August 3, 2021
De parte de Ateneo Libertario Carabanchel Latina
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Carlos Javier Gonz谩lez Serrano 

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Hannah Arendt (1906-1975) fue sin duda una de las pensadoras que m谩s desarroll贸 e indag贸 sobre las consideraciones socio-hist贸rico-pol铆ticas del pasado siglo. Su denodado compromiso con el estudio e investigaci贸n de las condiciones en que el ser humano despliega su existencia en com煤n, en sociedad, hizo posible uno de los an谩lisis m谩s extensos y certeros de cuanto se relaciona con el impulso del hombre a gobernarse a s铆 mismo. Algo que, en muy certeras palabras, y refiri茅ndose a Arendt, Fina Birul茅s denomin贸 鈥渓a dignidad de la pol铆tica鈥.

Pudiera resultar curioso que, dada su vocaci贸n y la inexcusable vertiente reflexiva de sus escritos, Arendt rehuyera el apelativo de 鈥渇il贸sofa鈥; incluso lleg贸 a asegurar en una conocida entrevista que su intenci贸n no era otra que la de 鈥渕irar la pol铆tica con ojos despejados de filosof铆a鈥. Esta ind贸mita e imprescindible autora se enfrenta a la realidad desde la realidad misma, desde la propia experiencia: es al perder este contacto con lo que acontece, con lo que se da en el mundo de los asuntos humanos, cuando topamos con todo tipo de teor铆as que pueden difuminarse tan f谩cilmente como castillos edificados en el aire. O lo que es peor, pueden distraernos 鈥揳l amparo de la seductora vida teor茅tica (bios theoretikos)鈥 de la tarea esencial del pensamiento: poner mientes en la libertad y lo pol铆tico en tiempos que ella misma tild贸 鈥渄e oscuridad鈥, cuando aquella libertad no puede crecer a causa de su negaci贸n m谩s contundente, el totalitarismo, que impide el desarrollo del propio pensar. Un totalitarismo que no s贸lo tiene que ver con los reg铆menes fascistas del XX, sino tambi茅n con la necesidad de reflexionar sobre la pluralidad, sobre el hecho de que vivimos unos con otros y de que, a la fuerza, hemos de forjar un sistema comunitario que a todos convenga en base al sostenimiento de tal pluralidad. Tarea en efecto ardua y compleja. Y as铆, escrib铆a:

Si los fil贸sofos, a pesar de su necesario extra帽amiento de la vida cotidiana y los asuntos humanos, han de llegar alguna vez a una verdadera filosof铆a pol铆tica, habr谩n de convertir la pluralidad humana de la cual surge todo el 谩mbito de los asuntos humanos, con toda su grandeza y miseria, en el objeto de su thaumadzein [asombro].

Si bien es cierto que el an谩lisis sobre lo pol铆tico que Arendt presenta tuvo como moj贸n de inicio lo que denomin贸 鈥渆l acontecimiento central de nuestro tiempo鈥, esto es, el ascenso del nazismo al poder en la Alemania de 1933, tambi茅n lo es que las obras de Arendt cobran una escandalosa y en ocasiones dolorosa actualidad. Claro ejemplo de ello lo encontramos en los textos recogidos en Verdad y mentira en la pol铆tica, publicados por P谩gina ind贸mita. La inesperada llegada a la presidencia de Trump en Estados Unidos, el grave problema de los refugiados sirios deambulando como seres errantes por cada rinc贸n del mundo sin cobijo ni alimento, la nueva reconversi贸n y ensalzamiento del populismo, el usual recurso a la demagogia, el masivo desempleo en las sociedades occidentales, las evasiones fiscales de grandes fortunas al amparo de numerosos Estados, el desvalimiento jur铆dico de las capas econ贸micas m谩s desfavorecidas y un largo etc茅tera conforman una pl茅yade de hechos que hacen de Arendt un estandarte fundamental en el que buscar, si no respuestas, s铆 las cuestiones adecuadas.

Y es que ya escrib铆a en el prefacio a Entre pasado y futuro que 鈥淐reo que el pensar como tal nace a partir de la experiencia de los acontecimientos de nuestra vida y debe quedar vinculado a ellos como los 煤nicos referentes a los que puede adherirse鈥. La m谩s alta lecci贸n que Arendt brinda en este sentido es el de la responsabilidad, cuando comentaba, desolada (tras los sucesos de 1933 en Alemania), que 鈥渇ue para m铆 un shock inmediato, y a partir de aquel momento me sent铆 responsable鈥. Pensar y hacer, pensamiento y acci贸n se encuentran unidos de manera indiscernible. Nadie como Arendt ha puesto esta fundamental relaci贸n sobre la mesa.

Ni el pasado ni el presente, en la medida en que es una consecuencia del pasado, est谩n abiertos a la acci贸n; s贸lo el futuro lo est谩. Si el pasado y el presente son tratados como partes del futuro 鈥揺s decir, devueltos a su anterior estado de potencialidad鈥, el terreno pol铆tico queda privado no s贸lo de su fuerza estabilizadora principal, sino tambi茅n del punto de partida para el cambio, para empezar algo nuevo.

