July 24, 2021
De parte de La Haine
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La tierra es nuestra. La soberan铆a tambi茅n. Nuestro destino no es vivir como seres subordinados a otros. Ese es el mensaje del pueblo cubano

En 1963, el escritor de Trinidad y Tobago CLR James public贸 la segunda edici贸n de su cl谩sico estudio de 1938 sobre la Revoluci贸n de Hait铆, Los jacobinos negros: Toussaint L麓Ouverture y la revoluci贸n de Saint-Domingue. Para la nueva edici贸n, James escribi贸 un ap茅ndice con el sugerente t铆tulo 鈥淒e Toussaint L鈥橭uverture a Fidel Castro鈥.

En la primera p谩gina del ap茅ndice, situ贸 a las revoluciones gemelas de Hait铆 (1804) y Cuba (1959) en el contexto del Caribe: 鈥淟os pueblos que las hicieron, los problemas e intentos de resolverlos son peculiarmente caribe帽os; son el resultado de un origen y una historia singulares鈥.
James usa tres veces la palabra 鈥減eculiar鈥, que proviene del latin peculiaris que quiere decir 鈥榩ropiedad privada鈥 (pecu es el t茅rmino latino para 鈥榞anado鈥, la esencia de la propiedad antigua).

Pr茅f猫te Duffaut (Hait铆), Le G茅n茅rale Canson (鈥楨l general Canson鈥)]1950.

La propiedad es el coraz贸n del origen y la historia del Caribe. A fines del siglo XVII, los conquistadores y colonizadores europeos hab铆an masacrado a los habitantes de las islas antillanas. En St. Kitts en 1626, los colonizadores ingleses y franceses masacraron entre dos mil y cuatro mil caribes 鈥攊ncluyendo al l铆der Tegremond鈥 en el genocidio de Kalingo, sobre el que escribi贸 Jean-Baptiste Du Tertre en 1654.

Habiendo aniquilado a los pueblos originarios de las islas, los europeos llevaron a hombres y mujeres africanxs a quienes se hab铆a capturado y esclavizado. Lo que une al Caribe no es el lenguaje y la cultura, sino la miseria de la esclavitud, enraizada en una opresiva econom铆a de plantaci贸n. Tanto Hait铆 como Cuba son productos de esta 鈥減eculiaridad鈥, el primero siendo lo suficientemente audaz para romper las cadenas en 1804 y el otro siendo capaz de seguir esa senda un siglo y medio m谩s tarde.

Osmond Watson (Jamaica), City Life (鈥楲a vida en la ciudad鈥), 1968.

Hoy, la crisis est谩 a la orden del d铆a en el Caribe.

El 7 de julio, justo a las afueras de la capital haitiana de Puerto Pr铆ncipe, hombres armados ingresaron a la casa del presidente Jovenel Mo茂se, lo asesinaron a sangre fr铆a y huyeron. El pa铆s, ya afectado por la agitaci贸n social provocada por las 煤ltimas pol铆ticas del presidente, ahora se hunde a煤n m谩s profundo en la crisis. Mo茂se ya hab铆a forzado la extensi贸n de su mandato m谩s all谩 de lo que correspond铆a, mientras el pa铆s luchaba con las dificultades que significa depender de agencias internacionales, estar atrapado en una crisis econ贸mica de un siglo y ser duramente golpeado por la pandemia. Las protestas se hab铆an vuelto comunes en Hait铆, a medida que todos los precios se disparaban y ning煤n gobierno daba ayuda efectiva a una poblaci贸n desesperada. Pero Mo茂se no fue asesinado por esta crisis inmediata. Hay fuerzas m谩s misteriosas en acci贸n: l铆deres religiosos haitianos radicados en EEUU, narcotraficantes y mercenarios colombianos. Esto es una saga que toma su mejor forma como thriller de ficci贸n.

Cuatro d铆as despu茅s del asesinato de Mo茂se, Cuba vivi贸 una serie de protestas de personas que expresaron su frustraci贸n con la escasez de productos y la reciente alza de contagios de COVID-19. Dentro de pocas horas, el presidente cubano Miguel D铆az-Canel sali贸 a las calles de San Antonio de los Ba帽os, al sur de la Habana, para marchar con lxs manifestantes. D铆az-Canel y su gobierno recordaron a los once millones de cubanos y cubanas que el pa铆s ha sufrido much铆simo producto del bloqueo ilegal de EEUU durante seis d茅cadas, que est谩 en las garras de las 243 鈥渕edidas coercitivas鈥 adicionales que impuso Trump, y que luchar谩 contra el doble problema del COVID-19 y la crisis de la deuda con la resoluci贸n que le caracteriza.

