November 26, 2020
De parte de Nodo50
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La psic贸loga Norma V谩zquez y la periodista June Fern谩ndez aportan en este di谩logo claves para que los medios fortalezcan y no perjudiquen los procesos de reparaci贸n de las v铆ctimas y sobrevivientes.

Norma V谩zquez en unas jornadas de Mugarik Gabe en Bilbao./ J. Marcos

Norma V谩zquez en unas jornadas de Mugarik Gabe en Bilbao./ J. Marcos

En 1997, Ana Orantes acudi贸 a un plat贸 de televisi贸n de Canal Sur para contar su historia de malos tratos. Trece d铆as despu茅s de la retransmisi贸n de su testimonio , su exmarido la mat贸. Ese hecho caus贸 tal conmoci贸n y debate social que se se帽ala como el punto de inflexi贸n que marc贸 un giro en la respuesta social, institucional y medi谩tica hacia la violencia machista en la pareja.

Muchas mujeres v铆ctimas o sobrevivientes de violencia machista han recurrido a los medios de comunicaci贸n para romper el silencio y utilizarlos como espacios de denuncia y de reparaci贸n. En los 煤ltimos a帽os se trabajado mucho sobre el tratamiento medi谩tico a la violencia machista, a trav茅s de investigaciones, talleres de formaci贸n, procesos de autorregulaci贸n en los medios, etc. Sin embargo, en estas iniciativas se suele analizar la representaci贸n que hacen los medios de las v铆ctimas. Es decir, se habla de ellas como objetos de representaci贸n pero no tanto como sujetos que comunican.

Sin embargo, las sobrevivientes y las familias de las v铆ctimas pueden ser fuentes privilegiadas para ayudar a los medios de comunicaci贸n a explicar los mecanismos de la violencia machista. Pensemos en 脕ngeles Gonz谩lez, la mujer a la que el Estado ha tenido que indemnizar, a instancias de la ONU, despu茅s de 14 a帽os de litigio y de campa帽a medi谩tica para denunciar que su exmarido  -contra el que hab铆a interpuesto 51 denuncias por malos tratos- mat贸 a la hija de ambos en una visita autorizada por el juez. Su caso es clave para entender el de Juana Rivas, condenada por llevarse a sus hijos de casa de su exmarido maltratador. De la misma manera, Asun Casasola, madre de Nagore Laffage, ha sido una fuente privilegiada durante la cobertura medi谩tica al juicio del caso de violaci贸n en grupo conocido de sanfermines: 鈥淎 Nagore la mataron porque dijo que 鈥榥o鈥. Y a esta chica le cuestionan por qu茅 no dijo que 鈥榥o鈥欌, declar贸 en los medios.

Cuando las v铆ctimas, las supervivientes o sus familias participan en los medios de comunicaci贸n, esa experiencia ser谩 reparadora o, por el contrario, revictimizadora, en funci贸n del trato que reciban durante la entrevista y del tratamiento que se d茅 a la pieza informativa. En este di谩logo queremos aportar claves para fomentar actitudes emp谩ticas y enfoques responsables que ayuden al proceso de sanaci贸n de las protagonistas pero tambi茅n a explicar a la ciudadan铆a la violencia machista como un problema social y no como una serie de sucesos aislados.

Contamos para ello con Norma V谩zquez, psic贸loga que lleva m谩s de treinta a帽os acompa帽ando a mujeres v铆ctimas y sobrevivientes de violencia machista. Tambi茅n forma a personal pol铆tico, polic铆a y dem谩s agentes en la intervenci贸n ante asesinatos machistas o violencia sexual. En este di谩logo, celebrado en junio de 2019 con periodistas y publicistas a iniciativa de Comisi贸n Asesora para un uso no sexista de la Publicidad y la Comunicaci贸n, Begira, de Emakunde, hablamos de dilemas muy presentes en el d铆a de d铆a de quien informa sobre violencia machista.

