August 4, 2022
De parte de Vamos Hacia La Vida
172 puntos de vista

Descarga PDF YNHVA N6

Crisis y reestructuraci贸n capitalista en la regi贸n chilena:
Los callejones sin salida del reformismo y la necesidad de superar la impotencia de la perspectiva revolucionaria

Transcurrido ya casi medio a帽o desde el cambio de mando, son pocas las cosas que pueden sorprendernos acerca de la gesti贸n del gobierno de Boric, que no difiere de la m谩s cl谩sica contrarrevoluci贸n, salvo quiz谩s el poco tiempo que le tom贸 develarse como tal (aunque ya vamos acostumbr谩ndonos al ritmo vertiginoso de estas constataciones). Lo que se esbozaba en 茅poca de campa帽a[1] es ya hoy ideolog铆a de Estado, y es la seguridad interior, la salvaguarda del estado de derecho (que nunca ha sido otra cosa que el control represivo y aislamiento de la disidencia), la tarea que vertebra las pol铆ticas del bloque gobernante, en funci贸n siempre de las necesidades del capital.

Entregada la propuesta de nueva constituci贸n tras un publicitado y televisado evento, con un costo de la vida bordeando lo insoportable, y la misma nula representatividad pol铆tica real pre-revuelta, el actual gobierno de los tres ex-rostros de la burocracia estudiantil desmovilizadora del 2011 se parapeta y pretende encarar con esp铆ritu juvenil estos momentos cr铆ticos, a la espera de un plebiscito poco alentador[2] y jug谩ndose, m谩s que cualquier otra cosa, su imagen, intentando dar muestras de capacidad de poner mano dura y orden tanto en lo p煤blico como dentro de su propia tienda pol铆tica.

En un contexto de crisis del capital generalizada, Boric, a quien le cuesta mucho disimular su ego, quiere imprimir su propio estilo para salvaguardar la situaci贸n, pero la realidad es peor que la ficci贸n y esta vez su oportunismo pol铆tico, que lo llev贸 en pocos a帽os a la presidencia del pa铆s, muy posiblemente no sea suficiente. En las siguientes l铆neas problematizamos sobre las principales 鈥済rietas鈥 que aparecen en el escenario actual, que determinan las pol铆ticas del gobierno mismo, y que 鈥攜 esto es lo que m谩s nos importa鈥 precipitan las condiciones para nuevas formas de enfrentamiento social, proceso que o bien se inscribe en la marcha destructiva del actual modo de producci贸n capitalista, o profundiza las rupturas con 茅sta y comienza a afirmar una nueva forma de comunidad humana.

Contexto de crisis mundial

Todas las se帽ales apuntan a que se producir谩 una recesi贸n mundial para fines de este a帽o, a lo que se suma la alta y persistente inflaci贸n que hemos sufrido desde el 2021. Estos no son m谩s que los s铆ntomas de un metabolismo social caduco: guerra, crisis alimentaria, deuda p煤blica creciente[3], altas tasas de inter茅s para contener la inflaci贸n 鈥攈asta julio se encuentra en el 9,75%鈥, cadenas de suministros fr谩giles y cortados por la guerra (Rusia-Ucrania) y la pandemia (China), posible fragmentaci贸n de la econom铆a globalizada por el conflicto b茅lico y probable colapso financiero en el mediano plazo[4]. Con respecto a la crisis alimentaria que se viene anunciando hace algunos d铆as, la analista Menker indica ante la ONU que: (鈥) la situaci贸n es peor que los a帽os 2007 y 2008, y actualmente existen cinco retos que ocurren simult谩neamente: falta de fertilizantes, perturbaciones clim谩ticas, inventarios m铆nimos de aceites de cocina, inventarios m铆nimos de cereales y cuellos de botella log铆sticos鈥[5], todo esto en un contexto irracional en el que se desperdicia alrededor del 17% de la comida mundial[6]. De esta manera, la presente crisis agrava la alimentaci贸n de amplios sectores de la humanidad proletarizada, quienes bajo la presi贸n de no poder acceder a sus medios de subsistencia iniciar谩n revueltas en defensa de su reproducci贸n como especie[7]. Por otra parte, la creciente inflaci贸n mundial sumada a la desaceleraci贸n econ贸mica generan un fen贸meno conocido como estanflaci贸n: altos precios y bajo crecimiento econ贸mico, el cual no es ajeno a la situaci贸n en Chile: 鈥漼a estamos en un periodo de estanflaci贸n, no es algo que vendr谩 en el futuro, la inflaci贸n alcanza un 11,5%, niveles no vistos en d茅cadas, con subidas de precios bien generalizadas entre los productos de la canasta (鈥) Al mismo tiempo, los niveles de actividad vienen cayendo, y seguir谩n esa tendencia para el resto del a帽o, lo que es natural luego de un 2021 artificialmente alto鈥[8],  tal como afirma Felipe Ram铆rez, economista jefe de Coopeuch al diario 鈥淓l Mercurio鈥.

La recesi贸n profundizar谩 la misma contradicci贸n, de la cual es consecuencia directa, que trata de contrarrestar la clase capitalista 鈥攃apital personificado鈥: la relaci贸n capital-trabajo. Es probable que haya una centralizaci贸n de capitales en menos capitalistas 鈥攆usiones y absorciones de empresas鈥 y un mayor aumento de la composici贸n org谩nica del capital (mezcla de automatizaci贸n, inteligencia artificial y digitalizaci贸n), es decir, una mayor sustituci贸n de trabajo vivo por trabajo muerto[9]. Esta 鈥渃ontradicci贸n en proceso鈥 es hoy en d铆a un callej贸n sin salida, que continuar谩 acelerando la precarizaci贸n de nuestras vidas y la destrucci贸n de la naturaleza. A menos que la humanidad proletarizada supere el trabajo asalariado/enajenado como actividad propia del capital, lo que nos espera es una serie de cat谩strofes.

Se avecina una tormenta perfecta, una crisis en la cual no se ven salidas viables que marca el inicio del colapso desigual de la econom铆a globalizada[10], y no se ve en el corto plazo que las medidas tomadas desde los distintos Estados e instituciones internacionales vayan a poder solucionar o amortiguar significativamente su impacto. La crisis de la reproducci贸n del capital es tambi茅n la crisis de la reproducci贸n de la relaci贸n de clase, la desconexi贸n entre estos dos polos de la relaci贸n capitalista necesariamente implicar谩 luchas, pero estas luchas est谩n a煤n inmersas en la inmediatez del capital, por lo que solo podr谩n superar esta situaci贸n produciendo una nueva din谩mica de vida, un metabolismo social necesariamente internacional, comunitario e integrado a los ritmos del entorno natural, que se encuentran tambi茅n dram谩ticamente alterados por los impactos de la actividad industrial capitalista.

El colapso desigual de la econom铆a no significa el fin del capitalismo, el que m谩s bien busca por todas las v铆as posibles reestructurar la relaci贸n capital-trabajo, y es probable que se manifieste en una disminuci贸n del acceso a trabajos formales y estables: esto traer谩 mayor tercerizaci贸n, 鈥渦berizaci贸n鈥 e informalidad, como tambi茅n aumento del narcotr谩fico, crimen organizado y delincuencia en general. Tambi茅n continuar谩 el crecimiento del sector de servicios, habr谩 mayor presi贸n sobre las materias primas[11] necesarias para la transici贸n energ茅tica proclamada por el Green New Deal[12] 鈥攜 como forma de contrarrestar la ca铆da del quantum de valor contenido en las mercanc铆as鈥, adem谩s de una gesti贸n capitalista subordinada de forma creciente a la deuda y al mercado financiero, el cual tambi茅n muestra s铆ntomas de agotamiento[13], agravando las condiciones de vida de la humanidad proletarizada y repartiendo la billetera mundial en menos manos. Esta necesidad de reestructuraci贸n generar谩 condiciones de luchas m谩s violentas, una de cuyas consecuencias puede ser una neo-fascistizaci贸n de la sociedad, entendida como un reflote de posiciones reaccionarias xen贸fobas, racistas, mis贸ginas, homof贸bicas, etc., que vinculen mediocremente el curso hist贸rico autodestructivo del capital con algunas expresiones defendidas por el progresismo, el que enaltece un discurso de tolerancia cuyo inter茅s real no consiste en defender y promover la diversidad propia de la humanidad, sino delimitarla y etiquetarla para as铆 lograr su integraci贸n en las din谩micas de producci贸n, circulaci贸n y consumo de mercanc铆as. En esta dial茅ctica el Estado reforzar谩 su rol hist贸rico de garante de las relaciones de explotaci贸n y acumulaci贸n capitalista 鈥 reproducci贸n del capital en su conjunto鈥, aun cuando esta explotaci贸n se revela cada vez m谩s como una desconexi贸n entre nuestra reproducci贸n como proletari@s y la reproducci贸n del capital, como un vampiro que en su agon铆a no deja de absorber la fuerza vital de l@s cada vez menos seres humanos presentes en los procesos productivos, mientras que ha expulsado a la mayor铆a a una creciente inestabilidad laboral. Por otra parte, la crisis clim谩tica, producto de la propia din谩mica del capital, nos pone otra urgencia para superar este mundo: es muy plausible que, como consecuencia de la alteraci贸n temporal y espacial de los patrones clim谩ticos, que redunda en un desfase con los ciclos vitales de muchas especies vegetales y animales, se produzca una disminuci贸n de la productividad agr铆cola[14], lo que anuncia el fin de los alimentos baratos y la era de las crisis alimentarias.

No es sencillo determinar la manera en que afectar谩 la actual crisis del capital al desarrollo de la lucha de clases. Por un lado, vemos expresiones de creciente malestar en la humanidad proletarizada frente al aumento de los precios de mercanc铆as indispensables 鈥攁limento, gas, arriendos, etc.鈥, el desalojo de familias de okupaciones habitacionales, represi贸n sobre trabajador@s inmigrantes 鈥攎uch@s informales que trabajan de vendedor@s ambulantes鈥, destrucci贸n y contaminaci贸n de ecosistemas en zonas de sacrificio, etc. Mientras que, por otro, proliferan las divisiones impuestas por la misma crisis, una descomposici贸n de la sociedad que se manifiesta de forma violenta dentro de nuestra clase, y en la cual se apoyan los discursos nacionalistas, mis贸ginos, xenof贸bicos, y en contra de las disidencias sexuales.

