July 2, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
160 puntos de vista


Si lo normal es lo habitual, si es seguir la costumbre o las reglas sociales, parece l贸gico pensar que con la vuelta a la normalidad que se viene anunciando para cuando amaine lo suficiente la pandemia del Covid, volveremos a los h谩bitos que ten铆amos antes de la llegada de esta crisis sanitaria. Sin embargo tal normalidad puede que se vea mucho m谩s controlada, mucho m谩s reglada y normalizada de lo que nuestras vidas lo han estado en tiempos no tan lejanos.

Antonio P茅rez Collado

Y es que esta fase que todav铆a estamos viviendo ha servido para que el Estado y sus servidores hayan experimentado con las muchas posibilidades de control y manipulaci贸n que el miedo frente a un peligro desconocido genera en la poblaci贸n. La capacidad de crear una verdad oficial, indiscutible y asumida por la ciudadan铆a, se ha visto multiplicada durante los meses m谩s duros de la pandemia, as铆 como las facultades de vigilancia y represi贸n de los cuerpos policiales. La versi贸n oficial no ha triunfado por que fuera la m谩s cient铆fica y fiable, sino porque era la 煤nica que los medios, todos los medios, nos transmit铆an. Esa opini贸n indiscutible sobre aspectos de las diferentes medidas que se han ido adoptando (mascarillas, aislamiento, toques de queda, tipos de vacunas, etc.) ha cambiado a lo largo del proceso sin que la poblaci贸n haya mostrado dudas generalizadas sobre la veracidad de cada una de esas modificadas versiones oficiales.

Es indudable que esta experiencia supone una mayor impunidad frente a cualquier otra incursi贸n gubernamental en medidas que limiten las hasta ahora sagradas libertades individuales. El poder ejecutivo sale fortalecido de esta crisis y la ciudadan铆a queda a merced de la autoridad, tenga esta raz贸n o no en sus recorte de derechos y facultades considerados inherentes a las personas en un sistema democr谩tico.

Tampoco ha levantado grandes debates y protestas la m谩s que aparente supeditaci贸n de la salud de la poblaci贸n a los intereses de la econom铆a. En varias ocasiones se han suavizado restricciones para posibilitar la movilidad de turistas, nacionales o extranjeros, lo que ha provocado preocupantes nuevas olas de contagios y fallecimientos. En otros casos ha sido la relajaci贸n en los horarios de cierre de comercio y hosteler铆a lo que ha puesto en peligro los resultados del trabajo del personal sanitario y del resto de servicios implicados en la lucha contra la pandemia. Se ha comprobado que, misteriosamente, el optimismo de autoridades y medios aumentaba ante la proximidad de puentes o periodos vacacionales de verano, Semana Santa o Navidad y m谩s de una comunidad aut贸noma relajaba sus restricciones en esas fechas para facilitar la movilidad y el consumo.

Durante m谩s de un a帽o la pandemia y la promesa de un pronto regreso a la normalidad han reinado totalmente sobre el resto de la actualidad en debates, noticiarios y conversaciones familiares. Sin embargo no han sido pocas las leyes y normas que, aprovechando ese momento de miedos y controles, nos han ido modificando sin apenas cr铆ticas en contra.

Durante m谩s de un a帽o la pandemia y la promesa de un pronto regreso a la normalidad han reinado totalmente sobre el resto de la actualidad en debates, noticiarios y conversaciones familiares. Sin embargo no han sido pocas las leyes y normas que, aprovechando ese momento de miedos y controles, nos han ido modificando sin apenas cr铆ticas en contra.

Todo se ha ido aceptando como normal, como lo 煤nico que se pod铆a hacer en tales circunstancias. Normal parece ya que se siga aplicando la Ley mordaza para sancionar a participantes en concentraciones y para impedir la solidaridad con familias que se enfrentan a un desahucio cuando lo normal, porque lo hab铆an prometido los partidos que ahora forman gobierno, es que tanto la ley mordaza como los desahucios estuvieran ya suprimidos.

Para capear la ca铆da de la actividad econ贸mica se han ido adoptando algunas decisiones que, m谩s que ayudar a las familias que peor lo est谩n pasando con la pandemia, parecen destinadas a complementar los resultados de las empresas. As铆, en lugar de obligar a compa帽铆as con cuantiosos beneficios como la banca o las el茅ctricas a bajar sus precios, se ha preferido renunciar a parte de los impuestos que recauda el Estado (y con los que se financian servicios sociales, entre otras cosas) y dejar que nos atraquen en el recibo de la luz o las comisiones por tener una modesta libreta de ahorro.

Igualmente no parece muy normal que se haya negociado con tanto sigilo un nuevo acuerdo para retrasar 鈥渧oluntariamente鈥 la edad de jubilaci贸n. Ante un dato tan negativo para este pa铆s como tener el 45% de paro entre j贸venes menores de 25 a帽os lo racional hubiera sido adelantar la edad de jubilaci贸n, pero lejos de derogar la reforma anterior, que nos est谩 llevando al retiro a los 67 a帽os, ahora se pactan diversas medidas para ir empujando a los trabajadores a jubilarse mucho m谩s tarde.

En fin, que no sabemos cu谩ndo volver谩 la dichosa normalidad que nos prometen pero s铆 podemos ir viendo ya el conjunto de normas, nuevas o retocadas, que nos van a amargar la vida durante y despu茅s de la Covid-19.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/alkim…




Fuente: Grupotortuga.com