April 6, 2021
De parte de La Haine
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Violencia obst茅trica: una lacra agudizada por la COVID-19 y la desfinanciaci贸n de la sanidad

Es la violencia que sufren las mujeres durante el embarazo y el parto, es una violencia machista estructural en el capitalismo patriarcal, asociada al control de los cuerpos de las mujeres y su funci贸n de producci贸n y reproducci贸n. Una sanidad p煤blica cada vez m谩s desfinanciada y subcontratada, ve agudizarse esta realidad en tiempos de pandemia.

 

El Observatorio de Violencia Obst茅trica de Espa帽a la define como 鈥渆l desconocimiento de las necesidades emocionales de la madre y del beb茅 en cualquier momento del embarazo, del parto y del puerperio inmediato, as铆 como de la autoridad y autonom铆a que la mujer tiene sobre su sexualidad, su cuerpo y sus beb茅s y las posturas, ritmos y tiempos que requiere el parto para desarrollarse con normalidad鈥.

En el estado espa帽ol abordar la violencia obst茅trica de una forma integral sigue siendo una asignatura pendiente. El Comit茅 de Naciones Unidas para la Eliminaci贸n de la Discriminaci贸n contra la Mujer (CEDAW), inst贸 el pasado febrero a Espa帽a a indemnizar a una mujer por las diversas situaciones sufridas durante el parto. Adem谩s el International Journal of Environmental Research and Public Health revela en su ultima publicaci贸n que en nuestro sistema sanitario la informaci贸n a las mujeres y la solicitud de su consentimiento informado est谩 gravemente infrapracticado.

Los resultados arrojados, que analizan m谩s de 17.500 cuestionarios realizados entre enero de 2018 y junio de 2019 en el estado espa帽ol, muestran que el 38,3 % de las mujeres percibi贸 haber sufrido violencia obst茅trica; el 44,4 % percibi贸 que se hab铆an sometido a procedimientos innecesarios o dolorosos, de los cuales el 83,4 % no fueron aceptados en un consentimiento informado.

Los profesionales a帽aden que los test han sido respondidos de forma mayoritaria por mujeres con un nivel socioecon贸mico medio, “teniendo en cuenta que a mayor precariedad y menos medios la posibilidad de sufrir violencia obst茅trica es superior estos datos pueden ser s贸lo la punta del iceberg”, afirman.

Uno de los indicadores de violencia obst茅trica facilmente interpretable es el porcentaje de ces谩reas practicadas. En Espa帽a se practican un 26% de ces谩reas, segun datos del Ministerio de Sanidad, el doble de lo recomendado por la OMS, la cual recomienda que la tasa de ces谩reas no supere el 10-15% y se practiquen s贸lo en casos necesarios seg煤n criterio m茅dico. Estamos hablando de someter a las mujeres a intervenciones quir煤rgicas consideradas de gravedad mayor, y a su posterior recuperaci贸n, sin ninguna base cient铆fica que explique porqu茅 la media del estado espa帽ol duplica la de otros estados.

Otro de los indicadores es la relaci贸n entre partos provocados y naturales. En la primera consulta obst茅trica de seguimiento de su gestaci贸n las mujeres son informadas sobre su FPP (fecha de parto probable), lo que se conoce popularmente como 鈥渟alir de cuentas鈥. 脡sta se sit煤a sobre las 40 semanas de embarazo. Este c谩lculo fue establecido por Arist贸teles para identificar al posible padre de la criatura tras su nacimiento.

Lleg贸 a esta conclusi贸n tras multiplicar dos 鈥渘煤meros m谩gicos鈥 de la cultura griega, el 7 y el 40. Restando 280 d铆as al nacimiento del beb茅 pod铆a afirmarse casi con seguridad qui茅n era el padre, desestimando los tiempos y necesidades individuales de la madre en este evento, y concluyendo que todos los fetos finalizan su gestaci贸n en una misma cantidad de tiempo. Como vemos este no es un c谩lculo ni actual ni fruto de una amplia observaci贸n, dista del m茅todo cient铆fico, y supone un grave conflicto para otorgar la paternidad de multitud de ni帽os y ni帽as.

La realidad es que, un 70% de los partos naturales tienen lugar entre las semanas 40 y 42 de la gestaci贸n, siendo el 30% de partos restantes los ocurridos antes de la semana 40 y despu茅s de la 42. Esta premisa sigue siendo la utilizada en muchos casos para justificar la utilizaci贸n de la inducci贸n al parto en la semana 40 a pesar de que el embarazo pueda continuar todav铆a y concluir dando a luz de forma natural.

Las diferencias entre comunidades aut贸nomas y hospitales en el uso de este m茅todo muestran la misma arbitrariedad que se observan con las ces谩reas sin base cient铆fica que lo justifique. De nuevo de los propios datos se abstrae que en muchos casos se somete a las mujeres a intervenciones innecesarias como la utilizaci贸n de altas dosis de oxitocina, muy superiores a las que el propio cuerpo libera cuando el beb茅 se encuentra de forma natural en el canal del parto.

