January 4, 2021
De parte de Nodo50
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Assange se encuentra preso en la c谩rcel londinense de Belmarsh desde poco despu茅s de ser detenido por la polic铆a brit谩nica, en abril de 2019, cuando se encontraba en la embajada de Ecuador en Londres. El fundador de WikiLeaks resid铆a en dicha embajada, como asilado pol铆tico, desde 2012. Al mismo tiempo, la justicia estadounidense reclama la extradici贸n de Assange para juzgarlo, entre otras cosas, por 鈥渙btener il铆citamente y revelar documentos clasificados relacionados con la defensa nacional鈥. La condena por estas acusaciones de espionaje podr铆a llegar, con la ley de EEUU en la mano, hasta 175 a帽os en una prisi贸n de alta seguridad. Asimismo, la obstinaci贸n por la extradici贸n ha llevado a la Casa Blanca, seg煤n The Nation, a ejercer presiones a terceros pa铆ses que bien podr铆an ser, tambi茅n, calificadas de espionaje. No parece ser 茅ste un caso m谩s para la administraci贸n estadounidense.

Recordemos, brevemente, c贸mo empez贸 todo. En 2010, la web WikiLeaks publica m谩s de 250.000 documentos filtrados (m谩s tarde se sabr铆a que por el entonces soldado Bradley Manning, hoy en prisi贸n) del Departamento de Estado de los EEUU, muchos de ellos declarados confidenciales o secretos. Probablemente, el m谩s famoso de estos documentos fuese el v铆deo conocido como 鈥Asesinato colateral鈥, en el que se puede ver c贸mo, en 2007, un helic贸ptero estadounidense abre fuego contra una multitud de civiles en Bagdad, matando a varios de ellos, incluidos dos periodistas colaboradores de la agencia Reuters.

Nadie que haya contado tantas 鈥渧erdades鈥 ha salido jam谩s indemne

Los 鈥減apeles鈥 filtrados fueron publicados, adem谩s de en la web de WikiLeaks, en los diarios El Pa铆s (Espa帽a), Le Monde (Francia), Der Spiegel (Alemania), The Guardian (Reino Unido) y The New York Times (Estados Unidos), con lo que se pretend铆a ofrecer una mayor credibilidad a las informaciones publicadas. La lectura de los documentos filtrados ofrec铆a, como afirm贸 en una conversaci贸n con el propio Assange, el fil贸sofo Slavoj 沤i啪ek, 鈥渄emasiada realidad鈥: una dosis insoportable de la misma. En efecto, la documentaci贸n, que implicaba a pol铆ticos, militares, empresarios, etc. de decenas de pa铆ses, mostraba la trastienda del politiqueo, los arreglos a menudo poco 茅ticos que sin embargo son presentados con bellos discursos por los m谩s diversos l铆deres pol铆ticos y financieros. Nos contaban, as铆, todo lo que intuimos (驴sabemos?) que puede ocurrir en ese backstage pol铆tico-empresarial, y sobre lo que nos gustar铆a estar equivocados. Y lo contaban con muchas, much铆simas pruebas. El rey aparec铆a, por fin, en toda su desnudez.

El Cablegate abri贸 el pesado ba煤l de las contradicciones del periodismo

La crudeza de tales informaciones, desprovistas de la habitual capa ficci贸n a la que estamos acostumbrados, nunca ha quedado sin castigo. Nadie que haya contado tantas 鈥渧erdades鈥 ha salido jam谩s indemne. Los creadores de WikiLeaks no han sido una excepci贸n. El Cablegate, como algunos denominaron a la gran filtraci贸n de 2010 (hubo otras antes y despu茅s) abri贸 tambi茅n el pesado ba煤l de las contradicciones del periodismo, empezando desde la misma base que lo define porque, 驴qu茅 es, exactamente, ser periodista? La defensa de Assange afirma que WikiLeaks es un medio de comunicaci贸n y que, por lo tanto, sus informadores no son quienes filtran, sino quienes, ampar谩ndose en la libertad de expresi贸n, publican el material que reciben y consideran period铆sticamente relevante. Por el contrario, otros tachan a Assange y sus compa帽eros de 鈥渁ctivistas鈥 o 鈥渉ackers鈥, t茅rminos que 茅stos mismos suelen cargar de connotaciones negativas, cuando no simplemente de delincuentes vendidos al mejor postor.

