July 31, 2021
De parte de El Miliciano
270 puntos de vista



Art铆culo del historiador del movimiento anarquista y anarcosindicalista internacional, publicado en 2016 en la revista hist贸rica rusa
Han pasado ochenta a帽os desde el inicio de la Revoluci贸n espa帽ola, y uno esperar铆a que despu茅s de todo este tiempo las pasiones se hubieran enfriado, dando paso a un an谩lisis sobrio y m谩s equilibrado de aquellos hechos pasados. Y, sin embargo, no se puede dejar de sentir por momentos que la guerra en Espa帽a tuvo lugar ayer, al menos a juzgar por los debates que se desarrollan sobre este tema en los c铆rculos cient铆ficos y pseudocient铆ficos de la propia Espa帽a o, incluso, de Rusia.
Por supuesto, esto no es accidental. En cuanto a las relaciones sociales, la Revoluci贸n espa帽ola fue uno de los acontecimientos m谩s profundos del siglo XX, aunque sufri贸 una aplastante derrota. Sin embargo, demasiadas corrientes sociales y pol铆ticas, junto con los partidarios de una amplia variedad de puntos de vista, han interpretado la historia de la Guerra Civil espa帽ola como la confirmaci贸n de sus propios conceptos y opiniones sociales sin tener en cuenta los hechos reales.
No en vano, esta politizaci贸n extrema ha contribuido al surgimiento de multitud de mitos sobre la Guerra Civil espa帽ola, que han sido absorbidos, reproducidos y repetidos por los historiadores hasta nuestros d铆as. Especialmente desafortunados a este respecto son los “perdedores de la historia”: los anarcosindicalistas espa帽oles. Para ellos, casi no hay quien interceda, a excepci贸n de los activistas de su propio movimiento y algunos historiadores profesionales que casi se pueden contar con los dedos de una mano.
Los mitos sobre los anarquistas espa帽oles y su papel en la Revoluci贸n y la Guerra Civil est谩n muy extendidos y son tenaces. Van desde acusaciones de aventurerismo radical, violencia arbitraria, represi贸n masiva, colectivizaci贸n obligatoria, conspiraciones y el socavamiento del 鈥渇rente antifascista鈥 hasta afirmaciones de que la experiencia del anarquismo en Espa帽a demostr贸 la falta de solidez de las ideas anarquistas que casi conducen a la traici贸n de la revoluci贸n.
En un breve art铆culo no hay espacio para examinar todos esos mitos. Desafortunadamente, los historiadores a menudo prefieren seguir el pensamiento establecido o depositar su confianza incondicional en la literatura de memorias (algunas de las cuales tienen un valor dudoso, mientras que otras, como las memorias de Garc铆a Oliver, deben tratarse con cautela). Y esto se hace en lugar de referirnos a documentos archivarios, que nos permiten refutar f谩cilmente evaluaciones incorrectas y demostrar que muchas circunstancias deben considerarse de manera muy diferente y que muchos eventos procedieron de manera muy diferente a lo que se afirma en la literatura.
Me centrar茅 en dos temas de la historia de la Revoluci贸n espa帽ola y la Guerra Civil, y tratar茅 de mostrar c贸mo una apelaci贸n a las fuentes de archivo puede cambiar esencialmente nuestras concepciones.
Primero: 驴qu茅 tipo de decisi贸n tomaron los anarcosindicalistas espa帽oles despu茅s de la derrota del mot铆n militar en Barcelona del 19 al 20 de julio de 1936?