La reestructuraci贸n capitalista, y, por tanto, la reestructuraci贸n de la relaci贸n entre clases, en su actual crisis requiere hoy de un m铆nimo de consenso en cuanto a la forma de explotar el trabajo y la tierra. Es en este contexto donde se enmarca la creaci贸n de una nueva Constituci贸n y el actual gobierno de Boric, que intenta modernizar la relaci贸n capital-trabajo, a la vez que pone ciertos 鈥渓铆mites鈥 que pueden obstaculizar la apropiaci贸n de la plusval铆a por parte de l@s capitalistas individuales, por ejemplo, mediante una reforma tributaria que redistribuir铆a una porci贸n mayor de la plusval铆a social hacia el Estado, lo que hist贸ricamente aparece como imposible debido a la descomposici贸n del capital a nivel global.

Convenci贸n Constitucional: un nuevo marco nacional para las relaciones capitalistas

 El escenario manifiesto de crisis global del capital como relaci贸n social, entonces, se convierte en el punto de partida para comprender las din谩micas pol铆ticas que est谩n operando a nivel institucional estatal y su forma de participaci贸n ciudadana, que es la aceptada y tolerada bajo los propios t茅rminos del Estado. Adem谩s, el an谩lisis de esta crisis del capital debe considerarse entrelazando las esferas no-separadas de la econom铆a y de lo social-pol铆tico en tanto conflicto de clases, que parecen estar en clara contradicci贸n desde hace alg煤n tiempo, incluso antes de la pandemia del Covid-19, con el estallido de revueltas sociales en un lapsus acotado alrededor del mundo, entre fines del 2018 y 2020, lo cual ha inaugurado una nueva oleada de luchas, que encuentra en sus or铆genes materiales el aumento en el costo de la vida, la deuda p煤blica y la deslegitimaci贸n de los gobiernos debido a la corrupci贸n[15]. Por su parte, la situaci贸n impuesta por la pandemia a la econom铆a globalizada no ha hecho m谩s que acentuar las contradicciones de la sociedad de clases 鈥攁umento del fen贸meno de la concentraci贸n del capital, la desigualdad e inflaci贸n鈥, entrando actualmente la econom铆a capitalista en un peligro de recesi贸n latente, generando a煤n m谩s fricci贸n social y transformando las relaciones entre las clases en una olla a presi贸n a punto de saltar por los aires. Aparte de la crisis interna de la econom铆a, el 鈥渓ibre鈥 flujo del capital depende de la situaci贸n en que se encuentre la lucha de clases y de la correspondiente 鈥減az social鈥 que posibilita, la cual puede entorpecer las proyecciones de inversi贸n y 鈥渃recimiento鈥 o incluso interrumpir moment谩neamente los circuitos de circulaci贸n mercantil e intercambio entre capital-trabajo.

Un informe del FMI publicado en enero de 2021, pronostica que el malestar acrecentado por la gesti贸n de la pandemia significa el 鈥渞iesgo鈥 de nuevas oleadas de conflictos sociales, as铆 como resalta la existencia de 鈥渞edes de protecci贸n social insuficientes鈥 y que las causas de este malestar social son anteriores y m谩s profundas a la misma pandemia[16], es decir, anticipa la necesidad de reformas a nivel estructural-estatal respecto a las condiciones sociales de reproducci贸n capitalista, en clave social-dem贸crata, si es que se quieren evitar este tipo de acontecimientos en el futuro pr贸ximo. De lo anterior, es coherente el giro pol铆tico que Am茅rica Latina ha ido tomando estos dos 煤ltimos a帽os, con la instalaci贸n de un polo geo-pol铆tico de gobiernos de izquierda en la mayor铆a de los pa铆ses (Argentina, Bolivia, Per煤, Honduras, Chile, Colombia, y lo m谩s probable es que se sume Brasil con Lula este a帽o) que han sabido aprovechar electoralmente el escenario de crisis abierto y prometer 鈥渦na salida鈥 a las pol铆ticas neoliberales[17] que caracterizaron a la 煤ltima reestructuraci贸n capitalista desde los a帽os 70-80 鈥攕e puede prever las nulas posibilidades de cumplirse de estas promesas progresistas, tal como ya lo vimos a principios del siglo XXI con los casos de Bolivia, Ecuador o Venezuela鈥. 驴Escapar de la crisis multidimensional del capital en que nos encontramos, depende de la sola voluntad gobernante de la izquierda progresista?

Este es el contexto hist贸rico espec铆fico en que se inserta y debe comprenderse la instalaci贸n de la Convenci贸n Constitucional en Chile. La funci贸n de escribir una nueva Constituci贸n pol铆tica, responde a la necesidad de otorgar una nueva legitimidad al funcionamiento de la extracci贸n de plusval铆a en este territorio, en particular ante la crisis de dominaci贸n de clase que represent贸 el fen贸meno de la revuelta durante el 2019. La revuelta generalizada de octubre fue posible de contener gracias al 鈥淎cuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci贸n鈥 del 15 de noviembre, que inclusive si no se considera el efecto desmovilizador que tuvo posteriormente la pandemia y el estado de excepci贸n, ya daba un amplio margen de maniobra a la clase gobernante para frenar las experiencias m谩s interesantes de autoorganizaci贸n surgidas del mismo levantamiento. De esta forma, se logr贸 instalar la demanda por una nueva Constituci贸n como el pilar fundamental de resoluci贸n del conflicto social y, en efecto, ya desde enero de 2020 varias 鈥淎sambleas Territoriales鈥 y otras expresiones del movimiento se perfilaban como comandos del plebiscito que en un primer momento se realizar铆a en abril de ese a帽o. La Convenci贸n Constitucional, que ahora en el pre谩mbulo del texto de su propuesta final pretende invisibilizar el origen que le dio existencia al quitar la alusi贸n al 鈥渆stallido social鈥[18] y mistificar un pretendido armonioso y 鈥渓ibremente acordado鈥 proceso 鈥減articipativo, paritario y democr谩tico鈥, fue aquella v谩lvula de escape utilizada para descomprimir las contradicciones de la lucha de clases en la sociedad capitalista que en 2019 se expresaron en forma de una revuelta an谩rquica de una magnitud hist贸rica, logrando contener la rabia y apertura de un momento de enfrentamiento y negaci贸n tal cual se manifest贸 en un comienzo. Pero los mecanismos de contenci贸n democr谩ticos vencieron a dicho momento de enfrentamiento, y encauzaron la contradicci贸n de clases nuevamente a una normalidad que ha permitido seguir reproduciendo todas las presuposiciones y categor铆as elementales de la relaci贸n social capitalista[19]; la contrarrevoluci贸n en curso tiene un car谩cter democr谩tico porque pretende dar una renovada validez social y relanzar nuevas condiciones a la dominaci贸n social, que sirven al objetivo de 鈥渕odernizar鈥 las relaciones capitalistas.

En este sentido, la nueva Constituci贸n quiere dar respuesta a diferentes contradicciones de la sociedad capitalista pero dentro de su propio terreno. As铆, por ejemplo, desde el 1掳 art铆culo de la propuesta constitucional se declara al Estado como plurinacional y ecol贸gico, que ata帽e a dos puntos de conflicto importantes al actual desarrollo del capital en este territorio. Por una parte, lo plurinacional aplica sobre todo para descomprimir el conflicto (hist贸rico) del Estado-capital con las comunidades mapuche en el sur, afirm谩ndose en el Art铆culo 34 que los 鈥pueblos y naciones ind铆genas鈥 tienen el 鈥derecho a la autonom铆a; al autogobierno; a su propia cultura; a la identidad y cosmovisi贸n; al patrimonio; a la lengua; al reconocimiento y protecci贸n de sus tierras, territorios y recursos, en su dimensi贸n material e inmaterial鈥; si bien en el Art铆culo 79 se establece la restituci贸n como 鈥un mecanismo preferente de reparaci贸n鈥 en referencia a la cuesti贸n territorial y no solamente de reconocimiento cultural, esto se realiza integrando legalmente a las comunidades dentro del Estado chileno, el cual otorgar谩 鈥especial protecci贸n鈥 a la 鈥propiedad de las tierras ind铆genas鈥 estableciendo 鈥instrumentos jur铆dicos eficaces para su catastro, regularizaci贸n, demarcaci贸n, titulaci贸n, reparaci贸n y restituci贸n鈥. Para el Estado propuesto por la nueva Constituci贸n la 鈥autonom铆a territorial ind铆gena鈥 se entiende como una 鈥entidad territorial dotada de personalidad jur铆dica de derecho p煤blico y patrimonio propio鈥 que ejerce sus 鈥derechos de autonom铆a en coordinaci贸n con las dem谩s entidades territoriales鈥 del Estado, el cual recordemos, se concibe como 鈥煤nico e indivisible鈥. Esta 鈥渁utonom铆a鈥 se circunscribe al marco de la dominaci贸n estatal, y supone que, integrando jur铆dicamente a las comunidades en la estructura pol铆tica estatal, el conflicto con los intereses extractivistas-capitalistas de la industria forestal en las zonas de conflicto cesar谩 o se atenuar谩.

Por otro lado, en relaci贸n a la destrucci贸n ecol贸gica provocada por el modelo de desarrollo capitalista, la nueva propuesta de Constituci贸n la 鈥渆nfrenta鈥 dotando a la naturaleza de derechos que deben ser garantizados y promovidos por el Estado, el cual seg煤n el Art铆culo 59 鈥regula y fomenta una matriz energ茅tica distribuida, descentralizada y diversificada, basada en energ铆as renovables y de bajo impacto ambiental鈥. Asimismo, en el Art铆culo 148 se hace menci贸n a la creaci贸n de un 鈥贸rgano aut贸nomo, con personalidad jur铆dica y patrimonio propio, denominado Defensor铆a de la Naturaleza鈥 que deber谩 velar por el cumplimiento de sus derechos, pero, m谩s all谩 de este nuevo marco legal, es a lo menos ingenuo creer que el Estado puede lograr garantizar los 鈥equilibrios din谩micos鈥 necesarios para la biodiversidad, sin poner en entredicho ninguna de las categor铆as fundamentales de la econom铆a capitalista, ni cuestionando el mito de la productividad que no puede dejar nunca de crecer para lograr el deseado bienestar. De esta forma, por ejemplo, la actividad minera, una de las que posee un mayor impacto ambiental, no se ve cuestionada, sino todo lo contrario; en esta materia, la nueva Constituci贸n no va m谩s all谩 de lo que las propias firmas mineras asum铆an como un 鈥渃ompromiso鈥 desde antes[20], prometiendo una miner铆a sustentable y respetuosa del marco legal, para mejor competir en el mercado internacional. Tampoco es novedosa esta normativa. Ya Bolivia y, sobre todo, Ecuador, daban un tratamiento especial a esta tem谩tica, lo que no ha sido impedimento para que el desarrollo capitalista arrasara ecosistemas y profundizara las fricciones con las comunidades ind铆genas que habitan estos territorios. Ejemplos paradigm谩ticos de esto son la carretera del TIPNIS en Bolivia[21], y los proyectos petrol铆feros en Ecuador[22], los cuales generaron importantes conflictos sociales.

