October 18, 2021
De parte de Vamos Hacia La Vida
484 puntos de vista

Este n煤mero de 鈥淵a no hay vuelta atr谩s鈥, sintetiza algunas ideas y perspectivas que hemos elaborado colectivamente en base a nuestras propias discusiones, como las desarrolladas con otr@s compa帽er@s, tanto de manera informal, como formal. Tal y como lo indica el t铆tulo, se trata de un 鈥渆sbozo鈥, es decir, un 鈥渂orrador鈥, por tanto, de un texto de car谩cter 鈥減rovisorio鈥 y 鈥渁bierto鈥, destinado a ser le铆do, debatido, nutrido y criticado de manera compa帽era por el entorno antagonista.

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A dos a帽os de la revuelta: un esbozo de balance y perspectivas para el debate colectivo

Este n煤mero de 鈥淵a no hay vuelta atr谩s鈥, sintetiza algunas ideas y perspectivas que hemos elaborado colectivamente en base a nuestras propias discusiones, como las desarrolladas con otr@s compa帽er@s, tanto de manera informal, como formal. Tal y como lo indica el t铆tulo, se trata de un 鈥渆sbozo鈥, es decir, un 鈥渂orrador鈥, por tanto, de un texto de car谩cter 鈥減rovisorio鈥 y 鈥渁bierto鈥, destinado a ser le铆do, debatido, nutrido y criticado de manera compa帽era por el entorno antagonista.

I

El capitalismo en su actual etapa de desarrollo transita por una crisis de alcance mundial que no puede ser superada dentro de los m谩rgenes del sistema mismo. El capital es una contradicci贸n en proceso, ya que tiende, mediante la competencia entre productores privados, a reducir al m铆nimo el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir mercanc铆as, mediante la aplicaci贸n de nuevas tecnolog铆as, que parad贸jicamente requieren de cada vez menos mano de obra 鈥搒eres humanos鈥 en el proceso de producci贸n: el problema radica en que solo el trabajo vivo realizado por la humanidad crea valor. De esta manera se mina la base sobre la cual se desarrolla la autovalorizaci贸n del capital, aumentando vertiginosamente una masa cada vez mayor de personas que 鈥渟obran鈥, son 鈥渟uperfluas鈥 y 鈥渘o sirven鈥 para las necesidades del capital, pero que contin煤an necesitando dinero para no morir. Por si esto fuera poco, la l贸gica irracional propia del capital, tambi茅n socaba las bases materiales de la vida en el planeta, devastando la tierra, es su loca carrera de generar m谩s dinero a partir del dinero[1], poniendo en riesgo a la propia especie humana y provocando da帽os ecol贸gicos, en muchos casos ya irreversibles: el cambio clim谩tico es su consecuencia m谩s evidente, pero no la 煤nica.

Adem谩s, esta forma alienada de relaci贸n social, tambi茅n tiene repercusiones directas en el desarrollo ps铆quico de los individuos, ya que detona una crisis de car谩cter antropol贸gico que colapsa a los sujetos. El narcisismo se transforma en la 鈥渘orma鈥 dominante de la personalidad, lo que atrofia cualquier capacidad de empat铆a, solidaridad y apoyo mutuo: la enemistad, la manipulaci贸n, el acoso, la violencia ciega y el ego铆smo se imponen ya que son coherentes con la competencia despiadada promovida por el capital y solo consolidan la sensaci贸n de impotencia. Las personas adem谩s se hunden en un pesimismo inmovilizador que genera una p茅rdida de la reflexi贸n cr铆tica, que hace impensable imaginar en com煤n otra manera de autoorganizar la sociedad y satisfacer sin mediaciones mercantiles las necesidades de la humanidad: de aqu铆 proviene aquella idea que afirma que en nuestra 茅poca es m谩s veros铆mil pensar en el fin del mundo, que en el fin del capitalismo. El miedo al fracaso est谩 siempre a la vuelta de la esquina en la sociedad mercantil generalizada: las tasas de suicidio siempre en constante aumento, y la adicci贸n generalizada a distintos tipos de drogas y f谩rmacos, son una salida desesperada a la insoportable realidad que nos aplasta cotidianamente.

Este declive del capital se arrastra desde hace d茅cadas, pero en nuestros tiempos, ya no basta con la 鈥渇inanciarizaci贸n鈥 de la econom铆a, la gesti贸n neoliberal, la deslocalizaci贸n productiva o cualquier otro artilugio utilizado en el pasado para frenar o posponer la ca铆da de la masa de plusval铆a a nivel global: esta vez ninguna reestructuraci贸n de envergadura parece ser capaz de salvar el barco que se hunde. Tampoco se puede volver atr谩s a la 鈥溍﹑oca鈥 de estabilidad y bonanza econ贸mica: no existe ninguna posibilidad de sostener una especie de Estado de Bienestar 鈥搎ue ac谩 en la regi贸n chilena nunca tuvimos鈥, de Compromiso, o Subsidiario, que garantice ciertos derechos sociales a la poblaci贸n, ni tampoco implementar un modelo de desarrollo e industrializaci贸n 鈥渘acional鈥 nos salvar谩, tal y como nos vocifera y promete a los cuatro vientos la izquierda y el progresismo que aspira a la administraci贸n del orden existente. La din谩mica interna del capitalismo, de ahora en adelante, solamente deja ver en el horizonte un empeoramiento todav铆a mayor de nuestra situaci贸n econ贸mica, desarrollando simult谩neamente una brutalidad m谩s profunda y salvaje a diferentes niveles del patriarcado. El Estado de esta manera evidenciar谩 m谩s crudamente su naturaleza represiva, difuminando la delgada l铆nea entre 鈥渄emocracia鈥 y 鈥渄ictadura鈥, estableciendo un 鈥渆stado de excepci贸n permanente鈥.