鈥 June Fern谩ndez: 驴Crees que comunicar puede ser una v铆a para sanar? 驴Ves en las mujeres a las que acompa帽as esa necesidad de contar su historia?

鈥 Norma V谩zquez: 驴Contar sana? Depende c贸mo, cu谩ndo y en qu茅 contexto. Hay mujeres para las que es muy importante contar, sobre todo cuando encuentran que las instituciones en las que esperan encontrar justicia y reparaci贸n no las creen o las culpabilizan. Elaborar una vivencia de violencia tiene muchas fases, ocupa mucho tiempo y, depende del contexto, se podr谩 elaborar antes o despu茅s y de mejor manera o no. Si de entrada esta mujer lo que recibe es culpabilizaci贸n 鈥斺溌縬u茅 andabas haciendo por ah铆?, 驴c贸mo se te ocurre irte con cinco chicos?鈥, todo esto que sabemos que se comenta en el entorno y tambi茅n en los medios鈥, es posible que no quiera hablar de entrada y es posible que se vea revictimizada.

Cuando la experiencia ps铆quica traum谩tica no se puede elaborar r谩pidamente, se enquista y es mucho m谩s dif铆cil poder contarla despu茅s. Se ponen en marcha mecanismos de defensa y de sobrevivencia que borran esa experiencia, y muchas veces las mujeres realmente no recuerdan lo que han vivido. Lo que es terrible se ha borrado para poder seguir adelante. Eso yo lo he aprendido mucho trabajando con v铆ctimas de guerra en El Salvador.

En un primer momento, horas o d铆as despu茅s de la situaci贸n de violencia, las mujeres necesitan hablar. Se trata de un mecanismo psicol贸gico; contarlo ayuda a desgastar la emoci贸n. Eso es lo que hacemos en una primera interveci贸n en crisis. Los medios pueden ser importantes en ese desgaste de la emoci贸n.

Posteriormente vendr谩n momentos en los que la v铆ctima no querr谩 hablar porque estar谩 en proceso de elaborar. Y cuando m谩s o menos tenga acomodada esa experiencia que le pas贸 puede volver a hablar de la experiencia desde otro lugar, pero depender谩 mucho de si encuentra un contexto emp谩tico.

Por tanto, 驴se sana contando? Yo creo que s铆, pero hay momentos distintos. Un primer momento centrado en la catarsis y en los detalles, y un momento posterior en el que puede ser importante rescatar la experiencia pero ya no habr谩 tanto recuerdo de los detalles.

J. F.: 驴Entonces, en qu茅 momento podemos pedir a una mujer o a su familia que cuente su historia? 驴C贸mo respetar los tiempos y su duelo?

N.V.: Seguramente en un primer momento, aunque parezca invasivo, es cuando las v铆ctimas est谩n m谩s dispuestas a hablar, pero lo que est谩n dispuestas es a contar lo que ha pasado, no tanto a contextualizarlo. Yo trabaj茅 muchos a帽os con una asociaci贸n de apoyo al duelo. Vi que las personas que hab铆an perdido a su hijo o a su hija en un accidente de tr谩fico necesitaban contarlo inmediatamente.  Para ellas es una manera de hacer realidad lo que ha pasado. Lo que necesitan es un contexto respetuoso. Una c谩mara de televisi贸n puede ser muy invasiva en ese momento, pero puede ser menos invasiva una radio o una periodista que est茅 tomando notas. Lo que te va a contar una madre cuando acaban de matar a su hija es su dolor. Emplear谩 expresiones que acompa帽an la asimilaci贸n ps铆quica del hecho. No le puedes preguntar de momento m谩s, necesitar谩 mucho tiempo para elaborarlo. Quiz谩 le sirva m谩s a ella para sanar que a los medios de comunicaci贸n para informar.

J. F.: Ya, pero la funci贸n del periodismo es contar a la gente qu茅 est谩 pasando y por qu茅. Entonces, para dar respuesta a ese por qu茅, interpreto que es m谩s 煤til contar con mujeres que ya han elaborado e incluso politizado en algunos casos su vivencia y pueden contextualizarla mejor.

