December 29, 2021
De parte de Avispa Midia
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El 24 de noviembre, la Comisi贸n Nacional del Agua (Conagua) otorg贸 la primera concesi贸n comunitaria para el uso del agua subterr谩nea en M茅xico a 16 comunidades zapotecas, organizadas bajo la Coordinadora de Pueblos Unidos para el Cuidado y la Defensa del Agua (Copuda). Durante 16 a帽os, Copuda se ha organizado no s贸lo para recuperar sus acu铆feros amenazados por la prolongada sequ铆a en los Valles Centrales de Oaxaca, sino tambi茅n para que el Estado respete su derecho de administrar su agua.

Un decreto presidencial de noviembre de 2021 levant贸 la veda impuesta en 1967, que prohib铆a el uso del agua del subsuelo de la que dependen las comunidades campesinas para cultivar las hortalizas que comercializan en toda la regi贸n.

El decreto establece la 鈥淶ona Reglamentada del Acu铆fero 2025 de Valles Centrales del Estado de Oaxaca鈥 y reconoce, en su s茅ptimo art铆culo, 鈥渟u derecho a la libre determinaci贸n y autonom铆a, as铆 como su derecho al territorio y en consecuencia a participar en la administraci贸n coordinada del acu铆fero鈥, con Conagua.

De igual manera, su octavo art铆culo sostiene que las comunidades ind铆genas ubicadas en el acu铆fero 鈥渢endr谩n derecho de contar con un t铆tulo de concesi贸n comunitaria y un reglamento comunitario鈥. Las comunidades ya est谩n poniendo en pr谩ctica estos reglamentos comunitarios que establecen normas para la conservaci贸n y el uso del agua.

Los representantes de Copuda afirman que el siguiente paso supone un gran reto: deben llegar a acuerdos para coadministrar su agua con Conagua, una dependencia que hist贸ricamente no s贸lo ha eludido su responsabilidad de salvaguardar los acu铆feros, sino que ha obstaculizado activamente el acceso de las comunidades al agua.

Esto no ser谩 nada f谩cil, sostienen los zapotecas. Pero los y las defensoras del agua creen que el decreto al menos ha empezado a cambiar las reglas del juego. 鈥淧or parte de ellos ya no nos pueden hacer la presi贸n de que tenemos que sujetarnos a sus formas, sino realmente ellos deben adaptarse a las formas de administraci贸n colectiva. Ya entendieron que tenemos el derecho humano al agua.鈥

Las 16 comunidades zapotecas asentadas en la microrregi贸n Xnizaa del Valle de Ocotl谩n, Zimatl谩n y Ejutla son: San Antonino Castillo Velasco, Santiago Ap贸stol, Santa Ana Zegache, San Mart铆n Tilcajete, San Pedro Ap贸stol, San Pedro M谩rtir, Asunci贸n Ocotl谩n, San Jacinto Ocotl谩n, San Sebasti谩n Ocotl谩n, La Barda Paso de Piedras, Tejas de Morelos, San Felipe Ap贸stol, San Mat铆as Chilazoa, Maguey Largo, El Porvenir y San Isidro Zegache.

De humedales abundantes a campos muertos

Andr茅s Odil贸n S谩nchez G贸mez, uno de los fundadores de Copuda, recuerda que 鈥渘uestros abuelos nunca sufrieron de agua. Les toc贸 vivir una 茅poca de abundancia鈥.

En esa 茅poca de abundancia el ecosistema se caracterizaba por ci茅nagas y humedales que funcionaban como esponjas naturales, recibiendo con gratitud el agua de la lluvia y filtr谩ndola lentamente hacia el suelo, recargando as铆 los acu铆feros. Los habitantes de San Antonino Castillo Velasco -comunidad zapoteca a unos 30 kil贸metros al sur de la capital oaxaque帽a y el pueblo natal de Andr茅s- utilizaban estos humedales para los cultivos de temporal, lo que les permit铆a sembrar milpa dos veces al a帽o. En las cabeceras de los terrenos el agua se acumulaba en zanjas que se convert铆an en el hogar de una diversidad de ranas, tortugas, peces de colores y hasta cangrejos, recuerdan Andr茅s y sus compa帽eros de Copuda.