Este proceso de crisis, al degradar a煤n m谩s la vida y agudizar la miseria, genera las condiciones propias para la explosi贸n de revueltas protagonizadas por la poblaci贸n proletarizada 鈥搚, sobre todo, por sus sectores m谩s golpeados y que no tienen mucho que perder y tambi茅n por aquellos que se resisten a ser proletarizados, como los pueblos ind铆genas鈥, tal y como lo experimentamos en primera persona en octubre de 2019. En Chile el modelo de desarrollo neoliberal impuesto a sangre y fuego durante la dictadura c铆vico-militar de Pinochet, que hab铆a funcionado por d茅cadas sin mayores contratiempos, se agot贸 para por lo menos cuatro millones de personas que participaron en la revuelta. La regi贸n chilena es uno de los pa铆ses m谩s desiguales del mundo[2] en cuanto a ingresos de sus habitantes, un porcentaje enorme de la poblaci贸n solo puede sobrevivir en base al cr茅dito, el sistema de salud p煤blica es un desastre, las pensiones miserables, acceder a una vivienda propia es cada vez m谩s imposible, las mujeres experimentan una explotaci贸n agravada 鈥搕anto a nivel asalariado, como dom茅stico鈥, el trabajo cada vez es m谩s precario, el costo del transporte alt铆simo, el ambiente en que vivimos es cada vez m谩s hostil, tanto en las ciudades, como en los sectores rurales 鈥搇as 鈥渮onas de sacrificio鈥 son la m谩xima expresi贸n de esta tendencia鈥 y un largo etc茅tera.

Este es el contexto hist贸rico general que abri贸 la puerta e hizo posible que estallara de forma generalizada la contestaci贸n social m谩s imponente de las 煤ltimas d茅cadas en la regi贸n aquel viernes 18 de octubre a partir de las evasiones masivas protagonizadas por el combativo proletariado juvenil secundario. Las contradicciones no solo contin煤an existiendo, sino que hoy, dos a帽os despu茅s 鈥揷on el fen贸meno de la pandemia de COVID-19 incluido鈥, contin煤an desarroll谩ndose y agrav谩ndose.

II

Cuando la mayor continuidad en la historia humana es la permanencia de la dominaci贸n, es propio de las irrupciones revolucionarias 鈥la conciencia de hacer saltar el continuum de la historia鈥 (Walter Benjamin[3]). Durante las revoluciones de 1848, se pudo ver a 鈥渂arricadistas鈥 disparando de noche contra las torres con relojes, reci茅n instalados en diversos puntos de las ciudades.

El tiempo lineal, mon贸tono y homog茅neo, propio de las formas de actividad que se nos exige y en el que hemos sido socializados hace siglos por la sociedad productora de mercanc铆as, parece ser la primera gran v铆ctima de la acci贸n insurreccional colectiva, y queda en suspenso mientras la contrarrevoluci贸n no logra avanzar hasta el punto de imponer una 鈥渘ueva normalidad鈥. 鈥淣ormalidad鈥 que por el propio hecho de haberse visto obligada a 鈥渞enovarse鈥 revela su 鈥渁normalidad鈥 constitutiva, a la que se nos obliga a regresar luego del instante de la revuelta, para poder as铆 reinstalarnos de a poco en la continuidad hist贸rica de la dominaci贸n. Hay quienes han hecho notar que la revuelta puede describirse precisamente como una 鈥渟uspensi贸n del tiempo hist贸rico鈥, una 鈥渄istinta experiencia del tiempo鈥, en la que lo importante no es el hoy ni el ma帽ana sino 鈥渆l pasado ma帽ana鈥 (Furio Jesi[4]).

En el caso chileno, el 18 de octubre sin duda hizo saltar el calendario por los aires. Toda la normalidad qued贸 interrumpida por varias semanas. Adem谩s, al obligar al Estado a sacar tanques a las calles la revuelta le hizo exhibir de manera evidente que en este orden social a煤n resuenan los ca帽ones de 1973, las ametralladoras contra la Escuela Santa Mar铆a de Iquique en 1907 y los obreros natalinos en 1919, los ataques contra la FECH y la FOCH hace 100 a帽os. Las diversas excursiones punitivas contra obrer@s y estudiantes y diversas masacres de Estado y genocidios con que Chile ha pavimentado el camino al desarrollo capitalista.

La revuelta hizo en horas y d铆as lo que d茅cadas de una escasa y siempre minoritaria cr铆tica radical hab铆a apenas logrado esbozar: la refutaci贸n pr谩ctica del modo de vida capitalista y 鈥渘eoliberal鈥. La primera dama habl贸 de una 鈥渋nvasi贸n alien铆gena鈥 mientras su esposo se ve铆a obligado a cancelar la APEC y la COP-25. Las cumbres sobre econom铆a y medio ambiente no se pudieron desplegar en medio de esta gran suspensi贸n del tiempo que se hab铆a tomado las calles de todas las ciudades.

M谩s all谩 de la discusi贸n sobre si la revuelta se acab贸 y cuando, es claro que 鈥揳 pesar del efecto desmovilizador combinado de la pandemia y el estado de excepci贸n, adem谩s de las elecciones y el proceso constituyente鈥 se abri贸 una nueva 茅poca el 18 de octubre, y la profunda grieta que instal贸 entre la normalidad del capital y su interrupci贸n mediante la experiencia del encuentro colectivo, no se ha cerrado.

