October 28, 2020
De parte de El Topo
164 puntos de vista


Las direcciones de los centros han recibido un texto en el que la Junta de Andaluc铆a da instrucciones sobre las medidas que deben adoptar para garantizar la seguridad al inicio y desarrollo del curso escolar 2020-21. Quien redacta ese texto tiene que resolver un grave inconveniente ya que, dada la extrema diversidad de contextos educativos, no hay un centro igual a otro y son m谩s de 7 000 en Andaluc铆a. En el Estado hay un total de 18 998 establecimientos escolares, sumando: centros de educaci贸n primaria (10 305, de los cuales 9 819 p煤blicos y 486 privados), centros que ofrecen primaria y ESO (2 024, sumando 520 p煤blicos y 1 504 privados), centros con ESO, bachillerato y FP (5 095, con 4 094 p煤blicos y 1 001 privados) y centros que ofrecen todo el abanico: primaria, ESO, bachillerato y FP (5 p煤blicos y 1 569 privados).

驴C贸mo pretende resolver quien redacta estas instrucciones tal eventualidad? Pues la inspiraci贸n hom茅rica llega en su ayuda y a fuerza de generalizar, cl谩sica estratagema, queda zanjado el asunto. Adem谩s, recurre al viejo, o m谩s bien tradicional truco pol铆tico, de hacer referencia a instituciones como las autoridades sanitarias o los gabinetes de prevenci贸n de riesgos laborales de las Delegaciones Provinciales o Territoriales, para ofrecer una imagen de que hay estructura t茅cnico-administrativa suficiente para afrontar cualquier casu铆stica, cualquier eventualidad, porque pretenden mostrar el poder que no tienen.

Algunas direcciones de centros educativos quedan anonadadas ante tama帽as generalizaciones, totalmente descontextualizadas de sus entornos educativos y, ante el sinf铆n de dudas que se van amontonando conforme son le铆das, descuelgan los tel茅fonos para que, bien la autoridad sanitaria o el gabinete de prevenci贸n de riesgos laborales de la Delegaci贸n de turno, les aporte alguna propuesta 煤til para sortear las dudas que se agolpan. Porque, 驴c贸mo garantizar la ausencia de contagios en entornos masificados?

Reciben este mensaje: 芦Lamentamos informarle que no debe llamar a la autoridad sanitaria hasta que la delegaci贸n de Educaci贸n se lo indique鈥. Si la llamada es para el Gabinete de Prevenci贸n de Riesgos Laborales, atendido de media por dos personas de la Delegaci贸n Territorial de Educaci贸n, la respuesta es que 芦se est谩 a la espera de recibir instrucciones para poder asesorar las ya recibidas por las direcciones de los centros禄.

Pero el tiempo pasa y el cron贸metro va marcando una cuenta atr谩s que terminar谩 con el d铆a D, en el que millones de alumnas y alumnos llegar谩n de la mano de sus familias a los centros educativos.

Afortunadamente contamos con grupos de expertos en educaci贸n que, en su inmensa mayor铆a, por no decir todos, nunca han ense帽ado a leer a una ni帽a o un ni帽o, y mucho menos han dedicado algunos a帽os a trabajar con menores de seis a帽os. Tranquiliza saber que sus conocimientos sobre la educaci贸n los han conseguido por lecturas y de o铆das.

Algunos, muy pocos, han visitado, repetimos: v-i-s-i-t-a-d-o, alg煤n aula; y de ellos, algunos han preguntado, repetimos: p-r-e-g-u-n-t-a-d-o, a las personas que trabajan en la docencia e incluso les han pasado cuestionarios, en eso que se dice 芦investigaciones禄. Que sin duda son rigurosas en cumplir con los est谩ndares oficiales de las llamadas Ciencias de la Educaci贸n, con el 煤nico objeto de que ning煤n colega las pueda criticar o ridiculizar.

Estos expertos al final llegan a ocupar hasta carteras ministeriales o, peor a煤n, asesoran a quienes las ostentan sobre todo lo divino y humano de los asuntos educativos. Y as铆 va el asunto. Si a eso a帽adimos que debatir sobre cualquier tema no requiere mayor trabajo que hacerlo, y en el campo de la pol铆tica discutir de educaci贸n es muy recurrente, la f贸rmula de hablar y hablar de educaci贸n est谩 servida. Y, claro, para que la ciudadan铆a reciba el espejismo de que se est谩 en ello, pol铆tico tras pol铆tico, se dedican a redactar leyes y m谩s leyes, planes de estudio y m谩s planes de estudio, sin que esos cambios formales cambien nada la realidad de las aulas, de las relaciones de docentes y discentes o entre familias y centros educativos.

