November 23, 2022
De parte de Indymedia Argentina
236 puntos de vista

La cocina que fue maternidad clandestina, los calabozos y el s贸tano de los fusilamientos fueron los espacios principales visitados por jueces, hijas nacidas all铆, sobrevivientes y familiares. El pedido de c谩rcel com煤n que impact贸 a los jueces. La conmoci贸n todav铆a dura. Invitamos a una recorrida a trav茅s de videos y una cr贸nica de esta cobertura especial de La Retaguardia y Pulso Noticias.

De izquierda a derecha: Marta Ungaro, Martina Laborde Calvo, Victoria Moyano Artigas, Pablo D铆az, Mar铆a Lavalle Lemos, Alejandrina Barry, Alejandra Castellini. Abajo: Teresa Laborde Calvo, Paula Logares y Mar铆a Jos茅 Lavalle Lemos.

Redacci贸n: Paulo Giacobbe (La Retaguardia). Registro Audiovisual: Fernando Tebele (La Retaguardia). Gui贸n y edici贸n audiovisual: Guillermo Contrera (Pulso) / Julia Varela (Pulso). Fotos: Natalia Bernades (La Retaguardia)

Existen historias creadas 煤nicamente para atemorizar infancias. Relatos orales que se les cuentan a los ni帽os y ni帽as para que hagan caso. En ellas se crean personajes y escenarios ficticios, por lo general villanos muy villanos que habitan castillos del mal, o tambi茅n laberintos de los que no se sale jam谩s. Esos relatos, incluso, pueden llegar a la pantalla grande y ser muy taquilleros. As铆 a las ni帽as y ni帽os luego se les dice: 鈥淪i te portas mal鈥 te va a pasar como le pas贸 a tal en la pel铆cula鈥. 鈥漇i no hac茅s aquello鈥 o no te vas a dormir temprano鈥 o lo que sea鈥 te voy a dejar en el castillo del mal鈥 o en 鈥渆l laberinto鈥 de no s茅 qu茅. As铆 las cosas con la pedagog铆a. Esos lugares ficticios, esos castillos del mal, esos laberintos infinitos, rompieron los cuentos y se volvieron reales en la esquina que forman las calles Siciliano y Vernet, en la localidad de Banfield, partido de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires.

En Banfield, el castillo del mal es un pozo que funcion贸 como dependencia policial. Es gris por afuera y de cer谩micas rojas en su interior, incluso en las escaleras. En los metros que ocupa este edificio ocurrieron las peores cosas que habitan en la naturaleza humana, el lado oscuro de la humanidad.  Apenas una gota del genocidio argentino.

Visto desde la vereda de enfrente, donde est谩 el barrio de edificios, el Pozo de Banfield sobresale por su particular arquitectura. Las columnas cuadradas que sostienen el primer piso le ganaron espacio a la ochava. Arriba qued贸 todo en 谩ngulo recto. Pero abajo no se ocup贸 la totalidad de ese espacio y qued贸 m谩s amplia la vereda con una suerte de galer铆a, quiz谩s estacionamiento techado para un par de autos. Si no fuera por los murales que piden justicia, los dibujos de los pa帽uelos de las Madres o el rostro de Santiago Maldonado, en las paredes predominar铆a el color gris cemento.

Martes 9 AM

El Tribunal Oral Federal N掳1 de La Plata, conformado para este juicio por los jueces Ricardo Bas铆lico, Walter Venditti y Esteban Carlos Rodr铆guez Eggers, realiz贸 una inspecci贸n ocular donde funcion贸 el Centro Clandestino de Detenci贸n Tortura y Exterminio Pozo de Banfield, en el marco del juicio por los cr铆menes de lesa humanidad cometidos en ese edificio y en los CCDTyE Pozo de Quilmes y El Infierno en Avellaneda. En los tres lugares funcionaron Brigadas de la Polic铆a de la Provincia de Buenos Aires y hoy son Sitio de Memoria. Los jueces ya recorrieron El Infierno, la Brigada de Lan煤s con asiento en Avellaneda, y ahora le lleg贸 el turno al Pozo de Banfield. En la recorrida judicial hab铆a una expectativa importante por poder ingresar al s贸tano; otras veces no se hab铆a podido, pues estaba inundado.

鈥淪EC CUSTODIA Y TRASLADO INTERPROVINCIAL DE DETENIDOS鈥, dice el port贸n vehicular de doble puerta por donde ingres贸 la comitiva. Al llegar al primer patio interior se escucha c贸mo cierran el port贸n de chapa. Ese ruido tan caracter铆stico es el que escucharon los y las detenidas que ingresaron por ah铆 antes de sufrir tormentos y violencia sexual.