III

En retrospectiva los dos 煤ltimos a帽os han sido un constante 鈥渄arse de cabeza contra el muro de las ilusiones democr谩ticas鈥: incluso grupos que se autodenominan 鈥渞evolucionarios鈥 y que promovieron y participaron del proceso constituyente, lo han ido reconociendo lentamente. Esta deriva era bastante probable debido a la falta de un horizonte com煤n m谩s all谩 del capitalismo, pero no se encontraba necesariamente determinada de antemano. Seremos categ贸ricos: la revuelta fue derrotada en el momento en que el partido del orden se sent贸 a negociar una salida pol铆tica firmando un nuevo pacto social, que fue poco a poco, institucionalizando la potencia revolucionaria que se manifest贸 en las calles. Sin embargo, las contradicciones propias del actual momento de desarrollo del capital permanecen intactas y no har谩n m谩s que profundizarse. Lo que est谩 sucediendo actualmente, se trata de un reacomodo, necesario para el sistema, pero que no pondr谩 fin a la crisis de ninguna forma.

Los niveles de desmovilizaci贸n que presenciamos actualmente son importantes. Un factor que contribuy贸 a esta deriva fue la canalizaci贸n institucional de la revuelta, proceso que se inici贸 con el 鈥淎cuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci贸n鈥, que traz贸 un itinerario claro para 鈥渞efundar鈥 el Estado, y del cual ya hemos hablado en ocasiones anteriores. La victoria contundente de la opci贸n 鈥淎pruebo鈥 en el plebiscito de 2020, y la posterior elecci贸n de convencionales constituyentes de mayo pasado, dan cuenta de un malestar generalizado con los partidos pol铆ticos tradicionales, que hizo emerger nuevos referentes 鈥渋ndependientes鈥, cuya m谩xima expresi贸n puede condensarse en el fen贸meno de 鈥淟a Lista del Pueblo鈥. Sin embargo, las esperanzas puestas en esta expresi贸n electoral, se esfumaron m谩s r谩pido incluso de lo previsto, en tiempo r茅cord, con esc谩ndalos de proporciones como los protagonizados por Diego Ancalao y Rodrigo Rojas 鈥撯淧elao鈥 Vade鈥. Mientras que, por su parte, la Convenci贸n Constituyente, luego de 3 meses de discusiones en torno al reglamento que dar谩 origen a los debates para redactar la nueva Constituci贸n, a pesar de declaraciones y actos de fe cargados de buenas intenciones 鈥搚 de un futuro 鈥渧erde鈥, 鈥渇eminista鈥 y 鈥減lurinacional鈥濃, ha capitulado una y otra vez, esfumando cualquier expectativa que haga posible cambios de car谩cter estructural, aprobando incluso el quorum propuesto por l@s defensor@s m谩s ac茅rrimos del actual orden 鈥搇o que en ning煤n caso nos sorprende鈥.

En tanto, las elecciones primarias de los distintos sectores pol铆ticos de cara a la carrera presidencial, dejaron como gran ganador a Gabriel Boric 鈥揺l art铆fice del acuerdo que salv贸 no solo a Pi帽era, sino a la 鈥渞ep煤blica鈥 y la 鈥渄emocracia鈥, como much@s pol铆tic@s han afirmado sin pelos en la lengua鈥, quien derrot贸 al militante del Partido 鈥淐omunista鈥, Daniel Jadue. Boric, es seguido de cerca en las encuestas, debido al descalabro de Sebasti谩n Sichel, candidato de la derecha tradicional, por el reaccionario y ultraconservador Jos茅 Antonio Kast, del Partido Republicano, qui茅n con un discurso antimigraci贸n y anticomunista ha contribuido a nuclear a franjas descontentas de su sector que se han ido 鈥渦ltraderechizando鈥. Hasta el momento, Boric se perfila como el candidato de consenso del partido del orden para tomar las riendas del Estado y reestructurar en un sentido capitalista-modernizador las relaciones sociales en nuestra regi贸n.

Tambi茅n la gesti贸n capitalista de la pandemia del COVID-19 fue un factor relevante para frenar el auge de la movilizaci贸n callejera. La imposici贸n del estado de excepci贸n por m谩s de un a帽o y medio, que implic贸 la salida de los milicos a las calles, toques de queda, cuarentenas, la prohibici贸n de manifestaciones y reuniones, adem谩s de otras medidas de control y confinamiento, configur贸 una 鈥渘ueva normalidad鈥 que destruy贸 cientos de miles de fuentes de trabajo e imposibilit贸 a miles de personas m谩s de conseguir dinero producto de las restricciones de desplazamiento, profundizando a煤n m谩s la precarizaci贸n del proletariado y la desigualdad econ贸mica que caracteriza a nuestra regi贸n. Durante el auge de la pandemia, si bien la movilizaci贸n decay贸, se registraron varias 鈥渞evueltas del hambre鈥, algunos brotes de violencia proletaria frente a la brutalidad policial que cobr贸 algunas vidas, protestas en las 鈥渇echas鈥 conmemorativas y algunas jornadas de agitaci贸n en torno a los retiros de los fondos de pensiones 鈥搇os famosos 10%鈥. Si bien la protesta social ha sido intermitente, difusa y concentrada en el activo m谩s militante, perdiendo la gran masividad que alcanz贸 entre octubre de 2019 y marzo de 2020, a煤n as铆, su potencia se mantiene latente de manera subterr谩nea y es un fantasma que amenaza la continuidad y estabilidad social del orden existente.

