November 13, 2021
De parte de La Haine
267 puntos de vista

Am茅rica Latina desde Abajo. San Bernardo, Santiago de Chile. A principios de septiembre nos reunimos con Hern谩n Ouvi帽a[1], quien coment贸 las implicancias de la gira zapatista y  la urgencia de romper con ciertos s铆ndromes de la izquierda, entre otros aspectos.

En 2006 el EZLN lanz贸 “La otra campa帽a”, una iniciativa que, a partir de una pedagog铆a de la pregunta, recorri贸 el M茅xico profundo, oprimido y en resistencia. Tras una prolongada escucha fueron cartografiadas luchas en donde se identificaron las m煤ltiples ruedas que hacen girar el perverso sistema del capitalismo: explotaci贸n, despojo de derechos y territorios, patriarcado, homofobia y xenofobia, militarizaci贸n y violaci贸n sistem谩tica de los derechos humanos.

Las experiencias retratadas develaron algo vital que a veces solemos olvidar. No solo las distintas formas de desprecio coincid铆an, sino que implicaron en muchos casos una autoafirmaci贸n que devino en organizaci贸n y movilizaci贸n, del mismo modo que las nuevas formas de represi贸n del mal gobierno conllevaban nuevas formas de defensa comunitaria. Conforme la iniciativa zapatista sigui贸 su curso, nos demostr贸 la posibilidad de realizar una plataforma unitaria que permitiera la articulaci贸n de diversas organizaciones, sin la b煤squeda de homogeneidad, hegemon铆a o vanguardismo alguno. Un proceso en donde la diversidad es una potencia para los espacios transversales que lo componen. Despu茅s de todo, debemos perderle el miedo a la unidad.

Lo anterior, como sabemos, es m谩s dif铆cil decirlo que hacerlo. La enorme capacidad de reinvenci贸n y cuasi-omnipresencia del capitalismo –presentes en la met谩fora de la Hidra capitalista planteada por el zapatismo– remite tambi茅n al hecho de que tenemos introyectado el sistema. Por ello, debemos acabar con la subjetividad neoliberal que nos ha condicionado desde nuestra infancia y organiza gran parte de nuestra cotidianeidad. Esto lo demuestra la crisis actual, en donde a las revueltas populares se ha sumado una pandemia (un orden que ha sido alterado en algunos casos como Colombia) con tr谩gicas consecuencias. Con todo, no hay que olvidar que, al decir de Gramsci, las crisis pueden servir de escuelas a cielo abierto.

脡l mismo plantea en los Cuadernos de la C谩rcel que “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fen贸menos morbosos m谩s variados”[2]. Es decir, una crisis org谩nica no garantiza por si sola una movilizaci贸n popular que transforme la sociedad hacia la izquierda. Por el contrario, como nos demuestran las sociedades contempor谩neas latinoamericanas, las crisis pueden ser respondidas desde arriba y terminar asumiendo una forma regresiva, toda vez que los miedos e incertidumbres facilitan el ascenso de gobiernos fascistoides. Y es que ante izquierdas institucionalizadas que se posicionan tibias e izquierdas sectarias que se arrinconan, las derechas de ret贸rica “antisist茅mica” toman fuerza y se buscan posicionar como tercera fuerza.

Boaventura de Sousa Santos en su Reinventar la democracia formula un nuevo fascismo, el societal. Este no supone “un regreso al fascismo de los a帽os treinta y cuarenta. No se trata como entonces, de un r茅gimen pol铆tico sino de un r茅gimen social y de civilizaci贸n. El fascismo societal no sacrifica la democracia ante las exigencias del capitalismo sino que la fomenta hasta el punto en que ya no resulta necesario, ni siquiera conveniente, sacrificarla para promover el capitalismo. Se trata, por lo tanto, de un fascismo pluralista y, por ello, de una nueva forma de fascismo”[3].

