September 9, 2021
De parte de Lobo Suelto
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La mujer del cartel habla de educaci贸n y salud: cuando gobern贸, redujo considerablemente los presupuestos de ambos sectores. Despu茅s la quiso arreglar, y se fum贸 un porro en Palermo (no en la villa donde 鈥渆st谩n los narcos鈥, claro est谩).

El hombre del video, con pretensiones de espontaneidad y soltura, dice abiertamente que somos un 鈥減ueblo de pelotudos鈥.

Una mujer en YouTube habla de 鈥渇elicidad de un pueblo鈥 y 鈥済arche鈥. El sexo siempre garpa. Llama la atenci贸n, hipnotiza. Ni lerda ni perezosa, recogi贸 el guante: reivindicaci贸n del goce, le dicen. S铆, qu茅 se yo鈥 驴Ideas? Bien, gracias. 驴Astrolog铆a, tambi茅n? Buen铆simo, ahora s铆 voy a llegar a fin de mes鈥

Sexo, porro y rock and roll, aullaba Cherashny all谩 por 2007. 

Hasta eso ya se ha visto鈥

El hombre de la tele, con lo que parece ser una peluca y a los gritos, ofrece libertad como si fuese una mercanc铆a que puede intercambiarse por otros bienes como, por qu茅 no, los votos: es la caricaturizaci贸n de la (no) pol铆tica, el Bolsonaro argentino cat贸lico y desfachatado, el ejemplo perfecto de la posverdad, el victimario que la va de v铆ctima, el que quiere parecerse a una juventud que las mismas pol铆ticas que reivindica se encargaron de destrozar.

El hombre del cartel, ya sin bigote y con gesto adusto, habla de jerarquizar la polic铆a (prioridades son prioridades, 驴viste?) y de educaci贸n. S铆, s铆, es 茅l. El mismo que hace veinte a帽os atr谩s anunci贸 una bater铆a de recortes en salud, educaci贸n, asistencia social, coparticipaci贸n. Ahora viene a contarnos c贸mo es la cuesti贸n. El problema era el bigote, se ve.

Y espera que a煤n hay m谩s: el que aparece solo un mes antes de toda elecci贸n para cuidar su kiosquito y despu茅s ni te enteras que existe (salvo que lo veas en el subte); los que se opusieron al impuesto a las grandes fortunas (entre otras) y no pueden (ni quieren) ampliar su base electoral; el hombre de traje impoluto que habla de 鈥渂ronca鈥 y 鈥渓ibertad鈥 (otro m谩s鈥); algunos hablan de 鈥渞evancha鈥 (s铆, tremendo); otros exigen 鈥減atria鈥.

鈥淭odos鈥, 鈥淛untos鈥, 鈥淟ibertad鈥, 鈥淐ambio鈥, 鈥淧atria鈥, 鈥渟alir adelante鈥, 鈥淒emocracia鈥, 鈥淩ep煤blica鈥: conceptos vacuos, sacados de contexto, ensuciados, embrutecidos. Detr谩s de todas estas hermosas palabras se esconden los peores demonios. Siempre los mismos spots. Siempre la m煤sica 茅pica y esperanzadora. Siempre las mismas promesas. Siempre las mismas caras. Siempre los mismos problemas. Ya conocemos sus sonrisas, sus tonos, sus palabras. Ya sabemos qu茅 van a decir. 驴De verdad con eso les alcanza?

El mundillo de la pol铆tica Argentina se ha convertido en un concurso de popularidad, una especie de Bailando por un sue帽o de tejes y manejes de baja cala帽a, perfiles de Instagram con millones de seguidores que todos los fines de semana nos muestran la vida perfecta, la que quisi茅ramos todos, la belleza, la astucia, la creatividad, los likes, la vanidad.

Disculpen mi nihilismo exacerbado. No vengo a proponer sino a gritar.

驴Buscan el voto de aquellos que tenemos entre dieciocho y cuarenta a帽os? No nos subestimen. G谩nenselo. No con una fotito retocada ni hablando de porro y garche; no con viejas pol铆ticas que nos han llevado a la ruina.

Soy parte de una generaci贸n derrotada, quienes por primera vez nos encontramos con la sangre y no frente al combate. Somos los hijos de quienes anhelaban el divorcio pero nos enviaron a escuela cat贸lica, nietos de quienes vest铆an de caballeros y golpeaban a sus esposas. Somos hijos de la derrota de las palabras.

驴Qu茅 van a decirnos que podr谩 convencernos, entonces?

Somos los hijos de quienes no quisieron tener hijos; quienes caminamos hasta el final del arco铆ris y descubrimos que no hab铆a pepitas de oro; los que nos dimos cuenta que faltan varias piezas en el rompecabezas; los que buscamos a Dios en cada gota de lluvia pero no en las Iglesias; los que so帽amos un cielo con mesa de pool y alguna que otra hierba buena; los que crecimos con las promesas de los 麓90 y vimos la Ferrari estrellarse contra s铆 misma en el 2001; a quienes nos robaban cada viernes que 铆bamos a jugar al f煤tbol; los que vimos a nuestros viejos quedarse sin laburo; los que tuvimos Patacones y Lecops en los bolsillos; la generaci贸n de la cumbia villera cuando era mala palabra; la del rock cuando sonaba en las esquinas; la que sufri贸 Croma帽贸n; la que crey贸 que nunca m谩s iba a escuchar hablar de FMI, default, riesgo pa铆s; la que ve que la vara est谩 muy baja, que todo es una gran s谩tira disfrazada de realidad.

Est谩n muy alejados de nosotros. Hay un abismo infranqueable en el medio, una especie de muro que no nos permite acercarnos, no nos deja ser parte aunque las palabras digan que s铆, que cualquiera puede acceder, que ellos nos representan, que la democracia es el gobierno del pueblo, que metemos un voto en una urna cada dos a帽os y etc茅tera. Verso. Cuentitos de cuna. Cavernas plat贸nicas.

驴Qu茅 significa, hoy, hablar de 鈥渞ep煤blica鈥 y 鈥渄emocracia鈥? 驴Podemos seguir reconociendo su significante en base al mismo significado que ten铆an en la antigua Grecia? 驴O ser谩 que nos debemos como sociedad (ni hablar quienes nos formamos en el campo de las Ciencias Sociales, los que m谩s en deuda estamos con la batalla cultural) un amplio debate respecto a nuevos campos de sentido de conceptos tan complejos como necesarios?

Esa es la 鈥渆lecci贸n鈥 que venimos perdiendo. La de las urnas, son chamuyo.

Por eso no me resulta tan extra帽o que las 煤nicas palabras que me convencen de un tiempo a esta parte son las que se repiten en todas las mesas en que he compartido alguna bebida: 鈥溌縴 a qui茅n quer茅s que vote?鈥.

Ah铆 tienen el muro. Ellos est谩n del otro lado. Agarremos el pico y la pala. 




Fuente: Lobosuelto.com