April 25, 2021
De parte de La Haine
223 puntos de vista


Entrevista con el fil贸sofo alem谩n Wolfgang Harich :: Posicionamientos l煤cidos contra el “optimismo cient铆fico-tecnol贸gico” y contra el “pesimismo sin esperanza”

Publicamos una nueva traducci贸n de una entrevista in茅dita con Wolfgang Harich (1923 – 1995) de mano de 脕ngel Ferrero, en esta ocasi贸n una entrevista del a帽o 1976 en la que aborda la relaci贸n entre ecolog铆a y socialismo. A pesar de su brevedad encontramos materiales que pensamos pueden ser 煤tiles hoy en d铆a para pensar la crisis ecol贸gica. Hay posicionamientos l煤cidos contra el “optimismo cient铆fico-tecnol贸gico” y contra el “pesimismo sin esperanza”, el “otro extremo falso” de ese optimismo sin fundamento. Reflexiones tempranas sobre los Verdes alemanes (de los que pronto tendremos m谩s que decir), la evoluci贸n del bloque socialista y su posible convergencia ideol贸gica en ciertos aspectos con el bloque capitalista.

La vigencia de una postura comunista en su d铆a, que sigue siendo pertinente para el nuestro, y de qu茅 ra铆ces podr铆a tomar sustento en la larga tradici贸n del socialismo marxista. Hay, sin duda, algunas cosas que querr铆amos matizar, que querr铆amos debatir, como la insistencia en la superpoblaci贸n en tanto que problema fundamental a nivel pol铆tico (del que ya hemos hablado en otros lugares). En cualquier caso, esperamos que este documento sirva para hacer m谩s rico el repertorio de textos disponibles en espa帽ol de un pensador del calibre de Harich, del que seguimos aprendiendo.

Entre los documentos legados por Harich se encuentra una versi贸n mecanografiada de una entrevista con la revista Positionen. Theoretisches Magazin (POCH).[i] El texto, de siete p谩ginas, contiene diversas correcciones de Harich, que se han incluido y editado. El manuscrito no est谩 fechado, pero procede posiblemente de la segunda mitad del a帽o 1976. En 茅ste Harich desarrolla y profundiza, en contenido y en argumentaci贸n, las tesis expuestas en una entrevista anterior con el diario Frankfurter Rundschau. El t铆tulo procede del editor. (Nota del editor de las Obras Completas de Wolfgang Harich, Andreas Heyer)

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Pregunta: El resultado de los dos primeros estudios del Club de Roma, que son el punto de partida de sus propias reflexiones en el libro 驴Comunismo sin crecimiento?, sugieren que en lo tocante a la crisis ecol贸gica nos encontramos a cinco minutos antes de la medianoche. 驴Sigue manteniendo esta apreciaci贸n? 驴Confirman los nuevos conocimientos cient铆ficos este posible Apocalipsis hist贸rico?

Harich: S铆, cuando escrib铆 mi libro, en 1974-1975, a煤n no conoc铆a, por ejemplo, los estudios sobre las consecuencias del uso de espr谩is en la destrucci贸n de la capa de ozono de la estratosfera.

Pero no se trata solamente de los nuevos conocimientos cient铆ficos, sino m谩s todav铆a de las cat谩strofes reales, que, entre tanto, me han reafirmado en mis posiciones: hablamos de Seveso[ii], de la explosi贸n en Stavanger[iii], de una serie de espantosas aver铆as en barcos petroleros, de los terremotos cada vez m谩s frecuentes en los 煤ltimos a帽os, etc茅tera. Despu茅s de todo esto estoy m谩s convencido que nunca que de mantenerse las actuales tendencias del desarrollo global la humanidad pronto encontrar谩 su propia destrucci贸n, y ello sin una guerra nuclear, un riesgo que, pese a todo, se ha agravado e incluso a corto plazo podr铆a incluso ser el m谩s amenazador. En cuanto al Club de Roma, recientemente, en su reuni贸n en Filadelfia de abril de 1976, ha dado un giro de 180 grados bajo la presi贸n de poderosos intereses capitalistas y la advertencia directa de nadie menos que del vicepresidente de Estados Unidos, el multimillonario Nelson D. Rockefeller.