N.V.: Claro, si est谩s hablando con una madre que acaba de perder a su hija, probablemente haya otras madres que hayan pasado por esa experiencia y la hayan elaborado. Ellas s铆 que te podr谩n dar un contexto que no est谩 cargado solo de emoci贸n. Lo revivir谩n al contarlo, pero con otra intensidad. La semana pasada, cuando fui al cine, me encontr茅 con una mujer con la que hab铆a trabajado hace quince a帽os y me dijo: 鈥淭煤 me dec铆as que esto lo iba a poder contar de otra manera, y yo no pod铆a creerlo. Ahora me doy cuenta de que s铆, que puedo vivir y contar de esa manera esa p茅rdida. Ahora estar铆a dispuesta incluso a ayudar a otras personas que vivieron lo que viv铆. Pero he necesitado todo este tiempo鈥.

J. F.: Hace unos a帽os realic茅 un documental sobre lideresas ind铆genas de Guatemala, sobrevivientes de violencia machista, que se han formado para acompa帽ar a v铆ctimas en su comunidad. Tres de ellas vinieron a presentar el documental en Euskadi. Gestion茅 una ronda de entrevistas en medios y en el dosier de prensa env铆e sus perfiles. Una de ellas, Johana Ram铆rez, era una mujer de unos 50 a帽os, sobreviviente de trata cuando era adolescente que hace un valioso trabajo comunitario acompa帽ando a mujeres en procesos judiciales, formando a la polic铆a y a profesorado鈥 En uno de los programas de radio, la  primera pregunta de la periodista fue: 鈥淏ueno, Johana, cu茅ntame c贸mo fue vivir el infierno de la trata鈥. Me gust贸 que ella aprovech贸 las formas de cortes铆a centroamericanas para darle la vuelta: empez贸 contando qui茅n es ahora y poniendo en valor su trabajo. Entiendo que en radio y televisi贸n suele haber muy pocos minutos pero creo que es necesario cultivar la empat铆a a la hora de hacer preguntas sobre historias tan duras.

N.V.: Las mujeres agradecen mucho sentirse entendidas en la complejidad, y respetadas en lo que pueden o quieren contar y no contar. A veces, dependiendo de la experiencia, hay cosas que quieren mantener en la intimidad porque todav铆a no se las explican y que contar谩n posteriormente. Recuerdo que compart铆 un programa de radio con una chica que contaba su experiencia de violaci贸n y dec铆a: 鈥淢e fui acordando y cada vez que lo cuento me voy acordando de m谩s.  La polic铆a no me dejaba integrar en el atestado cosas que no hab铆a contado al principio. Pero es que entonces no recordaba鈥. Cuando estuvo preparada, habl贸 en ese programa de radio y pudo contar toda su experiencia.

J. F.: Hace a帽os me encargaste junto a Maite Asensio, de Berria, hacer entrevistas a madres de mujeres v铆ctimas de violencia machista. La premisa era conocer las vidas de estas mujeres rompiendo con el estereotipo de la v铆ctima sometida, demostrando que las mataron por ser rebeldes. Para m铆 fue un reto. La madre de una mujer asesinada por su excompa帽ero sentimental me dijo que escuchaba la voz de su hija todo el rato, que se hab铆a ido a vivir a un apartamento aislada del mundo para escucharla tranquilamente. 驴C贸mo contarlo para dar cuenta del impacto emocional y en su salud mental, pero sin recrearte de forma escabrosa? Ese es otro reto que encuentro como periodista: crear un espacio de confianza pero, cuando te lo has ganado, cuando la persona se abre de par en par, ser responsable con lo que te cuenta.