El barrio del Pozo

鈥淓ste centro clandestino empieza a funcionar en 1974 con el Plan C贸ndor y funcion贸 hasta el 78鈥, cuenta a La Retaguardia y Pulso Juana Eva Campero, integrante de la mesa de trabajo del Sitio de Memoria Ex CCDTyE Pozo de Banfield.

Campero detall贸 c贸mo era el barrio de casas bajas mientras funcionaba el centro clandestino: 鈥淓ste era un barrio del Conurbano. Atemorizado. Los vecinos no pasaban por ac谩, no les permit铆an鈥.

El lindero del Pozo sobre la calle Vernet era un bald铆o que no ten铆a la pared que ahora tiene. Estacionaban los patrulleros y hab铆a un cami贸n de combustible, cuenta Campero. En 1978, cuando cierran el CCDTyE, armaron una pila de cosas con frazadas, ropas y libros. 鈥淵 estaba el cami贸n de combustible. Los vecinos llamaron a los bomberos que apagaron ese incendio. Y despu茅s empezaron a traer presos sociales. En ese lote las familias se paraban a hablar desde las ventanas con las personas que estaban detenidas ac谩鈥. El lugar sigui贸 en manos de la polic铆a de la provincia hasta el 30 de agosto de 2006.

Del otro costado, sobre Siciliano, hab铆a viviendas. Una tarde, a un chico se le cay贸 una pelota para el otro lado. Y el chico se trep贸 para ir a buscarla. 鈥淏ajate de ah铆鈥, fue el grito desesperado del padre. 鈥淭odos los vecinos sab铆an lo que ocurr铆a ac谩; entrada y salida de veh铆culos a cualquier hora del d铆a, de la noche sobre todo. El barrio sab铆a lo que suced铆a. Pero ellos mismos te dicen: 鈥樎縜donde 铆bamos a ir a denunciar?鈥欌 El vecindario estaba bajo amenaza y manten铆a las persianas bajas.

Unas casas m谩s all谩 鈥渧iv铆a un electricista que lo llamaron para hacer un arreglo el茅ctrico en el s贸tano. 脡l volvi贸 a su casa p谩lido. No habl贸 hasta el d铆a de hoy. No hizo el trabajo. No sabemos lo que habr谩 visto en el s贸tano鈥.

Otros relatos dan cuenta de la baja tensi贸n de luz en el barrio, producto del uso de la picana el茅ctrica, y de una radio con m煤sica fuerte en la planta baja. 鈥淟o que nos cuentan los vecinos es que ac谩 abajo hab铆a una radio que siempre pasaba m煤sica y en el momento que alguna compa帽era iba a parir la sub铆an a todo lo que da鈥. La cocina del Pozo era el lugar donde llevaban a las embarazadas al momento del parto. Esa cocina da a la calle Vernet.

El sobreviviente Pablo D铆az explic贸 c贸mo eran esos momentos desde los calabozos: 鈥淓st谩bamos entre el amor de cuidarlas y la situaci贸n de angustia que est茅n ah铆. Tiradas, desnudas. 鈥溌縌u茅 van a hacer con ellas? S谩quenlas de ac谩鈥. Y cuando nos gritaban voy a parir, va a salir mi hijo, nosotros ve铆amos que lo quer铆an tener, golpe谩bamos con fuerza la celda y grit谩bamos. Y nos pon铆amos contentos cuando escuch谩bamos el llanto del beb茅. Tuvimos la inocencia de creer, como nos dec铆an, que iba a ir a una chacra a sus cuidados. Despu茅s la historia nos dio otra cosa. 鈥

La maternidad clandestina del Pozo era una cocina y a las embarazadas las arrastraban arriba de una chapa. Los y las beb茅s nacidas en cautiverio eran apropiados/as en ese mismo momento y sus madres asesinadas y desaparecidas.

El s贸tano, la cocina que era utilizada como maternidad y las celdas ser谩n los lugares centrales durante la visita ocular.

Oficinas y el casino de oficiales

Para desorientar a los y las sobrevivientes y en un intento por refutar sus testimonios, los genocidas realizaron una serie de reformas edilicias. La m谩s clara: las celdas y la cocina que se utilizaba como maternidad se conectaban directamente. Ahora hay una pared.

鈥淰os pod茅s ingresar por distintos lados a este lugar porque en la calle Vernet hay dos puertas, y una que comunica con el s贸tano directamente, que fue modificada. Suponemos que fue para desorientar al que sobrevivi贸 aqu铆鈥, analiza Juana Eva.

Tambi茅n se piensa que las reformas est谩n relacionadas con la visita de la CONADEP. Pero hay toda una serie de reformas inexplicables en sectores por donde no transit贸 la ocular y de los que no se sabe el funcionamiento exacto por no tener testimonios de sobrevivientes y porque los represores mantuvieron un pacto de silencio.

鈥淓n uno de los lugares que no entramos hoy, que es el Casino de oficiales, hay una caja fuerte y los agujeros que encontramos parecen de otra caja fuerte, por el tama帽o鈥.

