June 15, 2021
De parte de La Haine
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Pr贸logo a “Mario Roberto Santucho” biograf铆a de qui茅n encabez贸 el movimiento guerrillero tal vez con mayor desarrollo pol铆tico militar en Am茅rica Latina

Biograf铆a escrita por Daniel de Santis, que sali贸 a la venta en primera quincena de abril del 2021

La matanza al por mayor instal贸 el difuso temor a sufrir m谩s desapariciones, asesinatos, violaciones y torturas masivas, a quedar nuevamente desprotegidos ante la violencia irracional de las instituciones. Las secuelas del terror a煤n perduran y, de una u otra manera, ayudan a resignarse, a la desmovilizaci贸n y la disgregaci贸n. Elemento subjetivo y vaporoso, pero con efectos muy pr谩cticos a la hora de decidir. Cuando se descarta la insurgencia organizada y se opta por la paciente espera, 驴cu谩nto pesa el temor en la decisi贸n?

Las fuerzas populares fueron derrotadas, es cierto, y su derrota marc贸 a fuego el ciclo postdictaduras, el de las democracias formales con hegemon铆a liberal. Sin embargo, con el orgullo de haber sido y la verg眉enza de sobrevivir, ah铆 seguimos, ara帽ando las paredes, sobreviviendo, regando las plantitas del jard铆n. Ni liberales ni progresistas pueden conciliar la fuerza de trabajo con los propietarios del capital. Misi贸n imposible. Hist贸rica incompatibilidad. Por mucho 5G que consuman las y los asalariados, la lucha no se detendr谩 hasta la eliminaci贸n de las clases sociales, hasta instalar formas de poder popular y de gesti贸n colectiva de la producci贸n planificada. El antagonismo irreconciliable es el alma de la lucha de clases, empuja desde el subterr谩neo, no deja dormir la paz de los sepulcros.

Porque la causa de los pueblos no fue derrotada ni se rindieron las ideas revolucionarias. Sobreviven como pueden, en las grietas de los muros derrumbados, cercadas por restauraciones varias, resistiendo apostas铆as de los que ya no son. No alcanza con sobrevivir, sin embargo.

S贸lo tiene sentido la sobrevida si sirve para recrear esp铆ritu e imaginario similares al que abon贸 la lucha revolucionaria en el mundo de los 鈥60.

En el actual clima de apolog铆a a la democracia liberal, el pensamiento de Mario Roberto Santucho rompe esquemas y emplaza a la reconstrucci贸n, ayuda a sortear las trampas del laberinto, a descubrir nuevas perspectivas, a pensar en la necesidad de prepararse para navegar con el pampero en contra. Bienvenido, entonces, este nuevo libro de Daniel De Santis. Es trascendental rescatar las ideas y el modo de pensar del fundador y principal dirigente del Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo (ERP). No s贸lo como datos para el relato hist贸rico, sino que se recuperan ingredientes esenciales para la recreaci贸n de nuevas referencias revolucionarias. Es la magia que necesitan estos tiempos de velar armas para renacer.

Los agrupados con Francisco Ren茅 y Mario Roberto Santucho, que fundaron en 1961 un movimiento con intenciones revolucionarias, lo adjetivaron 鈥渋ndoamericano鈥. Una definici贸n ideol贸gica central que, por lo general, pasa desapercibida cuando se analiza la epopeya del PRT-ERP. El continente no es iberoamericano ni panamericano y es m谩s que dudoso que sea latinoamericano. Usaron a prop贸sito el t茅rmino 鈥渋ndoamericano鈥, acu帽ado por el mexicano Jos茅 Vasconcelos y luego resignificado por Jos茅 Carlos Mari谩tegui. Reafirmaci贸n del car谩cter de invasi贸n sangrienta, del estupro financiado por el capitalismo europeo. En rechazo del enga帽oso 鈥渆ncuentro de dos culturas鈥, camuflaje que oculta el holocausto m谩s grande de la historia humana. El Frente Revolucionario Indoamericano Popular opt贸 por interpretar nuestra historia a la luz de los cinco siglos de resistencia ind铆gena a la cultura, la religi贸n y la din谩mica del capital.