Los campesinos narran la historia no tan lejana de este territorio frente a un campo de girasoles, cuyas cabezas negras nos miran como si ellos tambi茅n tuvieran recuerdos entra帽ables de la 鈥溍﹑oca de los abuelos鈥, o al menos un vivo inter茅s por estos relatos de sus suelos. Sigo su l铆nea de vista hacia el cielo. Es la primera tarde nublada en medio de un diciembre demasiado caluroso y no necesito un sombrero para contemplar una amplia vista del valle abierto entre laderas.

A un lado del camino, hay campos de flores y hortalizas como cebolla, col, lechuga, tomate, miltomate, j铆cama, betabel y chiles, que la mayor铆a de la poblaci贸n comercializa para ganarse la vida. Hay agua suficiente para alimentar estos cultivos gracias a m谩s de una d茅cada de trabajos de construcci贸n de pozos de absorci贸n para recargar los acu铆feros.

A煤n as铆, no hay ranas ni peces, y mucho menos tortugas y cangrejos, y la vista al otro lado de la carretera est谩 dominada por tierra seca y dura, donde los pozos de absorci贸n no se han excavado lo suficientemente profundo como para tener un impacto significativo en la capa fre谩tica. 鈥淭uvimos un gran logro, pero todav铆a nos queda much铆simo por hacer鈥, enfatiza Andr茅s.

El productor de tomates y rosas ve esta gran labor como una continuaci贸n de la realizada por sus antepasados, cuyas costumbres sosten铆an una relaci贸n de cuidado mutuo con el agua. En ese entonces cada casa de San Antonino ten铆a un pozo, del que se sacaba el agua con un mecate y un c谩ntaro de barro, mismo que se utilizaba para regar los cultivos. En todos los predios era f谩cil encontrar agua a menos de ocho metros de profundidad.

Cuando un padre regalaba un predio a su hijo, lo primero que hac铆an era construir un pozo juntos, a mano, a lo largo de un d铆a. Los pozos se constru铆an con un anillo de carizo, parecido a los canastos que usaban para cargar pan y verduras. 鈥淓sto se met铆a en la parte del agua para que no se llenara el pozo de tierra. Y as铆 vivieron los abuelos con estos pozos de canasto. Ya al a帽o este canasto se podr铆a, lo descompon铆a el agua, pues se met铆a uno a sacar todo el sedimento y se le met铆a un canasto nuevo. Eso era el trabajo que hab铆a para darle mantenimiento鈥.

Este trabajo permiti贸 a las abuelas y abuelos tener acceso a agua abundante para el riego, el consumo y el uso diario. Su suministro era tan generoso que nunca hubieran imaginado que a sus nietas y nietos les faltara el vital l铆quido.

Entre sequ铆a y la obstrucci贸n de Conagua, nace la Copuda

Los primeros cambios notables se hicieron sentir en la d茅cada de 1990, cuando la sequ铆a comenz贸 a recorrer la regi贸n de los Valles Centrales.

Las causas de la sequ铆a fueron m煤ltiples y entrelazadas. El uso de bombas de gasolina y luego el茅ctricas facilit贸 la explotaci贸n desmedida de las aguas subterr谩neas. La deforestaci贸n incontrolada disminuy贸 a煤n m谩s la capa fre谩tica. Y las obras del gobierno terminaron de aniquilar los ecosistemas naturales de los humedales.

En San Antonino, el gobierno, a petici贸n de la poblaci贸n, construy贸 un canal de drenaje de aguas pluviales para evitar las inundaciones. Los campesinos dicen que ni siquiera los ingenieros encargados del proyecto se dieron cuenta de que el ensanchamiento del r铆o se llevar铆a toda su agua, cortando la l铆nea de vida de los humedales.

Los fundadores de Copuda, chamacos en aquella 茅poca, s贸lo recuerdan a un anciano que dio la voz de alarma, y cuya voz a煤n les resuena d茅cadas despu茅s, un recordatorio de prestar atenci贸n a la sabidur铆a de la pr谩ctica ancestral. El vecino mayor dijo: 鈥淣o hombre, 驴qu茅 est谩n haciendo?鈥濃.Est谩n mal de la cabeza ustedes鈥.van a secar el pueblo鈥. Y esto es precisamente lo que pas贸.

