December 1, 2021
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Un 22% menos de pruebas diagnósticas, un 11% menos de personas con acceso a programas de detección y un descenso de un 4,5% en el número de madres bajo tratamiento para prevenir la transmisión de VIH a sus bebés. Estos datos, recogidos por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, tuberculosis y malaria —presente en más de 150 países— muestran que la pandemia del covid ha supuesto un retroceso en la lucha contra otra pandemia que en 2021 cumple 40 años: la del VIH.

Una epidemia que azota principalmente a países de ingresos bajos. Aproximadamente 38 millones de personas viven con el VIH. El 60% están en África, donde se detectan dos tercios de los nuevos casos. Según ONUSIDA las personas que viven con el VIH sufren cuadros más graves y tienen mayores comorbilidades por covid-19. Solo el 10% de la población africana tiene al menos una dosis de la vacuna, según los datos de Our World In Data. “Está por ver qué van a hacer los líderes mundiales para incrementar sus compromisos con la salud global”, expresa Vanesa López, directora de la organización Salud Por Derecho.

“Después de muchas décadas de avances y avances muy positivo en acceso a los tratamientos o en detección del virus, el fondo mundial detecta por primera vez retrocesos”

“Después de muchas décadas de avances y avances muy positivo en acceso a los tratamientos o en detección del virus, el fondo mundial detecta por primera vez retrocesos”, advierte López. Y no sólo se ha resentido el diagnóstico, sino también la financiación destinada a luchar contra esta pandemia en los países de ingresos medios y bajos. “Se calcula que son necesarios 29.000 millones de dólares al año para luchar contra esta pandemia en los países de ingresos bajos y medios. En 2020 sólo ha habido disponibles 21.000 millones y el 60% ha sido aportado por los propios países. Necesitamos un esfuerzo de solidaridad internacional para poder hacer frente a estas necesidades”, avisa.

En España, se ha observado un descenso del 41% en los nuevos diagnósticos, atribuido a factores como el infradiagnóstico por dificultades en el acceso al sistema sanitario.

España, retrocesos en los diagnósticos

En España, según el informe de vigilancia epidemiológica de 2020, se ha observado un descenso del 41% en los nuevos diagnósticos, atribuido a factores como la “infranotificación” debida a la sobrecarga de los sistemas autonómicos de vigilancia o el “infradiagnóstico” por dificultades en el acceso al sistema sanitario. Además, el 46,8% de las personas diagnosticadas de infección en 2020 presentaba diagnóstico tardío.

“Y aún no están los datos completos de 2021”, advierte Juan Diego Ramos, coordinador de VIH de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) quien describe que durante este último año y medio ha habido bastantes dificultades en el acceso al tratamiento y retrasos en nuevos diagnósticos, principalmente durante los primeros meses de la pandemia cuando todos los centros públicos estaban cerrados y todo estaba paralizado. “Ha habido muchos problemas para el suministro de las medicaciones. Hemos tenido que reinventarnos e ir a las casas de la gente a llevarles su medicación”, relata.

“En Jaén hemos notificado un caso de una persona que, tras recibir un diagnóstico, ha esperado hasta tres meses para tener su primera cita”,

Hoy, el colapso en la atención primaria y las elevadas listas de espera, vuelven a suponer barreras para las personas que conviven con VIH. Y una persona que es diagnosticada de VIH, explica Ramos, no puede esperar. “En Jaén hemos notificado un caso de una persona que, tras recibir un diagnóstico, ha esperado hasta tres meses para tener su primera cita”, asegura.

“Nos preocupa la subida de los diagnósticos tardíos, también de enfermedades oncológicas ya que hay una alta prevalencia de este tipo de enfermedades entre las personas con VIH”, asegura Reyes Velayos, presidenta de la Coordinadora Estatal de VIH y sida, CESIDA.

Migrantes sin atención en Madrid

Y, entre los retrocesos que están teniendo lugar en 2021, Velayos destaca lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid, donde migrantes en situación irregular y solicitantes de asilo están viendo suspendidos sus tratamientos o están recibiendo negativas a iniciarlos, tal y como han detectado las asociaciones madrileñas que trabajan con estos colectivos. Hoy, día mundial contra el VIH, se concentrarán a las 19:00 horas en la madrileña plaza Pedro Zerolo.

El pasado 11 de noviembre el gobierno regional, capitaneado por Isabel Díaz Ayuso, daba un giro aún más restrictivo a su política de acceso a la sanidad para las personas en situación irregular. Con la inauguración de siete unidades de tratamiento especializadas, derivaba toda la gestión del acceso a la sanidad de estos colectivos hacia estas dependencias. Además se publicaban nuevos requisitos exigidos para solicitar el «Documento de Asistencia Sanitaria para Ciudadanos Extranjeros sin residencia legal en España» (DASE).

Coincidiendo con este movimiento, denuncia Velayos, muchos migrantes fueron dados de baja del sistema y vieron eliminado su tratamiento. También se han visto afectadas las personas que llevan menos de tres meses empadronados o solicitantes de asilo. Y todo en base al Real Decreto 7/2018 que deja la puerta abierta a que las comunidades exijan un periodo mínimo de empadronamiento para poder acceder a la tarjeta sanitaria.

“Nos estamos encontrando de denegaciones de acceso al tratamiento en situaciones tan sangrantes como la de una mujer embarazada a la que se le acaba el tratamiento que traía de su país con el riesgo que esto implica para su salud y la de su bebe”

“Desde hace ya unas semanas nos estamos encontrando con casos donde se retira la tarjeta sanitaria sin previo aviso a personas que estaban siendo atendidas o se deniega el acceso en situaciones tan sangrantes como la de una mujer embarazada a la que se le acaba el tratamiento que traía de su país con el riesgo que esto implica para su salud y la de su bebe, ya que los fármacos impiden la transmisión durante la gestación o el parto”, explica la  presidenta de CESIDA.

Y las consecuencias de perder este tratamiento pueden pasar por la perdida de adherencia al mismo o la creación de resistencias. “Puede suceder que el virus se vuelva resistente y cuando la persona vuelva a recibir la medicina no le sea efectiva. Por eso hablamos de un problema de salud pública”, alerta Velayos.

Un problema de salud pública que, a 40 años de la primera infección, hoy es relegado a una esquina aún más lejana. “El VIH  también es una pandemia y sigue ahí. Hoy, por ejemplo, no se están haciendo políticas preventivas Madrid y Barcelona siguen teniendo tasas de transmisiones como países del este”, cierra Juan Diego Ramos, mientras las cifras avivan el temor de que los avances conseguidos hoy se conviertan en retrocesos.




Fuente: Elsaltodiario.com