Sin embargo, una maliciosa campa帽a de redes sociales intent贸 utilizar estas protestas como una se帽al de que el gobierno de D铆az-Canel y la Revoluci贸n Cubana deb铆an ser derrocados. Unos d铆as m谩s tarde fue quedando claro que esta campa帽a fue levantada desde Miami, Florida, en EEUU. Desde Washington, DC, los tambores del cambio de r茅gimen suenan fuerte, pero no han encontrado mucho eco en Cuba. Cuba sigue sus propios ritmos revolucionarios.

Eduardo Abela (Cuba), Los Guajiros (1938).

En 1804, la Revoluci贸n Haitiana 鈥攗na rebeli贸n del proletariado de las plantaciones que luch贸 contra los ingenios azucareros que los explotaban鈥 encendi贸 una primera llama de libertad que alcanz贸 a todo el mundo colonizado. Un siglo y medio m谩s tarde, el pueblo cubano encendi贸 su propia llama.

La respuesta a cada una de estas revoluciones por parte de los magnates fosilizados de Paris y Washington fue la misma: asfixiar los aires de libertad mediante multas y bloqueos. En 1825, Francia exigi贸 por la fuerza que Hait铆 pagara 150 millones de francos por la p茅rdida de propiedad (es decir, seres humanos). Solo en el Caribe, el pueblo haitiano sinti贸 que no ten铆an m谩s opci贸n que pagar, lo que hicieron a Francia (hasta 1893) y luego a EEUU (hasta 1947). La cifra total a lo largo de los 122 a帽os alcanza los 21.000 millones de d贸lares. Cuando el presidente de Hait铆 Jean-Bertrand Aristide intent贸 recuperar esos miles de millones de Francia en 2003, fue removido del cargo por un golpe de Estado.

Despu茅s de que EEUU ocupara Cuba en 1898, dirigi贸 la isla como el patio de recreo de un g谩ngster. Cualquier intento del pueblo cubano de ejercer su soberan铆a fue aplastado con una violencia terrible, incluidas las invasiones de las fuerzas estadounidenses en 1906-1909, 1912, 1917-1922 y 1933. EEUU apoy贸 al general Fulgencio Batista (1940-1944 y 1952-1959) a pesar de todas las pruebas de su brutalidad. Al fin y al cabo, Batista proteg铆a los intereses estadounidenses, y las empresas norteamericanas pose铆an dos tercios de la industria azucarera del pa铆s y casi todo el sector de servicios.

La Revoluci贸n Cubana de 1959 se alza contra esta historia de miseria, una historia de esclavitud y dominaci贸n colonial. 驴C贸mo reaccion贸 EEUU? Imponiendo un bloqueo econ贸mico sobre el pa铆s el 19 de octubre de 1960 que contin煤a hasta la actualidad, que ha afectado todo, desde el acceso a suministros m茅dicos, alimentos y finanzas, hasta la prohibici贸n de importaciones cubanas y la coacci贸n a otros pa铆ses para que hagan lo mismo. Es un ataque vengativo sobre un pueblo que, como el haitiano, est谩 intentando ejercer su soberan铆a. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodr铆guez, inform贸 que entre abril de 2019 y diciembre de 2020, el gobierno perdi贸 9.100 millones de d贸lares por el bloqueo (436 millones al mes). 鈥淎 los precios actuales, el da帽o acumulado en seis d茅cadas supera los 147.800 millones de d贸lares, y contra el precio del oro, supera 1,3 billones鈥, se帽al贸.

Nada de esta informaci贸n estar铆a disponible si no fuera por la presencia de medios de comunicaci贸n como Peoples Dispatch, que esta semana celebra su tercer aniversario. Le enviamos nuestros m谩s c谩lidos saludos al equipo y esperamos que ustedes guarden su sitio web y lo visiten muchas veces para conocer m谩s de las noticias vinculadas a las luchas populares a lo largo del mundo.