Algunos detalles de ese laberinto: en un pasillo hay un escal贸n que solo conduce al tropez贸n, un desnivel sin mucha explicaci贸n, quiz谩s fuera una viga que no pudieron remover o tal vez pasara un ca帽o sobre el piso. En un ingreso, por un desnivel, hubo que hacer una escalera de tres escalones. El 煤ltimo escal贸n es notoriamente m谩s alto que los otros dos.

En otros ambientes hay placares gigantes, empotrados. Otros peque帽os que fueron colocados ah铆 pero no eran de ah铆, porque les sobra espacio. Ba帽os completos. Pasillos empapelados con guardas, m谩s propios de una vivienda que de una comisar铆a. Pisos alfombrados. Se puede pensar que eran utilizados por el comisario.

Agujeros en paredes interiores que comunican a otros ambientes igual de cerrados. Pasillos que bordean esos ambientes. Una ventana enorme con vista al patio interno con doble cortina de enrollar de madera, donde un borde fue reformado para colocar una escalera de metal hacia la planta baja. Si se baja la persiana desde el primer piso, ese acceso quedar铆a inutilizado. (El pasaje que produc铆a esa escalera, a Ricardo Bas铆lico le record贸 al CCDTyE Automotores Orletti, tambi茅n utilizado en el Plan C贸ndor, juicio del que tambi茅n fue juez).

鈥擡sto es un laberinto鈥 鈥攄ice alguien durante la ocular.
鈥擲铆. Un laberinto del dolor 鈥攁mpl铆a un fot贸grafo.

Las celdas

Las paredes del Pozo de Banfield se pierden con el roce. Es pura humedad que se descascara. En los calabozos sin luz solar y apenas unos cent铆metros de ventilaci贸n, se te pega el olor a encierro en la nariz. Doce calabozos espejados, con pasillos a los costados. En su interior, un banco de cemento. Las puertas son de hierro, cerradas totalmente. 1,50 x 2,50. No se puede describir m谩s claramente la sensaci贸n de tumba despu茅s de estar ah铆 adentro con la puerta cerrada.

El s贸tano

Si bien no estaba inundado, a煤n conservaba algunos charcos, cent铆metros de agua. En este lugar ocurrieron dos hechos fundamentales de la visita ocular: Pablo D铆az relat贸 c贸mo era utilizado para asesinar a los y las secuestradas. Llevaban a sus v铆ctimas drogadas y les pegaban un tiro en la nuca.

El otro hecho importante ocurrido en ese lugar de fusilamientos fue el pedido de Justicia y revocatoria de la c谩rcel com煤n a los imputados de este juicio, que el tribunal escuch贸 con atenci贸n y se comprometi贸 a dejar menci贸n en el acta de la inspecci贸n ocular.

El juicio

Este hist贸rico juicio por los cr铆menes de lesa humanidad cometidos en tres centros clandestinos donde funcionaron las brigadas de la Provincia de Buenos Aires se transmite en directo en cobertura conjunta de La Retaguardia y Pulso Noticias, por el canal de YouTube de La Retaguardia.

El pr贸ximo martes, y en relaci贸n al Pozo de Banfield, declarar谩 Valeria del Mar Ram铆rez, la primera integrante de la comunidad travesti-trans en declarar y querellar. Ella y muchas otras compa帽eras estuvieron secuestradas en ese lugar. Cont贸 Juana Eva Campero: 鈥淓sa comunidad ha ayudado mucho a los compa帽eros, por ejemplo Pedro Nadal, que estuvo aqu铆. 脡l le da su identidad a una compa帽era trans para que le avise a su familia. Ella lo vio tan torturado que le dice: 鈥溌縠n qu茅 te puedo ayudar?鈥. Era eso, avisarle a su familia. Cuando ella sale en libertad, se va hasta la provincia de Santa Fe y le avisa a su familia鈥. Pedro recibi贸 una paliza cuando su familia se present贸 en la comisar铆a pero qued贸 blanqueado, se salv贸.

鈥淐ompa帽eras que las tra铆an por contravenci贸n por estar ejerciendo la prostituci贸n en Camino de Cintura, cuentan que hab铆a una edificaci贸n y las hac铆an picar piedras y limpiar. Y cuando compart铆an lugar con los compa帽eros que estaban en calidad de secuestrados intercambiaban estos di谩logos para poder ayudarlos cuando salieron en libertad. Estamos esperando esos testimonios鈥. Los relatos tambi茅n dan cuenta de todo tipo maltratos y abusos sexuales.


Fuente: https://laretaguardia.com.ar/2022/11/visita-ocular-al-pozo-de-banfield-el-lado-oscuro-de-la-humanidad-parte-2.html




Fuente: Argentina.indymedia.org