La supuesta neutralidad de la ciencia es una de las bases de la violencia obst茅trica. En el capitalismo patriarcal la ciencia, como todos los recursos, est谩 puesta al servicio de la reproducci贸n del capital, y por tanto esta no puede ser ajena al objetivo de control y explotaci贸n tanto de la fuerza productiva como del cuerpo de las mujeres y la reproducci贸n de la especie.

De la misma manera, nos encontramos con que a lo largo de la historia se han creado oportunamente, sin ninguna base cient铆fica, patolog铆as de las mujeres, como la llamada “histeria” que ten铆an y tienen un claro objetivo de control social mediante la desacreditaci贸n de la figura femenina.

La violencia obst茅trica es por tanto una violencia estructural que tambi茅n incluye la infantilizaci贸n de las mujeres, cuestionando su capacidad y racionalidad para la toma de decisiones, criterios de los que este sistema se sirve para privar de informaci贸n cuando es solicitada sobre las decisiones que se toman respecto a su gestaci贸n, que a veces ocurren de forma expl铆cita pero que en muchas otras ocasiones tienen lugar bajo el amparo del desconocimiento de las mismas.

Violencia obst茅trica en la era covid

Durante la pandemia y la crisis hospitalaria se realiz贸 un seguimiento por parte de la revista cient铆fica 芦Journal of Clinical Medicine禄 sobre la tasa de ces谩reas en Espa帽a durante la primera ola de Covid-19 de 2020. En el art铆culo 芦El perfil de las pacientes obst茅tricas con infecci贸n por SARS-CoV-2 seg煤n el pa铆s de origen禄 se obtiene un incremento del 10% en la tasa de ces谩reas con respecto al mismo periodo en a帽os anteriores.

芦En concreto, el porcentaje de ces谩reas que se realizaron entre marzo y septiembre, a mujeres con Covid-19 ascendi贸 hasta el 35,9%禄, asegura el doctor Juan Le贸n, Jefe de secci贸n de Ginecolog铆a y Obstetricia del Hospital Gregorio Mara帽贸n de Madrid, encargado de liderar la investigaci贸n. 芦En aquellos primeros meses, a falta de herramientas terap茅uticas para controlar la enfermedad, la ces谩rea se convert铆a en la alternativa m谩s oportuna para salvaguardar la salud de la mujer que, en ocasiones, tras dar a luz pasaba a la UCI con el objetivo de controlar la Covid-19禄.

Tirso P茅rez de Medina, Jefe de servicio de Ginecolog铆a y Obstetricia del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, tambi茅n reconoc铆a que “en las primeras semanas de marzo, ante gestantes que presentaban neumon铆a bilateral grave que amenazaba su vida se opt贸 por practicar ces谩rea”

El doctor P茅rez de Medina asegura que 芦las ces谩reas aumentan el riesgo de complicaciones en las embarazadas con coronavirus禄. Y seg煤n un estudio dirigido por 脫scar Mart铆nez P茅rez, adjunto del servicio de Ginecolog铆a y Obstetricia del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda los datos lo corroboran. Este estudio, publicado en la revista cient铆fica 芦JAMA禄 en mayo de 2020, se帽al贸 que el 21,6% de las gestantes Covid-19 sufri贸 un empeoramiento de su situaci贸n cl铆nica tras dar a luz por ces谩rea, frente al 4,9% de las que lo hicieron por v铆a vaginal. Tras la intervenci贸n, un 13,5% de las madres tuvo que ser ingresada en la UCI, frente a ninguna de las que dieron a luz por v铆a vaginal.

Los datos evidencian que estas decisiones, en muchos casos, no son tomadas en base a hechos cient铆ficos comprobados sino en base a una l贸gica de privatizaci贸n, desfinanciaci贸n, infracontrataci贸n y precariedad de gran parte del personal de la sanidad p煤blica, que ha instaurado un funcionamiento a golpe de cuadrante y agendas de inducci贸n, por encima de las necesidades de pacientes y trabajadores.

Sanidad P煤blica en descomposici贸n

La grave situaci贸n de la sanidad p煤blica durante la pandemia ha evidenciado y agudizado situaciones que ya antes eran terribles.

Los datos reflejan grandes diferencias entre hospitales, entre comunidades y entre la sanidad p煤blica y privada. As铆, la probabilidad de dar a luz por ces谩rea en un hospital privado de Valencia cuadriplica la de los centros p煤blicos de Euskadi y la tasa de ces谩reas en los centros p煤blicos de C谩ceres es 9 puntos superior a la de Toledo.

La probabilidad de que una mujer d茅 a luz por ces谩rea en La Rioja cambia seg煤n en qu茅 hospital lo haga. De 2000 a 2016 el 22% de los partos de la sanidad p煤blica riojana fueron por ces谩rea, mientras que en la privada, aunque con mucho menos partos, la tasa ascendi贸 al 47,8%.