Mientras que el estalinismo criollo miraba hacia Buenos Aires, los Santucho sostuvieron que la lucha por la liberaci贸n nacional y el socialismo detonar铆a en las provincias del noroeste. En particular apuntaron a su Santiago del Estero, donde hablan quichua los obreros de los ca帽averales y de las minas, los campesinos de la sierra, el pueblo asalariado y sobrexplotado. En ese idioma -y en castellano tambi茅n- se escrib铆an los folletos y la revista que difund铆a el FRIP. La revoluci贸n en Argentina se iniciar铆a en la regi贸n donde el car谩cter obrero era indistinguible del ind铆gena.

Es que los levantamientos de Tupac Amaru y Tupac Katari (1780) fueron hechos definitorios en la historia del siglo XVIII. Influyeron decisivamente para que, en las condiciones de 1810, detonaran sublevaciones masivas: las 鈥渞epubliquetas鈥 en Alto Per煤, las guerrillas de Guemes en Salta y, sobre todo, el pueblo reunido y armado del artiguismo que, desde 1816, hablaba en guaran铆.

Pese a su notoria influencia en los procesos reales, las rebeliones ind铆genas fueron ignoradas por las 鈥榟istorias oficiales鈥, ni siquiera las reivindicaron las veinte rep煤blicas surgidas de la mal llamada 鈥済uerra de la independencia鈥 que, en realidad, fue una victoria del imperialismo brit谩nico. En la segunda mitad del siglo XX, muchos movimientos guerrilleros leyeron la historia como la le铆a el FRIP y reubicaron en el centro las insurgencias quichua, aimara y guaran铆. No es posible suprimir la particularidad hist贸rica de cada proceso social, como, asimismo, tampoco es posible dejar de ver que el rasgo particular est谩 inserto en un proceso general: en la historia de la humanidad que es la historia de la lucha de clases. Lo indoamericano a帽ade un car谩cter m谩s a las condiciones generales de la lucha.

La teor铆a revolucionaria indoamericana no puede ignorar su particularidad. El rol que se adjudique a los pueblos originarios ser谩 una definici贸n ideol贸gica sustancial del movimiento insurgente en Am茅rica Latina. Obliga a revisar los conceptos de liberaci贸n nacional y de autodeterminaci贸n de los pueblos: 驴negar谩n las futuras insurgencias el derecho ancestral de la naci贸n mapuche a su territorio? 驴a desarrollar como quieran sus relaciones pol铆ticas? 驴satisface las necesidades de las naciones quichuas y aimaras un Estado plurinacional? 驴se las obligar谩n a someterse a un Estado ajeno y extra帽o, aunque se diga popular y revolucionario? Poder Popular es una concepci贸n que obliga a abarcar lo particular y lo general, es el derecho a la autonom铆a de todos y cada uno de los pueblos.

En enero de 1964 se reuni贸 en Tucum谩n el 煤ltimo Congreso del FRIP. Se aprobaron las diez tesis que, ocho meses m谩s tarde, se esgrimieron en la fusi贸n con 鈥淧alabra Obrera鈥 para dar origen al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Las tesis sintetizaron los debates que precedieron el inicio de la lucha armada en la Argentina, la regi贸n y el continente. Despejaron inc贸gnitas, anticiparon, fue la creaci贸n intelectual que abon贸 la acci贸n creadora.

Las dos primeras tesis explicaban que el desarrollo industrial no fue obra de la burgues铆a nacional argentina, sino de la inversi贸n extranjera con fines colonialistas, una seudo industrializaci贸n, pues. No se pod铆a confiar en la burgues铆a nacional para enfrentar a la oligarqu铆a y el imperialismo. No le interesaba. Una caracterizaci贸n con enormes consecuencias pr谩cticas. La hab铆a esgrimido Ernesto Guevara en 鈥淕uerra de guerrillas, un m茅todo鈥, publicado en 1960: 鈥淓n las actuales condiciones hist贸ricas de Am茅rica Latina, la burgues铆a nacional no puede encabezar la lucha anti feudal y antiimperialista鈥.