Casi sin excepci贸n, los historiadores afirman que durante una serie de conferencias y reuniones de los activistas barceloneses y catalanes de la Confederaci贸n Nacional del Trabajo (CNT) y la Federaci贸n Anarquista Ib茅rica (FAI), hubo un acuerdo casi un谩nime para abstenerse de proclamar el comunismo libertario, declinando as铆 implementar las decisiones del Congreso de la CNT de mayo de 1936 en Zaragoza, a favor de la colaboraci贸n con las otras llamadas “fuerzas antifascistas”. Es cierto que los historiadores difieren en cuanto a las fechas de estas reuniones y no tienen del todo claro qu茅 se discuti贸 exactamente en cada una de ellas. Sin embargo, los investigadores coinciden en que la mayor铆a de anarcosindicalistas y anarquistas aprobaron la negativa a proclamar el comunismo libertario, es decir, la realizaci贸n de una revoluci贸n social anarquista. Y esto a pesar de la evidencia de varios testigos y participantes de los hechos (Abel Paz y Liberto Callejas, por ejemplo), que la 鈥渂ase鈥 del movimiento tom贸 una posici贸n diferente.
El asunto se complica por el hecho de que las actas de estas reuniones no se han conservado (aunque Garc铆a Oliver afirma en sus memorias que tales actas fueron tomadas). Pero en los archivos de la CNT conservados en el Instituto de Historia Social de 脕msterdam hay un documento muy interesante que arroja una luz completamente diferente sobre los hechos. Este es el acta de una reuni贸n ampliada del Comit茅 Nacional de la CNT realizada el 29 de julio. Esta fue la primera reuni贸n despu茅s del inicio del levantamiento militar, en la que se discuti贸 la situaci贸n del pa铆s a escala nacional. En estos minutos encontramos:
鈥淓l delegado de la Regional Catalana describe la lucha sostenida por nuestra Organizacion, en Catalu帽a. De su informe se deduce que el triunfo ha obedecido solo y exclusivamente a la participaci贸n de los elementos de la C.N.T. y la F.A.I. En la actualidad, y como consecuencia del triunfo quienes llevan la hegemon铆a en todos los ordenes en Catalu帽a son ellos. En los pueblos los compa帽eros ordenan la vida en todos los sentidos (鈥)
Plante a seguido que la mayoria de la militancia parece dispuesta, como consequencia del predominio de la Organizacion, ir a la instauracion del Comunismo Libertario en toda Catalu帽a. Afirma que si columnas de compa帽esros (sic!) que han salido para Zaragoza toman esta ciudad, entonces no habr脿 posibilida de que la minoria sostenga como hasta aqui al grueso de la Organizacion. Iran repite, a la instauracion de nuestro ideario sin tener en cuenta las condiciones en que se desenbuelvan (sic!) el resto de las Regionales鈥 (1).
Este documento representa la mejor prueba de c贸mo los anarcosindicalistas evaluaron realmente la situaci贸n despu茅s de la victoria de Barcelona y c贸mo pretend铆an actuar. Implica no solo que la mayor铆a de los anarcosindicalistas catalanes abogaran por la declaraci贸n inmediata del comunismo libertario, sino tambi茅n que el Pleno de julio no hab铆a tomado la decisi贸n de abstenerse de proclamarlo. 隆La organizaci贸n regional catalana de la CNT decidi贸 s贸lo posponer este paso hasta la liberaci贸n de Zaragoza por parte de las milicias anarquistas! En otras palabras, se decidi贸 no decidir nada todav铆a. Esta opci贸n se hizo con la esperanza de que la situaci贸n cambiara para mejor.
Sin embargo, la CNT y la FAI hab铆an ca铆do en una trampa. Al poner todo en un solo factor y vincular el futuro de la revoluci贸n social a la posible liberaci贸n de una ciudad (sin importar la importancia), los anarcosindicalistas se encontraron encamin谩ndose por una pendiente resbaladiza que conduc铆a a un callej贸n sin salida.
