November 3, 2022
De parte de Nodo50
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Texto: Meritxell Rigol

Fotograf铆as: Kike Rinc贸n

La vida con un ni帽o por criar le lleg贸 de sopet贸n a Cinthya. Fue la noche que, a la vez, empezaba la vida sin su hermana. 鈥淟e preguntaron con qui茅n quer铆a irse y 茅l me eligi贸 a m铆鈥, recuerda. Con 10 a帽os, su sobrino tuvo que tomar una decisi贸n de ese calado porque su padre hab铆a asesinado a su madre, Zunilda. Fue la madrugada del 22 de noviembre de 2014, en Barcelona. Ella ten铆a 32 a帽os; 茅l, Roberto, 31.

Ambos conviv铆an en un piso compartido con otra familia, en el barrio de la Sagrada Familia. Antes de en Barcelona, donde naci贸 su hijo, Zunilda hab铆a vivido en M谩laga, donde lleg贸 por primera vez desde su Paraguay natal. 鈥淟a aventura de venir fue una decisi贸n de Zuni, que ve铆a aqu铆 la posibilidad de algo mejor. Vino sola y luego nos trajo a m铆 y a mi madre鈥, cuenta Cinthya ocho a帽os despu茅s del feminicidio. Sus otras hermanas y su hermano tambi茅n terminaron migrando a Barcelona. Como Roberto, que en un principio vino casi por casualidad. 鈥淟os padres del chico le dijeron que fuera a ver a Zuni para que se animara tras la muerte en accidente de un primo. Pero ella, que hab铆a iniciado con 茅l una relaci贸n de apenas unos meses, se qued贸 embarazada y esto hizo que 茅l se quedara鈥, prosigue Cinthya.

En Paraguay, Zuni hab铆a comenzado a estudiar Derecho, pero en Espa帽a consigui贸 empleo como trabajadora del hogar. M谩s tarde, lo compatibiliz贸 con otro de camarera de pisos en un hotel. Manten铆a a su familia. 鈥溍塴 no trabajaba porque no estaba preparado para lo que supone migrar. Ven铆a de una familia que en Paraguay estaba econ贸micamente bien. Pero tampoco volvi贸 nunca鈥, afirma Cinthya, quien cuenta tambi茅n que ella misma, al empezar a regentar una cafeter铆a, le ofreci贸 un empleo. 鈥淶uni trabajaba much铆simo pero 茅l m谩s de media jornada no quer铆a. Era un t铆o conformista. Y mi hermana estaba harta de un compa帽ero as铆鈥, detalla. 

Cuando la asesin贸, Roberto trabajaba ya en otra cafeter铆a con la que Cinthya lo hab铆a puesto en contacto, y hac铆a unos meses que Zuni hab铆a podido empezar a trabajar en el negocio de su hermana. 鈥淎unque su hora de salir era a las tres, se pod铆a estar conmigo hasta las seis. Se ve铆a que ya no estaba c贸moda en su casa鈥, recuerda.

A煤n conviv铆an, pero Zuni ya le hab铆a dicho a Roberto que se quer铆a separar. Lo hab铆an hablado y, seg煤n contaba v铆a WhatsApp a una amiga, hab铆an quedado 鈥渃omo amigos鈥. Vivir铆an juntos mientras ve铆an c贸mo arreglaban todo lo que implicaba la separaci贸n. 鈥淓lla hac铆a su vida, iba para aqu铆 y para all铆, hab铆a conocido a alguien, y 茅l ve铆a que no la pod铆a tirar hac铆a 茅l鈥, cuenta Cinthya. La previsi贸n de Zuni era mudarse en enero.

Carteles de actividades de concienciaci贸n contra la violencia machista del Ayuntamiento de Barcelona.

La separaci贸n, o los intentos de separaci贸n, son momentos que disparan el riesgo en las situaciones de violencia machista, algo que se explica, como sintetiza la psic贸loga Montse Plaza, porque la decisi贸n de 鈥渋rse鈥 impide que el agresor contin煤e ejerciendo el poder y el control. 鈥淟a respuesta ser谩 aumentar la violencia, ejerci茅ndola de una forma m谩s directa o bien en forma de manipulaci贸n afectiva, para impedir que se vaya y poder recuperar el poder y control sobre ella鈥, sostiene Plaza. 

