November 29, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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En la audiencia 88 del megajuicio por las Brigadas de Banfield, Quilmes y Lan煤s, declar贸 Valeria del Mar Ram铆rez, la primera querellante travesti-trans en dar testimonio en un juicio de lesa humanidad. Realiz贸 un hist贸rico aporte a la memoria. Exigi贸 Justicia y record贸 a sus compa帽eras que fueron secuestradas y torturadas, cuando estaban en estado de prostituci贸n en Camino de Cintura durante la dictadura: la Hormiga, la Mono, Vicky, La Andrea, Susana, La Patona, La Romina y La Perica.

Redacci贸n: Julia Varela (Pulso Noticias). Edici贸n: Fernando Tebele (La Retaguardia).

Valeria cierra los ojos. Cuando recuerda, cierra los ojos. Algo pasa con quienes dan testimonio cuando comienzan a declarar. Se transportan. Cambian las caras, la mirada se va a alg煤n lugar del pasado que, despu茅s de la visita ocular del martes pasado, pudimos ver en qu茅 calabozo quedaba.

Es martes por la ma帽ana, la audiencia 88 del megajuicio de las Brigadas, y lo que est谩 haciendo Valeria es algo hist贸rico. Es la primera testiga travesti-trans que se suma como querellante en un juicio de lesa humanidad. Nunca antes hab铆a pasado.

鈥淵o trabajaba en Camino de Cintura, en ruta 4, entre Segu铆 y la Rotonda de Llavallol. Ah铆 consegu铆 una plaza, las compa帽eras me consiguieron una plaza y, aparte de eso, ten铆a que pagarle al jefe de calle. Mi trabajo era ejercer la prostituci贸n, hoy dir铆a que era trabajadora sexual. En ese momento 茅ramos prostitutas鈥, inici贸 su relato.

Hay muchas cosas que las est谩 contando por primera vez: 鈥淭en铆a miedo de que no me creyeran, ten铆a miedo, ten铆a verg眉enza. Es muy fuerte todo lo que me hicieron鈥. Valeria declara c贸mo la secuestraron dos veces. Una a finales de 1976 y otra a principios de 1977. 鈥淟a primera vez 茅ramos 14 o 15 las que trabaj谩bamos en esa ruta, del lado de Llavallol. A la hormiga, a Romina y a m铆 nos llevaron a Banfield. El patrullero nos iba derivando a donde nos tocaba. Entramos por la esquina, que era la comisar铆a, y entramos por una salida, por abajo, a los calabozos. Ah铆 estuvimos dos d铆as. Despu茅s de esos dos d铆as nos llevaron a Tribunales de Lomas (de Zamora), y cuando nos daban la libertad, nos llevaban a Llavallol a retirar las pertenencias鈥.

La segunda detenci贸n fue a principios de 1977. 鈥淵o llegu茅 y Romina ya estaba. Ser铆an las 8 o 9 de la noche. Ella a veces se quedaba cuando hab铆a poco trabajo. De repente para un Ford Falcon, se bajan dos de atr谩s y nos agarran del brazo. Nos arrodillan entremedio de las piernas de ellos, con la cabeza para abajo. Les digo que reci茅n hab铆amos llegado, que no est谩bamos haciendo nada. Y no nos contestan. El de adelante nos dice: 鈥楥谩llense la boca, ya van a saber a d贸nde van a ir鈥. Cuando vamos llegando, levanto la vista, y escucho el ruido de un port贸n de chapa. Enfrente hab铆a campo. Cuando entra el coche, cierran el port贸n, y hab铆a un polic铆a gordo, un escritorio verde, viejos, con vidrio arriba. Agarr贸 esos tel茅fonos y dijo: 鈥楢c谩 tienen las cachorras que hab铆an pedido鈥. Nos llevaron hasta el segundo piso. Abrieron una reja y me tiraron al primer calabozo. Supongo que a Romina la habr谩n puesto en un calabozo tambi茅n. No sab铆amos por qu茅 est谩bamos ah铆. M谩s tarde vinieron dos polic铆as a violarme鈥, dice en la declaraci贸n con total crudeza.