La definici贸n de qu茅 significa 鈥渟er periodista鈥 no es una cuesti贸n menor, que conlleva adem谩s efectos legales, pero no siempre se dan las condiciones para que nos podamos permitir el lujo de disquisiciones te贸ricas: a veces el hacker o el activista puede convertirse en el m谩s necesario de los periodistas, porque es el 煤nico que se atreve a contar lo que hay que contar. Podremos, por supuesto, discutir sobre el muy necesario criterio period铆stico o la calidad del producto informativo (discusi贸n, por cierto, de la que no est谩n exentos los 鈥減eriodistas profesionales鈥), pero hay conflictos que no existen medi谩ticamente (y por lo tanto, no conocemos) porque nadie se atreve a contarlos. Sin embargo, algunos activistas defensores de los derechos humanos, por ejemplo, nos han relatado historias de alto valor period铆stico. Llegan donde no siempre hay presencia de los medios y se convierten, as铆, en los 煤nicos corresponsales posibles.

El concepto de 鈥渟ecreto de Estado鈥 se ha usado y se usa sistem谩ticamente como mecanismo de censura

Las filtraciones pusieron tambi茅n sobre la mesa el eterno dilema que conlleva la publicaci贸n de informaciones que pueden 鈥減oner en riesgo la seguridad nacional鈥. Como es natural, la definici贸n de esto 煤ltimo es siempre y conscientemente difusa, y el concepto de 鈥渟ecreto de Estado鈥 se ha usado y se usa sistem谩ticamente como mecanismo de censura. Volvamos, por ejemplo, al 鈥淎sesinato colateral鈥: 驴debe la ciudadan铆a conocer lo que implica para ellos mismos y para los dem谩s que su pa铆s declare una guerra? Entiendo que s铆, al menos para reducir los niveles de testosterona preb茅lica de quienes hablan de ir a la guerra con demasiada ligereza. 驴Deber铆an entonces los medios publicar materiales como el mencionado v铆deo, que muestra una matanza indiscriminada de civiles en el campo de batalla? De nuevo, y en mi opini贸n, probablemente s铆. 驴Hay alguna forma de obtener esa informaci贸n si no hay previamente una filtraci贸n? Dif铆cilmente: las filtraciones han formado parte del periodismo desde que 茅ste existe.

El de WikiLeaks es un caso m谩s de censura seguido del castigo ejemplar al informador

En esta l铆nea, parece sensata la posici贸n de Amnist铆a Internacional, cuando afirma que 鈥淟a publicaci贸n por Julian Assange de documentos a los que tuvo acceso como parte de su trabajo en WikiLeaks no deber铆a ser punible, pues refleja una actividad que deben llevar a cabo peri贸dicamente todos los profesionales del periodismo de investigaci贸n.鈥 En cierto sentido, lo que hizo Assange tendr铆a que ser, efectivamente, parte de las rutinas habituales del periodismo que quiere llegar hasta el fondo de la noticia. Y, de hecho, as铆 ha sido hist贸ricamente. Evidentemente, no significa esto que cualquier buen art铆culo deba incluir filtraciones, ni que 茅stas sean buenas per se, pero si la filtraci贸n incluye informaci贸n que la ciudadan铆a debe conocer, publicarla debe ser una obligaci贸n. Qu茅 debe conocer la ciudadan铆a forma parte de ese 鈥渃riterio period铆stico鈥 que nuestras desnortadas universidades deber铆an ayudar a formar.

As铆, el de WikiLeaks es un caso m谩s de censura seguido del castigo ejemplar al informador en la esperanza de que, quienes tienen en mente publicar informaciones inc贸modas, se lo piensen dos veces. Y se lo pensar谩n, no cabe duda. Ya tenemos demasiadas censuras no reconocidas (y la precariedad laboral del periodista puede llevar, adem谩s, a la autocensura), como para colaborar con la m谩s antigua de todas: la que quiere mantener el statu quo. Independientemente de c贸mo nos caiga el personaje, el trabajo de WikiLeaks merece ser defendido: nos va mucho en ello.




Fuente: Elsaltodiario.com