Adem谩s del neofascismo, otro de los escenarios posp谩ndemicos para la crisis civilizatoria presente es la aparici贸n del estatismo autoritario, diferente al Estado fascista, puesto que supone una derrota hist贸rica previa del movimiento popular. Involucra todo un dispositivo institucional preventivo frente al ascenso de las luchas populares y los peligros que representa para la hegemon铆a. Se trata de una ruptura interna, un desdoblamiento entre un Estado oficial y un dispositivo paralelo de intensificado control estatal de cada esfera de la vida socioecon贸mica, combinado con el agudo declive de las instituciones pol铆ticas democr谩ticas y una restricci贸n multiforme de las llamadas libertades formales.

Latinoam茅rica tambi茅n evidencia que el neoliberalismo no es un recetario de pol铆tica econ贸mica, remite a una integralidad que va m谩s de all谩 de un menor o mayor intervencionismo del Estado. Durante el ciclo progresista se sostuvo que, reemplazando la 茅lite gubernamental de derecha por un partido o coalici贸n progresista, se pod铆a superar este sistema y se acu帽贸 el concepto de “posneoliberalismo”. Pero esta idea est谩 lejos de ser cierta. Es cuesti贸n de observar c贸mo el consumo y endeudamiento (dos de los pilares del neoliberalismo) se mantuvieron –o aumentaron significativamente en algunos casos– bajo la gesti贸n de los gobiernos progresistas.

Del mismo modo, hay que diferenciar gobierno de Estado y a este 煤ltimo, de aparatos estatales. La experiencia de la Unidad popular lo demuestra tr谩gicamente. El Estado no es un aparato neutral, est谩 constituido hist贸ricamente con una l贸gica expansionista y colonial sobre los pueblos ind铆genas que lo anteceden y es tambi茅n un 贸rgano de dominaci贸n de clase, moldeado a su necesidad por la oligarqu铆a, la burgues铆a y los terratenientes. Del mismo modo posee un sesgo de raza y g茅nero en su funcionamiento, ya que su materialidad est谩 conformada por mecanismos de selectividad que encauzan y aseguran la dominaci贸n de una minor铆a espec铆fica, independientemente del gobierno de turno.

Para Hern谩n la revuelta que comenz贸 en 2019 en Chile no es algo del todo impredecible –s铆 en cuanto a radicalidad, de eso no hay duda– si observamos los ciclos y relevos generacionales y sectoriales de lucha en el pa铆s. Lo que antes era un techo infranqueable (como la exigencia de una nueva constituci贸n) es hoy un piso movedizo.

Del mismo modo, Chile es solo un campo de luchas en un sistema de dominaci贸n m煤ltiple que se conforma por el capitalismo, la colonialidad y el heteropatriarcado, no solo como naci贸n, sino que a escala global. Por lo que la revuelta es parte del reanudamiento de lo que Hern谩n y Mabel Thwaites denominan Ciclo de impugnaci贸n al neoliberalismo o CINAL. Un proceso de movilizaci贸n que arranca con movilizaciones de alta envergadura como el Caracazo en Venezuela (1989), Inty Raymi en Ecuador (1990), el Levantamiento Zapatista en M茅xico (1994), la Crisis del 19 y 20 de diciembre en Argentina (2001) y la Guerra del agua y del gas en Bolivia (2000-2003) que conforman la fase societal de dicho ciclo, la que precede y facilita la fase gubernamental, reconocida com煤nmente como “ciclo progresista”.

Los autores prefirieron caracterizar dicha etapa como CINAL, para expresar su naturaleza fluida y en disputa, e incluir no solo los rasgos comunes y m谩s protot铆picos de los distintos procesos –m谩s all谩 de sus especifidades nacionales– sino su impacto sobre el conjunto de la regi贸n, contemplando los Estados m谩s anclados en el neoliberalismo. Y para incorporar tambi茅n las luchas antineoliberales que conforman la fase socio-pol铆tica del ciclo, diferenciada de la gubernamental[4].