Cuenta Cinthya que, pese a haber llegado a verbalizar que se quer铆a separar, hab铆a algo que frenaba a su hermana: el miedo a perder a su hijo: 鈥溍塴 pasaba m谩s tiempo con el ni帽o porque era ella la que estaba trabajando, y sufr铆a por ello鈥. 

Montse Plaza, especializada en violencia machista, argumenta que el miedo a perder la custodia de sus criaturas es 鈥渆l miedo en may煤sculas鈥 de las mujeres en situaciones de violencia que tienen hijos en com煤n con el agresor. 鈥淓s una amenaza que los agresores utilizan. El mensaje de ser una mala madre ha formado a menudo parte de la situaci贸n de violencia鈥, analiza la psic贸loga. Algo a lo que, advierte Plaza, se le a帽ade un contexto social en el que las madres son 鈥渓as grandes cuestionadas鈥 y en el que encontramos sentencias judiciales que, pese a identificar que existe una relaci贸n de violencia machista, reconocen custodias compartidas. 鈥淧erder a sus hijos no es un miedo et茅reo鈥, denuncia la psic贸loga.

La noche que fue asesinada, Zuni hab铆a quedado con una de sus hermanas y con una amiga para ir a un bar que frecuentaban. Roberto se sum贸 al plan sin ser invitado. La hermana que estaba con Zuni, Lisa, narr贸 a la abogada de la acusaci贸n particular que esa noche vio un gesto de Roberto que evidenciaba rabia hacia Zuni. Cuenta que le meti贸 un dedo en la boca y le presion贸 dolorosamente la mejilla. Zuni le dijo a Roberto que la dejara tranquila, que hab铆an quedado para salir, pero permaneci贸 con ellas. Llegaron a casa pasadas las cuatro y, en menos de 20 minutos, un equipo de emergencias m茅dicas estar铆a llegando al domicilio. Fue Zuni la que llam贸.

Los siguientes en entrar al domicilio fueron los Mossos d鈥橢squadra. La compa帽era de piso de la pareja les abri贸 la puerta. Ella se hab铆a quedado con el ni帽o de Zuni y Roberto mientras estaban fuera y, esa noche, mirando algo en la tablet, se hab铆a quedado dormido en la cama de sus padres. El menor declar贸 haber intentado apartar a su padre de su madre. Fue un asesinato con ensa帽amiento, afirma Nuria Gratac贸s, abogada de la acusaci贸n particular, tanto por las m煤ltiples pu帽aladas como por el dolor psicol贸gico de estar muriendo delante de su hijo. 

El barrio de la Sagrada Familia.

A nadie le entraba en la cabeza que Roberto hubiera podido asesinar a Zuni. 鈥淣o me lo hubiera imaginado jam谩s鈥, dice Cinthya, que todav铆a hoy se refiere al asesinato como un 鈥渁cto de locura鈥. 鈥淓so lo hizo del desespero de que ella hubiese encontrado a otra persona. En ese entonces mi hermana ya le hab铆a dejado clar铆simo que se hab铆a enamorado de alguien鈥, relata.   

B脿rbara Roig, coordinadora de transversalidad de g茅nero en el Ayuntamiento de Barcelona, remarca que un feminicidio 鈥渘o es algo repentino鈥, sino el extremo de una relaci贸n de violencia de la cual, a menudo, es habitual que el entorno de la v铆ctima, incluso la v铆ctima misma, no hayan valorado el riesgo. 鈥Socialmente hay muchas se帽ales de violencia que est谩n normalizadas, y es dif铆cil identificar que pueden acabar teniendo consecuencias mortales鈥, plantea.

Roig tambi茅n destaca que, si bien en un feminicidio puede entrar en juego la impulsividad en un momento de crisis, no es un acto resultado de sufrir un trastorno mental. En la mayor铆a de cr铆menes machistas analizados por el Ayuntamiento de Barcelona, son comunes los intentos de separaci贸n por parte de las mujeres. 鈥淓l feminicidio es un ejercicio extremo de dominaci贸n y control鈥, define Roig.