鈥淪iempre fueron violaciones. Me sacaban del calabozo y me llevaban al mismo lugar. Pens茅 que era el fin de mi vida. No sab铆a por qu茅 estaba pasando eso. Pensaba que estaba con gente demente. No entend铆a ni ve铆a la raz贸n. Yo ya no sab铆a que hacer. Yo prefer铆a que Dios me llevara. Y eran como seis que estaban ah铆. Meta re铆rse. Y yo meta gritar pidiendo auxilio. No sab铆a qu茅 m谩s pedir鈥, agreg贸 conmovida.

Hace unos a帽os, Mar铆a Bel茅n Correa, desde el exilio, dec铆a: 鈥渓as compa帽eras trans en la dictadura cubr铆an distintos espacios: eran servicio dom茅stico, eran las que se encargaban de limpiar los Falcon llenos de sangre. Eran las que se encargaban de limpiar un cuarto luego de una sesi贸n de tortura, las que escuchaban partos. Eran las que escuchaban las torturas, porque ellas estaban del otro lado del calabozo鈥.

Durante esos 14 d铆as que pas贸 secuestrada en el Pozo de Banfield, Valeria tambi茅n escuch贸 un parto: 鈥淯n d铆a, a la ma帽ana, me estaba ba帽ando y siento correr unos tacos. El polic铆a se quedaba en el corredor y me dec铆a que bajara la vista, que no mirara. Y siento que dicen: 鈥榊a, ya, ya, abr铆 que ya viene鈥. Se sent铆a que una chica gritaba. Siento un beb茅 llorar y una milica que dice: 鈥楲evantate, agarr谩 un balde y limpi谩 toda esta mugre tuya鈥. Vi entrar a una chica de pelo largo, con el vestidito lleno de sangre, la agarr茅 de la mano y la apoy茅 en el pilet贸n del ba帽o. No se pod铆a mantener en pie鈥.

驴Qu茅 hab铆a pasado?, le pregunta Germ谩n Camps, quien representa su querella. Y Valeria dice: 鈥淗ab铆a nacido un beb茅. Cuando salgo, veo que el polic铆a ten铆a un beb茅 en brazos鈥.

驴Cu谩ndo termin贸 la dictadura para la comunidad travesti-trans?

Valeria vivi贸 escondida y negando su identidad hasta 1999, cuando una amiga la convenci贸 de volver a la calle. Hab铆an pasado 16 a帽os del inicio de la democracia. 鈥淐uando sal铆a a la calle, ten铆a que ponerme un pa帽uelo para tapar el pelo rubio y disimular con una bolsa de compras, tratar de que el patrullero no me vea鈥, dice.

鈥淓ra el Pozo de Banfield y era la primera, era la quinta, era la cuarta, ten铆an otros nombres, porque no hab铆a una diferencia entre democracia y dictadura. Es m谩s, cuando se va la dictadura y comienza la democracia -que podemos marcarlo en el a帽o 1983-, la peor matanza de personas travestis en Panamericana comienza en el 84-85-86-87- 88, y queda registrado en casos policiales鈥, dijo Mar铆a Bel茅n Correa en el libro Memorias invertidas sudacas.

En el Archivo de la memoria trans marcan una fecha: 2012. La sanci贸n de la Ley de identidad de G茅nero. 鈥淐onsideramos que la democracia vino a partir del 2012, cuando el Estado nos consider贸 personas, nos dio una identificaci贸n, nos dio una identidad. Algo que muchas personas desaparecidas siguen buscando: su propia identidad鈥, dice Mar铆a Bel茅n Correa, y recuerda que 2012 fue tambi茅n la fecha de la creaci贸n del Archivo y el a帽o en el que muri贸 Claudia P铆a Baudracco, referente de la comunidad travesti-trans y gestora, junto con muchas otras como Lohana Berkins y Marlene Wayar del nacimiento de la Ley de identidad de g茅nero: 鈥淢uy parecido a como hicieron las Madres y Abuelas; a partir de la llegada de la democracia, empiezan a buscar los testimonios de los sobrevivientes鈥.