N.V.: Cuando t煤 llegabas a entrevistarlas, las mujeres se hab铆an preparado  con nosotras y con sus psic贸logas y trabajadoras sociales.  La idea era recoger las voces de las sobrevivientes a trav茅s de sus seres queridos, pero nos encontramos con que solo quisieron hablar las madres. No quiso hablar ning煤n padre, ni ninguna hija, ni ning煤n hijo u otro familiar. Las madres se sent铆an las m谩s legitimadas para hablar. Recuerdo que la hija de una mujer asesinada nos recibi贸 pero para contarnos por qu茅 no quer铆a hablar. Ocurre que, cuando en el entorno y en los medios se habla de por qu茅 la mujer no hab铆a denunciado a su maltratador, por qu茅 no lo hab铆a dejado o por qu茅 hab铆a vuelto con 茅l, esas son inquietudes que tienen las propias hijas y a menudo se sienten muy culpables. Son situaciones mucho m谩s dif铆ciles de elaborar y tienen mucho menos apoyo del entorno. En los 煤ltimo asesinatos me han llamado amigas de las v铆ctimas y tampoco se sienten legitimadas para hablar de c贸mo lo vivieron o sienten culpa por no haber presionado m谩s para que los denunciaran.

J. F.: Sostienes que cuando un hombre asesina a una mujer es como respuesta a la rebeld铆a de ella: que le planta cara en la relaci贸n de pareja o que le dice 鈥渘o鈥 en un encuentro sexual鈥 En cambio, las v铆ctimas est谩n representadas en el imaginario colectivo como mujeres sumisas.

N.V.: Entrevist茅 a la madre de una mujer asesinada por su exmarido. Se hab铆a separado de 茅l dos a帽os antes y no hab铆a habido incidentes violentos. Ella hab铆a seguido con su vida y con la crianza de su hijo, pero ese hombre segu铆a anclado en la ruptura. Como a la hija le daba pena, le recibi贸 un d铆a en casa para dormir y fue la noche en la que la mat贸. La madre me dijo: 鈥淵o he o铆do que mi hija era tonta, que c贸mo se le ocurre dejarle dormir en casa鈥. A esa mujer le dol铆a mucho que representasen a su hija como la tonta y no como una buena mujer que se hab铆a compadecido de su expareja, a la que no odiaba. Hay algunas familias que dicen: 鈥淣o, mi hija no era v铆ctima de violencia de g茅nero鈥, porque tambi茅n han interiorizado esa idea de que las v铆ctimas son sumisas, que no son rebeldes.

J. F. En los 煤ltimos a帽os, en los medios han proliferado historias de vida de v铆ctimas de feminicidio. La idea es contar sus historias para romper con el efecto narcotizante de 鈥渦na nueva v铆ctima鈥 poni茅ndoles rostro y voz, reconociendo cu谩l era esa vida que ha sido segada. 驴Qu茅 te parecen estos ejercicios de memoria hist贸rica?

N.V. Hay que dejar reposar, pero sin embargo me parece muy importante ese ejercicio de memoria hist贸rica, acompa帽ando a las familias. En El Salvador, uno de los trabajos que yo hice fue, dos a帽os despu茅s de que terminase la guerra, rescatar la memoria de las mujeres que hab铆an participado en ella. Todo el mundo nos dec铆a: 鈥淓s muy r谩pido, todav铆a no se ha asimilado鈥. Las mujeres necesitaban rescatar sus propias vivencias porque lo que estaba sucediendo es que todo el pa铆s estaba tapando no solo la guerra sino los aspectos que ten铆an que ver con las mujeres. No se quer铆an tocar los abortos obligados, las violaciones por parte del ej茅rcito, las violaciones de derechos humanos por parte de la guerrilla鈥 La reconstrucci贸n de la memoria hist贸rica es un acto pol铆tico. Hay una historia, que se puede iniciar en el asesinato de Ana Orantes o ir mucho m谩s atr谩s.

J.F.驴Y qu茅 hay de los agresores? 驴C贸mo evitar la idea de 鈥渆ra un hombre normal, nadie se lo explica鈥 versus 鈥渆ra un monstruo?