Por otra parte, en Chile la sequ铆a lleva m谩s de 10 a帽os, y es probable que siga intensific谩ndose producto del saqueo de la industria (agr铆cola y minera principalmente) y tambi茅n como consecuencia del cambio clim谩tico. En este sentido los Art铆culos 57 y 58 postulan una contradicci贸n entre las necesidades del capital y la supuesta prioridad que la nueva Constituci贸n quiere otorgarle a los requerimientos humanos sobre el uso del agua. La industria no puede prescindir del agua para sus procesos productivos, y si se ven afectados es probable que impacte sobre el trabajo en las zonas d贸nde se insertan, problema que no tiene soluci贸n dentro del modo de producci贸n capitalista.

Las soluciones a las contradicciones sociales del capital que la socialdemocracia se plantea e imagina, presuponen todas las categor铆as b谩sicas de la sociedad mercantil. Para la izquierda progresista, se trata de afrontar las crisis de la relaci贸n capitalista construyendo un nuevo 鈥淓stado de bienestar鈥 a base de, en el mejor de los casos, buenas intenciones, cuando no simplemente atendiendo a sus intereses como expresi贸n de sectores determinados de la clase capitalista, o puro y simple clientelismo pol铆tico. Pero los t茅rminos de la crisis en que nos encontramos sobrepasan su voluntarismo 鈥渋nocente鈥 y la dimensi贸n del 鈥淓stado-naci贸n鈥 que quieren administrar. Las tendencias hist贸ricas de las leyes del valor y capital no dependen de una casta pol铆tica que intente gestionar las relaciones capitalistas de una manera 鈥渕谩s igualitaria鈥[23]. No es m谩s que un intento de modificar las relaciones sociales materiales a trav茅s de un texto que se dispone a reorganizar el Estado y su marco legal, Estado ahora 鈥渟ocial y democr谩tico de derecho鈥 al cual en el Art铆culo 1 de la propuesta se le atribuye la funci贸n general de 鈥generar las condiciones necesarias para asegurar igual goce de los derechos鈥, pero se hace abstracci贸n del encuadramiento de facto de las relaciones sociales a las condiciones concretas de vida que nos impone el capitalismo, operando desde un mero formalismo que se desvanece ante cualquier an谩lisis material serio de la realidad de esta sociedad mercantil y de clases.

Si bien a nivel local la necesidad de reestructuraci贸n de las relaciones capitalistas fue acelerada por la revuelta de 2019 y el conflicto de clases abierto, encontr谩ndose la clase capitalista y gobernante en la obligaci贸n de iniciar un proceso de 鈥渕odernizaci贸n鈥 de las condiciones para la reproducci贸n del capital por medio de una nueva Constituci贸n, este hecho no quita la nula maniobra que esta reestructuraci贸n progresista es capaz de ejecutar a largo plazo debido al contexto de crisis de valorizaci贸n y ecol贸gica de la relaci贸n global del capital en que nos encontramos, lo cual acent煤a a煤n m谩s la imposibilidad de establecer un 鈥淓stado de Bienestar鈥 garante de derechos sociales en un contexto perif茅rico del capitalismo global.

鈥淎dministraci贸n Boric鈥: los nuevos gendarmes frente a la actual encrucijada

Supuestamente, el proceso constituyente pactado contra la revuelta deb铆a ser resguardado por un gobierno de centroizquierda, el que termin贸 por imponerse el a帽o pasado con relativa facilidad en segunda vuelta (55%), contra el candidato de derecha (Kast) que logr贸 agrupar tras de s铆 a los sectores m谩s rancios, pero tradicionales, de su sector, el cual ya ven铆a notoriamente golpeado en cuanto a cantidad de votos tras los eventos electorales precedentes[24]. Como mencion谩bamos m谩s atr谩s, los meses que han transcurrido desde que asumi贸 el nuevo gobierno han sido suficientes para prodigar ejemplos que dan por ciertas muchas previsiones de lo que representar铆a un periodo presidencial comandado por un bloque Frente Amplio-P鈥滳鈥: una marcada l铆nea de continuidad con las administraciones de la Concertaci贸n y la Nueva Mayor铆a, expresada en la inclusi贸n de muchos personajes de los partidos de estos conglomerados en varios puestos relevantes, destacando el cargo de ministro de Hacienda entregado a Mario Marcel, funcionario clave en estos gobiernos desde los 90, constituyendo una se帽al clara de tranquilidad para los grandes capitales de la regi贸n, o tambi茅n Manuel Monsalve (PS) y Eduardo Vergara (PPD) en el Ministerio del Interior y Seguridad P煤blica (este 煤ltimo ya trabaj贸 en materias de 鈥渟eguridad p煤blica鈥 en el segundo per铆odo de Bachelet); mantenci贸n e incremento de la represi贸n policial-militar (declaraci贸n de estado de excepci贸n para el norte grande, a ra铆z de la crisis migratoria, y para la que llaman 鈥渕acrozona sur鈥, con el fin de reprimir comunidades mapuche), impunidad para responsables del terrorismo de Estado durante la revuelta, por ejemplo, manteniendo en el cargo de General director de Carabineros a Ricardo Y谩帽ez y deshaciendo cualquier intento de reformar o 鈥渞efundar鈥 la instituci贸n, como el mismo Boric hab铆a anunciado en tiempos de campa帽a, ninguna soluci贸n a la prisi贸n pol铆tica, particularmente respecto a l@s pres@s de la revuelta[25], cuyos procesos siguen con casi nula modificaci贸n en comparaci贸n con lo que suced铆a en el gobierno de Pi帽era (negacionismo de la prisi贸n pol铆tica incluido), y un largo etc茅tera.

En el discurso de su primera cuenta p煤blica como presidente[26], el otrora bur贸crata estudiantil resumi贸 lo que es y ser谩 la pol铆tica de su gobierno en el actual contexto de crisis, y por tanto tomaremos de 茅ste algunos elementos que nos permiten caracterizarlo y comprenderlo. Las medidas anunciadas las agrup贸 en torno a 5 ejes, a saber: Derechos Sociales, Mejor Democracia, Justicia y Seguridad, Crecimiento Inclusivo y Medio Ambiente. M谩s all谩 de la tibieza acostumbrada, lo que queda claro es la intenci贸n de ofrecer a la inversi贸n capitalista un territorio pacificado, recurriendo para ello tanto a la domesticaci贸n de ciertas expresiones de descontento social, como al endurecimiento de la represi贸n. Todo esto edulcorado con un mensaje de unidad nacional, en la que se encarga de destacar la importancia del empresariado en el proceso (ninguna diferencia ni siquiera superficial con los gobiernos anteriores):

鈥淪u presencia [la de empresarios] en esta cuenta p煤blica es una se帽al de voluntad por caminar juntos hacia un Chile mejor. A ustedes les digo, que mi gobierno est谩 trabajando para construir las condiciones de estabilidad necesarias para que Chile crezca y se desarrolle鈥.

鈥淐ondiciones de estabilidad鈥 es igual a pacificaci贸n social. Crecimiento y desarrollo es intensificaci贸n de las l贸gicas capitalistas en la regi贸n.

Todas las medidas se subordinan entonces a la necesidad de fortalecer el aparato estatal y fomentar la inversi贸n y el crecimiento, lo que en un pa铆s como Chile significa sobre todo aumentar la depredaci贸n sobre los 鈥渞ecursos naturales鈥 鈥攅xacerbando la actividad extractivista鈥 y precarizaci贸n laboral, disfrazada de flexibilidad y modernizaci贸n, lo que en conjunto contribuye a una m谩s intensa pauperizaci贸n de las condiciones de vida de quienes habitamos este territorio.

Respecto a 鈥淒erechos Sociales鈥, sus anuncios no est谩n ni cerca de lo que el reformismo tradicional podr铆a al menos discursivamente anhelar. Por ejemplo, se habla de apenas una reforma al sistema de pensiones (recordemos que la eliminaci贸n de las AFP, y no su mero reacomodo, era una de las reivindicaciones que m谩s fuerte se dejaba sentir durante la revuelta). Tambi茅n se present贸 un proyecto de mejora en acceso a la salud, alabando al mismo tiempo 鈥los avances sustantivos realizados durante los gobiernos del expresidente Ricardo Lagos y la expresidenta Michelle Bachelet鈥 (sic). Lo propio se hace en materia de educaci贸n, donde vuelve a jactarse del 鈥減rimer reajuste en 10 a帽os鈥 de la Beca de Alimentaci贸n para estudiantes universitari@s (menos de $5.000), promete 鈥渘o m谩s deuda por estudiar鈥 (ya sabemos el chiste de la condonaci贸n del CAE: si pagas se elimina la deuda[27]), y otros pocos maquillajes m谩s mientras muchos recintos de educaci贸n b谩sica y secundaria se caen a pedazos, las colaciones y almuerzos son denunciados en todas partes como humillantes[28], y muchos no cuentan con condiciones de higiene m铆nimas. Ante las intensas movilizaciones de estudiantes secundari@s en varias ciudades, la respuesta desde el Estado ha sido, c贸mo no, invariante: feroz represi贸n (ya hay adolescentes secuestrados por el Estado). Otra medida anunciada corresponde a la implementaci贸n de la jornada laboral en 40 horas[29] (鈥considerando la adaptabilidad y la gradualidad en su implementaci贸n鈥), que m谩s que favorecer la calidad de vida de l@s trabajador@s, quienes por lo dem谩s cuentan con empleos precarios inmunes a estas disposiciones[30], est谩 pensada en un mayor rendimiento y productividad, en l铆nea con la flexibilidad que el mercado laboral exige para seguir exprimi茅ndonos.