Aunque el fen贸meno de la revuelta si bien se agot贸, a煤n quedan algunos efectos residuales mistificadores que han persistido en el tiempo. En Santiago, las manifestaciones de los d铆as viernes en Plaza Dignidad han encarnado la constante rebeli贸n de aquell@s compa帽er@s que se resisten a comprender el fin del ciclo que se abri贸 en octubre y la apertura a una nueva etapa en la lucha de clases. Esto ha creado una ritualizaci贸n y fetichizaci贸n de la violencia y la protesta callejera, que se ha vuelto rutinaria y totalmente previsible por los aparatos represivos del Estado, que han hecho de las suyas de forma inapelable: el combate hace rato ya no tiene la magnitud que se experiment贸 durante los d铆as 谩lgidos de la revuelta, lo que la condena a su aislamiento. Aun as铆, consideramos que el esp铆ritu que anima a l@s compa帽er@s a persistir en la plaza, cuya principal exigencia es la libertad de l@s pres@s pol铆tic@s de la revuelta, mapuche y subversiv@s, debe multiplicarse y descentralizarse en diversos puntos del territorio, iniciativas y actividades, para que logre as铆 la visibilidad y masividad que necesita urgentemente.

IV

Muy independiente de la deriva institucional del 鈥渆stallido鈥 鈥搊 de la deriva progresista de la casta pol铆tica, seg煤n como se lea鈥 representada en el proceso constitucional y la pantomima electoral, a lo largo de lo que han sido estos dos a帽os las cosas han estado muy lejos de apaciguarse pol铆tica y socialmente hablando: si bien el reformismo ha tomado protagonismo en las pantallas y la coyuntura nacional, en las calles y territorios su descr茅dito va en directa ca铆da libre y ha sido obligado a sobrellevar sus campa帽as en base a declaraciones ruidosas y posteriores disculpas; las a煤n tiernas alianzas se van fraccionando pol茅mica tras pol茅mica y al parecer el itinerario de la pol铆tica nacional viene dictaminado por la 煤ltima encuesta presidencial. Esta 茅poca que a la prensa le encanta llamar de 鈥減opulismo鈥 se ha ido conjugando en una polarizaci贸n y radicalizaci贸n de los distintos sectores de la sociedad por izquierda y por derecha, y, en un crecimiento de la violencia pol铆tica 鈥揳煤n minoritaria no deja de ser significativa鈥. Por m谩s profundo que haya calado el despliegue reformista del 鈥淎pruebo鈥 y de la socialdemocracia institucional en el 煤ltimo asalto del proletariado en esta regi贸n 鈥揺n comparaci贸n con las maniobras reformistas de 2006 y 2011鈥, la esterilidad y volatilidad de su propuesta en una democracia como la chilena r谩pidamente da terreno y luces tanto de un rearme del movimiento aut贸nomo 鈥搎ue hemos visto con alegr铆a tomarse masivamente las calles, enfrentarse y ganarle terreno a una polic铆a totalmente tecnificada, y tambi茅n retomar los espacios de coordinaci贸n, encuentro y lucha鈥 como tambi茅n de una radicalizaci贸n hacia la derecha de varios sectores de la peque帽a y gran burgues铆a nacional, con su consiguiente movilizaci贸n de proletari@s como carne de ca帽贸n.

Sin ning煤n esp铆ritu acr铆tico ni autocomplaciente y mucho menos augurando nada, no podemos sino mencionar y destacar el crecimiento y desarrollo que se ha visto en los sectores radicales y aut贸nomos, crecimiento que podemos ver tanto cuantitativamente en el desarrollo de m煤ltiples iniciativas y su convocatoria, como cualitativamente en cuanto a un cuestionamiento mucho m谩s amplio y decidido al proceso constituyente y sus consecuencias desde la perspectiva de octubre y el enfrentamiento con el Estado 鈥損articularmente en la Regi贸n Metropolitana, pero tambi茅n en otros puntos del pa铆s鈥. Como dec铆amos, esto no significa en modo alguno una visi贸n acr铆tica al respecto, al contrario: si asumimos el car谩cter ascendente que comporta la lucha de clases en este territorio es asumiendo en primer lugar la proximidad de escenarios tan dif铆ciles como tr谩gicos y trascendentes para nuestras propias realidades en tanto proletari@s y revolucionari@s, y por ende, nos pone en la urgencia de fortalecer una alternativa organizada del proletariado o enfrentar desarmados en todo sentido a una contrarrevoluci贸n cada vez m谩s clara y decidida en sus objetivos. Si destacamos esta situaci贸n no es para autopalmetearnos las espaldas ni mirarnos los ombligos, sino para poder vislumbrar y asumir las tareas necesarias para su fortalecimiento org谩nico y real.

Y no podr铆a ser de otra forma, pues este crecimiento al parecer responde m谩s a una aceleraci贸n de la descomposici贸n capitalista que a la actividad militante de l@s revolucionari@s. Evidenciar este hecho no significa ninguna alabanza, sino el reconocimiento de un hecho concreto: el movimiento radical y aut贸nomo en Chile pese a todas sus falencias y debilidades viene desde hace m谩s de tres d茅cadas aumentando y desarroll谩ndose en cuanto a injerencia y fuerza social, y desde el inicio del siglo XXI viene interviniendo en el acontecer nacional con fuertes protestas y peque帽as revueltas de las que octubre del 2019 y su ruptura son un producto. Si bien este movimiento solo logra convocarse/expresarse en t茅rminos de violencia callejera, y tiene dificultad al plantear una pr谩ctica social organizada y resquemores a desarrollar discusiones te贸ricas, esto no quita el hecho objetivo de que este movimiento existe, crece y se radicaliza, y que de hecho ya se impone con creces sobre lo que hasta hace un par de a帽os era la hegemon铆a del reformismo tradicional y sus variantes, al menos en las tradicionales manifestaciones de izquierda 鈥1 de mayo, 11 de septiembre, etc. 鈥.