Valeria no est谩 bien. 鈥淔铆sicamente y psicol贸gicamente no estoy bien鈥, dice, para explicar lo notorio. 鈥淎 veces no quiero salir de mi casa. Tengo una jubilaci贸n m铆nima y estoy pagando moratoria. Si pago el alquiler donde vivo, no como. Estoy en el Sindicato de trabajadoras sexuales y vengo a buscar todos los d铆as comida. Desde hace 10 a帽os que vengo luchando para poder cobrar la indemnizaci贸n, reci茅n la pude cobrar el a帽o pasado y me dieron 50 mil pesos. Tengo 66 a帽os, trabaj茅 toda la vida, junto con mi madre, y no s茅 si ma帽ana estar茅 en la calle. No estoy bien y no s茅 qu茅 va a ser de m铆 porque las heridas las tengo en el cuerpo, nadie me las saca, la mochila tampoco鈥, denuncia e impacta con sus padecimientos.

Pero como cont贸, Valeria no fue la 煤nica. Este a帽o y antes de que muriera Etchecolatz, el juez federal Ernesto Kreplak y a ra铆z de la investigaci贸n de la fiscal铆a, proces贸 al genocida y a Jaime Lamont Smart, Jorge Antonio Berg茅s, Roberto Balmaceda, Alberto Candioti, Carlos Mar铆a Romero Pav贸n, Juan Miguel Wolk, H茅ctor Di Pasquale y Luis Horacio Castillo por perseguir, detener y torturar a ocho personas travestis trans en el Pozo de Banfield entre 1976 y 1983.

鈥淪i le reclamamos al Nunca M谩s que incluya la persecuci贸n por motivos sexuales o de identidad de g茅nero, pensemos un momento en los problemas situados: 驴C贸mo iba a acercarse a denunciar una travesti la desaparici贸n de su compa帽era si la pod铆an dejar presa porque su existencia ya era una contravenci贸n? 驴De qu茅 forma un militante gay iba a denunciar un secuestro si las propias organizaciones pol铆ticas de la 茅poca le daban vuelta la cara por no cumplir con los valores revolucionarios de la familia? 驴C贸mo iban a incluir a la comunidad LGBT+ si el ministro del Interior que se vinculaba con la Conadep opinaba que eran enfermos que hab铆a que curar? Para que la comunidad LGBT+ sea parte del proceso de memoria colectiva es necesaria una intenci贸n pol铆tica de poner el foco en estos testimonios. As铆 como desde 2016 los delitos sexuales en la dictadura son un cap铆tulo propio en las causas de lesa, la comunidad LGBT+ podr铆a tener su propio lugar en la construcci贸n de Memoria, Verdad y Justicia solo si asumimos que existi贸 y persiste una violencia espec铆fica. Que hoy te maten por puto, travesti, trans y lesbiana es una continuidad hist贸rica: Nunca M谩s es una frase que pide a gritos ser ampliada鈥, se pregunta y reflexiona el periodista Mat铆as M谩ximo.

Despu茅s de declarar Valeria escribi贸 en su Facebook: 鈥淧or todas las compa帽eras que me sostienen en esta lucha, por las compa帽eras de Ammar, las compa帽eras y amigas de Constituci贸n; por el camino compartido y porque no olvidamos a las compa帽eras travas que murieron: La Hhormiga, La Mono, Vicky, La Andrea, Susana, La Patona, La Romina y La Perica. Porque para ellas tambi茅n es este pedacito de Justicia que llega, aunque tarde pero llega鈥.


Fuente: https://laretaguardia.com.ar/2022/11/valeria-del-mar-ramirez-la-potencia-y-valentia-de-la-primera-travesti-querellante-en-juicios-de-lesa-humanidad.html




Fuente: Argentina.indymedia.org