November 24, 2021
De parte de La Haine
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Foto: Gonzalo Fern谩ndez de la Mora en su toma de posesi贸n como ministro en 1970.

Se escucha y lee a menudo: Vox es un partido 鈥渇acha鈥 que aspira a actualizar y a proyectar al siglo XXI la ideolog铆a y mentalidad franquista. La historiograf铆a sale al paso del trazo grueso y matiza: el fascismo fue un movimiento ultranacionalista que rindi贸 culto a la violencia y se someti贸 al principio del caudillismo, a la voluntad de conquista y a la militarizaci贸n de la sociedad. Las reducciones ad hitlerum resultan efectistas, agitan pulsiones movilizadoras en parte de la sociedad, pero desde una perspectiva hist贸rica son cuestionables.

Vox es algo distinto al franquismo puesto al d铆a, pero no se puede entender Vox descuidando el marco del fascismo espa帽ol. Hay hilos que ligan a Vox y el franquismo. Uno de ellos nos lleva al pol铆tico y ensayista franquista Gonzalo Fern谩ndez de la Mora. En ambos late una cr铆tica a la democracia liberal articulada por los partidos pol铆ticos. Adem谩s, los aspectos de la Constituci贸n de 1978 que indujeron a Fern谩ndez de la Mora a pronunciarse en su contra durante la Transici贸n son, en gran medida, los mismos que articulan al nacionalpopulismo espa帽ol del siglo XXI.

La animadversi贸n de Vox hacia los partidos establecidos es evidente en sus documentos program谩ticos y en las intervenciones p煤blicas de sus dirigentes. El Manifiesto Fundacional (2014) de Vox denuncia a las c煤pulas de los partidos pol铆ticos, cuyos responsables ser铆an un 鈥済rupo reducido, cooptado y olig谩rquico de dirigentes [que] [鈥 maneja a su arbitrio el Estado鈥. Su desconfianza hacia los partidos encuentra un reflejo en la elecci贸n del nombre para designar la formaci贸n. Lo confiesa Santiago Abascal: cuando Vox fue registrado como partido buscaron 鈥渦n nombre corto, que excluyera la palabra partido. S铆, quer铆amos olvidarnos de las siglas, de la vieja pol铆tica鈥. Se tratar铆a de presentar, y ahora es Roc铆o Monasterio quien se pronuncia, 鈥減ropuestas alternativas al pensamiento 煤nico, a esta pol铆tica y este proyecto totalitario que nos quieren imponer la mayor铆a de los partidos鈥. Y es que no habr铆a diferencias sustanciales entre los principales partidos, todos ellos abducidos por el 鈥渃onsenso progre鈥.

Abascal ha arremetido contra la 鈥減artitocracia鈥 en tanto que forma contempor谩nea de articulaci贸n del 鈥渆stablishment pol铆tico鈥. Dicho t茅rmino resulta revelador, por cuanto delata una deuda intelectual con Gonzalo Fern谩ndez de la Mora, que introdujo y teoriz贸 el concepto en Espa帽a. Hablar hoy de 鈥減artitocracia鈥 en Espa帽a supone engarzar con una tradici贸n cr铆tica de la democracia liberal que tiene a Fern谩ndez de la Mora como su referente inmediato de la extrema derecha.

Fern谩ndez de la Mora fue ministro de Obras P煤blicas entre 1970 y 1974. Tras la dictadura se empe帽贸 en la misi贸n de coescribir el guion del nuevo orden naciente. Lo hizo con el retrovisor mirando atr谩s. El 鈥淓stado del 18 de julio鈥 habr铆a tra铆do paz y prosperidad a Espa帽a, el Estado 鈥渕谩s eficaz y vanguardista que hemos tenido鈥. En julio de 1976 Fern谩ndez de la Mora se alz贸 a la presidencia de la Uni贸n Nacional Espa帽ola (UNE). La UNE aspiraba a aglutinar a 鈥渢odos los que quieren la continuidad perfectiva del Estado que ha dado a Espa帽a la paz m谩s dilatada, la justicia distributiva m谩s avanzada y el mayor desarrollo econ贸mico de toda nuestra historia鈥.

Para la UNE los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional eran irrenunciables. Sus estatutos enfatizaban 鈥渓a solidaridad moral de la Iglesia cat贸lica con el Estado鈥 o la 鈥渋ntangibilidad鈥 de la unidad nacional. En el plano propositivo la UNE encarril贸 sus propuestas en un marco de fidelidad al proyecto franquista; en el plano emocional no ocult贸 ni disimul贸 su deuda y admiraci贸n hacia el dictador. Coincidiendo con el primer aniversario de su muerte, varias organizaciones del espacio ultranacionalista espa帽ol, entre ellas Fuerza Nueva, convocaron a una concentraci贸n de homenaje en la Plaza de Oriente, a la que asisti贸 Fern谩ndez de la Mora representando a UNE.

En 1976 la UNE pas贸 a integrar Alianza Popular (AP), por la que Fern谩ndez de la Mora fue elegido diputado en las elecciones constituyentes de 1977. Abandon贸 ambas formaciones al a帽o siguiente por su discrepancia en torno a la Constituci贸n. Fue uno de los seis diputados que se pronunci贸 en su contra. En carta remitida a Manuel Fraga, Fern谩ndez de la Mora resumi贸 las razones de su rechazo: 鈥淸La Constituci贸n] incluye art铆culos que expresamente contradicen puntos esenciales de nuestro programa, entre los que citar茅 las nacionalidades, la familia, la educaci贸n y la econom铆a de mercado鈥. El modelo de Estado social incorporado en el proyecto de Carta Magna ten铆a a su juicio tintes socializantes y amenazaba con estrangular la iniciativa privada y el crecimiento econ贸mico. Para alguien como Fern谩ndez de la Mora que apostaba, como Vox por 鈥渕enos Estado y m谩s sociedad鈥, se trataba de un argumento relevante de rechazo. M谩s relevante para 茅l como motivo de rechazo era que la Constituci贸n reconoc铆a y sancionaba la pluralidad de Espa帽a, lo cual pon铆a 鈥渆n entredicho la unidad de la Patria鈥. Y es que Fern谩ndez de la Mora fue, como lo es Vox, un defensor inquebrantable de la 鈥渦nidad nacional con regionalizaci贸n administrativa鈥.

