January 26, 2021
De parte de Todo Por Hacer
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Durante la mayor parte de la historia, An贸nimo era una mujer鈥 鈥 Virginia Woolf

El 25 de enero de 2021 se cumplen 139 a帽os del nacimiento de la escritora brit谩nica Virginia Woolf. Fue una destacada escritora del movimiento vanguardista anglosaj贸n durante el periodo de entreguerras y su obra incluye ensayos, novelas, obras de teatro y, en definitiva, cualquier tipo de g茅nero literario. Se le considera una de las grandes renovadoras del idioma ingl茅s. Sin embargo, debido al machismo imperante, a las cr铆ticas por su falta de universalidad (su obra se ce帽铆a al mundo de la clase media intelectual brit谩nica) y la tem谩tica l茅sbica de muchos de sus escritos, su acervo literario cay贸 en el olvido tras su muerte por suicidio en 1941. No fue hasta la d茅cada de los 70 que el movimiento feminista rescat贸 su obra y se convirti贸 en un referente. Y, pese a ello, su figura sigue ausente en el callejero de Londres a d铆a de hoy, como denunci贸 Carmen Aneas en un art铆culo de la revista P铆kara en 2016.

La obra de Woolf: referente para el feminismo

Entonces, puedo deciros que las palabras que a continuaci贸n le铆 eran exactamente 茅stas: 芦A Chloe le gustaba Olivia鈥β No os sobresalt茅is. No os ruboric茅is. Admitamos en la intimidad de nuestra propia sociedad que estas cosas ocurren a veces. A veces a las mujeres les gustan las mujeres禄 鈥 Virginia Woolf, Una habitaci贸n propia.

La admiraci贸n y devoci贸n que los distintos feminismos han sentido por su figura y su obra, unido a su publicitada bisexualidad, ha dado como resultado el que mucha gente se haya formado una idea de Woolf como feminista adelantada a su tiempo. Y es que la lectura hecha por el feminismo de sus obras ha se帽alado que, tanto en Una habitaci贸n propia (1929) como en Tres guineas (1938), censurados en la Alemania nazi, encontramos ideas que son un reflejo del dilema central que afecta al feminismo actual: el debate entre la igualdad y la diferencia. Estas obras, adem谩s, abordan la tem谩tica del temor a la guerra 鈥 Woolf, casada con un jud铆o, tem铆a el avance del fascismo 鈥 y las clases sociales.

El t铆tulo de Una habitaci贸n propia proviene de la idea de Woolf de que, 芦una mujer debe tener dinero [en concreto, 500 libras al a帽o] y una habitaci贸n propia para poder escribir novelas芦. Es un llamamiento a la independencia econ贸mica y social y a la licencia po茅tica y libertad personal para crear arte. Woolf observa que las mujeres han sido apartadas de la escritura debido a su pobreza relativa, y que la libertad financiera traer谩 a las mujeres la libertad para escribir: 芦Para empezar, tener una habitaci贸n propia鈥 era algo impensable aun a principios del siglo diecinueve, a menos que los padres de la mujer fueran excepcionalmente ricos o muy nobles芦.

Este ensayo examina si las mujeres eran capaces de crear, y la libertad que ten铆an para producir un tipo de trabajo de la calidad de William Shakespeare, atendiendo a las limitaciones que las mujeres escritoras, pasadas y presentes, enfrentan. Lo hace mediante un repaso hist贸rico de escritoras hasta la fecha. Examina las carreras de varias autoras, incluyendo a Rebecca West, Aphra Behn, Jane Austen, las hermanas Bront毛, Jane Ellen Harrison, Anne Finch, la Condesa de Winchilsea, y George Eliot. Adem谩s, inventa un personaje, Judith, 芦la hermana de Shakespeare,禄 para ilustrar que una mujer con las habilidades de William Shakespeare habr铆a sido privada de la oportunidad de desarrollarlas debido a todas las puertas que estaban cerradas a las mujeres. Como Woolf, Judith permanece en el hogar mientras William va al colegio. Judith est谩 atrapada en la casa: 芦Ten铆a el mismo esp铆ritu de aventura, la misma imaginaci贸n, las mismas ansias de ver el mundo que 茅l. Pero no la mandaron a la escuela芦. No pudo cumplir su sue帽o.