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No es que, como Arendt argumentara comentando el fen贸meno del totalitarismo, la ley se haya situado por encima o m谩s all谩 de los individuos. El problema actual, de enorme envergadura para las sociedades llamadas democr谩ticas, es que esa ley se ha separado peligrosamente de las instituciones que, en principio, deber铆an controlarla, supeditarla y, en 煤ltima instancia, hacerla cumplir. Poderes muy distintos a los legislativos, judiciales y gubernamentales han entrado en liza, convirti茅ndose en los aut茅nticos valedores y defensores de una ley que se alimenta para mantener cada vez m谩s vivas las prerrogativas de la banca y de los emporios petroleros y armament铆sticos. Un mundo esquizofr茅nico en el que los intereses econ贸micos se funden triste y funestamente con las inversiones de los Estados, repitamos, llamados democr谩ticos.

Arendt nos ense帽a (como he desarrollado por extenso en mi cap铆tulo dedicado a la relaci贸n de la alemana con Homero en el volumen Hannah Arendt y la literatura) que lo pol铆tico s贸lo se pone de manifiesto y se lleva a cabo en el espacio p煤blico, es decir, cuando un hombre o una mujer sale a la palestra y se muestra, es decir, cuando act煤a frente a los dem谩s y se expone. Esta necesaria visibilidad, que nos convierte en iguales en un entorno pol铆tico en el que vivimos los unos con y entre los otros, se pierde paulatinamente en un contexto como el actual, cuando las ideas sirven como parapeto y excusa para, precisamente, no actuar, y por tanto, para no pensar. En absoluto. As铆, comenta en 鈥淰erdad y pol铆tica鈥 que

Nadie ha dudado jam谩s con respecto al hecho de que la verdad y la pol铆tica no se llevan demasiado bien, y nadie, que yo sepa, ha colocado la veracidad entre las virtudes pol铆ticas. La mentira siempre ha sido vista como una herramienta necesaria y justificable para la actividad no s贸lo de los pol铆ticos y los demagogos sino tambi茅n del hombre de Estado.

Los dos fundamentales textos que se recogen en Verdad y mentira en la pol铆tica responden a la necesidad que Arendt siente por interpelar a gobernantes y a gobernados, es decir, a todos cuantos intervienen en la realidad del espacio p煤blico de lo pol铆tico. Resulta f谩cil y muy tentador sumirse en el entorno de la intimidad (de lo dom茅stico) y huir de la responsabilidad que, como ciudadanos, nos corresponde. La pol铆tica, lejos de lo que suele pensarse, es una opci贸n: se realiza o no se realiza, y tal es la encrucijada en la que nos sit煤an nuestros complejos tiempos y las palabras de la pensadora alemana. Arendt designa sin tapujos los s铆ntomas ya m谩s que visibles de un desfallecimiento, es decir, de una dejaci贸n de funciones por parte de los actores pol铆ticos, que somos todos, y nos incita permanentemente a tomar la decisi贸n de pensar y actuar.

La pol铆tica se ha devaluado hasta el punto de que la hemos convertido en un mero oficio en el que la mentira, la falsificaci贸n o la demagogia se justifican para alcanzar el poder. Un poder que ya no es pol铆tico, es decir, humano, sino m谩s bien econ贸mico y degradante. Acci贸n y discurso se han separado de forma amenazadora, obviando con demasiada facilidad que la libertad pol铆tica precisa del acontecer de los dem谩s, de la aparici贸n de los otros, esto es, que exige y demanda la pluralidad, un espacio que se da con y entre los seres humanos. Si para Arendt ser y aparecer coinciden, nuestra actualidad muestra con demasiada y peligrosa claridad que tal aparici贸n (o comparecencia) no garantiza la creaci贸n y el fomento de lo pol铆tico, pues, como ya se ha apuntado, los constructos eid茅ticos (en otro tiempo llamados ideolog铆as), se han apoderado de la capacidad de pensar y actuar.

Para nosotros, la apariencia 鈥揳lgo que ven y oyen otros al igual que nosotros鈥 constituye la realidad [鈥. La presencia de los otros que ven lo que vemos y oyen lo que o铆mos nos asegura de la realidad del mundo y de nosotros mismos.

Un volumen esencial y totalmente vigente en el que Arendt, a trav茅s del an谩lisis de los conceptos de verdad y mentira, nos recuerda que la pol铆tica nace en el entre-unos-y-otros, y nos hace interrogarnos, una vez m谩s, sobre c贸mo la acci贸n pol铆tica es la que sostiene 鈥搚 puede y debe sostener鈥 la existencia m谩s propiamente humana: la de un mundo compartido.

El aislamiento es ese callej贸n sin salida al que son empujados los hombres cuando es destruida la esfera pol铆tica de sus vidas, donde act煤an juntamente en la prosecuci贸n de un inter茅s com煤n [鈥. S贸lo cuando es destruida la m谩s elemental forma de creatividad humana, que es la capacidad de a帽adir algo propio al mundo el aislamiento se torna inmediatamente insoportable. [鈥 Bajo semejantes condiciones, s贸lo queda el puro esfuerzo del trabajo, que es el esfuerzo por mantenerse vivo, y se halla rota la relaci贸n con el mundo como artificio humano.

FUENTE: El vuelo de la lechuza




Fuente: Ateneolibertariocarabanchellatina.wordpress.com