June 15, 2021
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Lina Merino y Alfio Finola*. LQS. Junio 2021

El fracaso del neoliberalismo, con sus mecanismos, empresas, organismos y leyes internacionales que privatizan y mercantilizan el conocimiento social y hasta p煤blicamente producidos, ahogando en la pobreza a las grandes mayor铆as, ha llegado a un punto de inflexi贸n en esta pandemia

A pesar de los esfuerzos por ocultarlo, el 鈥渄ios mercado鈥 que el neoliberalismo adora no ha financiado el desarrollo de las vacunas. Los pueblos, a trav茅s de los Estados, han sido los principales protagonistas de financiar su producci贸n.

Entre estos, el Estado estadounidense no ha sido la excepci贸n. La Casa Blanca ha participado de manera protag贸nica en el financiamiento de la vacuna contra la Covid-19, otorgando subsidios directos a las principales farmac茅uticas para la investigaci贸n y desarrollo de las vacunas y garantizando la producci贸n.

Hace m谩s de ocho a帽os el gobierno estadounidense pag贸 a Emergent BioSolutions, una empresa de biotecnolog铆a de Maryland conocida por producir vacunas contra el 谩ntrax, para tener una f谩brica en Baltimore siempre lista para producir vacunas (o sea, en capacidad ociosa). Cuando lleg贸 la pandemia, la f谩brica se convirti贸 en la principal ubicaci贸n de EUA para fabricar vacunas Covid-19 desarrolladas por Johnson & Johnson y AstraZeneca, produciendo alrededor de 150 millones de dosis.

Por su parte, la vacuna Sputnik V es financiada por el Fondo de la Riqueza Soberana de Rusia (RDIF) y desarrollada por el Instituto de Investigaci贸n Gamaleya, ambos de origen estatal, y el Ministerio de Salud de la Federaci贸n de Rusia. Mientras que Sinopharm, pertenece al Grupo Farmac茅utico Nacional Chino, una empresa estatal china.

As铆, nos encontramos ante un escenario donde la mayor parte del financiamiento para investigaci贸n, desarrollo y producci贸n de las principales vacunas contra la Covid-19 tiene origen en fondos p煤blicos, aunque no en todos los casos las apropiaciones de esos beneficios volvieron a sus or铆genes.

M谩s all谩 de las pujas entre las potencias mundiales y los laboratorios por la propiedad y uso de las vacunas, en nuestra regi贸n comienzan a aparecer desarrollos propios para dar respuesta a la escasez de este bien tan preciado.

En este sentido, Cuba se encuentra desarrollando las 煤nicas candidatas en fase 3 de Am茅rica Latina, las vacunas Soberana 02 y la Abdala. Gracias a esto, la isla podr铆a ser el primer pa铆s del mundo con capacidad para cubrir todas sus necesidades con vacunas de producci贸n propia, incluso con las restricciones econ贸micas de un bloqueo que no se ha levantado ni siquiera en pandemia.

Por medio de un convenio, Argentina busca acceder tambi茅n a esta vacuna, donde podr铆a colaborar para escalar su producci贸n y avanzar en su aprobaci贸n. La asesora presidencial, Cecilia Nicolini, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, estuvieron en la isla a fines de mayo.

Argentina tambi茅n est谩 desarrollando sus propios candidatos vacunales. La principal propuesta es dirigida por investigadores de universidades nacionales y organismos p煤blicos de ciencia encabezados por el el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog铆a (Conicet).

Sin dudas la capacidad instalada del sistema cient铆fico argentino, las pol铆ticas p煤blicas que promueve este sector, los recursos humanos y t茅cnicos formados con experiencia en biotecnolog铆a y producci贸n de vacunas son claves para dar respuesta a las necesidades de innovaci贸n y producci贸n del momento, pese a los ahogos presupuestarios heredados de la administraci贸n neoloiberal del macrismo.

La discusi贸n de la propiedad intelectual

La propiedad intelectual (PI) se refiere a una serie de marcos regulatorios impulsados desde 1967 por el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), que ubican los bienes culturales o econ贸micos en el dominio privado. Este acuerdo plantea que tales bienes surgen del intelecto humano, individual o grupal, y que estas creaciones deben 鈥減rotegerse鈥 para explotaci贸n exclusiva de su creador. Quitando definiciones t茅cnicas, la PI es un mecanismo fundamental de la mercantilizaci贸n del conocimiento.

En la actual fase del capitalismo, el conocimiento es un recurso fundamental para la producci贸n de cualquier mercanc铆a y apropiaci贸n de riqueza. Adem谩s, es el 鈥渞ecurso limitante鈥 de los sectores econ贸micos estrat茅gicos. As铆, las fracciones m谩s avanzadas del capitalismo son las que contienen un mayor conocimiento, como la biotecnolog铆a, la nanotecnolog铆a, la industria del software, la rob贸tica, la industria farmac茅utica, las energ铆as renovables, etc.

El conocimiento tiene dos particularidades. Por un lado, es un bien que no se agota, es decir, que tiene un crecimiento infinito. Por el otro, es un bien intangible que, a diferencia de otros recursos como la tierra, dos personas (o dos empresas) pueden tener o compartir un conocimiento en simult谩neo.

Ac谩 es donde la cuesti贸n de la PI, o sea, la apropiaci贸n privada del conocimiento, juega un rol fundamental. Es imperativo resaltar la falsedad de la afirmaci贸n de que la producci贸n del conocimiento es un proceso individual, ya que es un proceso social. El privatizarlo tiene que ver con la privatizaci贸n de la riqueza.