Con la desaprobaci贸n del informe Meadows del MIT de 1972, inc贸modo para ellos, el Club quiere olvidar que entonces cuestion贸 el sentido del crecimiento econ贸mico. Raz贸n de m谩s para la izquierda para mantener viva la conciencia de la crisis ecol贸gica, que los gobernantes, con las condiciones del 煤ltimo boom econ贸mico, a煤n cre铆an poder tolerar y manipular, y que ahora, en tiempos de recesi贸n y creciente desempleo, quieren volver a marginar y eutanasiar.

P.: Desde el shock de la crisis del petr贸leo de 1973-1974 se ha puesto en marcha una b煤squeda a marchas forzadas de dep贸sitos de materias primas por explorar, tecnolog铆as de reciclaje y formas alternativas de energ铆a. Por descontado, de este modo lo 煤nico que puede hacerse es posponer el agotamiento definitivo de las fuentes de energ铆a f贸siles. Tan s贸lo quedar铆a una vol谩til intensificaci贸n y expansi贸n de la investigaci贸n cient铆fica. 驴O ve posible otra v铆a?

Harich: No hay autoenga帽o m谩s est煤pido que el optimismo cient铆fico-tecnol贸gico, como el que se expresa en la siguiente conclusi贸n: “Hasta ahora la ciencia siempre ha encontrado una soluci贸n, as铆 que tambi茅n lo har谩 en el futuro.” Por la misma l贸gica, alguien a quien hasta ahora los m茅dicos han logrado comprender c贸mo curar sus enfermedades puede llegar a la conclusi贸n de su propia inmortalidad. A eso mismo se lo denomina una extrapolaci贸n inv谩lida. De manera grotesca, se decantan por ella como supuesto argumento quienes acusan a los Meadows de haber extrapolado incorrectamente. Naturalmente, no quiero disputar la necesidad de impulsar investigaciones en las direcciones que usted ha mencionado. Pero de ello no se deriva que debamos confiar, con una credibilidad cuasi religiosa, que este tipo de investigaciones lograr谩 los resultados deseados en cualquiera de los casos.

Deber铆amos mantener una prudente distancia y una constante posici贸n cr铆tica con las alternativas que la ciencia tiene que ofrecernos. Las formas de energ铆a alternativas a la fisi贸n del 谩tomo son, por ejemplo, inaceptables, porque los riesgos asociados a 茅stas superan con creces los correctivos que prometen: aumentan la confianza en la capacidad de los hombres para poner l铆mites a su proliferaci贸n, reducir su consumo y renunciar, al menos, a la simplificaci贸n del trabajo. Todo ello tiene efectos a煤n m谩s perjudiciales para la salud con un enorme incremento de la energ铆a f贸sil.

P.: 驴Puede la toma de conciencia de los problemas ecol贸gicos basarse en citas de Marx? Marx se encontraba en el siglo XIX en unas relaciones sociales y un contexto intelectual en el que la orientaci贸n al crecimiento era pr谩cticamente equivalente al progreso humano. Desde entonces la situaci贸n se ha modificado radicalmente. 驴No deber铆amos nosotros, los marxistas de hoy, destacar la condici贸n del hombre de su dependencia de la naturaleza de manera mucho m谩s marcada que Marx? 驴Ve usted la posibilidad de que el marxismo se apropie de manera cr铆tica de otras tradiciones del pensamiento, tambi茅n las no europeas, que han situado el elemento de la naturaleza en los hombres m谩s bien en el centro de sus consideraciones?

Harich: Debido justamente a que en el siglo XIX la contaminaci贸n medioambiental y el agotamiento de las materias primas eran todav铆a problemas relativamente sin importancia y lejanos, que, en correspondencia, la ciencia pod铆a descuidar con una cierta justificaci贸n, puede atribuirse a Marx a煤n m谩s el m茅rito de que ya entonces no s贸lo no ignor贸 la base natural de la sociedad humana, sino que ocasionalmente reflexion贸 de manera netamente ecol贸gica, antes de que existiese una disciplina cient铆fica con ese nombre. Los pasajes sobre esta cuesti贸n en su obra y en la de Engels tienen hoy, teniendo en cuenta la crisis ecol贸gica, incluso mayor valor que en la 茅poca en que se formularon.

