April 1, 2021
De parte de La Haine
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Una tarde de 1966, cuando ten铆a 24 a帽os, la campesina Tran To Nga vio c贸mo un avi贸n C-123 estadounidense, que sobrevolaba a baja altura la aldea de Vietnam del Sur en la que viv铆a, lanzaba una carga de lo que parec铆an ser unos herbicidas como tantos de esos que se roc铆an habitualmente sobre los campos agr铆colas. 鈥溌縌u茅 pod铆a representar la fumigaci贸n de un banal herbicida en medio del apocalipsis que rodeaba a nuestro querido Vietnam en llamas?鈥, escribi贸 en su autobiograf铆a, Mi tierra envenenada, publicada en Francia en 2016.

El avi贸n dej贸 鈥渦na estela blanca en el cielo azul鈥 y, en el cuerpo de Nga, una sustancia viscosa, pegajosa. Su madre le grit贸 que se sacara de inmediato la ropa. Ella obedeci贸, pero no le prest贸 demasiada atenci贸n a lo sucedido. 鈥淐on esa ducha t贸xica, sin embargo, el mal comenz贸 a anidar en mi cuerpo鈥, cont贸 en el libro. Tiempo despu茅s, ser铆a nuevamente fumigada con esa misma sustancia, cuando cubr铆a como periodista los combates en el delta del Mekong.

Lo que los C-123 hab铆an lanzado era una poderos铆sima arma qu铆mica. Se la conocer铆a como agente naranja, por la franja de ese color que atravesaba los bidones en los que se la transportaba. Durante la guerra de Vietnam, el Departamento de Defensa de EEUU hab铆a concebido una serie de armas qu铆micas a partir de sustancias como esta, a las que llam贸 鈥渉erbicidas arco铆ris鈥. Adem谩s del agente naranja, estaban el verde, el blanco, el rosa, el violeta.

El objetivo confeso de los gobiernos yanquis, desde el de John F. Kennedy hasta el de Richard Nixon, pasando por el de Lyndon B. Johnson, era defoliar las zonas boscosas y rurales en las que los combatientes del Vietcong pod铆an refugiarse. Tambi茅n privar a los campesinos vietnamitas de sus medios de sustento. El agente naranja fue la m谩s letal de las armas usadas para ese fin. Era mucho m谩s que la mezcla de dos herbicidas hormonales reconocida por el Departamento de Defensa.

A uno de los plaguicidas que interven铆a en su fabricaci贸n, el 2, 4, 5-T, se le hab铆a agregado un compuesto de dioxina, el TCDD, que lo convert铆a en particularmente da帽ino. Cuando se conoci贸 su composici贸n, la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) lo catalog贸 entre los 鈥減eores venenos existentes鈥 y lo calific贸 como 鈥渁ltamente cancer铆geno en humanos鈥, al igual que lo hizo el Departamento de Salud de los propios EEUU. Como las dioxinas son mutag茅nicas, no s贸lo produce espantosas enfermedades en quien lo recibe en su cuerpo, sino tambi茅n en su descendencia.

Tran To Nga encabeza una movilizaci贸n en Par铆s por reclamos sobre las terribles secuelas del agente naranja en la poblaci贸n vietnamita.

Entre 1962 y 1973, EEUU derram贸 sobre Vietnam del Sur decenas de millones de litros de herbicidas y defoliantes. El agente naranja represent贸 el grueso de las fumigaciones, alrededor del 62 por ciento. Seg煤n un informe oficial estadounidense de 2003, elaborado por la qu铆mica Jeanne Stellman, el n煤mero de vietnamitas afectados directamente se situ贸 entre 2,1 y 4,8 millones. Incalculables fueron los afectados indirectos (hijos, nietos de los fumigados). Andr茅 Bouny, un franc茅s que desde hace a帽os investiga sobre el tema y que ha publicado libros extremadamente documentados, entre ellos, Apocalipsis Vietnam, dice que las cifras del Informe Stellman son un m铆nimo, que los afectados directos son, 鈥渁l menos鈥, cinco millones y que EEUU desparram贸 sobre el pa铆s asi谩tico mucho m谩s veneno que el que reconoce.