Asimismo, lo dijo Fidel al cerrar las sesiones de la OLAS: 鈥淗ay veces que los documentos pol铆ticos llamados marxistas dan la impresi贸n de que se va a un archivo y se pide un modelo; modelo 14, modelo 13, modelo 12, todos iguales, con la misma palabrer铆a, que l贸gicamente es un lenguaje incapaz de expresar situaciones reales. Y muchas veces los documentos est谩n divorciados de la vida. Y a mucha gente le dicen que es esto el marxismo… 驴Y en qu茅 se diferencia de un catecismo, y en qu茅 se diferencia de una letan铆a y de un rosario? 鈥(鈥)鈥 Porque hay tesis que tienen 40 a帽os de edad; la famosa tesis acerca del papel, por ejemplo 鈥攑ara citar una鈥, de las burgues铆as nacionales. Cu谩nto trabajo ha costado acabarse de convencer que ese es un esquema absurdo a las condiciones de este continente; cu谩nto papel, cu谩nta frase, cu谩nta palabrer铆a, en espera de una burgues铆a liberal, progresista, antimperialista. Y de verdad que nos preguntamos si hay alguien que a estas horas pueda creer en el papel revolucionario de ninguna burgues铆a en este continente鈥.

Antes de tomar las armas, el movimiento revolucionario debi贸 dividir aguas con el 鈥渆squema absurdo鈥 de los partidos estalinistas, simple justificaci贸n de sus devaneos con las burgues铆as. Las guerrillas de toda Am茅rica Latina s贸lo pudieron nacer del rompimiento ideol贸gico con el estalinismo criollo.

En realidad, la debilidad de los burgueses criollos ya ven铆a codificada en el modo de expansi贸n del capitalismo europeo. No vinieron a invertir sus capitales para que se reprodujeran y acumularan en Indoam茅rica, generando intereses independientes de los centros del capitalismo, sino a saquear y enviar el bot铆n para pagar sus deudas con la burgues铆a prestamista. Como hoy, como siempre, los capitales se acumularon en los centros del desarrollo capitalista. En esas condiciones era imposible que surgiera una pujante burgues铆a nacional, por el contrario, surgi贸 la 茅lite de mayordomos y capataces incapaces de pensar en la independencia econ贸mica.

Aunque eran muy equivocados los esquemas del estalinismo, los progresismos de hoy d铆a los asumieron como verdaderos, es la ideolog铆a que les permite ser buenos pagadores de la deuda contra铆da con el capital financiero global. Se transformaron en administradores del capital extranjero con un discurso hip贸crita, que emplea t茅rminos marxistas para disimular su pr谩ctica liberal. Antes de las futuras insurgencias habr谩 que liberarse del freno ideol贸gico del progresismo.

Como ofrec铆an m谩s bajos costos para la salida de sus productos, las inversiones extranjeras privilegiaban notoriamente las zonas portuarias. De ese modo, a la par que acentuaron la superexplotaci贸n en las regiones atrasadas, m谩s alejadas de los puertos, generaron sectores de trabajadores privilegiados en los 鈥渋slotes industriales鈥. No hicieron s贸lo negocios, sino que determinaron diferencias y estructuraron a los productores de plusval铆a a su gusto y conveniencia.

Los sindicatos de los trabajadores privilegiados constituyen un imprescindible instrumento de lucha, es verdad, pero, por otro lado, tambi茅n son la garant铆a de que la lucha obrera se dar谩 dentro de la constituci贸n y las leyes, es decir, sin salir de la superestructura jur铆dica de la clase dominante. La gesti贸n institucional 鈥撯渓obby鈥- de las reivindicaciones sindicales requiere esos grandes aparatos administrativos y, con ello, se favorece la formaci贸n de grupos burocr谩ticos. La burocracia sindical oficia de amortiguador pol铆tico, de engranaje para el aceitado funcionamiento del sistema, para impedir que la clase se desmadre y se proponga cambiar el sistema.

En contrapartida, dada la superexplotaci贸n que sufre el proletariado rural, las ideas y las actitudes de sus direcciones sindicales ser谩n muy diferentes: promueven piquetes, ocupaciones, medidas de fuerza y de choque, organizan el proletariado en funci贸n de la lucha frontal y no de 鈥渓obby鈥 institucional. Son veh铆culos de la aspiraci贸n difusa a la emancipaci贸n, de la necesidad de luchar por el poder. No ven la realidad desde el mismo lugar ni con las mismas gafas de los bur贸cratas.

Sin desmerecer para nada el papel revolucionario del proletariado urbano, el FRIP entendi贸 que los trabajadores rurales y, en particular, los de la ca帽a de az煤car, eran el sector social m谩s explosivo, llamados a ser el detonante de la Revoluci贸n en la Argentina, definici贸n que orient贸 su acci贸n pol铆tica hacia el Norte argentino, el eslab贸n m谩s d茅bil de la cadena.