En l铆nea con el compromiso en materia represiva que este gobierno viene anunciando desde su campa帽a, que por otra parte ya tiene como antecedentes directos la complicidad que los grupos pol铆ticos que lo componen tuvieron en la firma de leyes criminalizadoras frente a la revuelta, negociadas con el gobierno de Pi帽era, Boric manifest贸 su apoyo a la creaci贸n de un Ministerio de Seguridad P煤blica. Baste recordar que donde sea que los gobiernos intenten incrementar sus capacidades represivas, encontrar谩n en el combate a la delincuencia com煤n y el crimen organizado su mejor excusa. Es en este sentido que el mandatario anuncia reformar a Carabineros: 鈥La reforma es por la instituci贸n y no en contra de ella鈥. As铆, asegura un aumento de la dotaci贸n de efectivos, inversi贸n en nueva infraestructura, y aumento de la capacidad operativa policial, para lo cual se invertir谩n 鈥4.500 millones de pesos para la compra de camionetas blindadas鈥. Tambi茅n se invertir谩n otros tantos millones en la Polic铆a de Investigaciones. Pero, como dec铆amos, en el nombre del combate al narcotr谩fico y crimen organizado, se implementar谩 una 鈥淧ol铆tica Nacional Contra el Crimen Organizado鈥, destinando 鈥3.000 millones de pesos del presupuesto 2022 para su prevenci贸n鈥, y d谩ndole prioridad a la tramitaci贸n de un 鈥paquete legislativo que permitir谩 aumentar la efectividad de la persecuci贸n penal del crimen organizado que incluye mejorar las t茅cnicas de investigaci贸n, enajenaci贸n temprana, fortalecimiento de capacidades de la Unidad de An谩lisis Financiero y la actualizaci贸n de la tipificaci贸n de la asociaci贸n il铆cita鈥, herramientas que evidentemente les ser谩n muy 煤tiles para perseguir a las expresiones de resistencia y acci贸n directa del movimiento mapuche autonomista, uno de los principales focos de conflicto de la regi贸n chilena que pone en jaque la reproducci贸n capitalista en una amplia y econ贸micamente estrat茅gica zona.

Pero lo crucial es ir m谩s all谩 del ejercicio de analizar cr铆ticamente cada medida o anuncio del actual gobierno, protestando que estas sean equivocadas o insuficientes; nos interesa intentar comprender su funci贸n general en el actual contexto y evaluar las consecuencias que se derivan de aquella[31].

Es en este sentido que reconocemos como eje central al que se subordinan las dem谩s pol铆ticas estatales aquel que llaman Crecimiento Inclusivo; Boric y comparsa han r谩pidamente dado se帽ales de querer incentivar inversiones del gran capital por todo el territorio, en un envoltorio multicolor que se promociona de respetuoso con el ambiente y las comunidades.

As铆, parti贸 se帽alando la necesidad de una reforma tributaria, que en sus palabras 鈥atacar铆a las bases de la desigualdad鈥 (aunque se apura en se帽alar que enfrentar谩 鈥esta tarea sin dogmatismos ni arrogancia, dispuestos a escuchar鈥), pero para en seguida aclarar que:

鈥淢ientras avanzamos en esta tarea, debemos hacernos cargo de un segundo desaf铆o: fortalecer las bases para un crecimiento sostenible en el largo plazo. Para esto, lo primero es recuperar la inversi贸n, que es necesaria no s贸lo como fuente de ampliaci贸n de la capacidad productiva, sino como veh铆culo del progreso tecnol贸gico, la innovaci贸n y la aplicaci贸n del conocimiento鈥.

 La urgencia es entonces recuperar la inversi贸n. Y su discurso en esta parte es totalmente transparente en sus intenciones:

 鈥淩ecuperar la inversi贸n requiere sin duda reducir la incertidumbre y generar buenas condiciones financieras. (鈥) Un pa铆s que est谩 fracturado socialmente no puede crecer鈥.

Con esto queda absolutamente claro que todas las iniciativas de las distintas expresiones del progresismo izquierdista no tienen otro norte que el de apaciguar cualquier conflictividad social para dar tranquilidad a las actividades capitalistas. En esta visi贸n, la supuesta meta de reducir la inmensa brecha econ贸mica entre las capas sociales se evidencia como una de las v铆as para alcanzar esta estabilidad y reducir la incertidumbre para el mercado: 鈥una distribuci贸n m谩s justa de la renta es condici贸n necesaria para que retomemos el camino del desarrollo鈥.

Y este desarrollo, al que adjetivan de 鈥渏usto, inclusivo y sustentable鈥, estar铆a basado en un ritmo de crecimiento del 1.5% anual: 鈥A inicios de los a帽os 2000 durante el mandato del Presidente Lagos se logr贸. Hoy tambi茅n podemos鈥. Son conocidas, pero diligentemente olvidadas por la izquierda del capital, las consecuencias sociales y ambientales de las pol铆ticas de crecimiento econ贸mico de Lagos. Por otra parte, no deja de ser significativa la permanente identificaci贸n con los gobiernos de Lagos y Bachelet de parte de este gobierno. Tal como se esperaba, en muchos aspectos centrales, Boric y compa帽铆a son pura continuidad y profundizaci贸n del rol de la ex-Concertaci贸n.

Destaca dentro de los anuncios espec铆ficos para promover la inversi贸n en materia de Energ铆a, el desarrollo de la industria del Hidr贸geno Verde (que en cualquier caso ya hab铆a anunciado Pi帽era en septiembre de 2021). Esto no tiene nada de 鈥渆col贸gico鈥. Corresponde a una pol铆tica exigida por el capital internacional para acceder a fuentes de energ铆a, cada vez m谩s esquivas, que permitan la valorizaci贸n del valor. Este 鈥渃recimiento limpio鈥 no es m谩s que una de las pocas opciones que la clase capitalista cree que tiene para mantener con vida el mundo mercantil. Pero de 鈥渓impia鈥 esta industria tiene bien poco. El agotamiento y la dificultad de explotar nuevas fuentes de combustible f贸sil provoca que la 鈥渄escarbonificaci贸n鈥 sea la salida para el capital, no por una toma de conciencia frente al catastr贸fico escenario de calentamiento global causado por la actividad industrial, sino como necesidad para mantener la ganancia. A ra铆z de este tema, ya se habla de un nuevo 鈥渃olonialismo energ茅tico鈥[32], pues los gobiernos y grandes empresas que necesitan de esta energ铆a, situadas en Europa, no pueden desarrollar esta industria en sus territorios, ya que los vol煤menes de agua que se requieren para una explotaci贸n suficiente del recurso no se encuentran all铆. Nuestro gobierno se ha puesto totalmente a disposici贸n de estas pol铆ticas. De esta forma, se incentiva la inversi贸n en megaproyectos estrat茅gicos respecto a fuentes de energ铆a y materias primas (recordemos que en Chile alrededor del 15% del PIB corresponde a la megaminer铆a), en concordancia con las necesidades del capital internacional, anunciando al mismo tiempo las pol铆ticas y herramientas represivas que le permitir谩n pacificar determinados conflictos y ofrecer el orden social necesario que el crecimiento capitalista requiere.

La piedra en el zapato del progresismo: escalada del conflicto mapuche

Desde la fundaci贸n de la CAM, luego de los sucesos de Lumaco el 1 de diciembre de 1997[33], el movimiento mapuche aut贸nomo ha ido de manera lenta pero segura, fortaleci茅ndose y creciendo en influencia, poniendo 茅nfasis en principalmente dos tipos de actividad revolucionaria: el sabotaje a infraestructuras capitalistas y/o estatales y la recuperaci贸n y control territorial, mediante la acci贸n directa de masas, de miles de hect谩reas arrancadas por la fuerza a la industria forestal y a grandes latifundistas. A esto se le suma la revitalizaci贸n de la lengua mapudungun y su cosmovisi贸n ancestral, como ejes centrales de la lucha. Y lo que es m谩s relevante, es que todos estos elementos se encuentran bajo un discurso marcadamente antiestatal y anticapitalista.

En los 煤ltimos a帽os, este movimiento experiment贸 una radicalizaci贸n y extensi贸n en las comunidades, proceso en el que influy贸 de manera determinante la revuelta del 18 de octubre: al descomprimirse durante meses la militarizaci贸n del Wallmapu, producto de la agitaci贸n y movilizaci贸n permanente de amplias capas del proletariado en todo el pa铆s, se brind贸 una oportunidad in茅dita que no desaprovech贸 el movimiento mapuche aut贸nomo para no solo afianzar su ya importante presencia, sino que para extenderse de manera explosiva mucho m谩s all谩 de sus 鈥渢radicionales鈥 zonas de acci贸n. En abril de 2021 ya se contaba con un aumento del 688% en la recuperaci贸n de tierras[34], los sabotajes se multiplicaron de forma exponencial y tambi茅n diversas expresiones armadas mapuche 鈥攁lgunas no tan nuevas[35]鈥 hicieron su aparici贸n p煤blica. La revuelta actu贸 entonces como un factor acelerador de dichos procesos, d谩ndole un impulso efectivo, pero que en todo caso no puede verse como una causa-efecto sin considerar las luchas previas que vienen sosteniendo desde hace d茅cadas los sectores m谩s radicales de l@s mapuche.

Respecto a la existencia de 鈥済rupos armados鈥 mapuche queremos subrayar algunos elementos: salvo algunas excepciones 鈥攓ue, sin embargo, son preocupantes鈥, existe una clara articulaci贸n entre estas expresiones armadas y las acciones comunitarias de recuperaci贸n de territorio, por lo que ser铆a err贸neo considerarlas como parte de una 鈥渧iolencia separada鈥 dentro del conflicto. El proceso armado y de recuperaci贸n (catalogado por l@s mapuche como la 鈥渞econstrucci贸n de la naci贸n mapuche鈥) se ligan y refuerzan mutuamente. Es por esta raz贸n que al Estado se le hace cada vez m谩s dif铆cil reprimir en t茅rminos policiales-militares a estas expresiones combativas de lucha, ya que est谩n ancladas en acciones comunitarias y masivas que ya son hegem贸nicas en vastas 谩reas geogr谩ficas, que se han convertido de facto en 鈥渮onas liberadas鈥.

Es por esta raz贸n que la nueva administraci贸n progresista del Estado ha manifestado la urgente necesidad de 鈥渁islar鈥 a las comunidades entre s铆, diferenciando entre quienes apoyan la autonom铆a y la acci贸n directa con las armas en la mano, y quienes optan por las soluciones legales mediante el di谩logo con instituciones del Estado como la CONADI.  Los proyectos de devoluci贸n de tierras ancestrales que est谩 planeando implementar el nuevo gobierno izquierdista quieren establecer como condici贸n que las comunidades que postulen a las restituciones legales no hayan estado vinculadas a procesos de expropiaci贸n 鈥渋legales鈥. Se comprende as铆 que la estrategia del actual gobierno para contener la lucha mapuche en la 鈥渕acrozona sur鈥 es doble, por un lado busca generar procesos de cooptaci贸n de comunidades a trav茅s de la restituci贸n de tierras y una nueva institucionalidad[36] para el di谩logo, mientras que por otro lado, criminaliza las expresiones radicales haciendo uso de reformas jur铆dicas 鈥攍ey de control de armas y el fracasado proyecto de ley sobre resguardo de infraestructura cr铆tica鈥 y generando un discurso de 鈥渃rimen organizado鈥 sobre estas expresiones, metiendo en el mismo saco tanto las acciones de sabotaje como el incipiente narcotr谩fico en la zona. La escalada de violencia en el Wallmapu demuestra la lucidez de algunas expresiones mapuche que no bajan la guardia y que desbordan al Estado, poniendo en jaque a los intereses de la burgues铆a en el territorio mapuche[37].