Vietnam estima en medio mill贸n el n煤mero de ni帽os nacidos con malformaciones como consecuencia del agente naranja. Hasta la tercera o cuarta generaci贸n de posguerra, se hacen sentir los efectos de este veneno, calificado en informes cient铆ficos de 鈥渋nsidioso, silencioso, invisible鈥: deformaciones, tumores, ausencia de alg煤n miembro, insuficiencias card铆acas, problemas graves en la piel, ceguera, calcificaciones, abortos espont谩neos son algunas de las linduras que provoca.

Bouny preside el Comit茅 Internacional de Apoyo a las V铆ctimas Vietnamitas del Agente Naranja, una de las pocas organizaciones responsables de que algo de ayuda les llegue a las decenas y decenas de miles de personas que nacen a煤n hoy en Vietnam 鈥渃on una apariencia que escapa a la morfolog铆a gen茅rica de la especie humana鈥 y que sobreviven aisladas, casi sin cuidados, porque 鈥渁verg眉enzan鈥 incluso a sus familias, en su gran mayor铆a, compuestas por campesinos pobres que han perdido todo y que dicen no querer, cuenta Bouny, perder tambi茅n su 鈥渄ignidad鈥

. 鈥淟a culpabilidad personal es la clave de la existencia de estas personas鈥, consigna un informe de fines de enero de la revista francesa Politis: 鈥淟a revelaci贸n de su envenenamiento lleg贸 demasiado tarde y algunos a煤n no est谩n convencidos. Hay, todav铆a hoy, mucho desconocimiento y verg眉enza con relaci贸n al agente naranja y sus efectos, ligados a las creencias populares: el nacimiento de un hijo deforme o enfermo ser铆a un castigo enviado por los ancestros (鈥). Las parejas con uno o varios hijos malformados esperan con avidez el nacimiento de uno que no lo sea. Si no lo logran, la aldea podr铆a excluirlos a煤n m谩s de la vida social鈥.

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Y hubo en Vietnam tambi茅n un ecocidio, un concepto nacido, precisamente, a partir de la guerra qu铆mica lanzada por EEUU en el Sudeste Asi谩tico para describir los atentados deliberados y a gran escala contra el medioambiente. Millones de hect谩reas de tierras f茅rtiles y de selva tropical vietnamitas resultaron arrasadas y envenenadas por los herbicidas arco铆ris, una contaminaci贸n que se prolonga hasta ahora. Hechos similares, en la frontera entre el genocidio y el ecocidio, pasaron en la misma 茅poca en Laos y en Camboya, como consecuencia de las fumigaciones estadounidenses, pero son pa铆ses tan pobres, apunta Bouny, que no han contado con medios para documentarlos.

Por todos esos horrores, por los padecimientos propios -que transmiti贸 a sus tres hijas y que pasaron a sus nietos- y de much铆simos otros, Tran To Nga inici贸, en 2014, un juicio civil contra las empresas estadounidenses fabricantes del agente naranja. 鈥淭engo muchas de las 16 enfermedades鈥 que la Academia Nacional de Ciencias de EEUU reconoci贸 en 1996 como ligadas a la exposici贸n a esa sustancia, dijo a la prensa francesa.

En 2011, an谩lisis hechos en el laboratorio alem谩n Eurofins revelaron que Tran presentaba una alta tasa de dioxinas en sangre y que padec铆a de diabetes, de cloracn茅, de una enfermedad gen茅tica de la hemoglobina, de calcificaciones, de n贸dulos subcut谩neos, de una malformaci贸n card铆aca transmisible, de problemas pulmonares. Patolog铆as, todas ellas, incluidas en la lista de la academia estadounidense. Sus hijas tambi茅n las tienen. O las ten铆an: la primera, nacida en 1967, muri贸 a los 17 meses por una malformaci贸n card铆aca, que, en aquel momento, no se pod铆a ni se sab铆a a qu茅 atribuirla.