Hace nueve a帽os la revista P铆kara public贸 una rese帽a (que se puede leer aqu铆) de la obra de teatro Rojo al agua, dirigida por Borja Ruiz y escrita por Josu Montero sobre los 煤ltimos meses de vida de la escritora. Gran parte del material utilizado en la obra se basa en sus reflexiones de Una habitaci贸n propia.

Comentarios a Una habitaci贸n propia: la necesidad de la habitaci贸n compartida en la lucha por la emancipaci贸n de las mujeres

Como mujer no tengo patria, como mujer no quiero patria. Como mujer, mi patria es el mundo鈥 鈥 Virginia Woolf

En el momento en el que Woolf escribi贸 este ensayo, solo hac铆a nueve a帽os que las mujeres hab铆an accedido al derecho al voto en Reino Unido, despu茅s de la batalla librada por el movimiento sufragista. Al cuarto propio y a la mencionada cantidad de libras anuales se le uni贸, en un art铆culo posterior, una aguda reflexi贸n, que podr铆amos considerar como el tercero de los requisitos para que las mujeres se proyecten en su autonom铆a: no era posible desarrollarse individualmente sin acallar la voz interior que Virginia Wolf denominaba el 鈥溍gel de la casa鈥. Supo leer que para que las mujeres pudieran desarrollarse en su vida profesional se帽alaba la importancia de silenciar la estructura patriarcal encarnada en la conciencia de cada mujer occidental, libre y burguesa, que siente que traiciona sus mandatos de g茅nero si se desarrolla y proyecta en s铆 misma.

La pregunta que habr铆a cabido hacerse aqu铆 y que el feminismo radical, de clase y decolonial plantear谩 a帽os m谩s tarde, a partir de los a帽os 70 es: 驴qui茅n se iba a encargar de las tareas dom茅sticas y de cuidados para que algunas mujeres pudieran deso铆r estos mandatos y se desarrollaran con autonom铆a y libertad en su 鈥渃uarto propio鈥? Y, 驴en qu茅 condiciones iban a hacerlo? Y es que no se trata de la primera vez que un(a) artista, ensimismada en su creaci贸n y la belleza, se olvida de los trabajos de cuidados, considerando que ata帽en a personas que est谩n por debajo de ella.

Para contestar a este interrogante reproducimos a continuaci贸n un fragmento del recomendable art铆culo 芦Del cuarto propio a la habitaci贸n compartida芦, escrito por Alicia Rius Buitrago y Maria Angeles D铆ez y publicado en la web de P铆kara en el a帽o 2018.

Sin dem茅rito de las demandas de autonom铆a personal e independencia econ贸mica de las mujeres planteadas mas arriba, hay una tradici贸n anterior de pensamiento que apunta a otro tipo de conquista, la que denominamos 鈥渓a habitaci贸n compartida鈥. Son las demandas de las mujeres obreras, en el seno del movimiento internacional del trabajo, cuya fuerza resid铆a en la colectividad y cuyo an谩lisis centraba su mirada en las condiciones de vida de las mujeres mas pobres.

Una de las pioneras de esta corriente feminista fue Flora Trist谩n, quien en 1840 public贸 鈥淟a Uni贸n Obrera鈥, todo un manifiesto sobre la importancia de la uni贸n de la clase obrera para salir de su situaci贸n de marginalidad, al tiempo que enfatizaba la indivisibilidad de la emancipaci贸n de la clase obrera y la emancipaci贸n de las mujeres.