Me parece que lo m谩s importante ser铆a resaltar su normalidad, a la vez que desvelamos la normalizaci贸n de las conductas violentas: 驴a nadie de su entorno le llam贸 nunca la atenci贸n c贸mo se refer铆a a su pareja o a las mujeres? 驴Seguro? Yo creo que no, que seguro que se expresar铆a de una manera despectiva de las mujeres, pero probablemente sus compa帽eros le re铆an la gracia, pensaban que era un 鈥渇en贸meno鈥 o que no hablaba en serio. A m铆 me gustar铆a que cuando se hablara sobre 茅l se buceara en esa historia y las y los periodistas averiguaran qu茅 era lo que escond铆a ese 鈥渆ra un poco raro鈥 que a veces aparece en alg煤n art铆culo o comentario.

Lo que me interesar铆a es que se indagara sobre la normalizaci贸n de la violencia que hacen los hombres m谩s que sobre la supuesta normalidad del hombre que agrede. Y seguir ese camino de c贸mo se pasa de normalizar cierto nivel de violencia, incluso agresiones verbales amenazantes, al hecho de agredir. Me interesa seguir el camino de la posibilidad estructural que tienen los hombres para controlar a las mujeres a la decisi贸n de un hombre de agredir a una mujer.

Norma V谩zquez y June Fern谩ndez durante el taller con periodistas organizado por Begira en 2019./ Emakunde

Norma V谩zquez y June Fern谩ndez durante el taller con periodistas organizado por Begira en 2019./ Emakunde

鈥 J.F. Los dec谩logos sobre el tratamiento informativo a la violencia de g茅nero reprueban una rutina habitual: ante un asesinato machista, preguntar al vecindario. Se帽alan que las respuestas a menudo refuerzan estereotipos o mitos: el chico normal, la pareja feliz, las deudas, las drogas鈥 驴Qu茅 opinas de esa pr谩ctica?

N.V. Tiene sus pros y sus contras. Una vez me invitaron a una reuni贸n en un municipio muy peque帽ito de 脕lava en el que acababan de asesinar a una mujer. Hab铆a unas 50 o 60 personas del vecindario, tambi茅n el alcalde y personal pol铆tico. No se lo acababan de explicar y pensaban que yo podr铆a explic谩rselo. Los vecinos dec铆an: 鈥淓s que eran muy normales, es que esta ma帽ana han salido juntos a dar un paseo, y luego a la tarde la ha matado y despu茅s se ha matado 茅l鈥. Yo les respond铆: 鈥溌緾贸mo se imaginan a un maltratador? Cu茅ntenme. Dib煤jenmelo. 驴Qu茅 expresi贸n tiene?鈥 Y claro, no se lo imaginaban. O empezaban a salir los t贸picos: 鈥淨ue bebe mucho, que es muy iracundo鈥 Y este hombre no era as铆鈥. 鈥淓s que no son as铆. Hay de todo, pero la mayor铆a son normales, tan normales como los aqu铆 presentes鈥, les dije. Y se revolv铆an, sobre todo los hombres. Llegaron a plantear la hip贸tesis de que fue un pacto suicida. 鈥淧erdonen, pero expl铆quenme c贸mo es que 茅l la mat贸 a hachazos y luego se suicid贸 con una escopeta鈥.

Hace un par de a帽os, de nuevo en un municipio peque帽o donde un asesinato hab铆a causado impacto, me  llamaron las amigas y el alcalde, que estaban en shock. Les daba pesar no haberse dado cuenta de la situaci贸n de maltrato. Hay se帽ales, pero a veces son equ铆vocas. Les suger铆 que pensasen si hab铆an notado cambios en la v铆ctima. Ellas buscaban se帽ales de que algo iba mal. Una de las amigas dijo: 鈥淪铆, 煤ltimamente iba mucho m谩s guapa鈥. Resulta que hab铆a decidido dejar la relaci贸n. El agresor interpret贸 probablemente que hab铆a otro hombre, porque es el 煤nico par谩metro que conciben.

