November 23, 2020
De parte de La Haine
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23/11/2020 :: Nacionales PP.Catalans
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El movimiento de vivienda vuelve a darnos una alegr铆a consiguiendo una victoria que mejorar谩 la vida de miles de familias

El movimiento de vivienda vuelve a darnos una alegr铆a consiguiendo una victoria que mejorar谩 la vida de miles de familias. El 9 de septiembre se aprob贸 en el Parlament de Catalunya la ley que regula el precio de los alquileres. Esta reforma, aunque circunscrita al 谩mbito de Catalu帽a, supone un paso al frente de la lucha colectiva por el acceso a la vivienda y un referente para el movimiento en el resto de territorios.

Hagamos un peque帽o recorrido de nuestra historia reciente para comprender la importancia de esta victoria.

Durante los felices a帽os 90 se fragu贸 el boom inmobiliario que produjo una burbuja inmobiliaria. Constru铆amos m谩s casas que Alemania y Francia juntas. La doctrina neoliberal se帽alaba que el aumento de la oferta de vivienda reducir铆a los precios y mejorar铆a las opciones de acceso a la vivienda en propiedad. La realidad es que ese f谩cil acceso fue gracias al sobreendeudamiento de las personas trabajadoras a las cuales la banca facilitaba todo tipo de cr茅ditos hipotecarios. Con trabajo y capacidad de acceder a cr茅dito f谩cil aumentaba la sensaci贸n de escalar socialmente y ser alguien m谩s de la flamante clase media. Esta burbuja pinch贸 con la larga crisis financiera de 2008. Miles de familias se vieron sin trabajo, endeudadas, hipotecadas, sin ayuda social y sin capacidad de hacer frente a los pagos. Llegaron los desahucios y se acab贸 el sue帽o de la clase media. Apareci贸 la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), explot贸 el 15M y se empezaron a parar los desahucios poniendo el cuerpo entre las casas y la polic铆a. La lucha de la PAH dio sus frutos paralizando desahucios y firmando alquileres sociales.

Nace el inquilinato

De unos a帽os a ahora la problem谩tica de la vivienda ha mutado ampliando su foco de acci贸n. La presi贸n tur铆stica, los procesos de gentrificaci贸n o la aparici贸n de apps para el alquiler por semanas a turistas han fomentado el aumento de los alquileres. La aparici贸n de los fondos buitre, grandes conglomerados internacionales de inversi贸n, se aprovecharon de los restos de la pasada burbuja inmobiliaria comprando a la baja el stock del que los bancos quer铆an deshacerse, permitiendo la degradaci贸n de los edificios y presionando a los inquilinos. Un nuevo conflicto sal铆a a la luz, las subidas abusivas de alquileres. Nacen los sindicatos de vivienda o de inquilinas.

Estas nuevas organizaciones ampl铆an el sujeto colectivo de la lucha por la vivienda, acerc谩ndose a las clases trabajadoras (ligeramente) m谩s estables que aun teniendo trabajo se ven incapaces de afrontar las subidas abusivas de los alquileres. El ejemplo habitual es el de un bloque de viviendas en un barrio obrero cuya constructora se encuentra en dificultades econ贸micas y vende a un fondo de inversi贸n, este fondo hace caso omiso a los inquilinos hasta que llega el momento de las renovaciones de contratos, momento que aprovechan para la subida. Como no hay ninguna ley que ponga freno a las subidas, la parte propietaria juega con ventaja y tiene mucha m谩s capacidad de presi贸n: o pagas o te buscas otra cosa. Hasta que las inquilinas se cansan, se organizan y plantan cara de forma colectiva al grito de 鈥淣os quedamos鈥.

Un gran paso adelante

Los sindicatos de inquilinas se marcan como objetivo estrat茅gico la regulaci贸n de los precios de alquiler. En medio de este camino se despliegan distintas formas de lucha colectiva que permiten a cientos de familias permanecer en sus casas y organizar bloques enteros bajo el paraguas de Bloques en Lucha. Madrid y Barcelona son donde con mayor fuerza han despegado estas luchas y es en Catalu帽a donde se ha conseguido el primer gran cambio legislativo, la primera ley auton贸mica que regula el precio del alquiler. Esta victoria va m谩s all谩 de una ley que puede ser positiva y, de alguna manera, marca un antes y un despu茅s ante el mantra neoliberal que llevamos d茅cadas tragando que dice que el mercado se auto-regula y que no se puede intervenir sobre 茅l. El mercado lo regulan los grandes propietarios que cuentan con el benepl谩cito de las instituciones estatales. El acceso a la vivienda no se garantiza construyendo m谩s y m谩s, si no mejorando las condiciones de acceso: trabajo, alquileres justos, capacidad de negociaci贸n con la propiedad y herramientas legislativas que pongan freno a la avaricia de quien en una vivienda no ve un hogar si no una rentabilidad econ贸mica.

A grandes rasgos la ley se帽ala que el precio no puede aumentar respecto al contrato anterior -si fue firmado en los 煤ltimos cinco a帽os- y no podr谩 superar el 铆ndice de referencia de precios de la Generalitat. El arrendamiento por encima del precio del 脥ndice, falsear el precio de referencia y no adjuntarlo al contrato implica sanciones leves, con multas de entre 3.000 y 9.000 euros. Tengamos en cuenta que en 5 a帽os hay zonas de Catalu帽a donde los alquileres han aumentado un 60% 驴Han aumentado los sueldos en la misma medida? Ya sabemos que no.

Adem谩s reconoce a los sindicatos de inquilinas y vivienda como interlocutores v谩lidos frente a la propiedad. Igual que en una empresa sindicarte te protege, en tu casa acudir a tu grupo de vivienda m谩s cercano tambi茅n. Este tiene la potencialidad de aumentar los niveles de afiliaci贸n, participaci贸n y presi贸n de las organizaciones, pero tambi茅n el riesgo de convertir a organizaciones nacidas de la lucha social en meras gestor铆as. Por ahora, la vocaci贸n de todo el movimiento de vivienda sigue siendo de forma determinada el dar la batalla social reconociendo que esta ley no es un punto final y que su aplicaci贸n depender谩 de la fuerza social que puedan desarrollar.

M谩s all谩 de Catalu帽a

Lo sucedido en Catalu帽a puede ser un primer paso que en unos meses pueda tener su reflejo a escala estatal. Aunque tambi茅n se corre el riesgo de que esta ley sea tumbada por el Tribunal Constitucional, algo a lo que ya est谩n acostumbradas desde Catalu帽a, y es que cualquier ley que rompa el consenso neoliberal corre riesgo de ser parada por los jueces aludiendo a que el Estado no puede intervenir en el mercado. Esto aumentar铆a aun m谩s la brecha entre Catalu帽a y Espa帽a dotando adem谩s de mayor contenido social al conflicto independentista que ir铆a (si no lo es ya) m谩s all谩 de la cuesti贸n nacional cuando se ve que toda legislaci贸n que vaya en favor de la mejora de las condiciones de vida de las mayor铆as sociales son tumbadas por la Constituci贸n Espa帽ola bajo la interpretaci贸n interesada de jueces conservadores.

Aun as铆, la alianza de los sindicatos de inquilinas a escala estatal ha conseguido arrancar un compromiso de regulaci贸n de los alquileres al Gobierno, que lo incluir谩 dentro del debate de los presupuestos generales del Estado. De ser as铆, nos podemos encontrar con la primera ley estatal de estas caracter铆sticas y una victoria cualitativa y cuantitativa para las clases trabajadoras.

https://www.todoporhacer.org/alquileres-mas-justos/




Fuente: Ppcc.lahaine.org