Negar esta cuesti贸n ser铆a querer tapar con un dedo la realidad por resquicios ideol贸gicos: las 煤ltimas manifestaciones y la conformaci贸n espont谩nea de un verdadero bloque negro masivo y difuso, el movimiento de las recuperaciones territoriales y la autodefensa armada mapuche en el Wallmapu y las se帽ales de reorganizaci贸n de las Asambleas Territoriales y distintos colectivos sociales en una l铆nea cr铆tica a la institucionalidad confirman que todo este fen贸meno vivido desde octubre est谩 lejos de ser pasajero. En efecto, la revuelta de octubre engendr贸 no solo violencia callejera, sino que cre贸 un ambiente donde proliferaron los espacios de asociaci贸n y agitaci贸n pol铆tica; form贸 en la pr谩ctica una camada importante de compa帽er@s y cre贸 los medios pr谩cticos para enfrentar problemas locales como la crisis sanitaria y para sobrellevar la contrarrevoluci贸n democr谩tica y reemprender la lucha. El solo hecho de que un grupo de Asambleas Territoriales comiencen a superar p煤blicamente la barrera del proceso constituyente, volviendo a replantearse desde la lucha, es una se帽al de que estos espacios seguir谩n siendo nuestras trincheras en el futuro, desde donde l@s proletari@s podr谩n tanto enfrentar las consecuencias de una crisis econ贸mica y laboral que nos pisa los talones, como ensayar nuevas formas de socializaci贸n comunitaria y lucha.

V

 Todo proceso de contestaci贸n social expresa en su desarrollo elementos que en alg煤n momento y contexto pueden contribuir a su profundizaci贸n y expansi贸n, mientras que en otros se evidencian como limitantes o frenos. En este mismo sentido, revoluci贸n y contrarrevoluci贸n son procesos simult谩neos y mutuamente condicionados, y se nutren de caracter铆sticas y relaciones sociales del propio movimiento que se enfrenta al capitalismo o a algunas de sus manifestaciones.

Por lo tanto, es necesario identificar y se帽alar claramente aquellos elementos que se consideran limitantes u obst谩culos, ya que desde una visi贸n que sostenga un horizonte ideol贸gico e idealizado, las 鈥渄eficiencias鈥 ser谩n quiz谩s infinitas. Lo que nos interesa ponderar son aquellas l贸gicas de organizaci贸n, formas de lucha, consignas, etc., que permiten el control y sofocamiento del movimiento, que vuelven sus fuerzas contra s铆 mismo, y que, en definitiva, dan paso a una deriva de fragmentaci贸n y fortalecimiento de sectores reaccionarios. Estos elementos son comunes a muchas experiencias hist贸ricas, toman formas distintas, pero suelen ser similares en sus fundamentos. En este sentido, m谩s que enumerar detalladamente todos estos 鈥減roblemas鈥, interesa reconocerlos y agruparlos por promover derroteros generales.

En primer lugar, la cuesti贸n nacional, que hist贸ricamente se ha colado en las perspectivas de 鈥減ueblo鈥 y en el plano de las luchas reivindicativas 鈥揾oy en conceptos transversales a la casta pol铆tica como dignidad, bienestar o trabajo鈥 termina siempre funcionando como caballo de Troya a posiciones burguesas o abiertamente fascistas, enmascara los conflictos irresolubles en el marco de esta sociedad 鈥揵asados en la divisi贸n de clases鈥 bajo la perspectiva de los intereses del pa铆s y el bienestar de sus habitantes 鈥搎ue no es otra cosa que la simple sobrevivencia de la clase trabajadora鈥, y crea su comunidad sobre conceptos patriarcales basados en la propiedad privada, el localismo, la herencia y la raza. La unidad nacional no solo ha beneficiado pol铆ticamente a la clase dominante, sino que tambi茅n ha sido un movilizador bastante lucrativo, y, por ende, no hay un nacionalismo utilizable con fines revolucionarios, pues siempre se cuela su car谩cter marcadamente reaccionario. Su nefasta potencialidad la pudimos apreciar en la manifestaci贸n antimigraci贸n en Iquique, en donde ondearon entre las banderas chilenas, su popularizada versi贸n de luto de la revuelta e incluso el emblema mapuche.

Por su parte, la democracia vuelve a mostrarse como una de las principales armas para cooptar y hacer d贸ciles las luchas proletarias integr谩ndolas a la institucionalidad vigente, como se ha evidenciado en el proceso constituyente y electoral que hemos mencionado ya varias veces; pero tambi茅n como l贸gica regresiva y entorpecedora en el seno de las experiencias de lucha. El viraje libertario del viejo leninismo no ha resultado necesariamente en una eliminaci贸n de sus pr谩cticas autoritarias sino en un solapamiento de 茅stas en el activismo, la participaci贸n y la 鈥渉orizontalidad鈥. Esto se evidenci贸 bien en la dificultad que mostraron los sectores revolucionarios de plantear cr铆ticas s贸lidas al proceso constitucional con la excusa de 鈥渞espetar las voluntades del pueblo鈥 鈥揻acilitando la renovaci贸n de la casta pol铆tica鈥 y en la que encuentran a煤n de plantear debates desde la perspectiva de la revoluci贸n social y el fin del capitalismo, por la idea vanguardista de que las comunidades no podr铆an entenderlo o simplemente no le interesa, reforzando ideol贸gicamente el Estado como organizaci贸n 煤ltima de la sociedad.