La gente suele decir: 鈥淵a me parec铆a que 茅l ten铆a una mirada rara鈥︹. No es verdad eso de la mirada asesina. Cuesta mucho pensar en la normalidad. Las mujeres que yo he tratado y sus parejas son de lo m谩s normal. El vecindario espera o铆r gritos o amenazas, y entonces podr谩 decir: 鈥淓sto era un asesinato anunciado鈥. Pero a veces no escuchamos nada y entonces aparece la perplejidad. S铆 t煤 te pones a trabajar con ellos, van a encontrar claves, pero no en la direcci贸n del horror, y no son f谩ciles de identificar. Entonces la gente empieza a entender, a asimilar para no huir de ese hecho y que se pueda construir memoria hist贸rica. Si hacemos ese trabajo, el vecindario puede ser una fuente de informaci贸n interesante.

J.F. A m铆 me preocupa cuando los medios lanzan un mensaje de perplejidad, con titulares como 鈥淯n final que nadie pod铆a presagiar鈥. Esa fue una noticia de un peri贸dico gallego que solemos poner como ejemplo de mala pr谩ctica. Usaron como foto un selfi de la pareja en la playa. Me parece que el papel del periodismo es explicar las cosas y por eso es tan importante recurrir a fuentes feministas. Creo que tiene m谩s sentido intentar explicar la violencia como fen贸meno social y no tanto empe帽arse en explicar por qu茅 ese hombre ha matado a esa mujer.

Por otro lado, recuerdo un art铆culo de Barbijaputa en eldiario.es con motivo del asesinato machista de una periodista de El Mundo. Mostr贸 que ese peri贸dico hab铆a hecho una cobertura impecable del caso, por respeto a su compa帽era. Eso reflejaba que la empat铆a y la identificaci贸n es fundamental. Cuando percibimos a la v铆ctima como una de 鈥渓as otras鈥, como 鈥渓a mujer maltratada鈥, es m谩s f谩cil caer en narrativas victimizadoras y en sensacionalismo. 驴Podr铆a ser una clave informar siempre como si la asesinada fuera nuestra amiga?

N.V. Cuando pregunto en un taller cu谩ntas aqu铆 somos v铆ctimas de violencia y yo levanto la mano, pues la levantan dos de veinte o de cuarenta. Y luego se dan cuenta de todo lo que hablamos cuando hablamos de violencia. La identificaci贸n de las otras como las sumisas nos lleva a otro problema: las rebeldes tambi茅n sufren violencia, y entonces la gente no se lo explica. La violencia tiene muchas caras: una es la de mantener la sumisi贸n, otra es la de castigar la rebeld铆a. Si no vemos ese contexto general, siempre vamos a estar buscando la causa concreta.

J.F. Cambiar esos imaginarios es muy importante para que las mujeres se puedan reconocer como v铆ctimas. Una amiga escribi贸 en Pikara Magazine su testimonio contando que hab铆a tardado diez a帽os en reconocerse como v铆ctima porque se negaba a ser una de esas mujeres que se dejan pegar y que no son capaces de dejar al maltratador.

N.V. Yo particip茅 en el dise帽o de una campa帽a muy rompedora en Matagalpa, Nicaragua, con el lema 鈥淒e tu violencia, voy a defenderme鈥. No mostraba a las mujeres llorando ni con la boca cerrada sino en actitud de autodefensa. Abri贸 un gran debate, hasta el punto de que la agencia de cooperaci贸n que financi贸 la campa帽a se vio presionada para retirar su apoyo. En el contexto de Nicaragua, donde denunciar a la polic铆a no es un recurso real, la autodefensa es lo 煤nico que les queda. Las mujeres se defienden, y m谩s a煤n cuanto menos les defiende la instituci贸n. Algunos juraron ver a las mujeres armadas con bates de b茅isbol y aqu铆 tambi茅n a mucha gente le parece agresiva. Pero esas mujeres se reconocieron y me parece mucho mejor que esa campa帽a del gobierno a la que respond铆a, con margaritas deshojadas y el lema 鈥淣o m谩s flores marchitas y l谩grimas de sangre鈥.