A pesar de las claras limitaciones nacionalistas 鈥攐 鈥渘acionalitarias鈥 como propugnan algun@s鈥 presentes en las org谩nicas y comunidades mapuche en lucha contra el Estado y el capital, no se puede negar el interesante potencial de ruptura que poseen, dada su tradici贸n de 鈥減ueblo ancestral鈥 que hist贸ricamente ha resistido a la imposici贸n total de la relaci贸n social mercantil. L@s mapuche entienden que el enfrentamiento contra el Estado-capital implica la defensa de una forma de vida comunitaria, y no meramente gestionar de mejor manera el orden capitalista o distribuir equitativamente el producto de la explotaci贸n. Otro elemento importante, que tambi茅n defienden l@s mapuche, es la conciencia y pr谩ctica de respeto hacia los ciclos naturales de la tierra, el cual tiene que ser un elemento de partida hoy, de toda teor铆a comunista de cambio.

Sin embargo, no todo funciona de manera ideal y sin contradicciones, y hay algunos 鈥減eligros鈥 que se est谩n evidenciando. Por una parte, el importante flujo de dinero proveniente de la venta de madera y de todo lo que implican los procesos de recuperaci贸n territorial, puede generar una competencia y conflicto de car谩cter interno, y en el peor de los casos, una autogesti贸n colectiva extractivista del negocio forestal en base a los monocultivos que existen en la actualidad: no podemos nunca olvidar que las relaciones mercantiles escapan al control de los seres humanos, y que tienen su propia l贸gica que act煤a como un factor disolvente de las relaciones comunitarias. Por otra parte, el segundo problema ya lo hab铆amos tocado superficialmente, y es la latencia de la deriva 鈥渓ucharmadista鈥, es decir, de ejercer la violencia de manera separada, especializada, y tambi茅n irracional, atacando y cobrando vidas de personas 鈥攅n muchos casos trabajador@s鈥, que, si bien existe hoy en menor proporci贸n, ha sido rechazada tajantemente por la abrumadora mayor铆a de las comunidades en lucha y los referentes armados del movimiento mapuche aut贸nomo. Si estas dos cuestiones se generalizan, se producir谩n luchas al interior y entre comunidades, lo que beneficiar谩 a la estrategia de aislar y criminalizar, para luego aplastar, a los sectores que no han ca铆do en la ilusi贸n de la constituyente y la integraci贸n v铆a Estado plurinacional, que busca implementar el nuevo gobierno de Boric[38].

Ausencia de perspectivas revolucionarias frente a la descomposici贸n social

El ritmo cada vez m谩s apresurado con el que se suceden los acontecimientos en el ciclo de crisis actual de la reproducci贸n capitalista se nos presenta como una inmensa sucesi贸n de cat谩strofes. Muchas de las previsiones elaboradas por distintas expresiones del anticapitalismo radical, previsiones surgidas de la constataci贸n del car谩cter inmanentemente destructivo de la reproducci贸n capitalista sobre los seres humanos, la biosfera y todo lo que habita en ella, se cumplen a un ritmo apabullante.

Quienes aseguran que no se trata, sino que, de otra de sus crisis c铆clicas, argumentando que el presunto d铆a de la crisis terminal del capitalismo ha sido vaticinado desde hace d茅cadas sin jam谩s cumplirse, olvidan la idea de una crisis sist茅mica, de reproducci贸n del capital y por ende 鈥渢erminal鈥 en un amplio sentido. No se trata de una predicci贸n mesi谩nica, sino de una constataci贸n pr谩ctica: no es un evento puntual que ocurrir谩 en un futuro pr贸ximo o lejano, sino que es la forma en la que se perpet煤a el capital en medio de esta sucesi贸n de eventos catastr贸ficos producidos por su mismo modo de producci贸n, y que tarde o temprano derivar谩 en un colapso general expresado de forma regionalmente desigual[39].

De entre los distintos planos en los que la degradaci贸n de la vida actual se evidencia de una manera irrefutable, y que compone una de las distintas dimensiones de la crisis global en curso, se encuentra la violencia y, en particular, una violencia generalizada, indiscriminada, y que a diferencia de sus anteriores expresiones desecha cualquier v铆nculo social con la rapidez caracter铆stica de la 茅poca actual.

 La degradaci贸n ps铆quica de los sujetos socializados bajo la dominaci贸n capitalista (es decir, pr谩cticamente toda la humanidad) es cada vez m谩s reconocida, estudiada y denunciada tanto por los sectores cr铆ticos de la sociedad como por la ciencia oficial; no es necesario ser psic贸logo para advertir la tendencia creciente al aislamiento de las personas, resultado de su pobreza material y, por ende, afectiva. Si en los centros de acumulaci贸n la tecnificaci贸n de la producci贸n diluye de forma cada vez m谩s intensa y generalizada los lazos sociales, en las regiones perif茅ricas es la precarizaci贸n creciente de sus condiciones inmediatas de subsistencia lo que empobrece ps铆quica y materialmente al individuo.

Esta degradaci贸n ps铆quica de los sujetos modernos ha sido apuntada como la causa de la violencia social generalizada, y mientras la salud mental solo ha sido reconsiderada y puesta como nuevo art铆culo de consumo a prop贸sito de la pandemia, pareciera como si esta violencia acumulada durante d茅cadas hubiese explotado recientemente de maneras que ser铆a imposible no advertir. La crisis de la salud mental ha colapsado pr谩cticamente el sistema educativo con un fen贸meno creciente de suicidios y violencia escolar en el pa铆s; a nivel nacional y mundial las estad铆sticas afirman un aumento preocupante en los s铆ntomas de depresi贸n, ansiedad y comportamientos suicidas; la violencia intrafamiliar ha subido explosivamente en los 煤ltimos dos a帽os; y la crisis del trabajo y migratoria, junto con la inflaci贸n y el desarrollo de la cultura de la inseguridad han producido niveles de ego铆smo y enemistad que son dif铆ciles de medir pero que son f谩cilmente reconocibles.

El sinsentido que entra帽a la l贸gica autorreferencial del modo de vida capitalista y del trabajo, del producir por producir y la valorizaci贸n del valor, condiciona y reproduce el sinsentido de la vida de las personas, y la violencia que comportan. La crisis revela tristemente como ante la ausencia de perspectiva revolucionaria frente a la misma, l@s explotad@s y despose铆d@s proyectan sobre ell@s su misma violencia.

En el caso local 鈥攑ero que puede ser aplicado a escala global鈥 la revuelta de octubre volc贸 sobre las calles una violencia contenida y presente subterr谩neamente durante d茅cadas, pero d谩ndole un car谩cter social que elimin贸 incluso viejas fronteras generacionales, culturales e identitarias presentes en nuestra clase. Este nivel de violencia contenida fue tanta y explot贸 en tal magnitud que hoy a casi tres a帽os de la revuelta y con la mayor铆a de sus expresiones pr谩cticamente muertas, sigue penando en la vida social y pol铆tica del pa铆s, y estamos muy lejos a煤n de ser testigos de su desarrollo 煤ltimo. El proceso constituyente y democr谩tico pretendi贸 y pretende eliminar v铆a conciliaci贸n esta herida a煤n fresca, y contando con un apoyo real m铆nimo y principalmente basado en una lealtad siempre ideol贸gica hacia la Convenci贸n Constitucional y el proceso constituyente, sumado a una bancarrota hist贸rica del anticapitalismo tras el giro democr谩tico de much@s y la ausencia de perspectiva revolucionaria, ha eliminado el car谩cter social que direccionaba, aunque fuera de manera difusa, toda esta violencia que explot贸 en octubre.

La frustraci贸n, la decepci贸n y la tendencia al aislamiento es algo que podemos constatar tanto en las minor铆as revolucionarias como en el proletariado en general, y que solo pueden ser contrarrestadas por los intentos y la ilusi贸n, a estas alturas evidentemente absurda, en el proceso constituyente y el gobierno de Apruebo Dignidad. As铆, miles de proletari@s se quedaron con la rabia en medio de un conflicto abierto, con peores condiciones de vida, condenad@s y permeables a las nuevas butifarras pol铆ticas anticorrupci贸n, al apoliticismo o a la simple violencia dom茅stica 鈥攆ortaleciendo a煤n m谩s las islas de la guerra del tod@s contra tod@s鈥.

Los sectores de la contestaci贸n social y las minor铆as anticapitalistas tambi茅n dan cuenta de los s铆ntomas de la violencia sin sentido, sum谩ndole una cuota de desesperaci贸n propia del contexto de contrarrevoluci贸n. Ciertas expresiones de hooliganismo y, en ocasiones, de violencia artera e indiscriminada, son patentes en el llamado bloque negro desde hace a帽os y que detonaron de manera tr谩gica el 1 de Mayo pasado con el enfrentamiento contra las mafias del comercio ambulante en Meiggs y el asesinato de Francisca Sandoval[40]. Este 谩nimo deriv贸 en ataques indiscriminados a cualquier comerciante ambulante o consignas como 鈥渁mbulante perkin鈥, pero ya pod铆a ser rastreado ante los primeros s铆ntomas del agotamiento de la revuelta, donde en ocasiones la agresividad que estaba reservada para la polic铆a parece haber derivado en una forma de pura demostraci贸n y violencia sin objeto que se pod铆a desplegar al mismo nivel en contra otr@s manifestantes, o 鈥渃iudadan@s鈥 que puedan interpon茅rseles o ser m铆nimamente sospechos@s de defensor@s del orden: en las acusaciones en muchas ocasiones infundadas de ser 鈥減aco鈥, 鈥渟apo鈥 o colaborador de alg煤n tipo, muchas de las cuales han terminado en verdaderos linchamientos, o en roces de cualquier tipo que culminan en consecuencias iguales o similares; expresiones todas de una violencia que no requiere de ninguna raz贸n para justificarse salvo la mera oportunidad de desplegarla.

