February 26, 2021
De parte de Rojo Y Negro
200 puntos de vista


A muchos el acr贸nimo del titular no les dir谩 nada. Pero a los que purgaron los mejores a帽os de sus vidas bajo el sofocante tedio que supuso la etapa franquista, al menos les sonar谩. Pyresa era la imagen de marca de los medios oficiales: Prensa y Revistas Espa帽oles. Servicio de Agencia, la cadena que reun铆a al aparto informativo del Movimiento Nacional (el partido 煤nico). Un conglomerado de diarios, emisoras y agencias (por ejemplo, EFE; bautizada F de Franco) al servicio del r茅gimen. Tinglado que durante mucho tiempo configur贸 un monopolio cerrado, y cuyos tent谩culos se extend铆an por toda la geograf铆a a trav茅s de cabeceras y radios provinciales. Tras la transici贸n, muchos de esos dispositivos de propaganda nacionalcatolicista mudaron de nombre y formato poni茅ndose al servicio de los sucesivos gobiernos de la democracia. Aunque nunca llegaron a ser verdaderamente libres, sino prolongaciones de los partidos en el poder, la cosa se hizo m谩s llevadera con la irrupci贸n del sector privado (radios, diarios, televisiones). Y no fue esa la 煤nica la 煤nica lacra heredara, en su gran mayor铆a los as铆 reci茅n llegados se nutrieron para sus puestos de responsabilidad de periodistas encumbrados al calor de la dictadura, con todo lo que eso conllevaba (Juan Luis Cebri谩n, primer director-fundador de El Pa铆s, hab铆a sido un jefazo en el Diario Pueblo, el 贸rgano de los sindicatos verticales, y su padre, Vicente Cebri谩n, fue sucesivamente director de Arriba, 贸rgano de Falange Espa帽ola, y de Pyresa).

Con esos antecedentes, parec铆a l贸gico que al cambiar a un sistema de libertades dentro de un Estado de Derecho (el franquismo era solo un Estado de Leyes), la libertad de expresi贸n y comunicaci贸n adquiriera la dimensi贸n social que precisa toda aut茅ntica democracia. Sin embargo el art铆culo 20 de la constituci贸n nunca lleg贸 a fraguar como un referente clave de una sociedad civil proactiva. Todo se limit贸 a autorizar, junto a los medios estatales, la concurrencia de otros empresariales afines, cada vez m谩s influyentes para troquelar demoscopias electorales. Con ello el mapa comunicativo creci贸 sesgado de proclividades ideol贸gicas y partidistas. Aqu铆 nunca hubo una BBC y los rotativos siguieron adictos a la vieja disciplina de la voz de su amo. Igual que el ideal de la separaci贸n de los tres poderes cl谩sicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) a menudo no fue m谩s que un desideratum, el ansiado <<cuarto poder>> fiscalizador no pas贸 de ser otro elementos m谩s de la misma imp煤dica charada. Ya en el lejano 1985, el entonces vicepresidente del gobierno socialista, Alfonso Guerra, hab铆a sentenciado: <<<Montesquieu ha muerto>>.

De ah铆 que, al constituirse un gobierno de coalici贸n de izquierdas, mucha gente pusiera sus esperanzas en que las nuevas autoridades promocionaran una corporaci贸n de medios de comunicaci贸n aut贸nomos, gestionados por periodistas de probada solvencia profesional e independencia de criterio. Era mucho pedir, pero era lo m铆nimo que se pod铆a esperar de una clase pol铆tica que promet铆a asaltar los cielos, consciente de la importancia de la trama comunicacional a la hora de conformar una conciencia pol铆tica. Ciertamente, muy pronto se revelaron signos que iban en la mala direcci贸n, o sea m谩s de lo mismo pero desde el extremo opuesto a lo que hab铆a sido tradici贸n. Cuando Pablo Iglesias, antes de acceder al poder, declaraba <<no se milita en los partidos, se milita en los medios>>, estaba mostrando su voluntad de repetir el modelo Pyresa: que la opini贸n p煤blica fuera una mera clonaci贸n de la opini贸n publicada.

La confirmaci贸n de esa sospecha ha llegado con la designaci贸n del nuevo organigrama de Radio Televisi贸n Espa帽ola (RTVE). Dotar al ente de una nueva direcci贸n fue el objetivo cardinal del gobierno de coalici贸n PSOE-UP, como qued贸 de manifiesto en el hecho de que la primera disposici贸n de Moncloa (RDL 4/2018 de 22 de junio) consistiera en nombrar como administradora 煤nica a Rosa Mar铆a Mateo, hasta designar por concurso reglado a los diez encargados de controlar 6.000 millones de euros de dinero p煤blico, que es el presupuesto del organismo para 6 a帽os. Pero verdes las han segado. Lejos de cumplir lo prometido, regenerando democr谩ticamente la corporaci贸n, lo que PSOE, Unidos Podemos y el PP han hecho es conformar su 贸rgano rector a imagen y semejanza de sus intereses inmediatos. La 煤nica diferencia respecto a lo que hasta ahora hab铆a sido el rodillo imperante, es que aquel bipartidismo PSOE-PP se refuerza hoy con UP como tercera pata. Porque lejos de respetar las normas establecidas a bombo y platillo, se ha vuelto al sistema-pesebre de cuotas. Tantos vocales para m铆, tantos para ti, y una pedrea de reserva para contentar a otras formaciones amigas. El bochorno y la desfachatez de la manipulaci贸n han llegado al extremo de que, de los 10 consejeros a nominar, solo 3 figuran entre los 20 con mayor puntuaci贸n de la convocatoria. Por el contrario, se dan casos extravagantes, como el del propuesto por el PP, Jenaro Castr贸, que recibi贸 un cero patatero en <<proyectos de gesti贸n>>, o el del promocionado por UP, Jos茅 Manuel Mart铆n Meden, colaborador del programa de Jes煤s Cintora (otro Ernesto S谩enz de Buruaga) y de la publicaci贸n podemita La 煤ltima hora, am茅n de director de Mundo Obrero, cooptado al olimpo desde el puesto 56.

Pyresa rediviva, ahora por obra y gracia de <<uno de los nuestros>>. Hasta el Consejo de Informativos de TVE ha denunciado la cacicada, aunque no parece que sus trabajadores vayan a reeditar aquellos <<viernes de negro>> en protesta contra los manejos del PP en la santa casa. Eso en los medios gubernamentales, porque en los oficiosos la medicina aplicada sigue t茅cnicas m谩s sutiles. Diezmados por la falta de publicidad, la ca铆das de ventas a causa de la pandemia y los elevados costes de la transformaci贸n digital, quien m谩s quien menos est谩 chapoteando al borde del naufragio. Circunstancia que ha sido aprovechada por el gobierno para hacerles ver que no conviene a su precaria salud econ贸mico-financiera hacer excesos de cr铆tica y menos oposici贸n a la verdad oficial. Prueba de que Moncloa siempre sabe recompensar a quienes no dejan que la realidad estropee una buena historia, ah铆 est谩n esos 25 millones de euros de dinero p煤blico concedidos a Mediaset y Atresmedia utilizando como viatico un decreto ley sobre medidas contra la crisis sanitaria. Est谩 por ver que en algunas de las muchas tertulias existentes en las teles aparezca alguien que no sea directa o indirectamente <<un mandado>> de un partido pol铆tico. Todo queda en familia y allegados.

Rafael Cid




Fuente: Rojoynegro.info