J.F. Yo uso mucho ese cartel en mis talleres porque son mujeres con cuerpos reales que han vivido violencias reales y deciden c贸mo quieren expresarse. En cambio, en prensa digital se recurre mucho a bancos de im谩genes que ofrecen fotos artificiales, simulaciones protagonizadas por mujeres f铆sicamente muy normativas. Aparecen agachadas en el suelo, en 谩ngulo picado 鈥攓ue revictimiza鈥 y el pu帽o del hombre en primer plano. 驴Qu茅 impacto emocional tienen sobre las mujeres supervivientes de violencia machista o para las familias de v铆ctimas de feminicidio ese tipo de im谩genes o las coberturas sensacionalistas?

N.V. Para las sobrevivientes y para las familias siempre es muy importante lo que se diga de ellas. Todas las palabras tienen un impacto, ya sea para salir de una situaci贸n o para hundirse. Por eso los medios tienen mucha responsabilidad. Tambi茅n depende del momento. Hay mucho que no les gusta. Algunas no quieren ver nada y otras tienen un momento en el que necesitan hablar solo de esto. Me he encontrado con mujeres que me han ense帽ado carpetas enteras con recortes, empezaron juntando lo que sal铆a de ellas y luego fueron guardando lo que sal铆a de otras. Yo uso las noticias para trabajar. Cuando son noticias de agresi贸n sexual, suelen decir: 鈥淵o no soy 茅sta que contaron鈥.

J.F. Una pr谩ctica que he visto en blogs y medios digitales es poner un aviso de contenido (trigger alert en ingl茅s) con palabras clave sobre el contenido sensible que incluye: violaci贸n, suicidio, autolesi贸n鈥 Es una forma de prevenir que, por ejemplo, una mujer que arrastra un trauma por violaci贸n lea un relato que le haga revivirlo.

En una investigaci贸n realizada en Catalunya, un grupo de supervivientes de violencia sexual eran las que analizaban c贸mo les hac铆an sentir las noticias sobre ese tema y a partir de ese an谩lisis redactaron una bater铆a de recomendaciones. Me pareci贸 interesante que sean las sobrevivientes las que aporten claves para los medios en vez de la figura as茅ptica de la experta de turno, como si esas expertas no fu茅ramos tambi茅n sobrevivientes de violencia. En mis talleres utilizo mucho la entrevista que le hizo Patricia Sim贸n a Pilar del 脕lamo, una superviviente de violencia machista en la pareja que aportaba claves muy valiosas. Adem谩s, Patricia hace un trabajo impecable, basado en los cuidados y en la empat铆a.

驴Crees que se puede acompa帽ar a supervivientes o familiares para que den el paso de v铆ctimas a sujetos pol铆ticos y participen en iniciativas de incidencia, sensibilizaci贸n y formaci贸n?

N.V. Alguna vez he acompa帽ado a una v铆ctima a hacer una entrevista con una periodista, por si me necesita en alg煤n momento, o la he preparado antes para afrontar la entrevista. Pero donde tengo m谩s experiencia al respecto es en involucrar a v铆ctimas y supervivientes en procesos de formaci贸n dirigidos a la polic铆a o a personal sanitario. Con su participaci贸n, llegas de una manera muy distinta a esos profesionales. Ensayan con ellas c贸mo atenderlas, sin miedo a equivocarse, a hacer preguntas inadecuadas.

Por cierto, yo he sido v铆ctima de violencia tambi茅n, de muchas formas de violencia, y claro que eso ha marcado mi trayectoria profesional. No me parece imprescindible mentarlo, pero lo cuento sin problema. Cuando abres el abanico de lo que entendemos por violencia, ya no piensas solo en el 谩mbito de la pareja sino, por ejemplo, en los abusos en otros contextos como el escolar o el laboral.


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Fuente: Pikaramagazine.com