. La recuperaci贸n del valor para los accionistas en el 煤ltimo trimestre de 2020, alentada por el inminente lanzamiento de la vacuna, tambi茅n vio c贸mo los fondos especulativos reportaban sus mayores ganancias en m谩s de una d茅cada.9

Nuestra vacuna

Las vacunas desarrolladas contra la COVID-19 han construido un trampol铆n muy valioso para desarrollar otras vacunas en el futuro, pero esto no compensa tantos a帽os de abandono. Part铆amos de una base de conocimiento precaria sobre el Covid-19, precisamente porque los c谩lculos previos de las cuatro grandes farmac茅uticas concluyeron que el riesgo de cartera no hac铆a rentable el desarrollo de vacunas para los coronavirus anteriores.

Nuestro informe anterior (鈥榁acunando al Capitalismo鈥) sobre las ganancias obtenidas por los principales productores de vacunas demuestra que, esta vez, el riesgo de cartera ha sido excluido de la ecuaci贸n. La raz贸n por la que las vacunas contra el COVID-19 llegaron a tal velocidad es que su modelo de riesgo10 cambi贸 de la noche a la ma帽ana. De hecho, los riesgos normales que los inversores asumen en el desarrollo de vacunas fueron eliminados. Primero encontramos una movilizaci贸n sin precedentes de I+D combinada con subsidios directos. En segundo lugar, los gobiernos han usado nuestro dinero para realizar los pedidos anticipados de medicamentos m谩s grandes de la historia y eliminar todo riesgo de mercado por ventas futuras. La suma de esos dos factores provoc贸 una inversi贸n de prop贸sito 煤nico sin precedentes en el sector. Y esta inversi贸n sin precedentes producir谩, por supuesto, beneficios sin precedentes.11

El desarrollo de esta vacuna est谩 siendo posible gracias a un inmenso flujo de subsidios p煤blicos que enga帽a al p煤blico haci茅ndole creer que lo que nos salva es la innovaci贸n del capital privado y su 鈥楤ig Pharma鈥. M谩s aun, el mayor subsidio a esas empresas permanece oculto.

Las universidades aportan cient铆ficos formados y una base de conocimiento acumulada durante cientos de a帽os. Son las universidades las que desarrollan las reglas para la investigaci贸n cl铆nica y son los investigadores universitarios quienes establecen el sistema de revisi贸n por pares para publicar los resultados en revistas acad茅micas. Las universidades realizan la mayor contribuci贸n social a la verificaci贸n y difusi贸n de los avances cient铆ficos. Toda esa producci贸n de conocimiento es patrimonio com煤n y como tal forma parte de nuestros 鈥渂ienes comunes鈥, pero en t茅rminos econ贸micos se trata como 鈥渆xternalidad鈥 鈥搖no de esos subsidios invisibles que nunca aparecen en las cuentas de una corporaci贸n.

La infraestructura que produjo las vacunas existe gracias a universidades financiadas con fondos p煤blicos, est谩 compuesta por institutos p煤blicos y transfiere importantes subsidios a laboratorios privados. Esta realidad nos confirma, en primer lugar, que somos todas nosotras quienes est谩n salvando a las grandes farmac茅uticas de su fracaso en el desarrollo de una vacuna eficaz contra virus similares.

Vacunar al capitalismo

La mayor铆a de los expertos en enfermedades infecciosas esperan que las nuevas enfermedades virales resultantes de la 鈥減ropagaci贸n鈥 zoon贸tica 鈥搎ue saltan de animales a humanos- ser谩n cada vez m谩s frecuentes. El Sars-Cov-19 no es el primer caso y es probable que enfrentemos muchos m谩s. Este programa de vacunaci贸n sin precedentes nos demuestra que pronto nos veremos ante problemas muy dif铆ciles, pues permite que los gobiernos eviten abordar las causas fundamentales del Sars-Cov-2 y, de hecho, ayuda a debilitar nuestras defensas contra el pr贸ximo pat贸geno que 鈥渟alte鈥 de animales a humanos.

Ya sabemos que uno de los principales impulsores de la propagaci贸n de estos virus es la deforestaci贸n. Los nuevos pat贸genos se liberan cuando el desarrollo industrial arrasa la tierra. Cuando los animales salvajes que portan esos pat贸genos son desplazados, los pat贸genos necesitan maximizar su oportunidad de 鈥渟altar鈥 de una especie a otra en un complejo proceso de deriva gen茅tica. Escritores como Rob Wallace llevan a帽os advirti茅ndonos de que la agricultura industrial a gran escala12 puede aumentar enormemente las posibilidades de que un virus mute a formas que puedan dar ese salto. As铆, una vez introducido en el universo humano, el virus encuentra sus condiciones m谩s f茅rtiles en lugares de trabajo concurridos como f谩bricas, mataderos, almacenes o 鈥榗all centers鈥.13

El problema es que la vacuna no se nos est谩 inyectando s贸lo a nosotras sino tambi茅n al propio capitalismo. El peligro es que las vacunas sirven un mero 鈥渁rreglo tecnol贸gico鈥 cortoplacista que asegura la supervivencia del sistema que sigue mat谩ndonos.

Todo el esfuerzo llevado a cabo en t茅rminos de financiaci贸n p煤blica 鈥搇icencias, pr茅stamos gubernamentales, regulaciones suspendidas- ha obedecido a un objetivo principal: mantener a las corporaciones con vida. Las empresas m谩s da帽inas e irresponsables han sobrevivido gracias a la financiaci贸n p煤blica, han podido despedir a sus trabajadoras, estafar a sus clientes y beneficiarse de la expansi贸n de la pobreza. Mientras tanto, la crisis del COVID-19 (pese a todas las noticias que celebraron el descenso de los niveles de contaminaci贸n) tambi茅n se ha aprovechado para sabotear muchos esfuerzos contra el cambio clim谩tico. Las corporaciones europeas y norteamericanas han aprovechado la oportunidad para presionar, con bastante 茅xito, a favor de la desregulaci贸n ambiental y el debilitamiento de los objetivos del Acuerdo de Par铆s.

El desarrollo de las vacunas salvar谩 muchas vidas, pero pagaremos un precio muy caro. Su modelo de maximizaci贸n de ganancias y minimizaci贸n de riesgos asegura que seamos nosotras, no las corporaciones, quienes acaben pagando el coste financiero. Y el coste social a pagar podr铆a ser a煤n mayor. Si no nos ocupamos de las causas radicales del problema y seguimos reproduciendo las mismas condiciones incontroladas del desarrollo capitalista y su industria agr铆cola-ganadera, seguiremos expuestas a m谩s y m谩s pat贸genos zoon贸ticos.


Original en ingl茅s en Corporate Watch: https://corporatewatch.org/vaccinating-capitalism-corporate-pharma-raids-the-commons-and-leaves-the-root-causes-untreated/




Fuente: Arainfo.org