鈥淎qu铆 en Valles Centrales se acab贸 el agua de nuestros pozos norias que ocupamos para regar nuestras hortalizas. La escasez se vino y se acab贸 el agua鈥, cuenta Juan Justino Mart铆nez Gonz谩lez, el representante com煤n de Copuda.

Sin agua no hay campo, y sin agua y campo no hay vida. As铆 que los campesinos desesperados de San Antonino cavaron pozos cada vez m谩s profundos. 鈥淟legamos a una profundidad de m谩s de 30 metros鈥 le paramos porque chocamos ya con piedra. Hay una plancha de pura roca abajo y no se pod铆a鈥, dice Juan Justino.

Al mismo tiempo que la poblaci贸n se preguntaba c贸mo sostener sus campos y familias, Conagua comenz贸 a endurecer su pol铆tica h铆drica en la regi贸n.

A finales del siglo 20, el organismo pr谩cticamente oblig贸 a los campesinos a obtener concesiones individuales para sus pozos. A principios del siglo 21, en el punto m谩s 谩lgido de la sequ铆a, Conagua envi贸 cartas a los concesionarios exigiendo que pagaran un excedente en el uso del agua. El organismo argument贸 que el aumento del consumo de energ铆a el茅ctrica, debido al uso continuo de bombas para acceder al agua escasa, indicaba que los agricultores tambi茅n hab铆an utilizado un excedente de agua. 鈥淐osa que no fue cierta鈥, insiste Andr茅s, cofundador de Copuda, ya que pr谩cticamente no hab铆a agua.

Mientras Conagua no hac铆a nada para garantizar el acceso al agua a la poblaci贸n, los campesinos se reun铆an para ver c贸mo salvar sus medios de vida. Andr茅s recuerda: 鈥淣os reun铆amos as铆 en el campo. A la hora de sentarse en la sombra [nos pregunt谩bamos]: 驴qu茅 vamos a hacer? Ve铆amos todos nuestros campos secos. 驴Qu茅 hacemos? 驴Para d贸nde vamos?鈥

Su primer 鈥渃hiripazo鈥 se inspir贸 en el exceso de agua que inundaba sus calles cada temporada de lluvias. Se preguntaron: 驴C贸mo podemos aprovechar toda esa agua que se desperdicia? 驴Qu茅 pasar铆a si pudi茅ramos llevar esta agua a nuestros pozos secos?  Decidieron excavar peque帽os canales que dirigieran el agua de lluvia a los pozos abandonados. 鈥淔ue la necesidad y el hambre que los llev贸 a ir explorando, descubriendo y probando鈥, cuenta Andr茅s.

En 2007, estos pozos piloto hab铆an dado sus primeros frutos: no s贸lo volv铆an a tener agua, sino que pod铆an aguantar todo un medio d铆a de riego.

Para 2008 el Ayuntamiento, a cargo de Juan Justino, apoy贸 la construcci贸n de 66 pozos y 2 grandes retenes, con un costo de 2 millones 20 mil pesos.

Para 2010, los sembradores de agua de San Antonino hab铆an recuperado sus pozos, y desde entonces han permanecido atentos para evitar que el nivel fre谩tico baje.

El desaf铆o de la coadministraci贸n

Despu茅s de casi dos d茅cadas de recuperar sus acu铆feros gracias a la organizaci贸n comunitaria de base y sin ayuda del gobierno, los representantes de Copuda ven oportunidades y retos en esta nueva etapa de coadministraci贸n con la Comisi贸n Nacional del Agua.

Por un lado, los zapotecas apuestan por forzar a la dependencia a que por fin comience a cumplir con su obligaci贸n de salvaguardar el agua, en este caso reforzando el trabajo existente de Copuda mediante asistencia financiera, t茅cnica y de infraestructura.