Es curioso el absoluto silencio de esos expertos cuando se trata de garantizar la prevenci贸n de los contagios de la covid-19 al inicio de este curso. De hecho, la tendencia a dejar en manos de las direcciones de los centros cada vez m谩s marrones no acaba de detenerse, incluso se incrementa en estos tiempos de pandemia. De esta forma consiguen hacer inoperantes a estos cargos directivos que deben tragar sapos y culebras, recibiendo el mandato de los pol铆ticos de que 芦justifiquen禄 lo injustificable a las familias.

La educaci贸n en este pa铆s tiene que experimentar una transformaci贸n profunda y parece que rescatarla de la crisis de pol铆ticos ineptos ser铆a un buen comienzo. Autonom铆a real para los centros educativos, que deben ser p煤blicos.

驴Por qu茅 debe la educaci贸n toda ser de titularidad p煤blica? En primer lugar, porque la educaci贸n nunca puede ser una mercanc铆a que se compra o se vende en una sociedad verdaderamente democr谩tica. Demostrado est谩, hasta la saciedad, que la educaci贸n en una sociedad competitiva, antidemocr谩tica en su esencia, nunca desarrolla el principio de igualdad de oportunidades reales. Es m谩s, su principal papel es legitimar las inmensas desigualdades que el sistema econ贸mico capitalista genera y, con ello, persigue justificar la explotaci贸n de unos privilegiados sobre la gran mayor铆a del pueblo. En segundo lugar, porque casi toda la educaci贸n est谩 financiada con dinero p煤blico. La financiaci贸n p煤blica de iniciativas privadas supone un robo al conjunto de la sociedad. No es leg铆timo utilizar el dinero de toda la poblaci贸n para que empresas privadas hagan sus negocios y obtengan sus beneficios, incluyendo la reproducci贸n de la ideolog铆a dominante de las familias m谩s pudientes sobre el conjunto de la sociedad, creando en los reto帽os la conciencia malsana de ser superiores.

Este trasvase de las plusval铆as obtenidas por el Estado a trav茅s de los impuestos es un mecanismo utilizado en el asalto al poder del Estado por la burgues铆a desde la Revoluci贸n francesa hasta nuestros d铆as. Mecanismo que se ha ido perfeccionando, extray茅ndose cada vez m谩s, con las privatizaciones de los servicios p煤blicos, ingentes recursos p煤blicos a favor de grandes empresas privadas.

Una sociedad democr谩tica garantiza la educaci贸n de toda la poblaci贸n, dando a cada cual seg煤n su necesidad y requiriendo de cada cual seg煤n su capacidad. En una sociedad as铆, es leg铆timo exigir la aportaci贸n al com煤n social de todas las competencias que cada persona tenga. Deber ciudadano que es posible demandarlo solo cuando todos los derechos de cada cual est茅n garantizados. No antes.

El derecho a la educaci贸n es uno de esos derechos esenciales que debe estar asegurado en cualquier circunstancia, y todos los recursos econ贸micos del pa铆s deben ponerse a ello. Las comunidades educativas no pueden conformarse ni aceptar el discurso de los pol铆ticos y 芦expertos禄 que siguen planteando, desde instancias burocratizadas o, peor todav铆a, politizadas, una escuela para ricos y otra para pobres. Una escuela por internet para quien tiene todo y un abandono escolar para quienes nada o poco poseen.

Adem谩s, la clave de la pol茅mica sobre el inicio de curso radica en el principio de presencialidad de todos los actores que generan los actos educativos. Varias perspectivas confluyen en este principio. En primer lugar, por la necesidad de interactuar personalmente entre iguales, que es uno de los principales beneficios de la socializaci贸n, sobre todo en modelos urbanos donde quedan pocos lugares seguros para que la infancia se re煤na. En segundo lugar, porque los actos did谩cticos tambi茅n se benefician del cara a cara entre alumnado y profesorado. Muchos matices que inciden profundamente en los aprendizajes no son susceptibles de ser observados mediante conexiones telem谩ticas. En tercer lugar, porque la escolarizaci贸n en los centros educativos cumple un papel esencial para liberar mano de obra adulta. Las familias pueden desarrollar actividades, bien de reproducci贸n de fuerza de trabajo y cuidados, como productivas de esta forma, al estar hijas e hijos al cuidado de la docencia en los establecimientos escolares. Parece este uno de los aspectos que desde el punto de vista pedag贸gico menos importancia tendr铆a, pero en el contexto del actual sistema productivo capitalista es esencial, y el confinamiento producido desde marzo hasta bien entrado junio lo ha puesto de manifiesto.