El auge del CINAL, en su fase gubernamental, comienza con la llegada al poder de Hugo Ch谩vez en 1999 y culmina con su muerte, en 2013. Mientras la crisis se agudizaba, como resultado de los cambios dr谩sticos en el escenario econ贸mico mundial, las correlaciones de fuerzas variaron a favor de gobiernos y fuerzas de derecha. Sin embargo, la disputa social y pol铆tica de los sectores populares no permiti贸 la consolidaci贸n de la ofensiva derechista y ya desde 2019 se advierte una nueva ola de protestas y levantamientos populares, que muestran que la fase societal del ciclo no concluy贸.

Nos encontramos en un momento constitutivo a escala continental que a los sectores movilizados nos cuesta distinguir y analizar. Aunque nos pese, debemos asumir que poseemos una cierta indeterminaci贸n estrat茅gica ante la inestabilidad hegem贸nica en la regi贸n. Sabemos lo que no queremos, reconocemos las estrategias caducas, pero no tenemos certeza de qu茅 estrategia desplegar. Con todo, nos encontramos frente a tres escenarios: neofascismo societal, estatismo autoritarismo –los que revisamos anteriormente– o una alternativa civilizatoria, emancipatoria e integral.

Si optamos por la 煤ltima es menester romper con ciertos s铆ndromes. Primero, con el del “bicho-bolita”, esto es el ensimismamiento y autocomplacencia ante la incertidumbre y riesgos que supone la organizaci贸n pol铆tica por fuera de nuestros c铆rculos org谩nicos, sectoriales, etarios o, en definitiva, de afinidad. Luego, con el del martillo, aquella herramienta que parece imprescindible para todo (y en funci贸n de la cual todos los problemas se parecen a un clavo), cuando la historia nos demuestra que las m谩s de las veces precisamos de una caja de herramientas para construir y reparar. Y, por 煤ltimo, con el del conductor, aqu茅l que exige que se respete la norma de “no molestar” mientras maneja, lo que como sabemos, le ha salido m谩s que caro a las coaliciones y partidos que han asumido gobiernos en la 煤ltima 茅poca.

Puede que, en un tiempo no muy lejano, la gira zapatista, que se propone recorrer los cinco continentes, arribe a nuestras tierras. De ah铆 que, desde los espacios locales, se convoque y llame a todas las organizaciones e individualidades de abajo y a la izquierda, para que comiencen a preparar su recibimiento. Desde ya, seguiremos aprendiendo a remar e inflar las velas y a no solo mirar los horizontes que podemos alcanzar aqu铆 cerquita de todas.

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Notas

[1] Polit贸logo, doctor en ciencias sociales y educador popular. Profesor de la Carrera de Ciencia Pol铆tica e Investigador del Instituto de Estudios de Am茅rica Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires. Es autor de Zapatismo para principiantes, https://cosal.es/wordpress/wp-content/uploads/2016/12/zapatismo-para-principiantes.pdf

[2] Lo cierto es que al momento de redactar esas l铆neas Gramsci se refer铆a m谩s al giro ultraizquierda del partido comunista italiano, que vaticinaba una revoluci贸n en la regi贸n y descartaba as铆 la lucha institucional en contra del r茅gimen de Mussolini, que al ascenso del fascismo propiamente tal. Para revisar m谩s al respecto: https://vientosur.info/wp-content/uploads/spip/pdf/13-_fenmenos_morbosos-_gramsci_se_aplica_en_la_actualidad.pdf

[3] Sousa Santos, Boaventura de, Reinventar la democracia. Reinventar el Estado, Ecuador, Ediciones Abya-Yala, 2004. Digitalizado enhttps://biblio.flacsoandes.edu.ec/catalog/resGet.php?resId=48027

[4] Ouvi帽a, Hern谩n y Thwaites Rey, Mabel (edit.) Estados en disputa. Auge y fractura del ciclo de impugnaci贸n al neoliberalismo en Am茅rica Latina, El Colectivo-CLACSO, Buenos Aires, 2018.

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Fuente: Lahaine.org