Como recoge el informe del Consejo General de Poder Judicial sobre v铆ctimas mortales de la violencia machista de ese a帽o, algunos de los hechos denunciados 鈥減ueden hacer pensar que no revisten mayor gravedad o peligro para la integridad f铆sica de la mujer, pero todas ellas fueron v铆ctimas de muerte violenta鈥. El informe reconoce que los hechos puntuales referidos por las v铆ctimas en el momento de interponer la denuncia, 鈥渟i no son entendidos como muestra de un contexto de minusvaloraci贸n y despersonalizaci贸n, pueden llevar a su minimizaci贸n鈥.

Zuni fue una de las 55 mujeres asesinadas en 2014 por sus parejas o exparejas. 43 menores se quedaron sin sus madres ese a帽o. Al recordar los d铆as posteriores al crimen, los d铆as en los que, adem谩s de su propio golpe y duelo, empezaba a tener una criatura traumatizada a cargo, Cinthya destaca que sinti贸 mucho apoyo por parte de la escuela del ni帽o. 鈥淪u rendimiento baj贸 mucho ese a帽o, pero no lo suspendieron, entend铆an lo que hab铆a pasado y, al empezar el instituto, los estudios volvieron a irle bien鈥.

Explica tambi茅n que las asistentes sociales del barrio donde ella reside fueron 鈥渦n puntal鈥. 鈥淢e llamaron al empadronarme aqu铆, sin tener que ir yo, y explicaron al instituto la situaci贸n, sin tener que hacerlo yo otra vez, para que tuvieran delicadeza al hablarme a m铆 y al ni帽o, supongo鈥, prosigue agradecida de, por lo menos, sacarse un poquito de peso cuando se sent铆a poco menos que aplastada.

Diez d铆as pasaron desde la muerte de Zuni sin que el ni帽o recibiera atenci贸n psicol贸gica. 鈥淓n la Ciudad de la Justicia vieron el panorama de todos, muertos en vida, y nos preguntaron si ten铆amos asistencia psicol贸gica. Les dijimos que no y, a partir de all铆, nos la facilitaron鈥, describe Cinthya. Tambi茅n lo recuerda as铆 su abogada, Nuria Gratac贸s, que explica que no le entraba en la cabeza que esa criatura no hubiera sido atendida y que fue un error de coordinaci贸n entre servicios.

La Direcci贸n General de Asistencia a la infancia y la adolescencia de la Generalitat de Catalunya inici贸 los tr谩mites para transferir la custodia del menor a la hermana de Zunilda.

En todo este tiempo, dice que su sobrino solo ha hablado tres veces sobre su madre. 鈥淐reo que ha intentado olvidarla. A todo el mundo le dice que su madre soy yo鈥, explica.

Plaza detecta en esta situaci贸n una 鈥渂rutal contenci贸n, como mecanismo de defensa鈥. 鈥淟a reparaci贸n, sin un proceso terap茅utico, es casi imposible y resulta impensable acompa帽ar a una criatura con un trauma como este sin tener a alguien que te d茅 herramientas para acompa帽ar esto, adem谩s de tu mismo dolor鈥, explica la psic贸loga, que denuncia las listas de espera para acceder a atenci贸n psicol贸gica. En ello coincide la abogada especializada en violencia machista Sonia Ricondo, que afirma, directamente, que 鈥渜uien puede, se la paga鈥. La lista de espera para ser visitada por una psic贸loga del Servicio Especializado en Atenci贸n ante la Violencia Machista de la ciudad de Barcelona (SARA) es de un mes, seg煤n el Ayuntamiento de Barcelona. En el sistema sanitario, la situaci贸n no mejora.

En el momento de la entrevista, Cinthya est谩 a punto de volver a Paraguay. Dice sin medias tintas que regresar es una huida. Se traspas贸 la cafeter铆a y en casa le queda ya una sola caja. Y cuatro muebles. Y la urna de su hermana: 鈥淢e la llevo con nosotras鈥, dice, suave. 鈥淣o cierro la puerta a volver porque mi sobrino es de aqu铆, mi hijo es de aqu铆, mis amigos son de aqu铆鈥 Me vine con 17 a帽os鈥, enfatiza. Dice que su madre volvi贸 a Paraguay tras la muerte de Zuni porque no era feliz aqu铆. Pero tampoco es feliz all铆: 鈥淪olo piensa en estar con su nieto. 脡l es lo que le queda de ella鈥.




Fuente: Portodas.lamarea.com