En cierta forma, la perspectiva individual permanece reinante en todo este proceso y va minando los avances de la rearticulaci贸n social. La permanencia del nacionalismo y la democracia expresan en toda su amplitud la dificultad de la comunidad humana por reencontrarse org谩nicamente como producto de la impotencia de l@s individu@s a煤n aislad@s. Esto se manifiesta claramente desde lo personal en las decepciones, la p茅rdida de confianza en los procesos y la falta de constancia; y desde lo organizativo en la falta de perspectivas comunes y la dificultad para la coordinaci贸n. Por otro lado, esta orientaci贸n individual es caldo de cultivo en la actual 茅poca de descomposici贸n social para el culto a la 鈥渃horeza鈥 y a la preocupante proliferaci贸n de las peleas y violencia ciega, la cual ha pasado muchas veces la delgada l铆nea entre la necesaria respuesta a defensor@s de la propiedad privada, ciudadan@s envalentonad@s, y, la man铆a del registro telef贸nico y las redes sociales, a muchas veces, el simple c铆rculo vicioso de la violencia donde gana quien grita y golpea m谩s fuerte.

La especializaci贸n de determinadas formas de lucha y enfrentamiento tambi茅n contribuye a disgregar y jerarquizar a los grupos humanos implicados en la revuelta. La 鈥減rimera l铆nea鈥 surge como una necesidad espont谩nea de organizaci贸n a cierto nivel para hacer una resistencia colectiva a la brutalidad represiva policial-militar, pero luego se va fetichizando, mitificando y transformando en una especie de aparato de defensa semi formal que es separado del resto de l@s manifestantes. La violencia proletaria deja de ser difusa y espont谩nea 鈥搉o desorganizada necesariamente鈥 para dar lugar a cuerpos especializados en el ejercicio de 茅sta, facilitando de esta forma la labor de identificaci贸n de las fuerzas represivas del Estado, y la acci贸n represiva misma, al hacer m谩s delimitables sus blancos. De esto tambi茅n se sigue que cualquier deriva que ponga su eje en la violencia est谩 condenada a fracasar frente a los aparatos profesionales del Estado/Capital que tienen tanto la estructura, el equipamiento y el adiestramiento para ser eficazmente brutales.

Entendemos que el desarrollo de estas contradicciones y l铆mites dentro del movimiento mismo pueden hacer que todo su crecimiento se convierta en un terreno recuperable para nuestr@s enemig@s. Si la confrontaci贸n social contin煤a su tendencia expansiva y subversiva, si el 鈥済igante popular鈥 desata una crisis de car谩cter revolucionario, el movimiento debe tener bases y perspectivas s贸lidas: la ambig眉edad, las medias tintas, la falta de claridad te贸rica y program谩tica, pueden resultar catastr贸ficas, ya que podr铆an fortalecer un populismo de car谩cter reaccionario que sea capaz de entregar alg煤n horizonte ilusorio, pero inmediato, al proletariado.

VI

Es evidente que ante las condiciones actuales de existencia es inevitable que se produzcan nuevas tentativas de levantamientos, revueltas y rebeliones. Para que las pr贸ximas oportunidades de ruptura no queden estancadas en la monoton铆a de la lucha callejera, los saqueos, los disturbios y la toma de espacios p煤blicos 鈥揷omo plazas鈥, y acorraladas entre la brutal represi贸n estatal y la recuperaci贸n institucional, se ha vuelto necesario y urgente reflexionar en torno a perspectivas y orientaciones que vayan m谩s all谩 de esta din谩mica y que a la vez bosquejen una cr铆tica categorial y radical del capitalismo, 煤nica alternativa realista posible al callej贸n sin salida en que la humanidad se encuentra[5].

Desde una posici贸n que reivindica la implementaci贸n de medidas comunistas inmediatas 鈥搚 que niega la necesidad de un periodo de 鈥渢ransici贸n鈥 en el que el proletariado se transforma en clase dominante mediante la imposici贸n de su 鈥渄ictadura鈥濃, vislumbramos a煤n, una distancia muy amplia entre la afirmaci贸n concreta de nuestras necesidades vitales como especie humana y la aparici贸n de una revoluci贸n internacional que acabe con la miseria de este mundo, debido al alto grado de fragmentaci贸n de la totalidad capitalista a la que estamos condicionados, que se reafirma en un esp铆ritu individualista dominante de car谩cter narcisista. Durante los 煤ltimos a帽os nos hemos vistos entrampados en luchas difusas-parciales sin un claro horizonte de abolici贸n de la realidad-totalidad capitalista, pero que expresan que 茅sta requiere ser superada en t茅rminos de afirmar lo que ya contiene en su interior: una comunidad humana global. Sin embargo, esta necesidad f谩cilmente se diluye ante el 鈥渆spect谩culo鈥 de las 鈥渟oluciones鈥 socialdem贸cratas y de la mercanc铆a ideol贸gica que reproducen 鈥損or m谩s 鈥渉umana鈥, o ahora, 鈥渧erde鈥 que se muestre鈥, que solo ayudan a sembrar ilusiones, oxigenar al sistema, y como muro de contenci贸n y reactualizaci贸n del capital. Estos vulgares 鈥減arches鈥 en medio de la descomposici贸n general en curso, que se manifiesta por ejemplo en la inestabilidad financiera, la debacle ecol贸gica, la violencia de g茅nero, los grandes flujos migratorios y la intensificaci贸n de problemas emocionales-ps铆quicos, lamentablemente a煤n tienen una gran influencia en el conjunto del proletariado. Por aquella raz贸n, es primordial que los entornos revolucionarios, radicales y anticapitalistas, impulsen en todos los espacios posibles, la necesidad del ejercicio colectivo del desarrollo de la actividad de autoclarificaci贸n te贸rica en di谩logo con la realidad concreta. De esta manera, las armas de la cr铆tica podr谩n eventualmente hacer posible la cr铆tica por las armas. A partir de nuestra experiencia pr谩ctica, pero tambi茅n de una serie de discusiones, debates e intercambios de impresiones, llevados adelante con diferentes compa帽eras y compa帽eros, hemos elaborado humildemente, un borrador de tareas y proyecciones que consideramos relevantes para el per铆odo actual.