Algunos decenios antes Charles Fourier, a quien Flora Trist谩n conoci贸 personalmente, hab铆a publicado 鈥淟a Teor铆a de los cuatro movimientos鈥. Era el a帽o 1808, y esta obra contribuy贸 a conectar el pensamiento socialista con las demandas feministas.  El proyecto pionero de comunidades cooperativas o falansterios, desarrollado por 茅l, otorgaba a las mujeres la independencia econ贸mica necesaria y la educaci贸n desde ni帽as, como una tarea m谩s de la sociedad dirigida a fomentar su participaci贸n pol铆tica y social. Pero lo hac铆a a trav茅s de sociedades que cooperaban para conseguir satisfacer las necesidades b谩sicas de todas y todos.

Como se pudo comprobar a帽os m谩s tarde, la puesta en marcha de cooperativas durante la crisis, que llev贸 aparejado el desarrollo industrial en la Inglaterra del siglo XIX, demostr贸 con creces la fortaleza de esta f贸rmula cooperativa para acceder a necesidades b谩sicas como alimentaci贸n, atenci贸n m茅dica o vivienda. Seg煤n Jane Humphries (1977), las cooperativas no s贸lo tuvieron una dimensi贸n instrumental y pr谩ctica, sino que estrat茅gicamente permitieron a las familias mantener un modo de vida alternativo al liberalismo econ贸mico y su estructura familiar. Es decir, las familias organizadas en cooperativas fueron aut茅nticas unidades de resistencia a este modo de desarrollo.

La continuidad de alianzas entre econom铆a feminista y econom铆a social y solidaria

El modelo cooperativo fue, ha sido y sigue siendo una f贸rmula de desarrollo alternativo y coexistente al sistema capitalista. Durante el siglo XX y XXI ha vuelto a demostrar, como lo hizo entonces en sus or铆genes, que las sociedades que cooperan son m谩s fuertes y resilientes que las que compiten. Los valores cooperativos ponen en jaque el desarrollo del pensamiento y la acci贸n propia del modelo capitalista, ya que superan la necesidad de poseer 鈥渦n cuarto propio鈥, 鈥渦n trabajo propio鈥 o 鈥渦na familia propia鈥, y apuestan por un modo de vida basado en los bienes comunales, el empleo colectivo y las comunidades cuidadoras.

Aunque a finales del siglo XX pareci贸 imponerse como f贸rmula 煤nica, a nivel global, el neoliberalismo, sus crisis sist茅micas han continuado d谩ndose y abocando a m谩s poblaci贸n a los m谩rgenes de la pobreza. Es en 茅stos ciclos de crisis cuando los modelos cooperativos, propios de la econom铆a social y solidaria, vuelven a demostrar su valor y a desarrollarse con fuerza.

[鈥 Sin embargo, es evidente que por estas mismas razones supone una disputa ideol贸gica al modelo neoliberal dominante, donde la exclusi贸n es una constante y un principio de funcionamiento del propio sistema econ贸mico. La habitaci贸n compartida no es, ni puede ser, un objetivo del desarrollo individualista y supremacista actual. M谩s bien es su enemigo芦.

La vida de Woolf: objeto de estudio en materia de salud mental

No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente禄 鈥 Virginia Woolf

Por 煤ltimo, cabe hacer una menci贸n a la tortuosa existencia de Virginia Woolf, sobre todo en sus 煤ltimos a帽os. La escritora vivi贸 atormentada por problemas de salud mental durante toda su vida, que se vieron acrecentados por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la destrucci贸n de su casa durante los bombardeos, saber que se encontraba en la lista negra del nazismo y la fr铆a acogida de algunas de sus obras. Todo ello le sumi贸 en una profunda depresi贸n de la cual no pudo salir. La psiquiatr铆a tradicional clasific贸, a posteriori, su padecimiento como un trastorno bipolar.