Pronto iban a experimentar conmoci贸n y consternaci贸n cuando result贸 que no pod铆an tomar Zaragoza. De repente tuvieron que poner un nuevo rumbo en condiciones imprevistas. Tuvieron que decidir si proclamar el comunismo libertario y proceder a la revoluci贸n anarquista, a pesar del fracaso de sus planes anteriores, o transformar su decisi贸n sobre un per铆odo interino de 鈥渃ooperaci贸n antifascista鈥 en una estrategia permanente hasta el final de la guerra
Seg煤n otro mito m谩s, la mayor铆a de los miembros de la CNT y la FAI posteriormente apoyaron el curso de la 鈥渦nidad antifascista鈥, al que se opuso s贸lo una peque帽a camarilla de radicales. Pero las actas de los plenos, conferencias y del congreso regional catal谩n de la CNT (febrero-marzo de 1937) de los archivos de la CNT y la FAI en Amsterdam muestran un panorama diferente. La influencia de la “posici贸n radical” aument贸 gradualmente a principios de 1937, cuando los anarcosindicalistas se vieron cada vez m谩s arrinconados, con la colectivizaci贸n restringida y los trabajadores desarmados. En un congreso regional extraordinario de la CNT catalana, los delegados de base se quejaron de que se estaban tomando decisiones pol铆ticamente significativas sin consultar a sus sindicatos. En la votaci贸n, los candidatos 鈥渞adicales鈥, los partidarios de acabar con las concesiones a los aliados 鈥渁ntifascistas鈥 y retirarse del gobierno, obtuvieron m谩s del 40 por ciento de los votos (2).
Delegados de numerosos sindicatos criticaron la actuaci贸n del gobierno de la rep煤blica espa帽ola en los t茅rminos m谩s en茅rgicos posibles, acus谩ndolo de negarse a destinar fondos a Catalu帽a y sabotear el aprovisionamiento del frente de Arag贸n. Se culp贸 a los ministros de la CNT por no cumplir con las decisiones de su organizaci贸n. Por ejemplo, un representante sindical de las profesiones liberales declar贸 que si el Comit茅 Nacional consideraba necesario colaborar, deb铆a hacerlo de manera honrada y sincera.
Un delegado del sindicato metal煤rgico de Barcelona se帽al贸 que hasta ese momento las cosas iban a favor de la UGT a costa de la CNT, y que esta evoluci贸n estaba perjudicando la marcha de la revoluci贸n. Dijo que los ministros de la CNT y el Comit茅 Regional Catal谩n de la CNT estaban influenciado por los marxistas y por la Esquerra, y expres贸 la opini贸n de que los anarcosindicalistas no necesitaban representaci贸n en el gobierno central, y que la colaboraci贸n antifascista deber铆a ser directa, no mediada. Para la clase trabajadora, el triunfo del fascismo o del marxismo conducir铆a a las mismas consecuencias desastrosas, declar贸, citando el ejemplo de Rusia.
El apoyo a esta posici贸n fue expresado por el sindicato ferroviario de L茅rida, los zapateros de Sitges, los trabajadores de la industria de distribuci贸n de Barcelona y los trabajadores de los servicios publicos de Barcelona (ambos grupos tambi茅n acusaron al Comit茅 Nacional de la CNT de violar las reglas confederales y retener informaci贸n a los sindicatos). Los obreros de la construcci贸n de Barcelona anunciaron que si la colaboraci贸n no se pod铆a realizar de forma honorable, deber铆a interrumpirse. Un representante de los trabajadores de los servicios publicos de Barcelona pidi贸 la pronta convocatoria de un pleno nacional de la CNT, en el que los ministros rendir铆an cuentas de sus acciones y donde se tomar铆a una decisi贸n sobre qu茅 hacer a continuaci贸n. Un delegado del sindicato de trabajadores de las profesiones liberales de Barcelona se帽al贸 que los 贸rganos revolucionarios formados despu茅s del 19 de julio hab铆an cedido sus funciones a las estructuras gubernamentales. Exigi贸 la destituci贸n de los ministros de la CNT si la revoluci贸n segu铆a en suspenso, y plante贸 el tema as铆: 鈥淗ay que preguntarnos si estamos en revoluci贸n. Si es as铆 hay que ir a la creaci贸n de los organismos adecuados鈥 (3).