1-El capital es una relaci贸n total-global, es el v铆nculo que une lo que est谩 separado, lo que organiza y estructura la producci贸n y distribuci贸n de mercanc铆as 鈥揺sa entidad metaf铆sica que tiene car谩cter dual: valor y valor de uso鈥 y, que por lo tanto divide y jerarquiza a la humanidad proletarizada, la que es reducida a una simple mercanc铆a, pero muy peculiar, ya que considerada como fuerza de trabajo genera valor y adem谩s es capaz de consumir otras mercanc铆as. Durante la revuelta y la posterior pandemia que azot贸 a la regi贸n chilena fuimos testigos-participantes de distintas instancias de autoorganizaci贸n ligadas principalmente a Asambleas Territoriales y otros espacios de asociatividad proletaria que surgieron para resolver diversos problemas bien concretos, como por ejemplo, las coordinadoras creadas para exigir la libertad y brindar un apoyo material a l@s compa帽er@s pres@s y sus familias, pero tambi茅n las ollas comunes, redes de abastecimiento popular o comedores que fueron cruciales para poner freno al hambre que se asomaba en los barrios y poblaciones. Si bien este tipo de respuesta proletaria se trata de una manifestaci贸n espont谩nea para conseguir aquello que el capital nos niega en la distribuci贸n de mercanc铆as, tambi茅n en estas experiencias colectivas podemos afirmarnos como parte de una proto-comunidad humana sin la mediaci贸n del dinero, en la medida en que esta autoorganizaci贸n y cr铆tica se vaya expandiendo a los otros 鈥渕omentos鈥 de la actividad social total: la producci贸n[6] y la reproducci贸n de la especie.

2-La autoorganizaci贸n entonces es solo el primer paso, ya que sin un 鈥渃ontenido鈥 que ponga 茅nfasis en la negaci贸n de la relaci贸n social capitalista, no iremos m谩s all谩 de una 鈥渁utogesti贸n democr谩tica鈥 de la miseria que actualmente padecemos. Es necesario replantearse la reproducci贸n social en su conjunto, ya que una sociedad liberada no puede solo apropiarse de los medios de producci贸n tal y como son concebidos actualmente, tomando en consideraci贸n la nocividad del desarrollo tecnol贸gico realmente existente y su directa relaci贸n con la autovalorizaci贸n del capital. El comunismo no es sin贸nimo de una democratizaci贸n del acceso a las mercanc铆as y las tecnolog铆as que se encuentran tras ellas, ni tampoco un simple 鈥渕odo de producci贸n鈥, sino que se trata de crear colectivamente una forma de vida radicalmente diferente.

3-En la medida en que el capital es una relaci贸n social global, tambi茅n la comunidad humana lo es en potencia. Ninguna regi贸n puede ser aut谩rquica y bastarse a s铆 misma hoy en d铆a, debido a la complejidad de la divisi贸n internacional del trabajo que se ha desarrollado bajo el dominio del capital. El comunismo y la anarqu铆a en un solo barrio, comuna, ciudad, pa铆s o extensa regi贸n, no son de ninguna manera viables: solo a una escala internacional puede volverse posible. Creemos necesario compartir experiencias y dialogar fluidamente con compa帽er@s de todas las latitudes posibles, m谩s all谩 de las barreras idiom谩ticas. En la medida en que la lucha de clases se vaya expandiendo e intensificando a nivel local, del mismo modo tiene que articularse con luchas llevadas adelante en territorios distantes, en lo posible, mediante la comunicaci贸n directa. Lo que articula las luchas proletarias es el 鈥渃ontenido鈥 comunizador que 茅stas expresan, un di谩logo constante entre nuestras necesidades como comunidad humana global y las formas concretas en que 茅stas podr铆an desarrollarse. Obviamente, comprendemos el enorme desaf铆o que implica esta tarea, a falta de recetas y ejemplos hist贸ricos concretos, pero las experiencias pr谩cticas de las comunidades de lucha en un nivel internacional sentar谩n las bases para afianzar nuevas tentativas de organizaci贸n social.

