June 24, 2021
De parte de Pozol
140 puntos de vista


Vigo, Galicia. 24 de junio.

Ser insumisa supone organizarse y, como tierra, también implica abonarse a sí misma con conocimientos que poco a poco se van adquiriendo y también de ideas que no se logran aún percibir como reales, pues el futuro sencillamente es algo que ni en la teoría existe. Sólo son los haceres los que nos pueden hacer pensar que el futuro algún día llegará a la práctica, a ser práctico. Quedan pasos por dar, pero ya es ganancia que en Europa, ahora Slumil K’ajxemk’op, Tierra Insumisa en tzotzil, comienza a moverse en los márgenes de su suelo con la llegada del Escuadrón 421, que salió de Isla Mujeres el 2 de mayo de 2021 para llegar a uno de los lados del Charco (porque hablar del otro es marcar que se parte y se llega) para propagar el virus de la rebeldía.

En el puerto de Bayona fue donde se avistó por primera vez en tierras gallegas a La Montaña el 20 de junio. Allí, en 1493 llegaba también desde uno de los lados del Charco La Pinta, que no fue la única nave que de allí volvió a Europa. Su madera deshecha es recordada con una réplica en el puerto donde el navío Stahlratte, sinónimo de barco para traslado zapatista en el Océano, fondeó en esa ciudad gallega para aguardar cosas. Primero, realizarse pruebas PCR para verificar que no se encontraban contagiados del virus que más ha acaparado titulares, indicaciones y conversaciones en el 2020. Segundo, esperar instrucciones de las organizaciones gallegas para su recibimiento en estas tierras. Tercero, descender en el puerto de Vigo para comenzar el difícil mas necesario ejercicio de escuchar a quienes nos parecen lejanos, pero más aún de quienes nos son cercanos por el simple hecho de compartir vida.

Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Marijose, Bernal y Felipe posaron sus botas y sandalias en suelo europeo –concretamente, en los escalones del faro en el puerto de Carril- descendiendo a la tierra anunciando que viajar a la Luna es mucho más sencillo por lo apabullante que es el encontrarse con personas. Mucho menos en un mundo donde salvar distancias es procurar en salud. Catorce personas de distintas geografías, con distintas lenguas, fueron quienes les recibieron y aseguraron junto a una comisión de seguridad que hubiese distancia segura –que no sana- para llegar del puerto, a la playa, a un escenario que se parecía más a un recinto de conciertos que a un sitio para encontrarse con la gente gallega, pero la disposición que este brindaba funcionó para que se pudiesen escuchar a las compas, leer poesía, criticar el funcionamiento mismo de lo que se vino gestando antes de este día y escuchar unas cumbias para despedirlas. Hasta un compa gallego se echó un rap hablando de las luchas en América Latina y cómo estas se ligaban a lo que sucede acá, a lo que las compañeras zapatistas vienen a ver. También es verdad que vinieron personas a verles a ella, pero es de reseñar que sobre todo el verbo implicado en esta travesía es el escuchar.

Ser insumisa supone organizarse y, como tierra, también implica esperar a las órdenes zapatistas, pues Europa debe estar muy atenta a los comunicados que vayan saliendo para que los meses previos a esta arribada se noten en los días que las integrantes del Escuadrón 421 pasen en los diversos territorios que componen al llamado viejo continente.

Texto y fotos: Fernanda




Fuente: Pozol.org