Por otra parte, por las mismas razones puede que hoy ya no baste recurrir solamente a ellos. Lo que se requiere es, m谩s a煤n, que el marxismo actual adopte cr铆ticamente los resultados de la ecolog铆a en toda su amplitud y el estado del conocimiento m谩s actualizado, y que, al mismo tiempo, se ocupe de manera especial de la elaboraci贸n de su propia econom铆a del valor de uso en los estudios econ贸micos marxistas sobre la actualidad de la transici贸n al comunismo. Esto 煤ltimo ser铆a una suerte de retorno al pelda帽o m谩s elevado de Arist贸teles, que respald贸 una 鈥渆conom铆a鈥 en un sentido aut茅ntico, que distingui贸 con claridad de su odiada 鈥渃remat铆stica鈥 como ense帽anza de las relaciones de intercambio contrarias a la naturaleza, de la circulaci贸n de mercanc铆as y de dinero [iv].

M谩s all谩 de eso, me parece que el an谩lisis de las tradiciones filos贸ficas que usted ha mencionado, como lo que L茅vy-Strauss ha llamado 鈥減ensamiento salvaje鈥, o con una religi贸n de alcance mundial como es el budismo, son plenamente fruct铆feros. A este respecto, entre los comunistas de Laos est谩 en marcha una evaluaci贸n sin prejuicios. Hablar de una 鈥渁dopci贸n cr铆tica鈥 es algo de lo que ciertamente dudo. Lo que yo, con modestia y precauci贸n, inicialmente propondr铆a, ser铆a un di谩logo entre marxistas y budistas. En el espacio ling眉铆stico alem谩n posiblemente primero con Gottfried Gummerer, quien, como budista, es quien m谩s se ha ocupado de las cuestiones de la futurolog铆a basadas en el ecologismo. En este di谩logo habr铆a que librar una lucha decidida contra el pesimismo sin esperanzas de Gummerer. Pues la gesti贸n de la crisis ecol贸gica ser铆a una resignaci贸n pesimista que inevitablemente genera un sentimiento de 鈥渄espu茅s de m铆, el diluvio鈥, sin duda el extremo m谩s perjudicial, al menos no menos perjudicial que el otro extremo falso opuesto, el optimismo tecnol贸gico.

P.: En su introducci贸n al libro que hemos mencionado usted se ocupa de los esfuerzos de los cient铆ficos de los pa铆ses socialistas por abordar seriamente las cuestiones ecol贸gicas. 驴Se ha ampliado desde entonces esta discusi贸n y se ha ido m谩s all谩 del estrecho c铆rculo del debate cient铆fico? M谩s concretamente: entre el transporte individual, destructor del medio ambiente, y el transporte p煤blico, favorable al mismo, 驴se ha decantado la Rep煤blica Democr谩tica Alemana (RDA) a favor de este 煤ltimo? 驴Hay en los Estados socialistas voces cr铆ticas a la construcci贸n de centrales nucleares? Y de haberlas, 驴podr铆a hablar abiertamente de ellas?

Harich: Por desgracia he de responder negativamente a todas las preguntas. En los pa铆ses del socialismo realmente existente tiene lugar a este respecto el mismo desarrollo equivocado que en el resto del mundo. En la RDA he intentado luchar contra ello durante tres a帽os a diferentes niveles con los modestos medios a mi alcance, en vano, excluido de la opini贸n p煤blica, de acuerdo con las reglas del sistema pol铆tico aqu铆 establecido.

P.: 驴Qu茅 conclusiones extrae de esta experiencia suya?

Harich: La soluci贸n a los problemas ecol贸gicos globales la espero de un comunismo homeost谩tico, sin crecimiento. No he cambiado en este punto. La cuesti贸n de d贸nde se realizar谩 por primera vez es algo que sin embargo he dejado abierta en mi libro (p. 134 y siguientes). Con todo, veo las condiciones estructurales m谩s favorables en los pa铆ses socialistas. A帽ado no obstante (铆dem, p. 137) que esto puede que no sea decisivo. Factores como el grado de industrializaci贸n, de productividad laboral, los ingresos per c谩pita, el consumo per c谩pita de materias primas y energ铆a, etc茅tera, pueden demostrarse bajo determinadas circunstancias como m谩s importantes.

Hoy estoy lejos de transformar la consideraci贸n hipot茅tica de 1975-1975 en una afirmaci贸n apod铆ctica: la brecha en bienestar entre el Oeste y el Este, entre el Norte y el Sur, no deja ninguna otra esperanza que el comunismo sin crecimiento se abra paso en las metr贸polis del capital, all铆 donde el despilfarro, el agotamiento de las materias primas y la destrucci贸n medioambiental est谩n m谩s avanzados, donde la sociedad de consumo comienza a llevarse a s铆 misma ad absurdum y donde las crisis de crecimiento econ贸mico siguen agudiz谩ndose sin poder ser ya superadas.

