April 21, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Isaac Rosa

Mi primera hostia en la cara, con 16 a帽os, no me la solt贸 un abus贸n del instituto, ni un chaval con el que me pegu茅 a la salida: fue un polic铆a nacional, al que no le hizo gracia que se me escapase una risita mientras nos identificaban en una zona de botell贸n. Me la dio con la mano abierta y casi me tumba. Eso s铆, me habl贸 de usted.

Con 19 a帽os, al final de una manifestaci贸n universitaria, corr铆amos huyendo de una carga policial cuando nos encontramos un cord贸n de antidisturbios que cerraba la 煤nica salida posible. Los agentes abrieron un poco la barrera para dejarnos pasar, pero nos hicieron la versi贸n policial del popular 鈥渢煤nel de collejas鈥: todo el que pasaba se llevaba un porrazo, en la cintura, la espalda, el cuello o la cabeza, seg煤n estatura. Me qued贸 de recuerdo un buen latigazo en el lomo.

Con veintitantos prob茅 los gases lacrim贸genos en una manifestaci贸n contra la guerra. Con treinta vi c贸mo le romp铆an la nariz de un porrazo a un compa帽ero a mi lado, en una huelga general. Est谩bamos cortando una calle, y no fue un golpe accidental sino un porrazo salvaje dirigido con toda intenci贸n a la cara de quien ni siquiera hab铆a levantado las manos para protegerse. Todav铆a recuerdo el brutal chasquido del hueso reventado y la sangre a chorros.

Puedo contar tambi茅n manifestaciones en las que pas茅 miedo, donde vi c贸mo entre varios polic铆as apaleaban a un manifestante ca铆do. Manifestaciones en las que corr铆 para no ser encerrado en una bolsa de la que nadie sal铆a ileso. He visto muchas cabezas abiertas, compa帽eras y compa帽eros arrastrados por el suelo, tirones del pelo, brazos retorcidos para romper pac铆ficas cadenas humanas.

Debo aclarar que nunca he participado en ning煤n incidente violento durante una protesta. Nunca. Al contrario, soy de los que se largan en cuanto los antidisturbios se colocan el casco. No quiero decir con ello que si hubiese tirado vallas o resistido con el cuerpo sin apartarme, mereciera ser apaleado; sino que pese a mi car谩cter inofensivo y hasta huidizo he visto sangre cerca demasiadas veces. En manifestaciones, marchas, huelgas, desahucios, desalojos鈥

Con todo, mi historial es modesto: seguramente muchos lectores de El Salto lo igualan o superan; muchas lectoras podr谩n contar vivencias mucho m谩s dolorosas, y en carne propia. Los que vivan en Catalu帽a sumar谩n haber sido v铆ctimas o testigos de porrazos policiales en un refer茅ndum, apaleamientos por los Mossos, alg煤n ojo reventado. Habr谩 activistas sociales que puedan adjuntar a su relato un parte de urgencias y mostrar alguna cicatriz. Y habr谩 lectores que adem谩s ense帽en unas cuantas multas por resistencia a la autoridad.

No s茅 si un d铆a todo esto se convertir谩 en batallitas que contaremos a nuestras hijas, a nuestros nietos: 鈥測o corr铆 delante de los azules鈥, o de 鈥渓os marrones鈥 cuando eran maderos; a la manera en que mis padres sindicalistas o las activistas vecinales m谩s veteranas de mi barrio recuerdan haber corrido delante de 鈥渓os grises鈥, la polic铆a franquista.

Haber corrido delante de los grises se convirti贸 durante los primeros a帽os de la transici贸n en una se帽a de identidad democr谩tica: tantas mujeres y hombres antifranquistas pod铆an recordar manifestaciones, huelgas, asambleas estudiantiles o acciones vecinales que terminaron a la carrera, con los grises soltando porrazos, apaleando a los que ca铆an y arrastrando al furg贸n a quienes atrapaban.

Pero lleg贸 la democracia y continuaron las carreras, los porrazos, los apaleamientos y los arrastrados al furg贸n. Y no estoy diciendo que sean lo mismo dictadura y democracia, no hace falta que me expliquen las diferencias. En el franquismo apaleaban y adem谩s asesinaban, mientras en democracia dej贸 de haber manifestantes 鈥渧oladores鈥 que atrapaban al vuelo los disparos 鈥渁l aire鈥 (aunque tambi茅n ha habido manifestantes muertos en democracia, y sobre todo manifestantes tuertos). Pero la diferencia sustancial entre los porrazos en un caso y otro es que tras la Constituci贸n las manifestaciones y huelgas ya no eran ilegales; el activismo social, pol铆tico y sindical ya no estaba perseguido. Y sin embargo, las im谩genes de muchas actuaciones policiales no eran muy diferentes. Y con un parecido a煤n m谩s preocupante: la impunidad de los cuerpos policiales, ahora en democracia, por la dificultad de perseguir y depurar las malas actuaciones, protegidos los autores por el blindaje del corporativismo, la desidia de los responsables policiales y la falta de reformas.

Pasaron una, dos, tres, cuatro d茅cadas, y siguieron las carreras y los palos. Hace tiempo que la violencia policial dej贸 de ser una herencia franquista para convertirse en un problema de la democracia. No vale ya culpar a la vieja escuela policial de la dictadura, a las inercias autoritarias, a la falta de cultura democr谩tica de mandos y formadores. Tras m谩s de cuarenta a帽os de Constituci贸n, las carencias de los cuerpos de seguridad est谩n en el ADN de la democracia espa帽ola. Con independencia de si gobierna PP o PSOE, si est谩 la izquierda en coalici贸n, o si los antidisturbios dependen del gobierno auton贸mico.

Como adem谩s tenemos tradici贸n de convertir cualquier problema social en un problema de orden p煤blico, la polic铆a de la porra no da abasto. Lo reflejaba bien la televisiva Antidisturbios: los mismos agentes hinchados de testosterona van el lunes a un desahucio, el martes a la protesta por un inmigrante muerto, el mi茅rcoles a controlar a los ultras del f煤tbol, y el jueves cogen la maleta y se van a Catalu帽a para el refer茅ndum. Y en todos los casos acaban soltando palos, es decir, resolviendo el problema a la espa帽ola.

Cuando era adolescente, cuando aquel polic铆a me peg贸 mi primera hostia solo por re铆rme, circulaba un chiste que nos hac铆a mucha gracia: el de los dos marcianos que llegan a la Tierra y se encuentran un tricornio, le dan vueltas sin saber qu茅 es ni para qu茅 sirve, hasta que uno de ellos se lo coloca en la cabeza y concluye: 鈥淣o s茅 qu茅 es, pero me est谩n entrando unas ganas de darte una hostia鈥︹. Ya vale de que nos siga haciendo gracia el chiste, pero poni茅ndole ahora un casco de antidisturbios, o una boina de la BRIMO de los Mossos. Ya vale de acumular batallitas, carreras memorables delante de los azules.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opini…




Fuente: Grupotortuga.com