El 28 de marzo se suicid贸 ahog谩ndose, tir谩ndose a un r铆o con piedras en los bolsillos. En su nota de despedida a su marido escribi贸: 芦Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas 茅pocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a o铆r voces, y no puedo concentrarme. As铆 que voy a hacer lo que me parece lo mejor que puedo hacer. T煤 me has dado la m谩xima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podr铆a ser. No creo que dos personas puedan haber sido m谩s felices, hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar m谩s. S茅 que estoy arruinando tu vida, que sin m铆 t煤 podr谩s trabajar. Lo har谩s, lo s茅. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e incre铆blemente bueno. Quiero decir que todo el mundo lo sabe. Si alguien podr铆a haberme salvado habr铆as sido t煤. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante m谩s tiempo. No creo que dos personas puedan haber sido m谩s felices de lo que hemos sido t煤 y yo芦.

El libro de Irene Coates Qui茅n teme a Leonard Woolf: un caso por la cordura de Virginia Woolf asume la tesis de que el tratamiento que Leonard Woolf dio a su esposa foment贸 su mala salud y al final fue el responsable de su muerte. La tesis, no aceptada por la familia, ha sido ampliamente investigada. Los diarios de Virginia no dan pistas sobre la existencia de ning煤n tipo de maltrato.

Hay muchas personas que experimentan crisis de salud mental, tienen ideas obsesivas o viven experiencias inusuales que no encuentran consuelo a su sufrimiento ps铆quico en la psiquiatr铆a al uso (hay otras que s铆). O incluso que ven que su situaci贸n se agrava por la intervenci贸n m茅dica tradicional. Pero renunciar a la vida nunca es la soluci贸n a nada. A estas personas les queremos recordar que existe abundante literatura para abordar su problem谩tica con medios alternativos. Recomendamos la p谩gina Primera Vocal, una herramienta que hace accesibles textos que contribuyan a establecer puentes de uni贸n entre la llamada salud mental y la cr铆tica del capitalismo. Tratamos simplemente de facilitar materiales con los que combatir la dominaci贸n a la que nos vemos sometidos en tanto que psiquiatrizados y antiautoritarios. Tambi茅n es recomendable el trabajo que hace el colectivo LoCom煤n de politizar el sufrimiento ps铆quico desde la reflexi贸n y la revuelta. En este medio hemos escrito sobre algunas de sus campa帽as, como la de Cero Contenciones.

Tambi茅n recomendamos manuales como Saldremos de esta (2016), una recopilaci贸n de saberes pr谩cticos ubicados m谩s all谩 del conocimiento especializado que sirvan para desplegar estrategias colectivas con las que reducir todo ese dolor que brota d铆a a d铆a en nuestros entornos. El ensayo M谩s all谩 de las creencias (2019) aporta conjunto de herramientas pr谩cticas con las que abordar lo que en t茅rminos cl铆nicos se vienen a denominar delirios, ideas obsesivas o pensamientos intrusivos. No busca erradicar esas experiencias inusuales, sino aprender a convivir con ellas de manera que no resulten da帽inas y se mantenga intacta la dignidad de la persona que vive con ellas. Por otro lado, el c贸mic Desmesura (2018) relata en primera persona la experiencia de un escuchador de voces, nos mete de lleno en su piel y nos ayuda a comprender que quienes viven con estos fen贸menos no est谩n solas.

Por 煤ltimo, existen grupos de apoyo mutuo en materia de salud mental (como Flipas GAM, InsPiradas, etc) que se encuentran y comparten sus experiencias, intercambian informaci贸n y recursos, asumen responsabilidades rec铆procas, buscan estrategias colectivas, etc., partiendo de la base de una comunicaci贸n horizontal, entre iguales. Esto es lo que los diferencia de otro tipo de grupos como los de autoayuda, donde existen personas con una marcada autoridad sobre el resto y relaciones de tutela. En los grupos de apoyo mutuo puede existir la figura una moderadora o facilitadora, alguien que aporta una asesor铆a espec铆fica y puntual cuando el grupo de forma consensuada as铆 lo requiere y lo estima necesario, pero que nunca se sit煤a por encima del resto ni goza de ning煤n privilegio o protagonismo especiales.

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Fuente: Todoporhacer.org