El 17 de julio, decenas de miles de cubanas y cubanos salieron a las calles a defender su Revoluci贸n y a exigir el fin del bloqueo estadounidense. El presidente D铆az-Canel dijo que la 鈥淐uba de amor, de paz, de unidad, de solidaridad鈥 se hab铆a manifestado. En solidaridad con esta afirmaci贸n inquebrantable, hemos lanzado una convocatoria para participar en la exposici贸n de arte solidario Let Cuba Live (鈥楧ejemos a Cuba vivir鈥). La fecha l铆mite de presentaci贸n es el 24 de julio para el lanzamiento de la exposici贸n en l铆nea el 26 de julio 鈥攅l aniversario del movimiento revolucionario que llev贸 a Cuba a la Revoluci贸n en 1959鈥, pero fomentamos a que hagan sus env铆os los d铆as previos. Invitamos a artistas y militantes internacionales a participar en esta exposici贸n flash mientras seguimos ampliando la campa帽a #LetCubaLive para poner fin al bloqueo.

Unas semanas antes del 煤ltimo ataque a Cuba y del asesinato del presidente en Hait铆, las fuerzas armadas de EEUU llevaron a cabo un gran ejercicio militar en Guyana llamado Tradewinds 2021 y otro ejercicio en Panam谩 llamado Panamax 2021. Bajo la autoridad de EEUU, una serie de ej茅rcitos europeos (Francia, Holanda y Reino Unido) 鈥攖odos con colonias en la regi贸n鈥 se unieron a Brasil y Canad谩 para realizar Tradewinds con siete pa铆ses caribe帽os (Bahamas, Belice, Bermuda, Rep煤blica Dominicana, Guyana, Jamaica, y Trinidad y Tobago). En una demostraci贸n de fuerzas, EEUU exigi贸 a Ir谩n que cancelara el desplazamiento de sus barcos a Venezuela en junio, antes del ejercicio militar patrocinado por EEUU.

EEUU est谩 ansioso por convertir el Caribe en su mar, subordinando la soberan铆a de las islas. Es curioso que el primer ministro de Guyana, Mark Phillips, haya dicho que estos juegos de guerra liderados por EEUU fortalecen 鈥渆l sistema de seguridad regional caribe帽o鈥. Lo que hacen, como muestra nuestro reciente dossier sobre las bases militares de EEUU y Francia en 脕frica, es subordinar los Estados caribe帽os a los intereses estadounidenses. EEUU est谩 usando su creciente presencia militar en Colombia y Guyana para aumentar la presi贸n sobre Venezuela.

Elsa Gramcko (Venezuela), El ojo de la cerradura, 1964.

El regionalismo soberano no es ajeno al Caribe, que ha hecho cuatro intentos de construir como plataforma: la Federaci贸n de las Indias Occidentales (1958-1962), la Asociaci贸n de Libre Comercio del Caribe (1965-1973), la Comunidad del Caribe (1973-1989) y el CARICOM (1989 hasta la actualidad). Lo que comenz贸 como una uni贸n antiimperialista se ha convertido en una asociaci贸n comercial que intenta integrar mejor a la regi贸n en el comercio mundial. La pol铆tica del Caribe est谩 cada vez m谩s inmersa en la 贸rbita de EEUU. En 2010, EE.UU. cre贸 la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe, cuya agenda est谩 definida por Washington.

En 2011, nuestro viejo amigo Shridath Ramphal, ministro de Asuntos Exteriores de Guyana de 1972 a 1975, repiti贸 las palabras del gran radical granadino T. A. Marryshow: 鈥淟as Antillas deben ser antillanas鈥. En su art铆culo 鈥溌縎on las Antillas Occidentales antillanas?鈥, insisti贸 en que la ortograf铆a consciente de 鈥淟as Antillas鈥 con 鈥淟鈥 may煤scula pretende marcar la unidad de la regi贸n. Sin unidad, las viejas presiones imperialistas prevalecer谩n, como suele ocurrir.

La tierra es nuestra. La soberan铆a tambi茅n. Nuestro destino no es vivir como seres subordinados a otros. Ese es el mensaje del pueblo cubano que est谩 construyendo su vida soberana, y ese es el mensaje del pueblo haitiano que quiere continuar su gran Revoluci贸n de 1804.

thetricontinental.org. Extractado por La Haine




Fuente: Lahaine.org