P.: En consecuencia, parece que se equivoc贸 de lugar en sus esfuerzos.

Harich: Quiz谩 fue un prejuicio moral que creyese tener que 鈥渓impiar la propia casa鈥 primero. A pesar de todo, no quisiera perder las experiencias adquiridas: me han ayudado a sondear lo que es posible e imposible en una pol铆tica motivada ecol贸gicamente en el socialismo realmente existente de hoy.

P.: Nos preguntamos si no existe un riesgo en que el incremento del fetichismo del crecimiento, de hacer aumentar las cifras del Producto Interior Bruto de manera puramente cuantitativa, como tambi茅n ocurre en los pa铆ses socialistas con un elevado grado de industrializaci贸n, acabe derivando en una l铆nea de convergencia con las ideolog铆as de crecimiento del capital monopolista.

Harich: Afirmar que la pol铆tica econ贸mica en el Este est谩 orientada todav铆a a un incremento de la producci贸n 鈥減uramente cuantitativo鈥 es, creo yo, injusto. Piense solamente en el tiempo que ha transcurrido desde que se ha abandonado la llamada ideolog铆a de toneladas [v]. Sin embargo, el riesgo de una convergencia en la pr谩ctica existe de hecho. Por ejemplo, representantes de Yugoslavia, Polonia, Ruman铆a y Hungr铆a, no solamente cient铆ficos sino tambi茅n, en parte, miembros del gobierno, incorporaron en su trabajo los resultados del informe del Club de Roma exactamente en el momento en que el Club, como qued贸 dicho, en abril de 1976 en Filadelfia, comenz贸 a apartarse de su cr铆tica al crecimiento original.

Esta cooperaci贸n se plasm贸 incluso en una de las primeras publicaciones conjuntas entre Este y Oeste, Global Goals for Global Societies, de Ervin L谩szl贸, entre otros. No conozco a煤n este trabajo. Posiblemente su lectura me induzca a una pol茅mica. En cualquier caso, considero la lucha contra las teor铆as de convergencia todav铆a de suma actualidad, y ello hoy incluso m谩s que desde que se alinease con ella un pol铆tico llamado Zbigniew Brzezi艅ski.

P.: Las fuerzas antiimperialistas libran en todo el mundo una lucha por el desarme. En esta lucha el peso de la agitaci贸n se pone de manera casi exclusiva en la reducci贸n cuantitativa del potencial militar, esto es, el n煤mero de tropas, sistemas de defensa, etc. 驴No podr铆a este debate llevarse de una manera m谩s decidida y activa pol铆ticamente si se llevase a un primer plano la dimensi贸n ecol贸gica de la cuesti贸n armament铆stica?

Harich: Sobre esta cuesti贸n existen ya iniciativas prometedoras. No se olvide de la propuesta que en septiembre de 1974 Gromyko remiti贸 a la Asamblea General de la ONU y que se ha convertido en un correspondiente tratado internacional despu茅s, con las negociaciones de desarme en Ginebra. Tambi茅n la lucha actual contra la construcci贸n de la bomba de neutrones tiene un componente claramente ecol贸gico. Naturalmente todo ello es insuficiente, en esa misma direcci贸n debe emprenderse mucho, mucho m谩s. A lo que me sigo resistiendo es al extendido mal h谩bito de oponerse a una regulaci贸n de la poblaci贸n mundial, a una protecci贸n medioambiental dr谩stica, al ahorro de materias primas y energ铆a y a las reivindicaciones de desarme, como si no fuesen justificadas y urgentes. 隆Como si una cosa excluyese a la otra! 隆Como si no se tratase de luchas contra todos los riesgos al mismo tiempo!

P.: Desde su fundaci贸n, POCH se ha ocupado con frecuencia de cuestiones medioambientales. Al hacerlo nos encontramos ante el siguiente problema: 驴C贸mo logramos que nuestras reivindicaciones no sirvan para hacer avanzar la agenda de recortes sociales impulsada por la burgues铆a? 驴En qu茅 t茅rminos pueden unificarse la lucha ecologista y la lucha contra el desmantelamiento del Estado del bienestar?