Por otro lado, o al frente siendo precisos, la cuesti贸n no es mucho m谩s alentadora. Es sabido el p谩nico que gener贸 de inmediato la revuelta de octubre a la burgues铆a chilena y especialmente a sus figuras m谩s conservadoras, que ven铆an amasando grotescas fortunas a costa del 鈥渕odelo chileno鈥. Sin querer elogiarl@s, todo este sector capt贸 la profundidad de la ruptura sucedida de mucho mejor manera que todo el espectro del movimiento social, para quienes todo este proceso no pas贸 de ser una anecd贸tica suma al calendario reivindicativo chileno, reconoci茅ndola incluso de inmediato como una revoluci贸n. La desesperaci贸n ante el proceso que ten铆an en frente y la bancarrota de su representatividad, sobre todo tras los porcentajes del plebiscito de entrada, los llev贸 a una crisis que todav铆a hoy no logran sopesar y que solo a momentos ven artificialmente contrarrestada, como en las primarias donde sali贸 Kast como favorito o en las actuales encuestas que hoy dan por ganador al 鈥淩echazo鈥. Independiente de sus reordenamientos pol铆ticos estrat茅gicos, qued贸 bien claro que frente a su debacle pol铆tica qued贸, igualmente que, en el otro sector, el 谩nimo de la violencia desesperada. Hoy tanto frente a la situaci贸n sobre todo en el Wallmapu, como en las exageradamente temidas consecuencias econ贸micas y sociales del programa socialdem贸crata, estos sectores invocan tanto el viejo golpismo como su versi贸n 鈥渕olecular disipada鈥[41].

Claramente, la contrarrevoluci贸n democr谩tica no actu贸 sobre la violencia como tal, sino que le quit贸 el 煤nico sentido realmente peligroso para el desarrollo normal del capital: el de la revoluci贸n social. El gobierno de Apruebo Dignidad hace vista gorda ol铆mpicamente de todos estos explosivos elementos presentes en la situaci贸n actual, reacciona esquem谩ticamente con el palo y la zanahoria y sin ninguna novedad espera como todo gobierno que el conflicto le explote al siguiente. Quiere pasar por encima de ellos pol铆ticamente como la historia le ha ense帽ado, y quiere 鈥減asar a la historia鈥 por su gesti贸n sin percatarse que est谩 ya en la historia misma, comiendo en la mesa con los elementos de su descomposici贸n.

L铆mites y perspectivas para nuestro periodo

 La econom铆a vulgar, como mencion谩bamos m谩s arriba, asume como normal una existencia peri贸dica de crisis y da por sentado el mito del ser humano naturalmente mercantil y ego铆sta, no puede escapar de la idea del capitalismo eterno y ahist贸rico y, de esta manera, solo logra pretender alcanzar un cierto equilibrio de estas crisis. El gobierno de Boric y la Convenci贸n Constitucional, intentan esto 煤ltimo e integran elementos de todos los bandos, tal como reconoci贸 en su primer discurso presidencial al afirmar 鈥s铆, necesitamos tambi茅n a Jos茅 Antonio Kast鈥. El presidente y sus amigos no olvidan que est谩n en los ojos de todo el mundo y tanto para los 鈥渦ltras鈥 que combatieron en sus tiempos de dirigentes estudiantiles, como para la casta pol铆tica tradicional, pretenden mostrar una impronta segura y astuta capaz de resolver el escenario actual. Es esto lo que explica la tentativa de visita de Siches a Temucuicui, la integraci贸n de la vieja Concertaci贸n en el gabinete, los intentos de nuevas alianzas econ贸micas internacionales y las vacilantes relaciones con la Convenci贸n Constitucional: la contrarrevoluci贸n en el ejercicio del poder apela al realismo pol铆tico en toda su amplitud y de izquierda a derecha quiere manejar pol铆ticamente los antagonismos desatados. Del todo mal no lo hace, y ha logrado ganarse 鈥攑or lo menos de momento鈥 la aprobaci贸n de buenos sectores del mundo empresarial y social, y es capaz de justificar al mismo tiempo tanto su programa de transformaciones como su pol铆tica de seguridad p煤blica claramente represiva.

Pero la crisis es inmensamente m谩s profunda que cualquier intenci贸n del gobierno (y de cualquiera), y si Boric cree haber inventado la p贸lvora entre una mezcla de malas versiones de Napole贸n y El padrino para resolver la crisis social, es porque no se ha percatado a煤n que su f贸rmula solo lo llev贸 a lo m谩s alto de la pol铆tica chilena gracias a una esfera pol铆tica y una gobernabilidad por los suelos. Es una casa sostenida sobre palabras, y a la cual Boric pretende no solo levantar, sino hasta poner en movimiento. Y peor a煤n, al eliminar el peligro de la revoluci贸n quit谩ndole su sentido social a la violencia presente 鈥攃omo dec铆amos m谩s arriba鈥 termina por poner en peligro a la sociedad en su conjunto al dejar a la deriva las distintas expresiones de esta violencia.

El ciclo de luchas proletarias abierto desde el 2008, que ha tenido distintas explosiones tanto en la primavera 谩rabe como en la ola de largas revueltas en 2019-2020, postula la urgencia de la superaci贸n de este metabolismo social senil para gran parte de la poblaci贸n mundial, en donde todas las contradicciones se manifiestan de forma aislada y por tanto diluidas en discursos identitarios[42]. La actual crisis mundial del capital es, como indicamos anteriormente, la crisis de la reproducci贸n de las clases a escala internacional, estando la posici贸n del proletariado en la actualidad dada por la creciente sustituci贸n del trabajo vivo de los procesos productivos 鈥攁umento de la composici贸n org谩nica del capital鈥, y una mayor absorci贸n de trabajo en el sector terciario[43]. La posibilidad de superar las relaciones de producci贸n capitalistas est谩 relacionada con nuestra posici贸n objetiva dentro de este metabolismo (relaci贸n capital-trabajo) en la que solo una minor铆a del proletariado cumple la funci贸n de valorizar el capital, mientras que la mayor铆a opera en la reproducci贸n de la totalidad capitalista, raz贸n por la cual las luchas proletarias actuales se expresan, principalmente, fuera del aparato productivo[44] y ligadas al bloqueo de la circulaci贸n de mercanc铆as, como tambi茅n a saqueos m谩s frecuentes (apropiaci贸n directa seg煤n nuestras necesidades). Por otra parte, el proletariado deviene desechable para el capital en tiempos de crisis 鈥攕uspendiendo temporalmente el intercambio entre trabajo y capital en determinadas zonas鈥, dejando a su suerte a millones de human@s que est谩n actualmente despojad@s de todo sustento material.

La contradicci贸n entre las necesidades humanas y la imposibilidad de seguir satisfaci茅ndolas mediante las relaciones capitalistas es lo que ha generado procesos de luchas cada vez m谩s impresionantes, m谩s all谩 de la espectacularidad que muestran los medios. Por otro lado, sin la intenci贸n de otorgarle a los momentos de revueltas, a la lucha de clases y al proletariado una supuesta esencia revolucionaria a priori, pues los sectores m谩s explotados de la sociedad no necesariamente luchan por sus 鈥渋ntereses de clase鈥, efectivamente la democracia hoy prima como horizonte de lucha en el proletariado; nos encontramos ante un l铆mite hist贸rico que las revueltas de esta 煤ltima oleada de levantamientos no han sabido superar y que las revueltas por venir deber谩n afrontar como aprendizaje pr谩ctico si queremos salir del c铆rculo de las derrotas[45]. A veces se juzgan a las revueltas de 鈥渋nterclasistas鈥 por no ir m谩s all谩 de ese horizonte democr谩tico, pero eso no siempre es correlativo de las clases sociales que participan de las revueltas[46]. Si hoy en d铆a no se modifica el contenido de las luchas, si no se vuelve a replantear el comunismo como horizonte real dentro del movimiento de emancipaci贸n social contempor谩neo, aquel l铆mite democr谩tico no podr谩 ser superado. Y esto supone la tarea de replantearnos el comunismo y el proceso revolucionario que nos podr铆a llevar a superar este orden mercantil en descomposici贸n.

Por las razones esbozadas, consideramos que debemos enfrentar el actual proceso de modernizaci贸n capitalista en la regi贸n chilena con escepticismo. Una nueva Constituci贸n no tiene mucha viabilidad de mejorar nuestras condiciones de vida frente a la situaci贸n de crisis que ha venido desarroll谩ndose de forma sostenida desde el 2008 y que ha marcado la pauta para desmantelar los remanentes de los estados de bienestar en la eurozona.  Adem谩s, cuando las necesidades del capital se ven amenazadas, queda suspendida toda normativa constitucional y el Estado se revela como lo que es: el garante de la reproducci贸n del capital. Esto queda demostrado en la represi贸n que hemos sufrido hist贸ricamente en Latinoam茅rica como pa铆ses subordinados a los dictados del capital internacional, y que abri贸 su etapa m谩s sanguinaria con la imposici贸n del modelo neoliberal mediante dictaduras en los a帽os 60 y 70.

Tampoco la administraci贸n de la renovada socialdemocracia liderada por Boric podr铆a modificar nuestra situaci贸n, m谩s bien, el actual gobierno sigue profundizando el rol de la antigua socialdemocracia d谩ndole prioridad a la inversi贸n extranjera y asegurando la paz social mediante la mejora de los aparatos represivos-judiciales[47], en clara continuidad con los gobiernos de la ex-Concertaci贸n. El plan nacional de seguridad que Boric anunci贸 en Junio se enmarca dentro de esta modernizaci贸n[48], el cual es funcional con la necesidad de entregar gobernabilidad a los territorios en que se inserta la lucha mapuche. El conflicto abierto tanto en las comunidades mapuche, la poblaci贸n que habita las zonas de sacrificio, como tambi茅n en nuestra clase amenazada constantemente por el aumento del costo de la vida y la precarizaci贸n laboral, dif铆cilmente tendr谩 una respuesta por parte del Estado, m谩s all谩 de la represi贸n y los llamados a 鈥渘o hacerle el juego a la derecha鈥. La necesidad del Estado de extraer una porci贸n mayor de plusval铆a para satisfacer las demandas hist贸ricamente negadas (salud, vivienda, educaci贸n, restituci贸n de las tierras ind铆genas, etc.), se estrellar谩 brutalmente con la crisis del capital que no hace m谩s que profundizarse

El camino hacia un nuevo metabolismo social, sin clases sociales, no pasar谩 por mejorar nuestras condiciones de explotaci贸n. Al contrario, tiene que necesariamente destruir dicha relaci贸n. Por estas razones consideramos fundamental hacer una evaluaci贸n cr铆tica de ese 鈥渁nticapitalismo鈥 truncado que nos ha llevado a perspectivas conciliadoras y llenas de ilusiones democr谩ticas. Evitar la desesperaci贸n que plantea la falta de perspectiva revolucionaria implica generar espacios de encuentro entre las distintas expresiones de lucha y superar la fragmentaci贸n impuesta por el capital, buscar como clase salidas reales a la crisis imponiendo nuestras necesidades como seres human@s en una praxis emancipadora. Este ciclo de lucha est谩 cargado de todas las contradicciones contempor谩neas, adem谩s de las heredadas de ciclos de lucha pasadas. Reconocer en las revueltas actuales una nueva din谩mica que podr铆a llevarnos a superar el estado actual de cosas implica que comprendamos las condiciones materiales que nos delimitan y comenzar a plantear seriamente el problema de la revoluci贸n hoy en d铆a.