Tran hizo su demanda en Francia, pa铆s en el que vive desde 1992 y del que tiene la nacionalidad. El suyo es el primer juicio emprendido por un civil contra esas megacompa帽铆as, as铆 como el primero que se hace en un pa铆s que no intervino en la guerra. Veteranos de guerra estadounidenses llevaron ante los tribunales de su propio pa铆s a algunas de esas transnacionales, logrando en 1984 que se los indemnizara con unos 180 millones de d贸lares, porque ellos tambi茅n hab铆an sido afectados por los agentes qu铆micos que manipularon.

Pero a los civiles vietnamitas reunidos en la Asociaci贸n Vietnamita de V铆ctimas del Agente Naranja (VAVA, por sus siglas en ingl茅s) que intentaron seguir su camino, invocando el Protocolo de Ginebra de 1925 contra el uso de armas qu铆micas, la justicia estadounidense los dej贸 en la antesala: un juez les dijo que un herbicida no era un arma de guerra ni un veneno, un tribunal de apelaciones lo confirm贸 y la Suprema Corte les cerr贸 definitivamente el paso. Tambi茅n hubo procesos en Corea del Sur por iniciativa de 39 ex soldados coreanos que combatieron junto a los invasores de Vietnam. En 2013, las empresas demandadas resultaron condenadas, pero maniobras diplom谩ticas de 鈥渓a embajada鈥 en Se煤l hicieron que, hasta ahora, esos veteranos no hayan cobrado un solo d贸lar, seg煤n indic贸 Politis.

A Tran To Nga, las transnacionales le ofrecieron 鈥渁rreglos鈥 extrajudiciales para no llegar a los tribunales. Los rechaz贸. Con 78 a帽os avanzados, dice que est谩 librando 鈥渓a 煤ltima gran batalla鈥 de su vida, que la est谩 llevando a cabo 鈥渆n nombre de todas las v铆ctimas del agente naranja鈥 y que pretende sentar un precedente para que 鈥渜uede bien claro que estas empresas son tan responsables como el Estado estadounidense鈥 -contra el que no puede litigar en esta instancia- en los asesinatos y otras atrocidades que cometieron. Y busca abrir as铆 una puerta para que otros sigan su camino.

鈥淣o quiero que estas multinacionales escapen por la tangente, como demasiadas veces logran hacerlo. Ni ellas ni los gobiernos de EEUU han reconocido lo que les hicieron a los vietnamitas鈥, dijo a medios franceses a fines de enero, cuando se entr贸 en la etapa decisiva del juicio. 鈥淓l eventual 茅xito de Nga jam谩s se limitar谩 a su propia reparaci贸n. Comprender谩 el reconocimiento jur铆dico de la responsabilidad de las empresas, pero tambi茅n una nueva jurisprudencia utilizable por todas las v铆ctimas de armas qu铆micas y pesticidas鈥, afirmaron en una declaraci贸n publicada el 18 de enero en el diario Lib茅ration una docena de asociaciones y centrales sindicales que integran el Colectivo Vietnam Dioxina.

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Seis a帽os pasaron desde aquel 2014 en que Tran To Nga inici贸 su demanda ante un tribunal de Evry, en la periferia de Par铆s. Trascurrieron entre las presentaciones de documentaci贸n de una parte y de la otra, y entre chicanas m煤ltiples de la pl茅yade de abogados contratados por las empresas, que intentaron cuestionar la competencia de un tribunal franc茅s en el caso y acusar de difamaci贸n a la querellante. El 25 de enero, tras 19 aplazamientos (隆19!), tuvo lugar la audiencia de lectura de los alegatos y se entr贸 en el fondo del asunto.