Casi sesenta a帽os despu茅s de la definici贸n del FRIP, el proletariado rural ha sido expulsado de las tierras y de la producci贸n agropecuaria. Emigraron a las periferias urbanas, fen贸meno sociol贸gico profundo que abarrot贸 con pobreza las grandes ciudades: Buenos Aires, Santiago, Rosario, Montevideo. Sin embargo, en el actual discurso pol铆tico sindical contin煤an predominando los sectores privilegiados, proclives a los pactos y acuerdos con la clase dominante. Borraron la reforma agraria de sus plataformas de lucha. Sin embargo, los descendientes de los condenados de la tierra parecen heredar la condici贸n de sepultureros del capitalismo, de sector social m谩s explosivo y detonante de las grandes transformaciones, veh铆culo para expropiar -sin indemnizar- los latifundios agropecuarios y urbanos, de la creaci贸n de cooperativas agropecuarias que revolucionen el modo de hacer producir la tierra. Es el legado de los fundadores de los movimientos guerrilleros en toda Am茅rica Latina, de su opci贸n por el proletariado m谩s empobrecido, el que trabaja la tierra (ca帽a de az煤car, forestales, miner铆a, peones de tambo y de estancia, etc.)

En su discurso en las OLAS, Fidel llam贸 a velar las armas: 鈥(鈥)鈥 que nadie se haga ilusiones de que conquistar谩 pac铆ficamente el poder en ning煤n pa铆s de este continente, que nadie se haga el ilustrado y el que pretenda decir a las masas semejante cosa, las estar谩 enga帽ando miserablemente鈥 (鈥) 鈥渆sto no quiere decir que hay que agarrar un fusil ma帽ana mismo, en cualquier sitio y empezar a combatir鈥 (鈥) 鈥渢ampoco quiere decir que la acci贸n deba esperar al triunfo de las ideas鈥 (鈥) 鈥減recisamente la acci贸n es uno de los m谩s eficaces instrumentos de hacer triunfar las ideas en las masas鈥.

No fue suficiente su voluntad ni la de los miles que velaron las armas, el Ch茅 en primer lugar. Se debi贸 esperar a que los due帽os del capital acudieran a los sables, su recurso favorito. Pasaron del liberalismo al autoritarismo en un par de d铆as, apenas cay贸 su tasa de ganancias y sintieron que ganaban un poco menos.

En la Argentina de 1966, el golpe 鈥減reventivo鈥 lo dieron Ongan铆a y sus 鈥渁zules鈥. Derrocaron al presidente constitucional y abrieron los tiempos del palo y la reja. Cerraron los caminos institucionales a los reclamos, pero, pese a ello, los bur贸cratas sindicales subieron al estrado de la dictadura. La tibieza descarada debilit贸 la hegemon铆a de la burocracia y, como los trabajadores deseaban combatividad y clasismo, surgi贸 la CGT de los Argentinos.

Al finalizar mayo de 1969 fue el Cordobazo. Agust铆n Tosco encabez贸 una marcha pac铆fica de obreros y estudiantes. Sin justificaci贸n alguna fue reprimida y hubo cuatro muertos en un par de horas. El salvajismo trajo consigo barricadas, molotov, piedras y hondas. La manifestaci贸n torn贸 en repudio masivo a la dictadura desde abajo. Las cosas se aceleraron, se comenz贸 a vislumbrar la guerra que vendr铆a, que no pod铆a ser s贸lo abierta, legal y pac铆fica.

Tres meses m谩s tarde, en setiembre, fue el Segundo Rosariazo. Un cuarto de mill贸n gan贸 las calles de la ciudad y ocup贸 barrios enteros como Empalme Graneros y Arroyito. Gendarmes y polic铆as fueron desbordados. Finalmente, como en el Cordobazo, Ongan铆a sac贸 a la calle el ej茅rcito para reinstalar la ley y el orden. El PRT intervino organizadamente en este Rosariazo, sus militantes estuvieron en Graneros, recuperaron armas de un puesto de gendarmer铆a que tomaron.