Por poner un ejemplo de la arbitrariedad en la atenci贸n dispensada y la posibilidad de sufrir violencia obst茅trica dependiendo de cu谩l sea tu hospital de referencia, se帽alaremos que de los nacimientos registrados el a帽o pasado en el hospital Virgen del Puerto de Plasencia (Extremadura), el 45% tuvieron lugar mediante ces谩rea, cuando la media nacional que recordemos, dobla la de otros estados de la UE, es del 26%.

La Gerencia del 谩rea de salud de este hospital afirm贸 ser consciente de 芦la necesidad de mejorar estos porcentajes禄 y se帽al贸 que 芦se ha doblado el n煤mero de matronas en cada turno禄, pasando de una a dos y ha convocado 芦una reuni贸n monogr谩fica禄 con la idea de 芦crear un grupo de trabajo espec铆fico para abordar esta cuesti贸n, que har谩 un an谩lisis de situaci贸n y plantear谩 las medidas correctoras necesarias禄.

Es decir, los datos muestran que la infracontrataci贸n de personal y la falta de formaci贸n y actualizaci贸n del personal existente en determinadas t茅cnicas que evitan la intervenci贸n quir煤rgica est谩n estrecha y directamente relacionadas con el incremento de la tasa de ces谩reas y por tanto con la posibilidad de sufrir violencia obst茅trica, al no poder ser atendidas las necesidades de las pacientes por el personal disponible, por falta de recursos humanos num茅ricos, fatiga pand茅mica, carest铆a de recursos y ausencia de formaci贸n complementaria.

Teniendo en cuenta que los datos del estudio que concluyen que a menor posici贸n socioecon贸mica mayor riesgo de sufrir violencia obst茅trica, se llegar铆a a la conclusi贸n l贸gica de que aquellas personas con acceso a la sanidad privada o las contrataciones p煤blico-privadas tendr铆an un menor riesgo de finalizar su embarazo mediante ces谩rea. Pero los datos nos llevan a una realidad diametralmente opuesta: en la sanidad privada o las contrataciones publico privadas que de facto esconden privatizaciones de servicios vemos como en algunos casos se disparan.

Esto se debe a un proceso de industrializaci贸n de los partos como vienen denunciando algunos profesionales, pero tambi茅n a que, en las contrataciones p煤blico-privadas existe un cat谩logo de servicios con un coste asignado que luego se le pasa a la sanidad p煤blica a modo de factura por los servicios prestados.

En ese cat谩logo de servicios, la ces谩rea conlleva un importe superior al parto vaginal ya que es una intervenci贸n de mayor riesgo, por lo que en muchos hospitales privados o con modelo de subcontrataci贸n de servicios se prioriza la pr谩ctica de ces谩reas porque son m谩s c贸modas para esta l贸gica fabril que pretenden implantar, ya que permiten organizar inducciones (con su mayor riesgo de ces谩rea frente al parto no inducido) y ces谩reas, calendarizar el parto, con su correspondiente incremento de los ingresos, por la l贸gica capitalista de que est谩n mejor remuneradas en el cat谩logo de servicios.

La realidad es que la violencia obst茅trica es rentable. Es consecuencia de aplicar una l贸gica patriarcal y de mercado a la sanidad y en concreto a la maternidad. Las contrataciones p煤blico-privadas llevadas a cabo no solo por el PP como se quiere hacer creer, tambi茅n en muchas ocasiones por PSOE y UP, su dejaci贸n de responsabilidades en este asunto mientras son gobierno, y la gesti贸n de la pandemia para ricos que est谩n llevando a cabo, son directamente responsables de que las mujeres sigamos sufriendo violencia obst茅trica, y que esta vaya en aumento.

Una medida feminista b谩sica ser铆a inyectar presupuesto suficiente a la sanidad p煤blica, acabar con las externalizaciones y la precariedad del personal sanitario, de limpieza y servicios, altamente feminizado, e incrementar la contrataci贸n hasta el n煤mero necesario para garantizar una atenci贸n medicosanitaria adecuada, poner a disposici贸n de la misma los recursos usurpados por la privada, invertir en formar mejores profesionales y que la sanidad p煤blica sea realmente para todas y todos.

Por todo ello es necesario dejar de perdonarle la vida a un supuesto “gobierno feminista” que no gobierna ni para las trabajadoras ni para las madres, ni mucho menos para las madres trabajadoras. Es hora de levantar un movimiento imparable, irreverente, que ense帽e los dientes, que muestre que no le debe nada a nadie y que no se conforme con gestos electorales, sino que se la juegue a salir a las calles y denunciar esta y muchas otras violencias que sufrimos a diario.

http://www.izquierdadiario.es/Violencia-obstetrica-una-lacra-agudizada-por-la-COVID-19-y-la-desfinanciacion-de-la-sanidad




Fuente: Lahaine.org