De las 26 empresas acusadas inicialmente por madame Tran, como la llaman sus abogados, quedaron 14: las otras 12 o bien desaparecieron, o bien lograron demostrar que no ten铆an relaci贸n con el agente naranja. Pero, entre las que quedaron, figuran algunas de las agroqu铆micas m谩s poderosas del mundo, incluidas Dow Chemical y Monsanto, hoy propiedad de la alemana Bayer y famosa por haber fabricado otros venenos, como los pesticidas a base de glifosato catalogados como cancer铆genos en humanos por la OMS, pero con los que se siguen fumigando las tierras agr铆colas de buena parte del planeta, en especial, en Am茅rica Latina. Entre los 12 integrantes del Comit茅 Vietnam Dioxina, aparecen varias de las asociaciones que han denunciado en Francia las pr谩cticas y los cr铆menes de Monsanto.

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Nacida en el sur de Vietnam en tiempos de la guerra de Indochina, en la que sus padres fueron parte de la resistencia al colonialismo franc茅s, Tran pas贸 su adolescencia en un pa铆s que ya estaba partido en dos. Creci贸 en el norte liberado, a donde su familia la mand贸 para protegerla, pero, cuando era todav铆a muy joven, volvi贸 al sur para combatir contra el invasor estadounidense. Durante cuatro meses, recorri贸 a pie los m谩s de 1.000 kil贸metros que separan el norte del sur, atravesando la hoy llamada pista Ho Chi Minh, por entonces, pista Truong Son, a trav茅s de regiones selv谩ticas y monta帽osas fumigadas y napalmeadas. Combati贸 primero con las armas y luego con la pluma, cuando la agencia de prensa para la que trabajaba la envi贸 a seguir a los milicianos del Frente Nacional de Liberaci贸n. Adem谩s de fumigada, Tran fue detenida y torturada en una prisi贸n estadounidense, donde, en 1974, naci贸 en cautiverio su tercera hija.

鈥淪oy hija del Mekong, del colonialismo y de la guerra. Soy hija de una tierra m谩gica y envenenada鈥, escribi贸 en su autobiograf铆a.

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Fue hacia mediados de la primera d茅cada del 2000 que Tran se resolvi贸 a 鈥渉acer algo鈥 contra las empresas fabricantes del agente naranja. Debi贸 convencerse primero de que las enfermedades que sufr铆a estaban ligadas a 茅l, vincularlas a las que sufr铆an sus hijas y nietos, y tant铆sima otra gente. Consult贸 a especialistas, se inform贸. Y se convenci贸. M谩s a煤n luego de que visit贸, en 2008, en Thai Binh, cerca de Hanoi, uno de los campamentos asistidos por la VAVA, donde tuvo frente a s铆 鈥渁 adolescentes sin manos ni piernas, beb茅s deformes, gente sin edad鈥, relata Politis.

Decidirse a enfrentar a las megaempresas fue otro paso: demasiado poderosas y resueltas a hacer cualquier cosa. Dow Chemical y Monsanto-Bayer, las dos m谩s ricas, tienen un volumen de negocios superior al PBI de Vietnam y cualquiera de las 14 -especialmente Monsanto- tiene abundante capacidad de lobby y un cargado historial en materia de manipulaciones, campa帽as de difamaci贸n, acoso, ataques f铆sicos a trav茅s de sicarios, etc茅tera, etc茅tera.

En una conferencia llevada a cabo en Par铆s en 2009 sobre el agente naranja, Bouny logr贸 que Tran aceptara demandar a las transnacionales. Pero habr铆a otro obst谩culo: el judicial. En 2010, bajo el gobierno de Nicolas Sarkozy, el Parlamento vot贸 una ley que quitaba toda competencia a los jueces franceses en materia de derecho internacional. Tres a帽os m谩s tarde, esa competencia se restableci贸 y, al siguiente, Tran present贸 su demanda. Sus abogados descartaron la v铆a penal -m谩s larga y engorrosa, seg煤n consideraron- y optaron por la civil.