Durante la Transici贸n Fern谩ndez de la Mora abog贸 por reformar Espa帽a para hacerla 鈥渕谩s ordenada, justa y pr贸spera鈥. Se trataba de evitar 鈥渟altar en el vac铆o鈥 sucumbiendo a la 鈥渆pilepsia constituyente鈥 que reclamaban quienes buscaban trascender el 鈥淓stado del 18 de julio鈥. Se mantuvo fiel a estas ideas hasta el final de sus d铆as.

En plena vor谩gine transicional desde un orden autoritario a otro democr谩tico, en 1977 Fern谩ndez de la Mora public贸 La partitocracia. El libro supuso la introducci贸n en Espa帽a de la denuncia al 鈥済obierno de los partidos鈥, en realidad vampirizada (sin el reconocimiento debido) al jurista y te贸rico pol铆tico alem谩n Carl Schmitt. Las c煤pulas de los partidos habr铆an reemplazado a los parlamentos como el eje de la vida pol铆tica y dejado de ser expresivos de la voluntad ciudadana. El control de la vida pol铆tica en las democracias liberales no radicar铆a tanto en el parlamento en tanto que depositario de una supuesta voluntad popular como en la c煤pula de los partidos, erigida en una aut茅ntica oligarqu铆a que suplanta la voluntad popular y sucumbe a la 鈥渄esignaci贸n por el dedo鈥. La funci贸n atribuida al parlamento en la teor铆a democr谩tica liberal como foro en el que discurre el debate, se despliega la raz贸n y fluye el libre intercambio de argumentos habr铆a devenido una quimera. El di谩logo es ficticio desde el momento en que los responsables de los grupos parlamentarios han tomado una decisi贸n que antecede a los debates. M谩s que para la confrontaci贸n de la raz贸n, el parlamento ser铆a un espacio para la teatralizaci贸n de decisiones tomadas con car谩cter previo al debate por las c煤pulas de los partidos.

驴Cu谩l era la alternativa ofrecida por Fern谩ndez de la Mora a la democracia de partidos en un pa铆s que intentaba dejar atr谩s las estructuras heredadas de una dictadura y sentar las bases de un nuevo contrato pol铆tico? El pol铆tico franquista se destac贸 tras la muerte del dictador como defensor infatigable del legado del r茅gimen. Su proyecto para la nueva fase que se abr铆a despu茅s del dictador lo resumi贸 as铆 el propio interesado: 鈥淎spiro a la victoria: en este caso, a que no se malogre la Victoria, con may煤scula, que ganaron nuestros padres鈥. Este es el marco en el que se enmarca su defensa de una 鈥渄emocracia org谩nica o corporativa鈥, su alternativa a una democracia liberal. Las ventajas de este tipo de democracia frente a la democracia de partidos ser铆an varias, entre las que interesa destacar una: la democracia org谩nica resulta 鈥減erfectamente compatible con la democracia directa, que apela directamente al pueblo, sin la manipuladora mediaci贸n de los partidos鈥. Es la misma propuesta que recogen en sus programas partidos como Rassemblement National, Alternativa por Alemania o el Partido Liberal de Austria (FP脰), aunque no (驴todav铆a?) por Vox.

Los partidos populistas ultranacionalistas muestran una profunda desconfianza hacia los partidos y al papel articulador que desempe帽an en la vida pol铆tica de las democracias representativas. Hay varios hilos que remiten a Fern谩ndez de la Mora como un antecesor ideol贸gico que Vox representa en la Espa帽a del siglo XXI. Como el avalista de la 鈥渃ontinuidad perfectiva鈥 del franquismo y defensor entusiasta de los logros del 鈥淓stado del 18 de julio鈥, Vox aboga por una marcha atr谩s a la articulaci贸n auton贸mica del Estado en una direcci贸n centralizadora. 

Con todo, Vox no es strictu sensu un partido franquista. Sus referencias a los periodos recientes de la historia de Espa帽a, como la Segunda Rep煤blica, la Guerra Civil y el franquismo son m谩s bien escasas y, en sus programas, no efect煤a una defensa abierta del 鈥淓stado del 18 de julio鈥; prefieren el tiro largo de la historia y remitirse a la Reconquista, los Austrias o la conquista de Am茅rica. La familia y la educaci贸n, junto con el papel de la mujer y las pol铆ticas de la memoria, forman parte de la 鈥済uerra cultural鈥 de Vox. A Fern谩ndez de la Mora le preocuparon los dos primeros (el feminismo y la memoria hist贸rica eran no-problemas en la Transici贸n), pero sobre todo defendi贸 un Estado m铆nimo que interfiera lo imprescindible en la vida econ贸mica y un estado en el que solo cabe una naci贸n, Espa帽a. Para trazar la genealog铆a de Vox resulta imprescindible conocer el franquismo y su historia. Si no siempre para saber a d贸nde apunta la versi贸n espa帽ola del nacionalpopulismo, servir谩 al menos para identificar su bebedero intelectual.

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Fuente: Lahaine.org