Vamos Hacia la Vida
invierno de 2022

Notas

[1] https://hacialavida.noblogs.org/la-alegria-nunca-llego-y-el-miedo-se-disfraza-de-esperanza/ En este texto se tomaba nota del notorio alejamiento del equipo de campa帽a de Boric respecto a demandas relacionadas con la revuelta y la represi贸n de conflictos sociales, particularmente sobre el tema de la liberaci贸n de l@s pres@s pol铆tic@s (tempranamente no l@s reconoc铆an como tales) y el movimiento mapuche autonomista en el Wallmapu, anunciando que no habr铆a un cambio profundo en la pol铆tica de militarizaci贸n de la zona.

[2] Desde su bloque se transit贸 en solo semanas desde la rotunda aseveraci贸n de que exist铆an 煤nicamente dos opciones de cara al plebiscito, 鈥淎pruebo鈥 y 鈥淩echazo鈥, queriendo enfrentar con esto a quienes, sobre todo desde la derecha, propon铆an una tercera v铆a; 鈥渞eformar鈥 la actual Constituci贸n o iniciar un nuevo proceso constituyente, a aceptar, desde el mismo Boric en exclusiva entrevista, la posibilidad de este escenario en caso de ganar el 鈥淩echazo鈥. Sea como sea, el oficialismo ya da por hecho que se negociar谩 la introducci贸n de reformas en caso de ganar el Apruebo, para 鈥渕ejorar la actual propuesta鈥, esto es, eliminar cualquier atisbo de amenaza que puedan percibir en ella desde los grandes capitales, desde ya pr谩cticamente inexistentes en el escrito consensuado desde la Convenci贸n Constitucional. https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2022/07/15/boric-remueve-mundo-politico-por-posible-proceso-constituyente-2-0-menos-mal-no-llueve-traidores.shtml

[3] El inicio de la administraci贸n Boric precisamente comenz贸 con un pr茅stamo del FMI: https://m.elmostrador.cl/mercados/2022/05/21/chile-acuerda-liquidez-a-corto-plazo-con-el-fmi-por-3-500-millones-de-dolares/

[4] Ver: https://www.emol.com/noticias/Economia/2022/05/22/1061644/analisis-recuperacion-mercado-de-capitales.html.  C贸mo afectan las medidas restrictivas, c贸mo las altas tasas de inter茅s presionan sobre el sector inmobiliario y empresarial, son preocupaciones que l@s fetichistas de la econom铆a capitalista intentan solucionar sin comprender el problema de fondo de la crisis de valorizaci贸n en que est谩n inmersos. Por otro lado, el primer s铆ntoma de colapso de tipo financiero est谩 en las llamadas criptomonedas, las cuales funcionaban con su propio mercado hasta hace poco, y que han sido integradas en las econom铆as estos 煤ltimos a帽os. Ver: https://www.bbc.com/news/technology-61796155

[5] Citada por la agencia de noticias RT: https://actualidad.rt.com/actualidad/431115-reservas-trigo-agotarse-causas-hambre-ucrania. Ver tambi茅n: https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/america-latina/2022/05/29/america-latina-la-aguda-crisis-de-ucrania-amenaza-al-sector-agricola-del-granero-del-mundo.shtml

[6] Seg煤n un estudio de la ONU del 2021 el 17% de los alimentos son desperdiciados, mientras que la FAO estim贸 el 2019 que 690 millones de personas sufren hambre. Ver: https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/onu-se-desperdicia-17-de-todos-los-alimentos-disponibles

[7] Ver protestas en Medio Oriente y Latinoam茅rica: https://english.alarabiya.net/News/middle-east/2022/05/18/Iran-protests-spread-to-major-central-province-unofficial-death-toll-rises-to-six; https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/europa/2022/06/04/italia-advierte-que-la-guerra-mundial-del-pan-ya-ha-comenzado.shtml; https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/america-latina/2022/05/19/bachelet-asegura-que-inflacion-por-guerra-en-ucrania-provocara-tensiones-en-america-latina.shtml; ; https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/america-latina/2022/06/18/decretan-estado-de-excepcion-en-tres-provincias-de-ecuador-por-protesta-indigena.shtml

[8] Ver: https://www.emol.com/noticias/Economia/2022/06/11/1063714/estanflacion-economistas-chile.html; y https://www.biobiochile.cl/noticias/economia/actualidad-economica/2022/06/07/banco-mundial-proyecta-una-desaceleracion-del-crecimiento-de-chile-tanto-en-2022-como-en-2023.shtml

[9] La composici贸n org谩nica del capital corresponde a la relaci贸n entre el capital constante y el capital variable. Esto es, la relaci贸n entre la masa de capital invertida en medios de producci贸n (trabajo muerto) y la invertida en fuerza de trabajo (trabajo vivo). El aumento tendencial de la inversi贸n en medios de producci贸n resulta en una mayor composici贸n org谩nica del capital, provocando una disminuci贸n en la tasa de ganancia de la clase capitalista al disminuir la fuerza de trabajo, cuya explotaci贸n es la fuente de valor.

[10] Al momento de escribir estas l铆neas Sri Lanka ha colapsado, su jefe de gobierno ha huido mientras el palacio presidencial era tomado por una multitud que lo rodeaba. Se suma as铆 al conjunto de pa铆ses que enfrentan los cr铆menes del capital de forma m谩s violenta, tal como ocurre en Yemen y Hait铆. Con sus particularidades, se encuentran en una situaci贸n incluso peor. Ver: https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/asia/2022/06/22/gobierno-de-sri-lanka-declara-un-colapso-en-su-economia-ante-escasez-de-productos-basicos.shtml

[11] Un ejemplo es la discusi贸n en torno a la creaci贸n de una industria 鈥渘acional鈥 del litio, utilizando la misma f贸rmula que Ch谩vez en Venezuela con el petr贸leo (tambi茅n se pueden ver ejemplos en industrias chinas sobre estas inversiones p煤blico-privadas). Se pretende que el Estado detente el 51% de las acciones, ver: https://www.soychile.cl/Antofagasta/Norte-Minero/2022/06/09/761221/litio.html

[12] Green New Deal, o nuevo pacto verde, hace referencia a una serie de iniciativas de escala internacional que empresas y gobiernos deber铆an impulsar para afrontar el calentamiento global y las 鈥渃risis financieras鈥, basadas en la idea del desarrollo sustentable. Pretende emular el 鈥淣ew Deal鈥 de Roosevelt con el que EE.UU. intervino en la econom铆a luego de la Gran Depresi贸n de 1929.

[13] Ver:  https://actualidad.rt.com/actualidad/432699-mercados-mundiales-hunden-temor

[14] Al respecto recomendamos revisar los 煤ltimos informes del IPCC disponibles ac谩: https://www.ipcc.ch/languages-2/spanish/

[15] Esto se constata en el estudio 鈥淪omos proletarios, no ciudadanos鈥 (2021) (traducci贸n que pronto publicaremos en formato de libro en castellano) de l@s compa帽er@s de la revista 鈥淎gitations鈥 de la regi贸n francesa, sobre los or铆genes de la serie de revueltas ocurridas entre 2019-2020.

[16]El malestar social era elevado antes de la covid y se ha moderado durante la pandemia, pero, si la historia nos sirve de gu铆a, es razonable esperar que, conforme la pandemia se disminuya, los estallidos sociales emerger谩n de nuevo鈥. Ver: https://www.publico.es/sociedad/fmi-estudio-fmi-pronostica-oleada-conflictos-sociales-pandemia.html

[17] Recordemos que Boric tras su triunfo dijo que 鈥Chile ser谩 la tumba del neoliberalismo鈥. Ver: https://www.eldinamo.cl/politica/Boric-tras-triunfo-Chile-sera-la-tumba-del-neoliberalismo-20210718-0003.html

[18]  鈥(鈥) uno de los puntos que marc贸 el debate entre los convencionales fue el inciso segundo que hac铆a alusi贸n al estallido social y 鈥榓 la fuerza de la juventud鈥, el que no termin贸 por generar consenso, siendo rechazado (鈥), por lo que qued贸 fuera de la nueva Carta Fundamental (鈥) En concreto, este se帽alaba que 鈥榗onsiderando los dolores del pasado y tras un estallido social, enfrentamos las injusticias y demandas hist贸ricas con la fuerza de la juventud, para asumir esta v铆a institucional a trav茅s de una Convenci贸n Constitucional ampliamente representativa鈥鈥. Ver: https://radio.uchile.cl/2022/06/23/convencion-constitucional-pleno-aprueba-solo-un-parrafo-de-la-propuesta-de-preambulo/

[19] Este encauzamiento no opera sobre la nada, sino que enlaza con parte de las propias din谩micas internas de estas experiencias de contestaci贸n social, reforzando elementos limitantes tales como la confianza en la institucionalidad estatal y el funcionamiento democr谩tico, la ritualidad de las concentraciones y los enfrentamientos: esto es, la ausencia de una perspectiva que comprenda el entramado institucional como parte indisociable del problema y plantee formas sociales radicalmente distintas.

[20] Ver: https://compromisominero.cl/mineria-y-constitucion/

[21] Ver: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40942121; ver tambi茅n sobre la implementaci贸n del IIRSA y los conflictos en Latinoam茅rica: https://porlatierra.org/novedades/post/227

[22] Ver: https://www.bnamericas.com/es/noticias/ecuador-implementa-estrategias-para-evitar-el-colapso-del-sector-petrolero

[23] El callej贸n sin salida para estos proyectos ya lo vimos desde los a帽os 30 del siglo XX en Chile cuando se intent贸 por medio del 鈥淒esarrollismo鈥 industrializar la producci贸n para chocar luego con la pared infranqueable de la dependencia hacia los centros capitalistas. El 谩mbito de las leyes del Estado que la Convenci贸n Constitucional intenta reestructurar no tiene la capacidad de incidir en las tendencias de la crisis de la relaci贸n capitalista a nivel planetario, ni las contradicciones de clase locales que intenta eludir y apaciguar y que volver谩n a estallar. Las soluciones democr谩ticas no pueden 鈥渄emocratizar鈥 la dictadura de las din谩micas del capital como relaci贸n social. Las din谩micas del capital son la caja negra de toda maniobra democr谩tica porque no dependen de 鈥渓a pol铆tica鈥, sino al rev茅s, incluso si logra reacomodarlas o colocarlas 鈥渆n jaque鈥 por alg煤n periodo.