El salto tecnol贸gico de los 煤ltimos a帽os no posee una valoraci贸n negativa por s铆 mismo, debido a que el conocimiento que permite acortar los tiempos de producci贸n puede ser la soluci贸n a las necesidades de las grandes mayor铆as. Podr铆amos disponer de m谩s y mejores bienes en menor tiempo y esfuerzo. Sin embargo, la madre de las batallas o la cuesti贸n fundamental es qui茅n se apropia de ese conocimiento, para qu茅 lo utiliza y en funci贸n de qu茅 intereses.

Este es un debate que la pandemia de la Covid-19 y el 鈥渂ien m谩s preciado鈥, la mercanc铆a vacuna, trajo aparejada. En medio de una distribuci贸n desigual y la acuciante necesidad de una producci贸n de vacunas mucho mayor, entra en la agenda internacional la discusi贸n de que las compa帽铆as farmac茅uticas renuncien temporalmente a los derechos de propiedad intelectual.

El reclamo comenz贸 en octubre de 2020 cuando India y Sud谩frica, junto con otros 57 pa铆ses presentaron su pedido ante la Organizaci贸n Mundial de Comercio (OMC). De hecho, es la puja por la propiedad privada del conocimiento lo que dio origen a la OMC en el a帽o 1995.

A pesar de los esfuerzos nacionales y globales que apalancaron el desarrollo tecnol贸gico en tiempo r茅cord, la distribuci贸n desigual de la vacuna a nivel mundial resulta evidente. Como advierte Diego Tipping, presidente de la Cruz Roja Argentina, 鈥渓as dos terceras partes de las vacunas han sido asignadas a los 50 pa铆ses m谩s poderosos y el 0,1% a los 50 pa铆ses m谩s pobres鈥.

Al momento se han administrado m谩s de 2.150 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, lo que equivale, en promedio, a 28 dosis por cada 100 personas. En Argentina el promedio est谩 por encima de la media global siendo de 31 dosis cada 100. Las tasas de vacunaci贸n por continente son las siguientes: 63% Am茅rica del Norte, 51% Europa, 31% Sudam茅rica, 26% Asia, 14% Ocean铆a y 2.6% 脕frica.

La enfermedad como un negocio: ganancias y m谩s ganancias

En los 煤ltimos ocho a帽os el sector farmac茅utico fue uno de los de mayor crecimiento, 183% a nivel mundial. La empresa farmac茅utica estadounidense Pfizer que desarroll贸 una de las vacunas contra la Covid-19 junto con su socio alem谩n BioNtech, percibieron una ganancia de 3.500 millones de d贸lars en ventas durante los tres primeros meses de 2021, cuando se puso en marcha la campa帽a de vacunaci贸n en Estados Unidos.

Esto provoc贸 un aumento de las acciones de Pfizer de casi un 50% desde marzo de 2020, elevando el valor de mercado de la empresa a 222.000 millones de d贸lares.

En el mismo sentido, el fabricante de otra vacuna contra la Covid-19 estadounidense, Moderna, cotiza 11 veces m谩s que el a帽o pasado. Esta empresa declar贸 que los ingresos totales aumentaron a 1.900 millones de d贸lares en el primer trimestre (frente a las p茅rdidas de 124 millones en el mismo periodo del a帽o anterior), al vender 102 millones de dosis de su vacuna de dos dosis.

Por su parte, AstraZeneca que lleva dos a帽os consecutivos de crecimiento de dos d铆gitos en los ingresos, encabez贸 la producci贸n de 350 millones de dosis de una vacuna contra el Covid-19. La empresa cifra la rentabilidad total para el accionista en un 300% en los 煤ltimos ocho a帽os, frente al el 44% del FTSE-100. El FTSE-100 es el 铆ndice burs谩til de referencia de la Bolsa de Valores de Londres. Est谩 compuesto por las 100 compa帽铆as de mayor capitalizaci贸n burs谩til del Reino Unido.

El laboratorio norteamericano Johnson & Johnson inform贸 ventas de la vacuna por una suma de 100 millones de d贸lares en EEUU, que nutren los 22.000 millones de ingresos del primer trimestre.

Hacia la soberan铆a tecnol贸gica

Frente a los ingresos multimillonarios por la comercializaci贸n de vacunas y la desigual distribuci贸n mundial de las mismas, se pone en relieve dos grandes cuestiones: los intereses en pugna por la liberaci贸n de la propiedad intelectual y la importancia de tener soberan铆a sobre el conocimiento cient铆fico-tecnol贸gico.

El desarrollo tecnol贸gico soberano e inclusivo es fundamental para lograr la independencia econ贸mica, generando puestos de trabajo con personal altamente calificado, que aproveche sus recursos naturales de manera respetuosa con la comunidad y el ambiente. Por ello una pieza fundamental del desarrollo humano y social, es el acceso a la salud, a la educaci贸n y a la cultura.

El fracaso del neoliberalismo, con sus mecanismos, empresas, organismos y leyes internacionales que privatizan y mercantilizan el conocimiento social y hasta p煤blicamente producidos, ahogando en la pobreza a las grandes mayor铆as, ha llegado a un punto de inflexi贸n en esta pandemia.

As铆 lo muestran las luchas populares en todo el mundo y en nuestra regi贸n, lo que debe alertarnos de la urgencia de un nuevo modelo de producci贸n orientado a conectar ciencia, tecnolog铆a, cultura, ambiente y comunidad con justicia social.

* Lina Merino es licenciada en Biotecnolog铆a y Biolog铆a Molecular (UNLP) y Doctora en Ciencias Biol贸gicas (UNLP). Alfio Finola es licenciado y profesor en Geograf铆a (UNRC). Ambos investigadores del Observatorio de Energ铆a, Ciencia y Tecnolog铆a (www.oecyt.com.ar) asociado a la plataforma Pueblo y Ciencia y al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la).
Publicado originalmente en estrategia.la

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Fuente: Loquesomos.org