El ala radical del movimiento inst贸 a que no se pospusiera la revoluci贸n hasta la victoria, sino a que se le permitiera continuar su curso mientras simult谩neamente libraba la guerra. La evidencia de la mayor radicalizaci贸n de las masas anarcosindicalistas proviene del pleno de los grupos anarquistas de Barcelona reunidos del 11 al 12 de abril de 1937, cuyas actas fueron publicadas por el historiador Agust铆n Guillamon. En este pleno participaron representantes de la 鈥淛uventud Libertaria鈥 y los 鈥淐omit茅s de Defensa鈥 de los barrios. El pleno exigi贸 la retirada de los anarquistas de todos los 贸rganos gubernamentales y declar贸 que “toda forma de gobierno es por esencia reaccionaria y, por ende, contraria a toda revoluci贸n social”. Pidi贸 la convocatoria el 1 de mayo en Valencia de un pleno peninsular de la FAI para desarrollar propuestas concretas y la coordinaci贸n de las fuerzas necesarias para implementar estas decisiones (4).
Cabe mencionar que los opositores a los anarquistas en el “campo republicano” se prepararon para un enfrentamiento decisivo. El historiador ruso Alexey Masterkov ha descubierto un informe del especialista militar sovi茅tico coronel Terekhin en el Archivo Militar del Estado Ruso (RGVA). Terekhin inform贸 a Mosc煤 que a principios de mayo de 1937 el estado mayor republicano envi贸 tropas blindadas en Valencia y en la carretera a Barcelona, bas谩ndose en denuncias 鈥渟obre la preparaci贸n de un mot铆n a gran escala en las regiones de Barcelona y Valencia y las ciudades entre ellas” (5).
Todos estos documentos nos obligan a reevaluar las nociones sobre el supuestamente robusto 鈥渇rente antifascista鈥 que fue socavado por los 鈥渞adicales鈥. De hecho, esta alianza antifascista fue percibida como antinatural tanto por las masas anarcosindicalistas como por el liderazgo de los comunistas y republicanos. En este sentido, los sucesos de mayo de 1937 deben ser vistos no como una especie de “ruptura”, sino como el resultado l贸gico e inevitable de la creciente contradicci贸n entre los puntos de vista y las posiciones de fuerzas y tendencias incompatibles, que ya hab铆a resultado en una 鈥済uerra civil dentro de la guerra civil鈥 con miles de bajas.
REFERENCIAS:
(1) Acta de la reuni贸n del Comit茅 Naci贸nal celebrada el d铆a 29 de julio de 1936, p. 1 // Instituto Internacional de Historia Social (IISG, Amsterdam). Archivos CNT (Espa帽a). 79B. Actas y resoluciones, plenos y reuniones. 1936. No. 1. Acta de la reunion del Comit茅 Nacional, 29/07/1936.
(2) 12a. Sesi贸n del Congreso regional de sindicatos de Catalu帽a, p谩gs. 4-5 / IISG (Amsterdam). Archivos CNT (Espa帽a). Archivo de la Confederaci贸n Regional del Trabajo de Catalu帽a. 34A. Actas, dictamenes e informes. 1936-1938. No. 2. Actas de congresos y plenos regionaless, 1936-1938.
(3) Acta de la octava sesi贸n del Congreso regional de sindicatos de Catalu帽a, p谩gs. 3-11 / IISG (Amsterdam). Archivos CNT (Espa帽a). Archivo de la Confederaci贸n Regional del Trabajo de Catalu帽a. 34A. Actas, dictamenes e informes. 1936-1938. No. 2. Actas de congresos y plenos regionales. 1936-1938.
(4) Para materiales del pleno, ver: Agust铆n Guillamon, Los Comit茅s de Defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938). De los Cuadros de defensa a los Comit茅s revolucionarios de barricada, las Partullas de control y las Milicias populares, (Barcelona: Aldarull Edicions), 2011, pp. 181鈥207.
(5) Archivo Militar Estatal Ruso (RGVA). Fondo 35082, inventario 1, expediente 73, p.162鈥160 (la numeraci贸n de las p谩ginas est谩 invertida). El autor agradece al historiador militar Alexey Masterkov por proporcionar una copia de este documento.
Publicado en ruso: 鈥淚storicheskaya Ekspertiza鈥. 2016. No.3. P.145鈥151
Fuente: web KRAS MAT. Secci贸n Rusa AIT



Fuente: Elmilicianocnt-aitchiclana.blogspot.com