[24] 鈥(鈥) la derecha atraviesa en Chile uno de los peores momentos de su historia, y no solamente por estos resultados [elecciones de Gobernadores Regionales], sino que a estos se sum贸 el fracaso de la elecci贸n del 15 y 16 de mayo pasado鈥 (14 de junio de 2021). https://www.infobae.com/america/america-latina/2021/06/14/la-derecha-chilena-en-su-peor-momento-gano-apenas-1-de-16-gobernaciones-y-hay-un-fuerte-debate-interno-sobre-su-futuro/

[25] Cabe destacar que a la administraci贸n Boric le tom贸 s贸lo 2 meses en el gobierno para decretar el estado de excepci贸n en las regiones de Bio-Bio y la Araucan铆a, situaci贸n que no nos sorprende, ya que la nueva socialdemocracia no es otra cosa que la izquierda del capital y como tal har谩 lo que sea necesario para mantener la gobernabilidad que 茅ste requiere para continuar su reproducci贸n. Tampoco nos sorprende que este gobierno se haya desentendido de la situaci贸n de l@s pres@s de la revuelta, siendo ya condenados algunos compa帽eros durante este primer semestre de esta nefasta coalici贸n en el poder (Mattias Jordano, de Pe帽alol茅n, condenado a 5 a帽os, y Deivy Jara, de Antofagasta a 12 a帽os).

[26] https://www.gob.cl/cuentapublica2022/

[27] https://www.t13.cl/noticia/nacional/condonacion-cae-boric-aparejado-reforma-tributaria-03-05-2022 鈥(鈥) nosotros vamos a avanzar en la condonaci贸n progresiva del CAE, por cierto, generando incentivos para continuar su pago porque si uno hiciera lo contrario, todos dejar铆an de pagarlo. Ac谩 los que van a tener condonaci贸n van a ser los que est茅n m谩s al d铆a鈥.

[28] https://www.ciperchile.cl/2022/04/19/licitaciones-de-la-junaeb-las-millonarias-cifras-de-la-concentracion-en-el-negocio-de-las-raciones-escolares/ 鈥A solo una semana del inicio de marzo, tanto apoderados como profesores y directivos de colegios y jardines infantiles p煤blicos comenzaron a denunciar falta de platos de comida, fallas en la mantenci贸n de las cocinas y hasta la entrega de alimentos en mal estado por parte de las empresas, lo que levant贸 las alarmas en la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb)鈥.

[29] Ver: https://www.gob.cl/noticias/se-siguen-sumando-presidente-entrega-sello-40-horas-a-nuevas-empresas-que-se-incorporaron-a-la-reduccion-de-la-jornada-laboral/

[30] Con respecto a la creciente inestabilidad laboral ver, por ejemplo, el crecimiento del sector informal post-pandemia que ha reemplazado cerca del 47% de los trabajos anteriormente en el sector formal: https://fundacionsol.cl/blog/estudios-2/post/imce-marzo-mayo-2022-6848

[31] Por cierto, por m谩s que sea una muestra de lucidez reconocer las tareas hist贸ricas comunes de toda administraci贸n al frente de un Estado, subordinadas siempre a la defensa y promoci贸n de las relaciones capitalistas, debemos ser capaces de identificar los elementos espec铆ficos del actual periodo del capital a una escala global y regional, para estar alertas de los flancos por los que se atacar谩n nuestras condiciones de vida a trav茅s del gobierno del FA-P鈥滳鈥-ex-Concertaci贸n.

[32]As铆, para producir las ingentes cantidades de hidr贸geno verde que requerir谩 Europa, se necesitan presas enormes, imposibles de situar en los r铆os o lagos europeos. (鈥) Es por ello que el futuro apunta hacia regiones como el Congo, que acoger谩 la que ser谩 la presa m谩s grande del mundo en el r铆o Inga, impulsada por el gobierno alem谩n. De esta necesidad de deslocalizar la producci贸n nace uno de los principales inconvenientes econ贸micos y ecol贸gicos del hidr贸geno: el transporte鈥. https://www.elcritic.cat/reportatges/hidrogeno-verde-es-realmente-sostenible-el-combustible-del-futuro-91313

[33] La quema de 3 camiones utilizados en faenas forestales, ejecutada por una treintena de comuneros, fue el hecho que sent贸 las bases para el nacimiento de la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco Malleco.

[34] Ver: https://cooperativa.cl/noticias/pais/region-de-la-araucania/usurpaciones-de-tierras-en-la-macrozona-sur-aumentaron-688-el-primer/2021-04-13/081451.html

[35] Adem谩s de la CAM, destacan: Liberaci贸n Nacional Mapuche-LNM, Resistencia Mapuche Malleco-RMM, Weichan Auka Mapu-WAM, Resistencia Mapuche Lafkenche-RML, Resistencia Kizutrokin, entre otros grupos menores.

[36] Ver el anuncio sobre un Ministerio de Pueblos Ind铆genas: https://www.cnnchile.com/pais/gobierno-reactivacion-crea-ministerio-pueblos-indigenas_20220516/

[37] Ver: https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-la-araucania/2022/07/22/llaitul-dice-que-profundizaran-guerra-contra-el-estado-boric-responde-que-delitos-seran-perseguidos.shtml

[38] Tambi茅n hay que tener en consideraci贸n que el aumento de la lucha social en el Wallmapu, ha generado, principalmente en los pueblos y ciudades, un creciente racismo antimapuche, que se manifest贸 de forma brutal en el asedio de civiles que forzaron el desalojo de 3 municipios ocupados por mapuche en agosto de 2020. Este fen贸meno, que divide entre 鈥渕apuche bueno鈥 y 鈥渕apuche terrorista鈥, puede ayudar a la estrategia del gobierno para imponer el 鈥渄i谩logo鈥, gracias a la criminalizaci贸n civil que exige 鈥渃ontrolar el terrorismo rural鈥.

[39] Nosotr@s nos oponemos f茅rreamente a la concepci贸n del capital como un sistema eterno, cuyas crisis c铆clicas solo revitalizar铆an los procesos de acumulaci贸n; al contrario, reconocemos su caducidad (como cada modo de producci贸n, este ha tenido un origen hist贸rico y tendr谩 un final), y aunque estamos atent@s tambi茅n a las posibilidades de salida de la crisis que 茅ste mismo busca, 茅stas sin embargo no pueden sino seguir agudizando las contradicciones que precisamente son sus causas, contribuyendo a su cada vez m谩s patente senilidad.

[40] Que quede claro que no estamos culpando a alg煤n sector espec铆fico de esta tragedia, ni tampoco entregando justificaci贸n al actuar parapolicial de las mafias, sino que nos interesa promover la discusi贸n acerca de las causas de una violencia que se torna irracional y sin perspectivas, entre las que se encuentran la desesperaci贸n y frustraci贸n junto a la descomposici贸n social del propio contexto de crisis.

[41] Para esto podemos ejemplificar tanto los llamamientos de un general (R) de la Armada a 鈥渢omar acci贸n鈥 ante la posibilidad de ganar el Apruebo en el plebiscito de salida por el lado tradicional, o en el caso del grupo A煤n Tenemos Patria procesado por poseer armas reales y de fantas铆a, los disturbios antimapuche en la municipalidad de Curacaut铆n el 2020 y el desarrollo del APRA por su 鈥渧ersi贸n molecular鈥, siguiendo la jerga de Alexis L贸pez.

[42] Reconocemos 3 ejes de separaci贸n que necesitamos problematizar para su superaci贸n pr谩ctica y que atraviesan a la clase trabajadora en su conjunto, 鈥攜 que son productos del capital como relaci贸n que las engloba鈥, el primero se da entre la relaci贸n clase/g茅nero, el segundo se da entre trabajador@s formales e informales, y el 煤ltimo es la relaci贸n entre trabajador@s 鈥渘ativ@s鈥 y 鈥渆xtranjer@s鈥 (relaci贸n raza/clase incluida), comprender estas separaciones como productos hist贸ricos de la din谩mica capitalista implica contextualizarlas dentro de la crisis actual del capital, superar la l贸gica de la fragmentaci贸n requiere necesariamente comprender de forma cr铆tica cual es el origen de estas divisiones y captar la realidad como una totalidad en descomposici贸n, algo que escapa a este breve texto.

[43] Ver: https://datos.bancomundial.org/indicator/SL.SRV.EMPL.ZS. La distribuci贸n de empleos y su evoluci贸n entre los a帽os 2009-2019 en Chile no escapa a esta tendencia, ver: https://es.statista.com/estadisticas/1286173/empleo-por-sector-economico-en-chile/

[44] A nivel mundial tambi茅n han crecido este 煤ltimo a帽o las luchas sindicales en los puestos de trabajo, sin embargo, los mayores enfrentamientos se han dado por fuera de estos: Per煤, Ecuador, Panam谩, Sri Lanka, entre otros muestran esta tendencia.

[45] Recomendamos revisar algunas propuestas realizadas en nuestro bolet铆n 鈥淵a no hay vuelta atr谩s鈥 N掳 5, disponible ac谩: https://hacialavida.noblogs.org/ya-no-hay-vuelta-atras/

[46] A pesar de que las revueltas tengan un car谩cter 鈥渋nterclasista鈥 (clase media y trabajadora luchando juntas), eso no determina que el horizonte democr谩tico est茅 del todo determinado por el componente clase media, que efectivamente cumple un rol contrarrevolucionario cuando ve satisfechas sus demandas.

[47] Las leyes de control de armas y de resguardo de la infraestructura cr铆tica van en un sentido de modernizar el aparataje estatal para la contenci贸n de las manifestaciones anticapitalistas, y no s贸lo en contra el crimen organizado. Esta modernizaci贸n es lo que nosotr@s consideramos como el desarrollo de un estado de excepci贸n permanente.

[48] Ver: https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2022/06/30/presidente-gabriel-boric-anuncio-plan-nacional-de-seguridad-en-arica-vamos-a-recorrer-cielo-mar-y-tierra-para-golpear-la-delincuencia/




Fuente: Hacialavida.noblogs.org