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Uno de los argumentos de las transnacionales que fabricaron los agentes arco铆ris, en especial, el naranja, es que 鈥渘o sab铆an鈥 sus efectos. Otro es que 鈥渘o pod铆an鈥 negarse a participar en los 鈥渆sfuerzos de guerra鈥 de su pa铆s. Los dos son falsos. En el juicio, los tres abogados de Tran (鈥渟omos como D鈥橝rtagnan y los tres mosqueteros, combatiendo unidos鈥, dijo la vietnamita) probaron con documentos que, antes de fumigar en Vietnam, Monsanto tuvo que indemnizar a muchos de sus propios trabajadores que se hab铆an contaminado manipulando esos productos. Fueron arreglos extrajudiciales, que no trascendieron y que 鈥渜uedaron en los 谩mbitos de la industria鈥 para no provocar un esc谩ndalo entre los consumidores estadounidenses, dijo otra abogada, Am茅lie Lefebvre.

鈥淣o quiero vivir eso otra vez鈥, lleg贸 a decir por entonces en un mensaje interno un jerarca de la transnacional. Los abogados de Tran accedieron tambi茅n a otra comunicaci贸n corporativa, esta vez de Dow Chemical, correspondiente a 1965 -a帽o en que comenzaron las fumigaciones con el agente naranja-, en la que la empresa reconoc铆a la 鈥渆xtraordinaria toxicidad鈥 de ese producto y mencionaba algunas de las patolog铆as que pod铆a desencadenar.

En cuanto a que las empresas estaban 鈥渙bligadas鈥 a fabricar esos venenos, uno de los tres mosqueteros, William Bourdon, demostr贸 que nadie les puso un rev贸lver en la cabeza. El gobierno hizo un llamado para la fabricaci贸n de estos defoliantes 鈥渆speciales鈥 y todas ellas se presentaron como un solo hombre, porque ol铆an el jugos铆simo negocio que ten铆an ante sus narices y la solvencia de su contratante: el Ej茅rcito de EEUU. 鈥淣o hubo requisici贸n militar, sino una licitaci贸n, y ellas respondieron como una banda organizada鈥, dijo Bourdon. 鈥淔ueron todos c贸mplices: el gobierno y las compa帽铆as鈥, agreg贸.

Los abogados de las corporaciones alegaron tambi茅n que EEUU ten铆a 鈥渄erecho a protegerse por todos los medios de los ataques del Vietcong鈥, que nada probaba que las enfermedades de Tran hubieran sido causadas por el agente naranja, que ya hab铆an pasado 鈥渄emasiados a帽os鈥 de aquello como para ir a juicio鈥 Lefebvre, Bourdon y su otro colega Bertrand Repolt respondieron evocando la imprescriptibilidad de los cr铆menes de lesa humanidad, apuntando que 鈥渘ada justifica el recurso a armas qu铆micas en ninguna guerra鈥 y trayendo a colaci贸n documentaci贸n cient铆fica sobre los efectos del agente naranja. 鈥淓st谩n acorraladas鈥, afirm贸 Bourdon, refiri茅ndose a las transnacionales. El 10 de mayo, cuando el tribunal de Evry comunique su fallo, se sabr谩 en la realidad real si eso es as铆.

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鈥淎 mis casi 80 a帽os, estoy cansada, pero no tengo derecho a parar. Y soy la 煤nica persona que puede hacer esto. Si desaparezco, ya no quedar谩 nadie鈥, dijo a la prensa Tran To Nga a la salida de la audiencia de fines de enero. Bouny est谩 de acuerdo. Y dice que ni siquiera el Estado vietnamita, demasiado ocupado en recomponer sus relaciones con EEUU con el fin de 鈥減rotegerse鈥 de China, har谩 algo por las v铆ctimas vietnamitas de la guerra qu铆mica de los a帽os sesenta y setenta, a pesar de que se siguen reproduciendo y de que las zonas devastadas por los agentes arco铆ris tardar谩n muchos a帽os m谩s en regenerarse. Ese abandono: otro de los horrores de la (pos) guerra.

Brecha / La Tinta




Fuente: Lahaine.org