Tanto por lo que respecta al proceso de socializaci贸n, al de ense帽anza-aprendizaje, como al productivo, la presencialidad es una condici贸n sine qua non para que el sistema educativo, en particular, y el productivo, en general, funcionen adecuadamente.

Por ello, desde CGT se ha venido insistiendo a las administraciones p煤blicas educativas en la necesidad de abordar cualquier plan de inicio de curso escolar garantizando la presencialidad, tanto del alumnado como del personal de los centros educativos. Este enfoque hubiera requerido un an谩lisis de cada centro educativo y de los grupos de alumnado, lo que habr铆a implicado, para respetar las medidas de seguridad y evitar contagios de la covid-19, la reducci贸n de ratios (n煤mero de alumnado por clase), con lo que el aumento del n煤mero de profesorado era inevitable en cantidades importantes, as铆 como la adaptaci贸n de otros espacios como aulas.

Nada se ha realizado y los pol铆ticos irresponsables de Educaci贸n se han limitado a trasladar a las espaldas de las direcciones de los centros educativos la diab贸lica tarea de dar respuestas a los requerimientos de Sanidad para garantizar la prevenci贸n del contagio de la covid-19, con los mismos medios y recursos que ten铆an antes de la llegada del virus. Llegada que los mismos pol铆ticos, al saber de la imposibilidad manifiesta, atajaron cerrando los establecimientos escolares. 驴Algo ha cambiado desde marzo de 2020? Se sigue ordenando el distanciamiento en todos los lugares del centro, extremar la higiene, uso de mascarillas y seguimiento de los contagios y aislamiento de las personas que den positivo.

Para mayor dislate, la confusi贸n provocada por noticias contradictorias crea mayor incertidumbre y anima el miedo a lo desconocido. Que si los ni帽os son menos propensos a portar el virus, que si el contagio es poco com煤n, que no son la primera fuente de contagio鈥 Vienen a reforzar la idea de que se pretende comenzar el curso escolar con total normalidad. Porque para los pol铆ticos la 芦nueva normalidad禄 en materia educativa no existe. Hasta los colectivos de docentes deben recordar a los gobiernos que el art铆culo 43 de la Constituci贸n establece: 芦1. Se reconoce el derecho a la protecci贸n de la salud. 2. Compete a los poderes p煤blicos organizar y tutelar la salud p煤blica a trav茅s de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecer谩 los derechos y deberes de todos al respecto.禄 Igualmente, llama poderosamente la atenci贸n que los colegios son los 煤nicos espacios cerrados, tanto p煤blicos como privados, donde no se limita el aforo: 驴por qu茅?

A la vista de c贸mo se desarrollaban los acontecimientos, ya en el mes de junio, la CGT anunci贸 convocatoria de huelga al inicio de curso para animar a las administraciones a cumplir con sus obligaciones. Este anuncio no ha servido para eso, as铆 como las m煤ltiples manifestaciones de sectores de las comunidades educativas, de quejas e incluso dimisiones de direcciones de los centros escolares. Ahora la convocatoria de la huelga, a la que ya han manifestado sumarse otros sindicatos, tiene mayor sentido, porque de esta forma permite que al menos el personal de los centros educativos no tenga que estar obligatoriamente en zona de contagio (m谩s que seguro). Colectivos de familias ya est谩n exigiendo que en estas circunstancias no sea obligatoria la asistencia a centros 芦inseguros禄. Por falta de voluntad pol铆tica, que no es otra cosa que no querer aumentar el gasto en educaci贸n, los pol铆ticos dejan que el tiempo pase y que sea 芦lo que dios quiera禄. 驴Alguien asumir谩 esta grave irresponsabilidad? 驴Qu茅 pol铆tico pondr谩 de su bolsillo los cuantiosos costes que supondr谩n las decenas de miles de aislamientos, horas de trabajo perdidas, aumento del gasto sanitario, etc.? 驴Qu茅 pol铆tico ser谩 acusado judicialmente de hacer imposible el derecho a la educaci贸n? Porque de eso se trata, ni m谩s ni menos.

Por

Rafael Fenoy Rico

CGT Educaci贸n




Fuente: Eltopo.org