En particular, Copuda espera lograr un mayor conocimiento del estado actual de su acu铆fero al exigir que Conagua realice estudios actualizados del mismo. Esperan lograr un mayor ahorro de agua al procurar el apoyo del organismo para la construcci贸n y mantenimiento de obras hidr谩ulicas, as铆 como para la tecnificaci贸n del riego en sus comunidades. Y esperan lograr una mayor participaci贸n, sobre todo de la gente que a煤n no quiere incorporarse a la concesi贸n o labor colectiva, mediante la regulaci贸n de los usuarios por parte de Conagua.

Por otro lado, tienen serias dudas sobre la participaci贸n del organismo gubernamental en la administraci贸n del agua en sus comunidades.

En los 煤ltimos 6 a帽os han lidiado directamente con la obstrucci贸n de Conagua durante un proceso de consulta para revisar la veda de 1967. Actualmente la consulta, que fue ordenada por la primera Sala Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa en 2013, se encuentra en su quinta fase, de ejecuci贸n y seguimiento de los acuerdos, en la que se busca definir los t茅rminos de la coadministraci贸n.

Incluso en esta fase final, se arrastra la misma 鈥減elea dura en que estamos hasta ahorita con Conagua鈥, asegura Juan Justino. 鈥淧orque Conagua todav铆a quiere ser el jefe del agua y nosotros no. [A煤n] con este nuevo decreto que ya nos lo ganamos, ahorita Conagua todav铆a no quiere soltar el hueso. Ya tuvimos una reuni贸n con ellos y todav铆a mencionan las concesiones [individuales], cuando nosotros ya no queremos [estas] concesiones鈥.

Por lo pronto, el representante se muestra esperanzado pero realista. 鈥淪i Conagua no comparte el trabajo, sabes que, mejor hazte a un lado y dejanos a nosotros鈥, concluye.

El铆as Santiago, otro cofundador de Copuda, coincide: 鈥淪i Conagua cumple lo que se ha firmado y nosotros cumplimos con lo que firmamos鈥o creo que va a caminar bien. Pero si Conagua no cumple entonces ah铆 va a ser lo duro.Porque Conagua siempre pone obst谩culos en todos las mesas de di谩logo que hemos tenido鈥.

Concluye Santiago que el decreto 鈥渢rae su buena y su mala鈥, ya que 鈥渘os da derecho a administrar nuestra agua, que es nuestra de por si, no es de una instancia de gobierno. Lo que queremos es que nos respeten y que nos dejen trabajar a gusto, porque el agua nosotros la sabemos cuidar鈥. En ese sentido, lo m谩s 鈥渋mportante es tener una concesi贸n colectiva, para que as铆 cualquier cosa que pase y Conagua quiere restringirnos, pues ya no va a pelear con uno solo, va a pelear con la comunidad鈥, entera.

En definitiva, si bien la Copuda espera finalmente obligar a Conagua a cumplir con su labor protegiendo el agua, el objetivo sigue siendo el mismo que ha motivado generaci贸n tras generaci贸n en el acu铆fero Xnizaa: fortalecer la organizaci贸n comunitaria desde abajo para vivir en armon铆a con su territorio.

 鈥淎 partir del decreto yo siento que va a haber una unificaci贸n m谩s amplia dentro de cada comunidad y dentro de todas las comunidades鈥, opina Andr茅s. 鈥淟o que se siente primero es una tranquilidad para toda la comunidad, para toda la zona, y m谩s all谩 de nuestra zona, de las comunidades que no est谩n organizadas, porque ya vieron que realmente s铆 es posible que las comunidades administren el agua鈥.

Su voz, suave y a la vez firme, contin煤a: 鈥淟a misma naturaleza nos va pidiendo a gritos que algo tenemos que hacer para que tengamos agua鈥.Entonces el reto que tenemos ahorita es reforzar la organizaci贸n y hacer m谩s obras de captaci贸n. Si tenemos cien hay que llegar a mil, si tenemos mil hay que llegar a cien mil. Entre m谩s captemos agua m谩s riqueza vamos a tener en toda nuestra zona鈥.

Estos sembradores de agua insisten en que en todos los Valles Centrales y m谩s all谩, 鈥渆sta es la tarea de todos los campesinos, trabajar para tener agua鈥.




Fuente: Avispa.org