March 3, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
17 puntos de vista


Han pasado 45 a帽os desde la masacre de Gasteiz. Una huelga general paralizaba Gasteiz y varios miles de trabajadores se dieron cita en la parroquia del barrio de Zaramaga. La Polic铆a Armada, siguiendo instrucciones superiores, realiz贸 una acci贸n de guerra en tiempo de paz. Lanz贸 gases lacrim贸genos y botes de humo en el interior de la iglesia y cuando los obreros despavoridos intentaron ganar el exterior, fueron abatidos como conejos.

El balance en Gasteiz fue de cinco muertos y m谩s de un centenar de heridos. Los fallecidos: Romualdo Barroso (19 a帽os), Pedro Mar铆a Mart铆nez Ocio, Francisco Aznar (17 a帽os), Jos茅 Castillo y Bienvenido Pereda. El 8 de marzo en Basauri y en una manifestaci贸n de protesta por los sucesos de Gasteiz, la polic铆a mataba a Vicente Ant贸n Ferrero, de 18 a帽os. El d铆a 5, en Tarragona y en una manifestaci贸n tras la masacre de la capital alavesa mor铆a, tras caer o ser arrojado de un tejado cuando le persegu铆a la polic铆a, el obrero Juan Gabriel Rodrigo Knafo, de 19 a帽os. El 14 de marzo, en una protesta por las muertes de Gasteiz frente a la Embajada espa帽ola de Roma, la polic铆a italiana dispar贸 fuego real contra los congregados matando a un viandante, Mario Marotta e hiriendo gravemente a otros dos.

La respuesta del Estado espa帽ol fue de reafirmarse en la actuaci贸n de sus polic铆as. Para el gobernador civil de Araba, Rafael Land铆n, la 芦represi贸n de la polic铆a ha sido en algunos momentos insuficiente禄 lo que corroboraba la nota oficial del Gobierno de Arias Navarro: 芦La actuaci贸n de las fuerzas del orden ha estado encaminada a proteger el ejercicio de las libertades individuales禄. Ning煤n n煤mero de la Guardia Civil, ning煤n agente policial, a fin de cuentas los que dispararon y mataron obreros, fue imputado.

Jes煤s Quintana, el capit谩n que dirigi贸 la masacre, se帽al贸 en la causa abierta que los obreros muertos estaban bien muertos, porque la Polic铆a actu贸 en 芦defensa propia禄. No hubo, sin embargo, polic铆a herido por arma de fuego, ni siquiera por arma blanca. Quintana, a quien Interpol pidi贸 la detenci贸n y extradici贸n, ha vivido tranquilamente como jubilado en Granada.

Fraga, el ministro de Interior entonces dijo: 芦No se van a tolerar planteamientos ut贸picos禄. 芦No fue una actuaci贸n excesiva, se estaba jugando mucho禄. Mart铆n Villa, el ministro de Relaciones Sindicales (los sindicatos estaban ilegalizados) lleg贸 a suceder a Fraga, y se meti贸 luego empresario, de la marca Espa帽a: Sogecable, Endesa, Prisa y consejero del Sareb.

Los obrero fueron tachados de delincuentes, terroristas y v谩ndalos por los medios de comunicaci贸n de entonces. El TOP (Tribunal de Orden P煤blico, antecedente de la Audiencia Nacional) se desinhibi贸 de los sucesos en favor de un tribunal militar, cuyo instructor fue el teniente coronel Cipriano P茅rez Trincado, voluntario requet茅 en 1936, relator de su particular 芦cruzada禄. Trat贸 a las v铆ctimas como entonces, enemigos. Los hechos fueron sobrese铆dos. Matar obreros era gratis.

Los empresarios alaveses, que presionaron para que los salarios fueran congelados, para que el escarmiento a los obreros rebeldes fuera de los que hacen 茅poca y marcaran a toda una generaci贸n, no aparecen en las cr贸nicas hist贸ricas. Ellos, que se negaron rotundamente a la negociaci贸n, aparecieron entonces como paladines del acuerdo. Nombraron a un mediador vallisoletano que llevaba en Gasteiz varios a帽os como juez de instrucci贸n, Juan Bautista Pardo Garc铆a. Pardo ser铆a, ya en 1989, el primer presidente del Tribunal Superior de Justicia del Pa铆s Vasco.

En l铆nea con el apartado anterior de impunidad, los 煤nicos detenidos fueron aquellos que la Polic铆a se帽al贸 como dirigentes obreros, que ingresaron en la prisi贸n de Carabanchel: Imanol Olaberria, Jes煤s Fern谩ndez Navas, Juanjo Sebasti谩n y Emilio Alonso. Otros en Langraitz. Las v铆ctimas fueron encarceladas y los verdugos, compa帽铆as acantonadas en Miranda, Valladolid y Gasteiz, felicitados por haber matado obreros.

Han pasado 45 a帽os de la masacre del 3 de marzo. En esa construcci贸n del relato, la v铆ctimas siguen sin recuperar su lugar. Los verdugos, en cambio, engre铆dos, vanidosos, refugiados en su eterna impunidad.

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Fuente: Cgt-lkn.org