Harich: Le planteo la pregunta opuesta: 驴Recortes sociales para qu茅 y para qui茅n? Cuando el presidente del USPD [vi], Arthur Crispien, en el II Congreso del Komintern, en verano de 1920 en Mosc煤, expres贸 que una revoluci贸n s贸lo pod铆a llevarse a cabo si 鈥渘o empeoraba demasiado las condiciones de vida del trabajador鈥, Lenin le respondi贸 que este punto de vista era contrarrevolucionario por dos motivos: por una parte, la revoluci贸n exig铆a a los trabajadores sacrificios, y, por la otra, no hab铆a de olvidarse que la aristocracia obrera, como base social del oportunismo, se hab铆a llevado exactamente por ese motivo, para asegurarse mejores salarios, a apoyar a 鈥渟u鈥 burgues铆a en la conquista y explotaci贸n de todo el mundo.[vii] 驴Se prestaba con ello Lenin a un 鈥渞ecorte social鈥 a favor de la burgues铆a? 隆Por descontado que no, todo lo contrario!

Aplique esto an谩logamente a su problema y entonces se dar谩 cuenta de que POCH hace bien, a la vista del s铆ndrome pol铆tico-ecol贸gico, en convertirse en altavoz de la conciencia de la clase obrera suiza y aclarar en consecuencia: 鈥淪铆, estamos preparados, por la supervivencia de la humanidad, a cualquier sacrificio material necesario y a reclam谩rselo al trabajador, a condici贸n que se haga con el principio de una estricta igualdad, esto es, que en primer lugar los ricos desaparezcan de la superficie terrestre.鈥 De existir sobre esta cuesti贸n desde un buen comienzo claridad, m谩s adelante ocurrir谩 que POCH analizar谩 el valor en el fondo cuestionable del actual bienestar de las masas y elevar谩 su conciencia. El hecho de que la pauperizaci贸n de las masas, considerada atentamente, no haya desaparecido, sino que meramente se hayan transformado sus manifestaciones, que las personas, a trav茅s de sus pr茅stamos, de sus prisas y estr茅s en el trabajo, inseguridad existencial, enfermedades civilizatorias de todo tipo, paisaje arruinado, aire polucionado, accidentes de tr谩fico, creciente criminalidad, atrofia cultural, frustraci贸n sexual, etc茅tera, no en 煤ltimo lugar debido al permanente temor de una cat谩strofe nuclear civil o militar, que pende sobre ellos como una espada de Damocles, son m谩s infelices que nunca.

驴Pues de qu茅 sirve tener una casa propia en el campo cuando la naturaleza hasta entonces intacta se urbaniza? 驴De qu茅 sirve reducir la jornada laboral, cuyas consecuencias perjudiciales y dolorosas para el coraz贸n y la circulaci贸n sangu铆nea se curan en el hospital y han de compensarse despu茅s a trav茅s de un agotador entrenamiento de fitness? 驴De qu茅 sirve elevar el nivel educativo si va de la mano de la anulaci贸n del esp铆ritu mediante la televisi贸n? Una pregunta tras otra. El material argumentativo que ofrece una agitaci贸n social y ecol贸gica combinada es inconmesurablemente rico.

P.: 驴C贸mo se posiciona respecto al movimiento de los ecologistas en Francia y de Los Verdes en la Rep煤blica Federal Alemana (RFA)?

Harich: Forma parte de uno de los acontecimientos m谩s prometedores de nuestra 茅poca que la voluntad de luchar por la conservaci贸n de la vida en nuestro planeta y subordinar a esta tarea todo lo dem谩s haya comenzado a formarse ahora tambi茅n a nivel de partido pol铆tico. Es a bien seguro obvio que tambi茅n este movimiento, como los partidos tradicionales en sus comienzos, atraviese una fase de enfermedad infantil, que sobre todo ellos no consigan alcanzar una amplia y razonada posici贸n com煤n sobre todo el espectro de cuestiones pol铆ticas que hoy est谩n pendientes de soluci贸n. Esto no va suceder tampoco en el estadio presente. La mera existencia de listas verdes, incluso partidos, es un logro que no se valorar谩 nunca lo suficiente. Para poder expresarme con justicia sobre las diferencias que hay entre m铆 y Los Verdes primero deber铆a conocerlos con exactitud y escrutado con detalle. Por ahora mis informaciones son demasiado escasas, aunque suficientes como para declararme en principio solidario con los iniciadores de este nuevo comienzo.