4-Ante la potencia de las luchas que se encuentran en desarrollo, y de aquellas que se desarrollar谩n, se hace vital plantear e implementar medidas comunizadoras que vayan agrietando de manera ofensiva la hegemon铆a de la normalidad capitalista sobre nuestras vidas y que expresan en positivo el programa comunista invariante, es decir, la destrucci贸n de relaciones basadas en la mercanc铆a y el valor, el Estado y cualquier mediaci贸n abstracta sobre las necesidades humanas. Para que efectivamente se puedan desarrollar estas medidas planteamos dos problemas que deber谩n abordarse al calor de la lucha. Primero, que estas medidas deber谩n aplicarse en un amplio espectro de las luchas que surgen de forma aislada y que tienen un car谩cter parcial, por lo que consideramos importante que el mayor n煤mero posible de compa帽er@s est茅n inmersos activamente en ellas: mientras m谩s personas tensionemos hacia la destrucci贸n de las relaciones capitalistas contribuyendo a implementar estas medidas, mayor ser谩 la capacidad de ruptura. En segundo lugar, estas medidas expresan el contenido espec铆fico de la superaci贸n de las relaciones capitalistas, el aspecto cualitativo o te贸rico, el cual es necesario ir elaborando mediante la discusi贸n permanente entre diversos n煤cleos anticapitalistas y en la realidad material en que estos se desarrollan. Ambos problemas obedecen al complejo devenir de la lucha de clases e implican un enorme reto que debe encararse de manera colectiva.

5-La implementaci贸n de estas tareas est谩n 铆ntimamente ligadas a la conformaci贸n de un movimiento anticapitalista organizado y estructurado. Esta discusi贸n es vieja y trae a colaci贸n ideas y conceptos que arrastran duras pol茅micas, tales como 鈥減artido鈥, 鈥渧anguardia鈥, 鈥渕inor铆a revolucionaria鈥, etc., y no ha logrado ser zanjada definitivamente. La vigencia de esta controversia refleja la necesidad de su discusi贸n, de la delimitaci贸n de la acci贸n llevada a cabo por l@s revolucionari@s, y su superaci贸n est谩 estrechamente ligada a la superaci贸n de las categor铆as capitalistas y la separaci贸n social que 茅stas reproducen.

隆Vamos hacia la vida!

[1] Recomendamos el folleto del grupo Barbaria 鈥淒inero que incuba dinero鈥, disponible en: http://barbaria.net/2020/05/15/dinero-que-incuba-dinero/

[2] Cuesti贸n reconocida incluso por la OCDE: 鈥淟a OCDE insta a Chile a que se centre en reducir las desigualdades para reforzar la recuperaci贸n social y econ贸mica del COVID-19鈥 [Disponible en: https://www.oecd.org/newsroom/la-ocde-insta-a-chile-a-que-se-centre-en-reducir-las-desigualdades-para-reforzar-la-recuperacion-social-y-economica-del-covid-19.htm#:~:text=Upcoming%20events-,La%20OCDE%20insta%20a%20Chile%20a%20que%20se%20centre%20en,actual%20crisis%20del%20COVID%2D19]. Tambi茅n recomendamos leer cr铆ticamente los siguientes art铆culos: 鈥淟a geograf铆a de la desigualdad y del poder鈥 [Disponible en: https://www.ciperchile.cl/2020/02/26/la-geografia-de-la-desigualdad-y-del-poder/]; 鈥淪eg煤n informe de la OCDE: Chile es uno de los tres pa铆ses latinoamericanos m谩s desiguales en cuanto a ingresos鈥 [Disponible en: https://www.elmostrador.cl/noticias/2020/03/09/segun-informe-de-la-ocde-chile-es-uno-de-los-tres-paises-latinoamericanos-mas-desiguales-en-cuanto-a-ingresos/].

[3] Benjamin, Walter (2007) Sobre el concepto de historia. Tesis y fragmentos. Buenos Aires: Piedras de papel.

[4] Jesi, Furio (2014) Spartakus. Simbolog铆a de la revuelta. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

[5] Para profundizar en esta discusi贸n recomendamos revisar los siguientes textos: Angry Workers (2021) Insurrecci贸n y Producci贸n. Santiago de Chile: Editorial Pensamiento y Batalla; Amigas y Amigos de la Sociedad sin Clases (2021) Contornos de la comuna mundial. Santiago de Chile: Editorial Pensamiento y Batalla; 鈥淣o Way Forward, No Way Back China in the Era of Riots鈥, de la revista del colectivo Chuang N掳 1 [Disponible en ingl茅s en: https://chuangcn.org/wp-content/uploads/2015/12/ChuangIssue1_SMALL.pdf] ; 鈥淭he transitional phase of the crisis: the era of riots鈥 del extinto grupo griego Blaumachen [Disponible en ingl茅s en: http://libcom.org/library/transitional-phase-crisis-era-riots]; 鈥淟as medidas comunistas鈥 de Leon de Mattis, disponible en: https://colectivobrumario.wordpress.com/2015/12/22/las-medidas-comunistas-leon-de-mattis/.

[6] Queda abierto para el debate el an谩lisis minucioso sobre aquellas ramas de la producci贸n que son vitales para la reproducci贸n de nuestra especie, y aquellas que son superfluas y que s贸lo contribuyen a intensificar el grado de alienaci贸n entre los seres humanos, como tambi茅n con la naturaleza, y que, por lo tanto, deben ser suprimidas desde el primer momento en que la insurrecci贸n resulte victoriosa. Sin embargo, creemos importante se帽alar que al poner como objetivo la producci贸n de las necesidades materiales-concretas humanas y no del valor, utilizando aquellos conocimientos cient铆ficos que nos ayuden a integrarnos a los ciclos ecol贸gicos vitales 鈥搒uperando la fractura metab贸lica entre el humano con la naturaleza impuesta por el capital鈥 tendremos la posibilidad de evitar, o disminuir, el riesgo de extinci贸n de la vida sobre la tierra.




Fuente: Hacialavida.noblogs.org