Luego de a帽os de participaci贸n en instancias electorales, de severa represi贸n a huelgas y ocupaciones sindicales, de luchas pac铆ficas derrotadas a palos por la polic铆a, las compa帽eras y compa帽eros sintieron la necesidad de pasar al nivel siguiente, el de la franca lucha por el poder. Parece ser que las agresiones del arriba que ya no puede, motivaron el esp铆ritu de lucha del abajo que ya no quiere vivir en las mismas condiciones. Se plantearon los problemas concretos para la lucha por el poder: 驴con qu茅 estrategia, con cu谩les herramientas?

La respuesta del PRT lleg贸 el 30 de julio de 1970. En el V Congreso se decidi贸 crear el Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo. La decisi贸n partidaria correspond铆a a la combatividad expresada en C贸rdoba y Rosario. Otros partidos no cargaban la mochila con la teor铆a y la ideolog铆a que hizo posible la responsabilidad pol铆tica y pr谩ctica de asumir una respuesta de esa 铆ndole hist贸rica.

As铆 comenz贸 la historia de la guerrilla con mayor grado de desarrollo en el cono sur del continente. Hicieron operaciones del porte de los asaltos al Batall贸n 141 en C贸rdoba (sin disparar un s贸lo tiro), a la guarnici贸n de Azul en provincia de Buenos Aires y a la F谩brica Militar de Explosivos (Villa Mar铆a, C贸rdoba). No finalizaron exitosamente la tentativa de tomar el Regimiento de Infanter铆a Aerotransportada en Catamarca, ni la del Batall贸n Dep贸sito de Arsenales 601 de Monte Chingolo, Buenos Aires. En alguna de esas acciones intervinieron hasta 250 compa帽eras y compa帽eros. Fue una guerra a vencer o morir.

La estrategia consist铆a en ir de lo poco a lo mucho, como sostuvieron los vietnamitas y repetimos todas y todos. Era una guerra prolongada, desde la debilidad del foco armado -algo muy diferente a foquismo- hasta la fortaleza del ej茅rcito popular con la t茅cnica militar y el poder de fuego suficientes para derrotar el ej茅rcito reaccionario. As铆 ocurri贸 en China, Argelia y Cuba. As铆 se peleaba en Vietnam y as铆 poblamos Am茅rica Latina con armas guerrilleras.

Es otra muy distinta la actual realidad, no vivimos en los 鈥60, est谩 clar铆simo. Sin embargo, los procesos sociales y pol铆ticos contin煤an recorriendo los mismos andariveles que anta帽o. Por muy liberal y democr谩tico que se diga el sistema, la violencia institucional sigue siendo su instrumento preferido. Sus v铆ctimas soportan las consecuencias, pero pierden la paciencia, pierden la esperanza en que las mayor铆as electorales puedan transformar revolucionariamente la sociedad.

El voto no defiende a nadie en la ardiente Amazonia, en las rutas cortadas de Bolivia o en la Patagonia Mapuche. 驴C贸mo poner fin electoralmente a la silenciosa matanza de luchadores en Colombia? 驴C贸mo hacerlo en el Chile de los carabineros exorbitados por el esp铆ritu de revancha? Resurge el mismo imperativo 茅tico que en los 鈥60 impuls贸 el movimiento revolucionario. Ello no significa salir a lo loco: los Moncadas que se sufrieron ayudan a ver y pensar mucho mejor. Sin embargo, no hay raz贸n alguna para quitarse las gafas rojas y negras y pensar la realidad color rosadito verdoso.

Es imperioso debatir nuevas formas de insurgencias, discutirlas con Guevara, Santucho, Marighela, Enr铆quez y Sendic, desbrozar las malezas y cultivar con esmero las mil flores que se abrir谩n en el futuro. 驴No ser谩 preciso analizar el prop贸sito de desarrollar la guerrilla hasta transformarla en ej茅rcito popular? La formaci贸n de ej茅rcitos tambi茅n entra帽a crear las condiciones en que surgen grupos burocr谩ticos que arrojan sombras sobre toda la sociedad. Las jerarqu铆as estrictas coartan el pensamiento cr铆tico y echan a perder el sentido de responsabilidad social, son terreno f茅rtil para las 鈥渘uevas clases sociales鈥, 驴no habr谩 que explorar m谩s fondo en las formas organizativas de 鈥減ueblos reunidos y armados鈥 que nos vienen de los pueblos originarios?

Agradezco esta posibilidad de firmar tan cerca del legado de Mario Roberto Santucho. Me llena de orgullo.

Gracias por el fuego, Robi.

http://zurdatupa.blogspot.com




Fuente: Lahaine.org