March 6, 2021
De parte de Reflexiones Desde Anarres
266 puntos de vista


Costa-Gavras es un director cinematogr谩fico que, incluso en sus pel铆culas m谩s discretas, resulta interesante en las tem谩ticas que escoge y encomiable en su af谩n de denuncia. Uno de sus 煤ltimos films es El capital, adaptaci贸n de la novela hom贸nima de St茅phane Osmont, que a su vez toma prestado el t铆tulo del m谩s famoso libro de Marx. El propio realizador ha declarado que el origen de la pel铆cula, adem谩s de en la obra de Osmont, estaba en un trabajo de un asesor financiero de algunas de las mayores compa帽铆as europeas (y por eso lleg贸 a publicar bajo seud贸nimo), estaba tambi茅n en otro libro llamado Capitalismo total, tambi茅n escrito por un banquero europeo; es por eso que el film est谩 construido desde el conocimiento de personas que trabajan en los intestinos del sistema capitalista, no resulta ninguna f谩bula izquierdista.

El cineasta griego, casi octogenario, es un superviviente del cine pol铆tico de la d茅cada de los 70; tal vez el mundo ha cambiado demasiado desde los a帽os de Z o Estado de sitio, cuando el mal, el capitalismo, es m谩s poderoso que nunca y, como sostiene c铆nicamente el protagonista del film, es este implacable sistema econ贸mico el que ha cumplido algunos de los ideales internacionalistas de anta帽o: la producci贸n, el trabajo y el dinero no tienen ya fronteras. Es 茅sa la secuencia m谩s expl铆cita y cristalina, de una pel铆cula protagonizada por un feroz y despiadado hijo de perra circunstancialmente al frente de un poderoso grupo bancario; solo una persona entre muchos de sus parientes, un viejo izquierdista, es capaz de espetarle la verdad a la cara a este siniestro personaje, cuando le recuerda que ellos, los que manejan los hilos, son capaces de joder a la gente de tres maneras diferentes: como clientes hipotecados, como trabajadores y como ciudadanos. Ah铆 est谩 el punto discursivo m谩s fuerte de un film, por otra parte algo saturado de secuencias estramb贸ticas y complejas, cuando se帽ala como culpables a todos los integrantes del poder econ贸mico y pol铆tico sin dejar de mostrar un retrato feroz de la burgues铆a francesa progresista (algo no demasiado frecuente en el cine galo, protagonizado habitualmente por la clase acomodada) y de algunos elementos supuestamente bienintencionados.


El capital, adem谩s de ser ejemplarmente did谩ctica en algunos de sus momentos respecto a c贸mo funcionan las cosas, no se muestra tibia en su mensaje final: el poder financiero y su ambici贸n sin l铆mites, la dictadura de los mercados, la pantomima de los estados democr谩ticos y de las leyes sociales, en definitiva, un sistema que hace m谩s ricos a los ricos y empobrece a los m谩s indefensos. Es de agradecer la mirada de cineastas como Constantin Costa-Gavras, que ha denunciado siempre el totalitarismo en todas sus formas, y por supuesto tambi茅n el de la econom铆a. La pel铆cula, que no ha recibido demasiadas buenas cr铆ticas por parte de la prensa especializada, se ha definido adem谩s como comedia, despiste tal vez provocado porque su excelente protagonista, Gad Elmaleh, es un c贸mico franc茅s; no definir铆a El capital, en absoluto, como una comedia y s铆 como un drama terrible de fondo, que deber铆a estimular conciencias y alarmar sobre la falta de compromiso 茅tico en el sistema imperante. 
Lo que s铆 tiene el film es un retrato grotesco de los poderosos y una devastadora iron铆a en algunos momentos, como es el caso de esa secuencia, una de las m谩s brillantes, en que el protagonista decide adoptar una estrategia populista, nada menos que inspirada en Mao, para defenestrar a una serie de personas dentro de su propia compa帽铆a. No deja de tener su gracia que, en una feroz cr铆tica al capitalismo, se nos insin煤e que el consejo directivo de un banco pueda funcionar de manera similar al Partido Comunista chino; tiene su l贸gica, ya que en ambos casos se trata de afianzar el poder y deshacerse de los elementos molestos. No muestra este trabajo cinematogr谩fico, precisamente, un horizonte optimista ni salva los muebles para que algunos personas y algunos discursos dentro del sistema puedan parecer heroicos. Y es eso lo que m谩s necesitamos de cara a una transformaci贸n radical, retratos de la realidad que nos muestren las cosas tal y como son, sin manique铆smos, subterfugios ni tibiezas; es el todopoderoso capitalismo, unido al poder pol铆tico en todas sus formas o someti茅ndole (y esa es una lectura que el an谩lisis libertario deber铆a tener en cuenta respecto a otras 茅pocas), el mal que lo impregna todo.



Fuente: Reflexionesdesdeanarres.blogspot.com