P.: 驴Puede seguir manteniendo con una posici贸n as铆 su afirmaci贸n de que es comunista?

Harich: El t茅rmino 鈥渃omunista鈥 tiene diferentes significados. Yo defiendo el comunismo como un orden social que es m谩s que s贸lo socialista, esto es, en el que no s贸lo los medios de producci贸n son propiedad de todos, sino en el que tambi茅n la distribuci贸n del consumo se rige por el principio de igualdad. En este sentido soy comunista. Ya no lo soy en el otro sentido, el de ser miembro de un partido surgido de la Tercera Internacional, la Internacional Comunista, el Komintern, por su acr贸nimo. Entre estos partidos existen, como es sabido, desde hace alg煤n tiempo fuertes discrepancias de opini贸n, e incluso contradicciones, que pueden llegar a alcanzar la hostilidad.

Pero, entre otras cosas, tienen en com煤n que no consideran el comunismo algo para nada actual, que en el mejor de los casos han degradado el tema a un serm贸n dominical, no vinculante. Una posici贸n 鈥渧erde鈥 realmente consecuente, por el contrario, incluye una concepci贸n del comunismo como tarea presente, pues las limitaciones en la sociedad que demanda la ecolog铆a 煤nicamente son realizables en la igualaci贸n de las condiciones materiales de todos, y a煤n m谩s mediante una nivelaci贸n hacia abajo [viii].

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Notas:

[i] POCH (Progressive Organisationen der Schweiz) fue un partido pol铆tico suizo de orientaci贸n comunista nacido del movimiento estudiantil del 68. A partir de 1987 se distanci贸 definitivamente del marxismo-leninismo y cambi贸 su nombre a POCH-Gr眉ne. En 1993 el partido fue disuelto, pasando la mayor铆a de sus militantes al Partido Verde de Suiza (GPS).

[ii] El 10 de julio de 1976 ocurri贸 una de las peores cat谩strofes medioambientales en Europa cuando se produjo una fuga de seis toneladas de productos qu铆micos en una planta cerca de Seveso, al norte de Mil谩n, exponiendo a sustancias t贸xicas a la poblaci贸n de los municipios circundantes, a la fauna y a la flora. Un estudio m茅dico realizado por Andrea Baccarelli, Sara M. Giacomini, Carlo Corbetta y otros en 2008 revel贸 el impacto de la contaminaci贸n al revelar que las alteraciones hormonales neonatales en un grupo de estudio compuesto por miles de afectados eran 6鈥6 veces superiores a los del grupo de control.

[iii] El 5 de junio de 1976 una parte de la plataforma petrol铆fera noruega Alexander L. Kielland, en el campo de Ekofisk, se desplom贸 debido a las condiciones climatol贸gicas, acabando con la vida de 123 de los 212 trabajadores.

[iv] Arist贸teles distingui贸 la econom铆a, el arte de la gesti贸n del hogar o el arte de la adquisici贸n natural, de la cremat铆stica, el arte de la adquisici贸n desviado de su origen, que sirve exclusivamente a la acumulaci贸n de capital y, de ese modo, fomenta la ilusi贸n de una riqueza ilimitada e independiente del bien com煤n.

Harich trat贸 esta cuesti贸n con detalle en Kommunismus heute. Sobre este tema puede consultarse tambi茅n la conferencia de Harich sobre filosof铆a cl谩sica en el sexto volumen de las Obras Completas. (Nota de Andreas Heyer)

[v] 鈥淚deolog铆a de toneladas鈥 era uno de los t茅rminos utilizados para criticar a las econom铆as planificadas de los Estados socialistas, particularmente durante el estalinismo, por primar la producci贸n sin tener en cuenta la demanda, el uso o la calidad de lo producido.

[vi] El Partido Socialdem贸crata Independiente de Alemania (USPD) fue una escisi贸n del SPD posterior a la Primera Guerra Mundial que agrup贸 a los socialdem贸cratas de diferentes tendencias pol铆ticas unidos por su oposici贸n com煤n al conflicto.

[vii] Entre corchetes Harich incluye la referencia: Lenin, Werke, vol. 31, p. 236 y siguientes. (Nota de Andreas Heyer)

[viii] Esta posici贸n es una constante en la filosof铆a pol铆tica de Harich, se la encuentra tanto en sus escritos de juventud como en el marco de su cr铆tica al anarquismo.

(Nota de Andreas Heyer)

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Fuente: Lahaine.org